Urraca de León y Castilla
Keywords: Urraca de León y Castilla, Alfonso I de Aragón, Batalla de Zalaca, Edad Media, Jardines del Retiro de Madrid, Palacio Real de Madrid, Santiago de Compostela, Zamora, Alfonso VII de León y Castilla
thumb|300px|Urraca de León y Castilla|Estatua de Urraca de León y Castilla El nombre de Urraca fue muy frecuente en la Edad Media. Su origen es incierto, aunque algunos investigadores aseguran que es de procedencia germánica. Es un hipocorístico (que quiere decir nombre cariñoso y aceptado comúnmente) de María.
Urraca I (c. 1080-1126) llegó a ser reina de:
- Galicia, por la herencia de su padre el rey Alfonso VI de León y Castilla, aunque realmente lo que heredó fue un condado.
- Castilla.
- León.
- Aragón y Navarra, por un tiempo, durante su matrimonio con el rey Alfonso I el Batallador.
Era hija legítima del rey Alfonso VI y de su tercera esposa Constanza de Borgoña. Sucedió en el reino a su padre. Se casó en primeras nupcias con Raimundo de Borgoña, noble francés que llegó a León tras la batalla de Zalaca (también llamada de Sagrajas, en la que los musulmanes vencieron a la rey castellano leonés). Con este primer esposo tuvo dos hijos: Sancha y Alfonso, futuro Alfonso VII de León y Castilla|Alfonso VII]]. Casó en segundas nupcias con el rey de Aragón y Navarra Alfonso I el Batallador.
Alfonso VI concedió a su hija Urraca y a su marido el condado de Galicia (todavía no se le otorgó la categoría de reino) y a su segunda hija ilegítima llamada Teresa (casada con Enrique de Lorena o de Borgoña, también noble francés) unas tierras al sur de Galicia que se empezaron a conocer como condado de Portugal.
Cuando el rey Alfonso murió, su hija llevaba viuda dos años y pasó a ser la reina. Era la primera vez que los castellanos y los leoneses se enfrentaban con semejante situación: que la sucesión del trono recayera sobre una mujer y además viuda. Eran tiempos difíciles que necesitaban de buenos dirigentes por lo que los nobles castellanos y leoneses exigieron a la reina un segundo matrimonio y eligieron al rey Alfonso I de Aragón, pese a que no existía ninguna clase de simpatía entre los dos personajes, más bien todo lo contrario. Desde los primeros tiempos de esta unión surgieron los conflictos y desavenencias. Ambos soberanos fueron proclamados reyes de León, de Castilla y de Toledo. Mientras tanto el joven heredero Alfonso, se criaba en Galicia y se le consideraba rey de la región.
El carácter tan diferente de Urraca y Alfonso, las continuas peleas, la antipatía mutua desencadenaron una serie de conflictos no sólo domésticos sino políticos. Las crónicas hacen mención de ciertas infidelidades de la reina y ese fue al parecer el motivo por el que Alfonso el Batallador llegó a encerrarla en un castillo cerca de Zamora.
Por otra parte los nobles castellanos y leoneses no estaban muy de acuerdo con la política interna que estaba llevando el rey, respecto al nombramiento de cargos públicos, sobre todo cuando nombró alcaides de los castillos exclusivamente a aragoneses y navarros. La situación, pues, empeoraba.
Era necesario el divorcio para el bien de todos y el Papa lo concedió, declarando nulo el matrimonio por razón de parentesco. El alto clero leonés y castellano aceptó de buen grado la sentencia que además iba acompañada con amenaza de excomunión si no se cumplía.
El reinado de Urraca se caracteriza por las guerras internas, complejas e interminables. Después de la separación, la reina se declaró enemiga de Alfonso el Batallador, que a su vez intentaba una y otra vez recuperar el gobierno sobre León y Castilla. Teresa y su esposo Enrique, desde Portugal, también intrigaban y declaraban guerras y en todo este desconcierto, el obispo de Santiago de Compostela, Diego Gelmírez, aprovechó la situación para intrigar en su beneficio, tratando de apoderarse de la voluntad del futuro rey Alfonso. Hubo incluso un intento de coronación anticipada en Toledo.
A pesar de todas estas intrigas, doña Urraca y su hijo llegaron a entenderse y se unieron en contra de todos estos enemigos. Los últimos años del reinado de Urraca son poco conocidos por la falta de documentos claros. De su estudio se desprende que no cesó la guerra civil hasta su muerte en el año 1126, ocurrida en un castillo de la localidad de Saldaña (Palencia). Ese mismo año, su hijo Alfonso fue coronado rey con el nombre de Alfonso VII de León y Castilla, más tarde apodado el Emperador.
- La imagen que se ve aquí de esta reina se encuentra en el Retiro de Madrid, en el paseo de la Argentina, conocido popularmente como paseo de las estatuas. Forma parte de una serie de estatuas dedicadas a todos los monarcas de España, mandadas hacer para la decoración del Palacio Real de Madrid durante el reinado de Fernando VI. En un principio la idea era que adornasen la cornisa del palacio. Los autores son Olivieri y Felipe de Castro. Parece ser que nunca llegaron a su destino y se colocaron en distintos lugares de la ciudad (plaza de Oriente, El Retiro, puerta de Toledo) y algunas se llevaron a otras provincias.
