Purgatorio
Keywords: Purgatorio, Cielo, Infierno, Protestante
En la teología católica, el purgatorio es el lugar de limpieza y expiación donde, después de su muerte, las personas que se han muerto sin pecado mortal (ofensa directa a Dios) pero con pecados veniales, y que no los han expiado en vida, tienen que limpiar esas culpas para poder alcanzar el cielo. Debido a que todo aquel que entra en el Purgatorio eventualmente llegara al Cielo, no es una forma inferior del Infierno.Las plegarias por los muertos o las indulgencias pueden acortar la estadía de uno, o de los seres queridos que estén en dicho lugar.
Fundamento Bíblico
La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia, cuando esta se sabe interpretar correctamente:
El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte. “(Judas Macabeo) efectuó entre sus soldados una colecta... a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado... Pues... creían firmemente en una valiosa recompensa para los que mueren en gracia de Dios... Ofreció este sacrificio por los muertos; para que fuesen perdonados de su pecado.” Asimismo las palabras de nuestro Señor: “El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro.” Mt 12,32. Si el purgatorio no existiera no tendría ningún sentido su expresión de:”ni en el otro” pues este texto nos da a entender que en ese otro mundo si se perdonarán otros pecados. En Apoc 21:27 se nos da a entender que en el Cielo nada manchado entrará, es decir que nadie con pecado podrá estar en el Reino Celestial, por esto tiene que existir un lugar donde aquellos que no sean condenados al Infierno eterno puedan limpiarse (purificarse) de sus pecados perdonables en la otra vida.
“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.” Lucas 12,58-59 Al igual que en Mt 5:22-26 Jesús hablando del Reino de los Cielos nos enseña con un ejemplo que en el Juicio personal ante el Tribunal Supremo de Dios seremos como encarcelados hasta que paguemos todas nuestras faltas, pagaremos toda nuestra deuda por ínfima que esta sea. En estos pasajes Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo.
Se llega a semejante conclusión en la carta de San Pablo, 1 Corintios 3, 11-15: “Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús. Pero, con estos cimientos, si uno construye con oro, otro con plata o piedras preciosas, o con madera, caña o paja, la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer porque en el fuego todo se descubrirá. El fuego probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego". De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio". 1 Cor 15,29: "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?"
La palabra "bautismo" es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufrimiento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de "bautizarse" por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida porque demuestra fe en la resurrección. Compare 1 Cor 15,29 con 2 Macabeos 12,44 y verá la similitud. Muchas almas a la hora de la muerte tienen manchas de pecado, es decir merecen castigo temporal por pecados mortales o veniales, ya perdonados en cuanto a la culpa. La Iglesia entiende por purgatorio el estado o condición en que los fieles difuntos están sometidos a purificación. Las almas de los justos son aquellas que en el momento de separarse del cuerpo, por la muerte, se hallan en estado de gracia santificante y por eso pueden entrar en la Gloria. El juicio particular les fue favorable pero necesitan quedar plenamente limpias para poder ver a Dios "cara a cara". El tiempo que un alma dure en el purgatorio será hasta que esté libre de toda culpa y castigo. Inmediatamente terminada esta purificación el alma va al cielo. El purgatorio no continuará después del juicio final.
La Iglesia Ortodoxa de Oriente no acepta la existencia del purgatorio, pero tradicionalmente se ofrecen rezos a los muertos, pidiendo a Dios que les muestre su misericordia y amor.
Las iglesias protestantes generalmente rechazan la creencia en el purgatorio.
