Riñón artificial

Keywords: Riñón artificial, Años 1970, Ósmosis

200px|thumb|Aparato de Riñon Artificial 200px|thumb|Dializadores 200px|thumb|Un "club de diálisis"

El riñón artificial es un sistema que sustituye la función de los riñones en caso de fallo renal agudo o crónico.

Los riñones sanos eliminan de forma contínua materias tóxicas, sales y otros elementos que son dañinos para el organismo. Disueltas en el agua contenida en el cuerpo, estas substancias son excretadas en forma de orina. Cuando por enfermedad o trauma los dos riñones dejan de cumplir esta función durante un tiempo limitado (fallo renal agudo), o bien de forma definitiva (fallo renal crónico), se hace necesario reemplazar la función de los riñones mediante un proceso artificial. Este proceso se denomina diálisis, palabra que significa depuración. Los pacientes crónicos son sometidos a un programa de diálisis, que idealmente termina después de un tiempo no muy prolongado, para lo cual es necesario que se haya localizado un riñón adecuado para ser trasplantado. En tanto no se encuentra un riñon idóneo, el paciente debe seguir el tratamiento, el cual hoy en día puede realizarse sin excesivas complicaciones durante un periodo de tiempo prácticamente ilimitado.

La diálisis se puede realizar introduciendo repetidas veces un líquido especial en la cavidad peritoneal. Allí el líquido absorbe las substancias que deben eliminarse del cuerpo. Cada vez que el líquido es extraído y renovado se consigue reducir la concentración de estas substancias en el organismo. Este procedimiento, denominado diálisis peritoneal, es lento y delicado, por lo que está quedando en desuso.

Desde los años 70 se utilizan riñones artificiales, que han sido perfeccionados considerablemente a lo largo del tiempo transcurrido desde su aparición. La diálisis por este sistema se denomina hemodiálisis (hemo en griego es "sangre"). En este procedimiento se crea un circuito externo a través del cual fluye la sangre corporal. Mediante un filtro se extraen las substancias que interesa eliminar del organismo, y a continuación la sangre vuelve al cuerpo. Después de unas cuatro horas de tratamiento la concentración de estas substancias en el cuerpo ha bajado suficientemente, de manera que el paciente puede volver a realizar su vida normal. Deberá volver a los dos o tres días, ya que para mantener el cuerpo en las debidas condiciones, es preciso que se someta a la hemodiálisis tres veces por semana durante unas cuatro horas cada vez.

El tratamiento se realiza preferentemente en los llamados "clubs de diálisis", unidades que cuentan con los médicos y las enfermeras necesarias, pero que no están integrados en un hospital. Eso se hace para que los pacientes se sientan menos como enfermos, y también para evitar los altos costes de los departamentos hospitalarios. En los Clubs de Diálisis se atiende una media de 50 pacientes al mismo tiempo. Casos agudos o casos especialmente graves se tratan en el hospital. Por otra parte también existe la diálisis domiciliaria, en la que el paciente se dializa en su domicilio, para lo cual dispone del equipo y material necesario y uno o varios familiares que han sido entrenados para atenderle.

El riñon artificial consta básicamente de un aparato, un dializador, un líquido concentrado, unos tubos para la circulación externa de la sangre, y unos dispositivos de acceso a los vasos sanguíneos.

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