Paris
Keywords: Paris, Eris, Hermes, Héctor, Hécuba, Mitología griega
- Este artículo trata sobre el personaje mitológico. Sobre la capital francesa, véase París.
En la mitología griega, Paris o Alejandro, era el hijo menor del rey Príamo de Troya y de su segunda esposa Hécuba. Estando embarazada de él su madre soñó que daba a luz una antorcha que incendiaba Troya, lo que fue considerado un mal presagio y su padre decidió matar al niño, pero Hécuba lo salvó abandonándolo en el Monte Ida donde unos pastores lo recogieron y criaron. Fue llamado también Alejandro («el que protege a los hombres»).
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El Juicio de Paris
El Juicio de Paris es una de las historias más conocidas dentro de la mitología griega, y también una de las más hermosas. Además, es uno de esos mitos que relacionan el mundo de los dioses con las más remota historia humana de los griegos. El mito comienza con las bodas de Tetis y Peleo. Así las describiría el autor romana Ovidio en sus Metamorfosis:
En efecto, el anciano Proteo había dicho a Tetis: “diosa del mar, concibe; serás madre de un joven que en sus años de fortaleza superará las hazañas de su padre y será llamado más importante que él”. Así pues, para que el mundo no tuviese nada mayor que Júpiter, aunque en su pecho había sentido unos fuegos nada tibios, Júpiter evitó la unión con la marina Tetis y ordenó a su nieto el Eácida que los sustituyera en sus deseos y que vaya a unirse a la doncella marina[…] Allí se adueña de ti Peleo, cuando yacías vencida por el sueño y, puesto que tú, pretendida con súplicas, lo rechazas, intenta la violencia anudando tu cuello con ambos brazos; y, si no hubieses recurrido a tus acostumbradas artes cambiando muy a menudo tu figura, él habría salido victorioso en su osadía; pero tú unas veces eras un ave (sin embargo, él sujetaba el ave), otras eras un pesado árbol: Peleo se adhería al árbol; la tercera forma fue la de una moteada tigresa: aterrorizado el Eácida soltó aquellos brazos del cuerpo. Y éste adora a los dioses del mar con vino vertido sobre las aguas con entrañas de ganado y con humo de incienso, hasta que el vate de Cárpatos le dijo desde la mitad del abismo: “Eácida, conseguirás la boda deseada; tú al punto, cuando descanse dormida en la helada cueva, sujétala sin que se dé cuenta con lazos y con una fuerte cadena. Y que no te engañe adoptando cien figuras, antes bien oprime tú cualquier cosa que sea hasta que vuelva a adquirir la forma que fue antes”. Estas cosas había dicho Proteo y escondió su rostro en el agua y lanzó sus olas sobre las últimas palabras. Titán estaba próximo al ocaso y ocupaba el mar Hesperio con el carro que había descendido, cuando la hermosa nereida, abandonando el mar, penetra en su acostumbrado lugar de descanso. Apenas se había adueñado Peleo de los miembros virginales, ella adopta nuevas formas, hasta que se da cuenta de que sus miembros están sujetos y sus brazos extendidos en diferentes direcciones; entonces por fin lanzó un gemido y dice: “Vences no sin la voluntad de los dioses”, y se mostró como Tetis. El héroe abraza a la que se declara vencida, y se adueña de sus deseos y la llena del gran Aquiles.”
Parece ser que una diosa poco querida por todos, Eris o Eride, la diosa de la Discordia, molesta por no haber sido invitada a las bodas de Peleo, a la que habían sido convidados todos los dioses, urdió un modo de vengarse sembrando la discordia entre los invitados: se presentó en el sitio donde estaba teniendo lugar el banquete, y arrojó sobre la mesa una manzana de oro , que habría de ser para la más hermosa de las damas presentes. Tres diosas (Atenea, Afrodita y Hera) se disputaron la manzana produciéndose una gran confusión y disputa, que hubo de intervenir el padre de todos los dioses, Zeus (Júpiter en la mitología romana).
Zeus decidió encomendar la elección a un joven mortal llamado Paris, que era hijo del rey de Troya. El dios mensajero, Hermes (Mercurio), fue enviado a buscarlo con el encargo del Juicio que se le pedía; localizó al príncipe-pastor y le mostró la manzana de la que tendría que hacer entrega a la diosa que considerara más hermosa. Precisamente por eso lo había elegido Zeus; por haber vivido alejado y separado del mundo y de las pasiones humanas. Así, se esperaba de él que su juicio fuera absolutamente imparcial.
Cada una de las diosas pretendió convencer al improvisado juez, intentando incluso sobornarlo. La diosa Hera, esposa del gran Zeus, le ofreció todo el poder que pudiera desear; Atenea, diosa de la inteligencia, además de serlo de la guerra, le ofreció la sabiduría; Afrodita, le ofreció el amor de la más bella mujer del mundo. Se distinguen varias versiones sobre la desnudez o no de las diosas: una primera que incida que todas se desnudaron para mostrar así su belleza al mortal; una segunda que indica que únicamente lo realizo Afrodita para demostrar así su belleza y por ello ganó; y una última que niega esta posibilidad del desnudo de las diosas.
Paris se decidió finalmente por Afrodita, y su decisión hubo de traer graves consecuencias para su pueblo, ya que la hermosa mujer por la que Afrodita hizo crecer el amor en el pecho de Paris, era Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao; en ocasión del paso de Paris por las tierras de este rey, y después de haber estado una noche en su palacio, Paris raptó a la bella Helena y se la llevó a Troya.
EL Rapto de Helena
Helena era “una muchacha…(que) tenía la belleza de la dorada Afrodita…que tenía destellos de las Gracias…del rey Tindáreo…en palacio…de ojos azules…” . Helena había sido una doncella muy pretendida, por Aquiles, Nicomedes, Áyax… finalmente se une con Menelao y los demás pretendientes habían adquirido una promesa de protegerla. Algunas tradiciones hablan de que también la pretendió Odiseo, pero lo que sí que hizo este personaje fue aconsejar a Tindareo que el resto de los pretendientes hicieran un pacto que les obligará a acudir si alguno de ellos tuviera problemas.
La expedición de monarcas y nobles de Grecia contra la ciudad de Paris, llamada Troya y también Ilión, determinó la Guerra de Troya, que canta el poeta épico Homero en la epopeya titulada Ilíada.
También, según Virgilio, este juicio tendrá consecuencias nefastas para el héroe latino, Eneas, dado que la diosa Hera se vengará sobre él “recordando la hija de Saturno aquella antigua guerra que ella primero suscitó a Troya por sus amados griegos, tenía también presentes en ánimo las causas de su enojo y sus crudos resentimientos.
La figura de Paris, además de aparecer en este mito del Juicio de las diosas, también aparece, como hemos indicado anteriormente en lo que se refiere a la guerra de Troya.
Con anterioridad se nos muestra como un pastor hijo del rey Príamo y hermano del héroe Héctor. Su nacimiento viene marcado por un oráculo por medio de un sueño que tuyo su madre, cuando aún estaba embarazada; ella soñó que lo que tenía en su vientre era una antorcha encendida que prendía fuego a Troya. De ello se dedujo que el nuevo príncipe sería muy negativo para el porvenir de la ciudad, cosa que realmente ocurrió; así fue apartado y criado entre pastores siendo desconocedor de su origen real. Paris se entera de que su padre va a celebrar unos juegos por su muerte y decide participar y venció en todas las pruebas del certamen, lo que indigno a sus hermanos Deífobo y Héctor, que quisieron matarlo. Paris se refugió en el altar de Zeus, y su hermana Casandra, que era profetisa, lo reconoció, aceptándolo Príamo de nuevo en palacio a pesar de los malos augurios que proclamaba Casandra. La vuelta de Paris a casa de su padre tiene distintas versiones. Con él da comienzo el Ciclo Troyano.
En mitología destacará su papel como amante y posible raptor de Helena “a las diosas comparable” . Anteriormente Paris había amado a la ninfa Enone del Ida. Cuando Afrodita le prometió el amor de Helena abandona a Enone y partió a Esparta, según tradiciones acompañado de Eneas, protegido de Afrodita. Al caer herido Paris en la guerra de Troya, manda llamar a Enone por sus conocimientos de medicina, pero ésta, de momento, se negó a salvar al que la había abandonado, y luego, cuando se compadeció de él, era ya demasiado tarde.
En La Ilíada, Homero le retrata como un héroe protegido por la figura de la diosa Afrodita que incluso llegará a librarle de la muerte en su combate con el rey Menelao, puesto que justo cuando el rey está dispuesto a darle el golpe de gracia, la diosa se lo lleva devolviéndolo a las habitaciones donde vivía con Helena: “pero Afrodita, como diosa, lo impidió fácilmente, llevándose a Alejandro envuelto en una densa nube, hasta la cámara nupcial, donde hubo de tenderle en su lecho perfumado” . Más tarde, en la Ilíada, como Paris continuaba ausente de la línea de combate, Héctor fue a buscarlo junto a Helena y le ordenó que tomara parte en la batalla, Paris obedeció mató a numerosos soldados griegos. Así describe Homero el primer encuentro entre Menelao y Alejandro.
“Y al hallarse unos próximos a otros, el divino Alejandro se mostró al frente de los troyanos, llevando al hombro una piel de leopardo y el curvo arco y espada. Y blandía dos picas de bronce, llamando a combatir en la dura refriega a los argivos más valientes. Y cuando Menelao, caro a Ares, le divisó llegar a grandes pasos delante de su ejército, alegróse a la vista del divino Alejandro, como a la vista de un astado ciervo o una cabra salvaje se alegra el león hambriento que ha de devorar su presa, aunque le acosen los perros y los jóvenes cazadores. Así alegróse Menelao cuando vio al divino Alejandro. Y esperando vengarse de quien le había ultrajado, saltó del carro con sus armas.”
La Ilíada presenta a veces a Paris revestido de armadura pesada –coraza, escudo, lanza y espada-. Pero frecuentemente era considerado como arquero, y en calidad de tal desempeñará un papel importante en la muerte de Aquiles.
Será llamado Alejandro “causa de nuestra discordias” además se le refleja como un héroe cobarde que se esconde durante la batalla para poder atacar a los griegos y en palabras de Diomedes, héroe griego, después de ser herido por Paris le describirá como: miserable arquero, tan envanecido de tu arco cual de tus caballos, seductor de vírgenes .
Ovidio en sus Metamorfosis le acompañará del siguiente epíteto: “miedoso raptor de una esposa griega” . Indicando así también está cualidad o defecto de cobardía que se cree que en el residía.
Muerte de Aquiles
En mitología también se le conoce como el guerrero que consiguió matar al héroe Aquiles, tal y cómo anunciará Héctor antes de morir a manos de éste durante la guerra de Troya: “Acuérdate de que me vengarán los dioses el día en que, a pesar de tu valor, te maten Paris y Febo Apolo ante las puertas Skeas”.
Así se describe la muerte de Aquiles a manos de Paris:
“[…] y mostrando al Pelida, que con su espada abate cuerpos troyanos, cambia la dirección del arco contra aquél y dirige con su diestra portadora de muerte un certero dardo. Esto fue algo de lo que podría alegrase el anciano Príamo después de loHéctor. En efecto, el famoso vencedor de tantos, Aquiles, fuieste vencido por el miedoso raptor de una esposa griega; y si hubieras debido caer en un combate femenino, preferías haber caído bajo el hacha de dos filos del Termodonte.”
Paris simboliza el contraste entre el guerrero valiente y amante de su familia, como Héctor, comparado con el hombre sin escrúpulos, cobarde e incapaz de asumir sus responsabilidades, como lo es Paris.
