Terapia gestáltica

Keywords: Terapia gestáltica, Años 1960, Budismo, Carl Gustav Jung, Estados Unidos, Existencialismo, Fritz Perls, Max Wertheimer, Psicoanálisis

Psicoterapia perteneciente a la corriente humanista, que tuvo su origen en Estados Unidos en los '60, y cuyo fundador y figura emblemática fue el psiquiatra Fritz Perls.

Perls toma los planteamientos de diversas disciplinas psicológicas y filosóficas, y las integra en una práctica terapéutica basada en la concepción de un organismo total (mente y cuerpo como un conjunto integrado) que se relaciona con un medio ambiente originalmente de manera sana, y cuyo principal objetivo es alcanzar su autorrealización o madurez, entendida como el desarrollo de sus potencialidades a través de su independencia del entorno. El objetivo de esta terapia es, por tanto, ayudar a la persona a obtener una mayor independencia (libertad, responsabilidad) en sus acciones, y enfrentarla a los bloqueos que le impiden desarrollarse con naturalidad.

Para lograr este objetivo, la Terapia gestáltica pone en su práctica el foco en lo experiencial (darse cuenta, ensayar nuevas formas de enfrentar los problemas) por sobre la explicación racional o interpretación de los conflictos psicológicos.

Tabla de contenidos

Influencias principales

Concepción de ser humano

Si bien la Terapia gestáltica tiene una base fundamentalmente experiencial, y por mucho tiempo muchos de los terapeutas que practican sus principios se han negado al desarrollo teórico de sus planteamientos (orientación anti-intelectual), se pueden describir un número de planteamientos suficientes para contextualizar su práctica.

El ser humano es un todo indisoluble, no podemos trabajar, por tanto, con la mete humana sin tener en cuenta su cuerpo. Además, existe correspondencia entre ambas (por ejemplo, estados emocionales se correlacionan con posturas corporales específicas)

La tendencia a la autorrealización, por tanto, consiste en hacerse conciente gradualmente de la totalidad que es cada persona, y, progresivamente, de la totalidad a la que pertenece. Sin embargo, generalmente no somos conscientes de esto, ya que nos identificamos sólo con partes de nosotros mismos.

Por ejemplo, en un caso extremo de una persona identificada en exceso con su trabajo, ésta se definirá a sí misma en función de si es o no un buen profesional, de la posición jerárquica en que esté en su empresa, y en función de cualidades como la responsabilidad, la capacidad de trabajo, la organización, etc. Mencionará rara o escasamente otras áreas de su persona como las relaciones de pareja, o a los amigos. Por otra parte, lo influirán fuertemente sucesos que tengan que ver esta área de su vida, y podría llegar a detonar una crisis muy serias eventos como un despido, la cesantía o la jubilación.

El problema de identificarse con una restringida cantidad de aspectos es que la persona no utiliza gran cantidad de su potencial, porque asume que no es parte de ella; y al considerarse con escasos recursos, necesita apoyarse en otros, generando lazos de dependencia.

En la Psicología de la Gestalt alemana, que desarrolló Max Wertheimer, se cosideraba que la mente funcionaba realizando la distinción entre figura (lo que atrae su atención o sobresale) y fondo (lo que queda en un segundo plano). Perls usa esta distinción figura-fondo para generar un principio sobre las necesidades humanas, concibiendo las necesidades como sujetas a un continuo, en que la necesidad más urgente se manifiesta como figura hasta su resolución. A esta gestalt se la llama gestalt controladora, porque guía el proceso mental.

Un ejemplo extremo de cómo funciona mentalmente este mecanismo es el caso del dolor de muelas: cuando nos duele una muela, el mundo completo funciona en torno a ese dolor, no nos importa qué cosas nos pasen en la vida en ese rato, y mietras no solucionemos medianamente el problema del dolor no podremos atender a otra situación con claridad.

Frente a necesidades psicológicas sucede algo parecido. Una necesidad se considera en este plano como una situación no resuelta o una gestalt sin cerrar. Se manifiestan como pensamientos que se apoderan, gran parte de las veces de forma involuntaria, de nuestra conciencia (por ejemplo, frente a una conversación pendiente con alguien importante ensayamos compulsivamente diálogos); o como un filtro que colocamos a la información que recibimos (por ejemplo, alguien con una historia de maltrato en su infancia, observa al mundo en función de relaciones de poder y abuso, desconociendo muchas veces otros aspectos de las relaciones humanas, o dejándolos en segundo plano)

El proceso de formación y cierre de gestalt es un proceso natural que funciona sin el control de nuestra voluntad. Todos los días nos enfrentamos a muchas gestalt que se forman y cierran naturalmente. Sin embargo, existen a veces conflictos que se perpetúan o se mantienen sin resolver en el tiempo, a veces al punto de que olvidamos el problema original o lo creemos resuelto. Esta es una clase de problemas que puede ser causa de sufrimiento psíquico. La psicoterapia gestáltica trabaja con los contenidos mentales o formas de filtrar la información que podrían llevarnos a conocer cuáles son esas gestalt inconclusas, e insta con diversas técnicas a que ocurra su cierre.

El ser humano establece una relación con el entorno que lo rodea, en que se define un límite entre ambos. Este límite es el que permite hacer la distinción, pero también es la zona que permite contactarse. En terapia gestáltica se define como límites del ego o límites de contacto. En el plano psicológico se considera que la relación con otros se da en este plano. Cuando se produce sanamente, el límite es flexible, lo que significa que somos capaces de distinguir el yo del pero también de constituir un nosotros. Somos capaces de coordinar las propias necesidades con las de los que nos rodean y podemos ver al otro como una persona total, y no sólo en función de nuestras necesidades o deseos.

Sin embargo, en la relación con otras personas generalmente estamos sometidos a un conflicto de intereses: el conflicto individuo- sociedad, en que nos vemos enfrentados, en muchos casos, a la contraposición entre nuestras necesidades y las exigencias de otros. Surgen conceptos como el deber ser, que se transforman en ideales que hacemos con el tiempo propios. Entonces generamos fórmulas para relacionarnos, que respondan a ese deber, y que con el tiempo se van haciendo cada vez más rígidas. Esto se denomina en terapia gestáltica el carácter. Una estructura de carácter es una forma rígida de relacionarse, y a la larga se transforma en un obstáculo para la comunicación con otros.

Otro aspecto importante de destacar en los límites de contacto son los fenómenos de identificación y alienación. Si pensamos que nos identificamos muchas veces con sólo partes de nosotros mismos, esto se transforma en la división que hacemos entre lo propio y lo ajeno. Consideramos como constitutivas de nosotros ciertas características o aspectos (identificación) y como ajenas otras. Cuando consideramos como ajenas partes que en realidad son también constitutivas de nuestro ser, se produce el fenómeno de la alienación (por ejemplo, cuando no somos capaces de ver algún defecto en nosotros mismos tendemos a criticárselo a otros)

Por último, cabe destacar que como principio básico a todos los procesos descritos anteriormente, que la terapia gestáltica confía en la naturalidad del cruso de los procesos psicológicos. Considera que como organismos funcionamos de manera sabia, y que cualquier intento de control o manipulación causa un desequilibrio orgánico. Es más, piensa que el origen de muchos problemas psicológicos surgen de esa manipulación o necesidad de control. El principio terapéutico es lograr el cese del control para dejar que el organismo se autorregule solo. A la base está la creencia en que cualquier intento de direccionar un cambio suele producir el efecto opuesto, en que la parte controladora de la persona intenta lograr el objetivo, pero se enfrenta a otra parte que se niega a ese control.

Se distingue entre decisiones y preferencias, en que las primeras son la opción voluntaria, guiada por una forma de control (externo o interno), y la segunda es la opción que en cada momento el organismo muestra como relevante (a través del proceso de formación de getsalt)

Bases psicoterapéuticas

Ya que el objetivo de la terapia gestáltica es facilitar el desbloqueo que impide el desarrollo del potencial natural de las personas, su actitud y sus técnicas consisten en generar un espacio en que el consultante pueda recuperar la capacidad de vivenciar. Por esta capacidad se entiende el poder ser consciente de sí mismo y de la relación con los demás, en el momento presente, y hacerse responsable de sus actos. Para Perls, la propia vivencia, más allá de toda explicación o interpretación posible, es terapéutica o correctiva en este sentido.

Es así que Claudio Naranjo sistematiza la actitud terapéutica gestáltica en 3 principios básicos, de actualidad, atención y responsabilidad, a los que se pretende llevar al consultante constantemente durante la sesión.

(Aquí y ahora)

El concentrarse excesivamente en el pasado (recuerdos) o en el futuro (planes), es una forma de escapismo frente al presente. Se fantasea con ambos muchas veces como una forma de huir de un momento actual, en que no podemos resolver algo o que no podemos experimentar totalmente. Sin embargo, nada existe fuera del momento presente.

Por esto, la terapia gestáltica pone su foco en el aquí y en el ahora de dos maneras: por una parte, instando a expresar todo lo que entre en el campo de la conciencia del consultante, y trabajar con ello; y por otra parte, a través de la presentificación del pasado o del futuro, o de la fantasía en general, dramatizando escenas pasadas, ya sea de sueños, o de fantasias futuras. Esto se raliza en forma gestual, postural y verbal.

(Darse cuenta)

Tomando como base la tesis de que la percepción se fundamenta en un juego figura-fondo, la terapia gestáltica intenta lograr la permeabilidad entre ambas. Esto permitiría flexibilizar una manera rígida de relacionarse con el mundo (carácter), con lo que se recuperarían capacidades desconocidas, pertenecientes al fondo de nuestra atención.

Así, se fomenta el que el consultante, tome conciencia de sus sentimientos, pensamientos, postura corporal, ritmo respiratorio, sensaciones físicas, etc., ampliando la vivencia cotidiana. En un segundo paso, se le propone experimentar a través de la dramatización los sentimientos, pensamientos, postura corporal, etc., de otras personas (padres, amigos, parejas, sueños) que el trae como material significativo a la sesión

La idea principal es reemplazar el concepto de culpa (relacionado con el deber ser) por el de responsabilidad (relacionado con la autorregulación organísmica). El lograr esto permite flexibilizar la relación con el medio, permitiendo el equilibrio natural entre las propias necesidades y las del entorno.

El terapeuta gestáltico pone el acento en la independencia del consultante, llevándolo a hacerse cargo de su propio desarrollo. A esto contribuye en gran medida el rol del terapeuta gestáltico, entendido más como un facilitador o guía del proceso terapéutico que como el encargado de sanar, y la confianza que pretende depositar en el consultante y sus capacidades. Con esto se evita generar una relación de dependencia entre ambos, y se genera un modelo de relación positivo para el crecimiento personal.

En este enfoque el terapeuta no tiene la verdad sobre el consultante, y no interpreta ni entrega soluciones. Su rol es generar un espacio de ensayo y experimentación del sí mismo en un ambiente lo suficientemente protegido.

Bibliografía

Perpectivas de la psicología

Enlaces externos


Categoría:Psicoterapia

Keywords: Terapia gestáltica, Años 1960, Budismo, Carl Gustav Jung, Estados Unidos, Existencialismo, Fritz Perls, Max Wertheimer, Psicoanálisis