Tetis (nereida)

Keywords: Tetis (nereida), Afrodita, Anfítrite, Apolo, Aquiles, Argonautas, Asclepio

Dioses de la
mitología griega

Dioses del mar:

En la mitología griega, Tetis o Thetis (en griego Θέτις), la de los pies argénteos, es una ninfa del mar, una de las cincuenta nereidas, hijas del «anciano dios de los mares», Nereo, y de Doris (Hesíodo, Teogonía), y nieta de la Titánide Tetis, con quien se la suele confundir. A veces también se confunde con ella a Temis, la encarnación de las leyes de la naturaleza. Fue educada por Hera, que siempre le ayudó.

Tabla de contenidos

Tetis como diosa

Aunque la mayoría del material existente sobre Tetis concierne a su papel de madre de Aquiles, y aunque en gran medida es una criatura de fantasía poética más que una diosa de culto en su periodo histórico, algunos indicios y referencias fragmentarias sugieren un estrato más antiguo de la tradición en el que Tetis jugaba un papel mucho más importante en las prácticas religiosa y la imaginación de algunos griegos.

La etimología de su nombre (procedente de tithemi, «constituir, establecer») sugiere un papel inicial político. Sus funciones acuáticas sugieren un sincretismo con poderosas diosas marinas de Oriente cercano como Tiamat.

En un fragmento de un himno del poeta espartano Alceo, Tetis aparece com una demiurga, comenzando su creación con poros («senda, camino») y tekmor («jalón, poste de meta»). Lo tercero fue skotos («oscuridad»), y después el sol y la luna. Esta cosmogonía resulta interesante no sólo porque recoge especulaciones astronómicas y teológicas propias de Oriente cercano, sino también porque sus primeros principios son los elementos básicos de una pista de carreras, reflejando las preocupaciones atléticas de las sociedad y educación espartanas. Dado que Tetis es la madre de Aquiles, el joven griego por excelencia, podría ser que Tetis alguna vez presidiera la esfera de importancia de la adolescencia aristocrática.

Tetis y los otros dioses

Apolodoro escribió que Tetis fue una vez cortejada tanto por Zeus como Poseidón. Fue dada en matrimonio al mortal Peleo sólo por la profecía de Temis o Prometeo de que su hijo destacaría sobre su padre. Quinto de Esmirna escribió que una vez Tetis liberó a Zeus de sus cadenas, quizá de las manos de Tifón.

Cuando Hefesto fue derrocado del Olimpo, bien desterrado por Hera por culpa de su cojera, bien deshauciado por Zeus por haberse puesto del lado de Hera, las Nereidas Eurinome y Tetis le acogieron y cuidaron de él en la isla volcánica de Lemnos, mientras él trabajaba para ellas como herrero, «en lo más hondo de la cueva, y el curso circundante de Okeanos transcurría eterno con su espuma y su murmullo» (La Ilíada 18.369).

También cuidó de los Argonautas cuando fueron en busca del vellocino de oro.

Cuando Dionisio fue expulsado por Licurgo con la ayuda de los Olímpicos, fue a refugiarse con Tetis en el mar Eritreo en una cama de algas.

Tetis, Aquiles y la guerra de Troya

Tetis fue madre de Aquiles con Peleo, rey de los Mirmidones. Tanto Poseidón como Zeus estaban interesados en ella, pero una profecía de Temis reveló que su hijo sería más grande que su padre, así que arreglaron su matrimonio con un hombre mortal.

Los dioses enviaron a Iris (que es con Hermes mensajera de los dioses) para encontrar un mortal que quisiese unirse a Tetis. Iris fue a ver al centauro Quirón, uno de los más famosos sabios de la antigüedad, que más tarde sería tutor de Aquiles. Entre los discípulos de Quirón destacaba por su hermosura, inteligencia y valentía el joven Peleo, hijo de Eaco, a quien tenía en gran estima. Peleo cortejó a Tetis pero ésta, sintiéndose humillada por la imposición de los dioses, le rechazó. Ante esto Quirón aconsejó a Peleo que buscase a la ninfa del mar cuando estuviera dormida en la cueva a la que solía ir, y la atase fuertemente para evitar que escapase cambiando de forma. Lo que ella hizo, tranformándose en llama y en un rugiente león (compárese con el dios del mar Proteo). Pero Peleo se mantuvo firme. Tetis consintió en casarse con él, aunque sin amor ni interés.

La boda de Tetis y Peleo se celebró en el monte Pelion y a ella asistieron todas las deidades: allí los dioses celebraron el matrimonio con un banquete. Apolo tocó la lira y las Musas cantaron, cuenta Píndaro. En la boda Quirón le regaló a Peleo una lanza pálida, y Poseidón los caballos inmortales, Balio y Janto. Sin embargo Eris, la diosa de la discordia, no había sido invitada. En venganza, arrojó una manzana dorada en la que decía «para la más hermosa». Todas las diosas presentes se disputaron ser las destinatarias de la manzana, especialmente Hera, la esposa de Zeus, Atenea, su hija, y Afrodita, diosa de la belleza y el amor. Pidieron a Zeus que resolviese la disputa, pero éste, que prefería no ganarse la enemistad de ninguna al verse obligado a elegir a una de ellas, delegó la elección en Paris. La adjudicación de la manzana a Afrodita por parte de éste condujo a la guerra de Troya.

Tetis y Peleo tuvieron varios hijos, pero Tetis, apenas nacían, los asfixiaba para que no heredaran rasgos mortales de su padre. Peleo empezó a sospechar y descubrió, al nacer Aquiles, su séptimo hijo, que Tetis los sometía a un ritual para intentar hacer inmortales, pero acababa con sus vidas: empleaba su magia con el bebé por la noche, quemando su mortalidad en el fuego del hogar y ungiendo al niño con ambrosía durante el día, cuenta Apolonio de Rodas. Cuando Peleo la sorprendió quemando al niño, dejó escapar un grito. «Tetis le oyó, y alcanzando al niño lo arrojó chillando al suelo, y como un soplo de viento cruzó rápidamente la sala como un en sueños y saltó al mar, furiosísima, y nunca desde entonces regresó.» (Un mito similar de hacer inmortal a un niño por el fuego se relaciona a Deméter; compárese con el mito de Meleagro.)

En una variante de este mito, Tetis intentó hacer invulnerable a Aquiles sumergiéndole en las aguas de Estigia (el río del Hades). Sin embargo, el talón por que le sujetó no fue protegido por las aguas del Estigia. En la historia de Aquiles en la guerra de Troya narrada en La Ilíada, Homero no menciona esta debilidad del talón de Aquiles.

Peleo dio entonces el niño a Quirón para que le criase.

La profecía decía que el hijo de Tetis tendría una vida larga pero aburrida, o gloriosa pero corta. Cuando estalló la guerra de Troya, Tetis estaba preocupada y ocultó a Aquiles en la corte de Licomedes, disfrazado de mujer. Pero de todas formas terminó acudiendo con el resto de los griegos. Entonces Tetis hizo que Hefesto forjase un escudo y una armadura, pero luego rehusó pagarle los favores que le había prometido a cambio.

Cuando Paris mató a Aquiles, Tetis vino del mar con las Nereidas para llorar su muerte, y guardó sus cenizas en una urna de oro, levantó un monumento en su memoria e instituyó unas fiestas conmemorativas.

Referencias

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