Gonzalo Queipo de Llano
Keywords: Gonzalo Queipo de Llano, 14 de abril, 16 de junio, 1875, 18 de julio, 1928, 1930, 1931, 1938
Gonzalo Queipo de LLano y Sierra, (Tordesillas, Valladolid), 5 de febrero de 1875 - Sevilla, 9 de marzo de 1951). Militar español y uno de los protagonistas principales de la sublevación militar que dio origen a la Guerra Civil Española.
Formado en la Academia de Caballería de Valladolid, tomó parte como oficial en las campañas de Cuba y Marruecos. Conspirador nato, participó en 1928 en actividades contra la dictadura del general Primo de Rivera, lo que le valió ser desterrado. En diciembre de 1930, durante el mandato del general Berenguer, fue uno de los militares participantes en el complot republicano en el aeródromo de Cuatro Vientos, tras el fracaso de la sublevación de Jaca. Esta acción, también fallida, llevada a cabo junto con Ramón Franco obligó a ambos a abandonar España y exilarse en Portugal. El exilio duró poco, pues el 14 de abril de 1931 se proclamó la II República y pudo volver a España.
Como general adicto a la causa republicana se le concede el mando de la 1ª División Orgánica, rango máximo en el ejército en ese momento, ya que por decreto de 16 de junio de 1931 se habían suprimido las Capitanías generales y los grados de capitán general y teniente general. Fue también jefe de la Casa Militar del presidente de la República, Alcalá-Zamora hasta 1934.
En el periodo 1934 a 1936 se le confía la Inspección General de Carabineros. Este cargo, como él mismo declararía más tarde, le permitió desplazarse, sin levantar sospechas, por toda España y contactar con los militares golpistas, especialmente con Mola, que preparaban la sublevación contra el gobierno republicano.
Producida la sublevación, se presenta el 18 de julio de 1936 en Sevilla y consigue imponerse al jefe de la 2ª División Orgánica, el general Villa-Abrille al que detiene en un despacho de la propia División. A continuación se traslada al acuartelamiento del Regimiento de Infantería nº 9, situado en las proximidades de la División, donde se encuentra con la oposición de su coronel, al que detiene también, y ante la postura indecisa de la oficialidad, lo que le permite hacerse con el mando del mismo.
Sin embargo, las tropas disponibles son escasas y, en todo caso insuficientes para hacerse con Sevilla, ciudad con una amplio movimiento obrero, que se aprestaba a su defensa en los barrios más populares como Triana, La Macarena, San Marcos, San Julián y otros, en los que tras un llamamiento, lanzado por la emisora de Unión Radio Sevilla, a la huelga general se formaron barricadas y se incendiaron iglesias y algunos edificios pertenecientes a la aristocracia, como la fábrica de jabones y perfumes del marqués de Luca de Tena, propietario del diario ABC y, según se supo luego, implicado en la sublevación.
No obstante la escasez de tropas, la adhesión a los sublevados del Regimiento de Artillería 3º Ligero, provee a estos de medios para hacerse con el control del centro de Sevilla, emplazando varias piezas en las proximidades del Gobierno Civil, consigue la rendición del gobernador y la toma de la central telefónica, situada en la misma plaza donde se habian emplazado las piezas de artillería.
Es muy conocido el ardid utilizado para hacer creer a los defensores de la República de que disponía de más fuerzas que realmente tenía y que consistió en hacer recorrer en camiones por toda la ciudad a un grupo de legionarios y regulares indígenas traidos desde Marruecos por vía aérea a Sevilla. Al mostrarlos por diversos puntos en un corto espacio de tiempo parecía que eran muchos más.
Anécdotas aparte, su consolidación de la toma de Sevilla se produce por el empleo indiscriminado del terror en los barrios que resistian, mediante detenciones y fusilamientos masivos de militantes, simpatizantes o presuntos simpatizantes de partidos y sindicatos de izquierda.
Una novedad fue la utilización de la radio como medio de guerra psicológica. Son famosas sus charlas radiofónicas a través de los micrófonos de Unión Radio Sevilla en las que todos los días, a las diez de la noche, con el fin de amendrentar al enemigo y animar a los partidarios nacionalistas en zona republicana, en un lenguaje directo y generalmente soez, se burlaba de los dirigentes de la República y hacía alusiones a la virilidad de legionarios y regulares, con comentarios tales como: Con la llegada de los regulares van a saber las mujeres "rojas" como son los hombres de verdad o Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto. Estas charlas eran muy celebradas y seguidas con gran interés en la zona sublevada y su texto publicado al día siguiente por el diario ABC de Sevilla, aunque finalmente en febrero de 1938 y siguiendo instrucciones del mando político de Salamanca fueron suspendidas, ya que su tono no convenía a la imagen que del nuevo régimen se pretendía dar a las potencias democráticas con vistas a un eventual reconocimiento por parte de estas.
En los pueblos y ciudades que se iban conquistando, se aplicó por orden suya la misma política represiva que en los barrios sevillanos, por lo que durante bastante tiempo ha sido recordado con terror en muchos pueblos andaluces. Nombrado por Franco Jefe del Ejército de Operaciones del Sur fue el encargado de organizar las fuerzas de la región andaluza, actuando con una gran independencia durante toda la guerra, lo que le valió una cierta antipatía por parte de Franco, poco acostumbrado a que no se contara con él en todas las decisiones.
Andalucía se convirtió casi en un feudo de Queipo de Llano, que dictaba disposiciones comerciales, repartía licencias de exportación a través de los puertos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Algeciras, extendía el cultivo del arroz (muy escaso al quedar Valencia en zona republicana) a las marismas del Guadalquivir e incluso construía viviendas sociales y poblados de colonización mediante la compra a precios simbólicos de tierras a aquellos terratenientes que, en algún modo, habian simpatizado con el régimen republicano. De todas estas actuaciones no se rendian cuentas oficiales a la Junta de Burgos.
Al finalizar la guerra en 1939, fue nombrado teniente general, al ser restablecido este rango que habia sido eliminado por la República. Enviado, por orden de Franco, al frente de una misión militar a Italia, como una forma de librarse de su incómoda presencia.
A su vuelta fue nombrado Capitán general de la II Región Militar, con cabecera en Sevilla, aunque no ocultó nunca, ni en público ni en privado, su animadversión hacia el dictador. Falleció el día 9 de marzo de 1951, en un cortijo, denominado Gambogaz que poseía en los alrededores de Sevilla, siendo enterrado al día siguiente en la basílica de la Virgen de la Macarena, de la que había sido nombrado en vida Cofrade de Honor. Actualmente esta imagen luce el Viernes Santo el fajín del general que con tanta crueldad había reprimido a muchos vecinos de este barrio.
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