Poética de Aristóteles

Keywords: Poética de Aristóteles, Agnición, Catarsis, Comedia, Dramática, Edad Media, Hybris, Tragedia, Umberto Eco

En su Sobre la poética (del verbo poiein, que significa hacer, engendrar) el Estagirita afirma que todo acto de creación artística es en el fondo mímesis, imitación. Y afirma que por el objeto de imitación se distinguen las artes, que para él son la danza, la pintura, la escultura, la literatura y la música. De ellas, varias se valen del ritmo, el canto y el verso: la poesía de los ditirámbicos, los nomos, la tragedia y la comedia. Todas estas constituyen la literatura:

"El arte que imita sólo con el lenguaje (...) carece de nombre hasta ahora (...) la gente, asociando al verso la condición de poeta, a unos llama poetas elegíacos y a otros poetas épicos, dándoles el nombre de poetas no por la imitación, sino en común por el verso".

En época de Aristóteles casi todo se escribía en verso, desde la poesía lírica a la ciencia, y poeta era cualquiera que escribiera verso. Aristóteles es el primero en distinguir entre los que escriben en verso literatura y los que escriben en verso ciencia. Por otra parte, también hay que distinguir entre los que escriben literatura y los que escriben historia. "No corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad. En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa (...) la diferencia está en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder. Por eso también la poesía es más filosófica y elevada que la historia, pues la poesía dice más bien lo general y la historia, lo particular". Por lo que podría suceder entiende Aristóteles lo que puede pasar por cierto, pero en verdad no lo es, esto es, lo veraz o verosímil, y por "necesarios" entiende reales, es decir, los que ocurren por relaciones causales

Las artes poéticas son aquéllas que utilizan el lenguaje y sus recursos tales como el ritmo, el verso y el canto. Y para seguir diferenciando introduce una segunda distinción fundada en modos de imitación: "Es posible imitar las mismas cosas unas veces narrándolas (ya convirtiéndose hasta cierto punto en otro, como hace Homero, ya como uno mismo y sin cambiar) o bien presentando a los imitados como operantes y actuantes", es decir, como narración y como representación, es decir, la Épica o narrativa y la Dramática o teatro. Aristóteles utiliza después otro criterio que le servirá para diferenciar la comedia de la tragedia: es el criterio según los objetos de imitación, y así los autores más serios imitan acciones graves de personajes nobles y elevados y los más vulgares las acciones más ridículas de los hombres vulgares y cotidianos, de forma que "la misma diferencia separa también a la tragedia de la comedia, ésta, en efecto, tiende a imitarlos peores, y aquélla, mejores que los hombres reales".

Así pues, Aristóteles clasifica según los modos de imitación (cómo se imita o mimetiza) en Épica (narrando) y Dramática (representando) y, dentro de esta última, según los objetos de imitación (qué se imita o mimetiza) en altos (tragedia), medios y bajos (comedia). Altos serían aquellos personajes "dignos de imitar" o "mejores que los hombres reales". Los bajos, lo contrario que los altos.

Pero la Poética de Aristóteles es también una teoría general sobre la literatura. Pero no habla casi nada de la Comedia, según algunos por el concepto mismo de mímesis, que incluye lo que es digno de ser representado y lo que no lo es, puesto que para Aristóteles es más importante la tragedia, puesto que imita seres "mejores que los hombres reales", es por tanto, más digna. "La comedia es, como hemos dicho, mímesis de hombres inferiores, pero no en todo el vicio, sino lo risible, que es parte de lo feo; pues lo risible es un defecto y una fealdad sin dolor ni daño, así, sin ir más lejos, la máscara cómica es algo feo y retorcido sin dolor". (Poética, Cáp. V).

Otros, sin embargo, como Umberto Eco, sostienen que alquine tan metódico como Aristóteles tuvo que escribir sobre la comedia y otros aspectos de la Poética que apenas menciona y durante la Edad Media se supuso la existencia de algunos libros perdidos de la Poética de Aristóteles, libros en los que hablaría de la comedia y esos otros diversos aspectos. Pero si nos fijamos en que no se estudia la novela popular rosa, del oeste y el cómic en la universidad actual entenderemos que es más lógico pensar lo primero: esas creaciones no se consideran "dignas".

La poética es, pues, imitación de hechos, fábulas, "verosímiles", es decir, no tiene por qué ser estrictamente reales, sino sencillamente verosímiles, que "podrían ser reales". Y la creación poética de esa forma, según Aristóteles, se debe a dos causas que existen en la naturaleza humana: el valor cognoscitivo e instructor de la imitación y el placer que tal imitación provoca en nosotros: "Parecen haber dado origen a la poética fundamentalmente dos causas, y ambas naturales: El imitar, en efecto, es connatural al hombre desde la niñez, y se diferencia de los demás animales en que es muy inclinado a la imitación y por la imitación adquiere sus primeros conocimientos, y también el que todos disfruten con las obras de imitación (...) también es causa de esto que aprender agrada muchísimo".

Por tanto, toda imitación produce un aprendizaje y aprender agrada a los hombres. Pero también llega Aristóteles a dos consecuencias muy importantes: pueden suceder dos cosas, que uno conozca lo que el artista ha hecho, en cuyo caso el placer producido deriva sólo de su habilidad, o que no lo conozca, en cuyo caso sólo podrá producir placer la ejecución de la imitación, la utilización de los recursos imitativos. Aristóteles comenta que "no es lícito alterar las fábulas tradicionales (...) sino que el poeta debe inventar por sí mismo y hacer buen uso de las recibidas" y explica que hay tres tipos de fábulas: la que desarrolla la fábula tradicional, una en la cual se comete algo horrible y se reconoce después (Edipo) y otra en la que se va a hacer algo terrible, pero algo impide que se haga. De todas estas, para Aristóteles la última es la peor, porque no se produce el hecho horrible, y por tanto le falta lo patético, lo trágico.

Aristóteles comprendió también que "hay creadores literarios que no componen en verso, lo cual no quiere decir que de algún modo (consciente o inconsciente) no se sometan a convención", es decir, el verso es un artificio, una elaboración gracias a la cual nos damos cuenta de que estamos ante un tipo de discurso diferente del lenguaje común, una teoría desviacionista según la cual el lenguaje literario es aquel que supone un "artificio" sobre la lengua común. El mismo concepto de póiesis y poética como "construcción", es clarificador al respecto. Esto quiere decir que el poeta imprime, sobre los hechos, personajes o acciones imitadas, su propio "artificio", pues es él quien compone el verso, y en tanto, imprime su "estilo" y su propia visión de los hechos. Aquí es pertinente el concepto de fábula, que en palabras de Aristóteles es "el más importante de estos elementos", la fábula es la "estructuración de los hechos", es decir, los hechos reales (la historia) son ordenados por el poeta, estructurados por él (ésta es la principal labor artística del poeta), son fabulados, es decir, convertidos en fábula.

La historia son los hechos acaecidos en la realidad, ordenados cronológicamente y con una estructura lógico-causal, como sucede en la realidad. El autor "estructura" los acontecimientos, convirtiéndolos en fábula. Sobre la historia, el poeta imprime su propia disposición de los hechos según su intención, que ha de ser agradar al público o a sí mismo. Por tanto la mímesis, o imitación poética, no es sencillamente una "imitación" de lo real, sino que es un "artificio", una "elaboración del poeta" sobre lo real, a la que además imprime su propio estilo.

Pero en la definición que aparece de tragedia Aristóteles utiliza otro concepto, catarsis, esto es, purga o purificación, mediante la cual los espectadores "compasionan", esto es, "simpatizan" con los personajes representados y se curan de sus afectos mediante la expulsión de los mismos como lágrimas de su cuerpo. El sespectador se alivia así del veneno de las pasiones y se libera de las mismas. Es de suponer que la purga de la pasión ridícula se haría, en la comedia, mediante el distanciamiento o la risa.

"La tragedia es imitación de una acción esforzada y completa, con cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones. Entiendo por lenguaje sazonado el que tiene ritmo, armonía y canto, y algunas partes se realizan sólo mediante versos y otras, en cambio, mediante el canto".

Es además, la tragedia, el paso desde un estado "feliz" a otro "infeliz", es decir, hay un proceso, un cambio de estado. Las tragedias han de acabar mal, con la muerte o locura del personaje principal, y se dividen en "Prólogo, episodio, éxodo y parte coral, y ésta se subdivide en párodo y estásimo. Estas partes son comunes a todas las tragedias; son peculiares de algunas los cantos desde la escena y los comos. El prólogo es una parte completa de la tragedia que precede al párodo del coro; el episodio, una parte completa de la tragedia, después de la cual no hay canto del coro; el estásimo, un canto del coro sin anapesto ni troqueo; y el como, una lamentación común al coro y a la escena". Señala, además, otras partes "cualitativas" de la tragedia:

"Y puesto que hacen la imitación actuando, en primer lugar necesariamente será parte de la tragedia la decoración del espectáculo, y después, la melopeya y la elocución (...) LLamo elocución a la composición misma de los versos, y melopeya, a lo que tiene un sentido totalmente claro (...) " Dice Aristóteles: " La tragedia es imitación de una acción completa y entera y de cierta magnitud (...) Es entero lo que tiene principio, medio y fin (..) Es necesario que las fábulas bien construidas no comiencen por cualquier punto ni terminen en otro cualquiera". Es decir, tiene que tener un principio, un nudo y un desenlace, de forma que unos hechos lleven a otros de forma necesaria, lógica. "Es muy distinto, en efecto, que unas cosas sucedan a consecuencia de otras que sucedan después de ellas". He aquí que los acontecimientos han de sucederse por razones de "causa - efecto" y no por simple temporalidad.

Sigue explicando: "... no ha de pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro". Esto es muy significativo, pero lo veremos en el siguiente apartado de "cambios de estado". En consecuencia, Aristóteles rechaza el término "deus ex machina" (recordemos que se trata de un procedimiento según el cual, un personaje trágico es salvado al final de la tragedia por un dios, que no ha aparecido hasta entonces), sino que más bien Aristóteles prefiere que los hechos se sucedan unos a otros en lógica "el desenlace de la fábula debe resultar de la fábula misma". Además debe contar con agnición, peripecia, cambio de estado y lances patéticos que es "una acción destructora y dolorosa, por ejemplo, las muertes en escena, las tormentas, las heridas y demás cosas semejantes"

Entre el principio y el desenlace hay una gran diferencia, y es que se ha producido un "cambio de estado"; no se concibe tragedia sin conflicto, sin tensión: los hechos no serán los mismos los del principio que los del final, sino que ha habido un proceso de cambio de potencial, siempre verosímil y necesario, recordemos, según el cual el personajes y/o personajes y hechos, han pasado de la dicha al infortunio, de un estado normal, a la desgracia. "...No ha de pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro". Ese yerro suele ser la hybris o insolencia del héroe respecto a los dioses o a las leyes humanas. Hablando de los personajes, explica que deben ser intermedios entre vicio y virtud, "que ni sobresalgan por su virtud ni caigan en la desdicha por su bajeza y maldad, sino por algún yerro, siendo de los que gozaban de gran prestigio y felicidad, como Edipo y Tiestes, varones ilustres de tales estirpes".

Este cambio se lleva a cabo a través de un elemento indispensable en toda tragedia: la peripecia. "Peripecia es el cambio de la acción en sentido contrario", es decir, aquel hecho que supone el cambio de los acontecimientos de la dicha al infortunio. Otro elemento es básico para el cambio de estado en la tragedia: la agnición. Dice Aristóteles "La agnición (...) un cambio desde la ignorancia al conocimiento, para amistad o para odio, de los destinados a la dicha o al odio. Y la agnición más perfecta es la acompañada de peripecia, como la del Edipo." La agnición es, por tanto, el hecho de que el personaje o los hechos, lleven a aprender algo que no se sabía, y que en el caso de la tragedia, el conocimiento de estas cosas lleva a la desgracia: Edipo descubre lo que no sabía, es asesino de su padre. Pero además, según Aristóteles, la más perfecta de las agniciones es la que se acompaña de peripecia.

Según Aristóteles, hay varias clases de agnición:

1. "... la menos artística y la más usada por la incompetencia, y es la que se produce por señales" y pone como ejemplo que la nodriza de Ulises le reconociera cuando iba disfrazado de mendigo, por una señal, una cicatriz que tenía Ulises.

2. "... las fabricadas por el poeta", serían aquellas en que algún personaje desvela el secreto o lo que no se sabía.

3. "La tercera se produce por el recuerdo, cuando uno, al ver algo, se da cuenta

4. "La cuarta es la que procede de un silogismo, como en las Coéforos: ha llegado alguien parecido a mí; pero nadie es parecido a mí sino Orestes, luego ha llegado éste" Es decir, esta agnición es la que se produce por un pensamiento lógico. Lo ejemplifica con la obra "Las Coéforos", en la que los hermanos se reconocen de esta manera lógica.

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