Palenque
Keywords: Palenque, Alemán, América, América Latina, Brasil, Callao, Chincha, Colombia, Francés
Según el diccionario español, "palenque" es el terreno cercado por una estacada para celebrar algún acto solemne. Su traducción al Inglés, es "palisade", "paling"; al Francés, es "palissade", "barrière"; al Alemán, es "verzäumung", "schranke"; al Sueco, es "pålning", "inhängnad" y en Italiano, es "steccato", "recinto" y su Sinónimo, según el mismo diccionario, es "liza". En el Perú, durante la Conquista, el Virreinato y comienzos de la República,la palabra "palenque", se usaba para nominar a los lugares que concentraban a negros esclavos fugados, que se habían rebelado a la autoridad de sus amos y que fugados y reunidos, en lugares, con fuente de agua y cuevas, tenían una organización al interior, con alcaldes que ejercían su autoridad al interior de los palenques.
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Historia
Los Negros
En 1502 llegaron los primeros esclavos negros de África a América. Fueron traídos para reemplazar la mano de obra indígena, que por acción de los conquistadores españoles, iba disminuyendo ostensiblemente en sus colonias. Entre 1492 y 1700, unos tres millones de africanos fueron sacados de sus tierras, de manera violenta, para ser esclavos de los conquistadores en América.
Eran traídos en buques especiales, llamados "Ataúdes" o "Tumbeiros". Estos nombres eran expresión de las características de tales expediciones mercantilistas, porque llegaban vivos a América sólo la mitad de los negros que habían salido de África.
Venían enmarrocados (amarrados), apiñados en las bodegas de los buques, sin las mínimas condiciones de higiene, sin la adecuada alimentación; en estas condiciones aquellos negros eran presa fácil de enfermedades y epidemias.
Seres humanos reducidos a condiciones sub humanas
Ya en América, miles de negros esclavos fueron comprados por vecinos españoles, criollos y hacendados en el Virreinato del Perú. Ni bien llegaban al Perú al puerto del Callao y a otros, entre ellos Tambo de Mora en Chincha, eran exhibidos encadenados en los mercados de trata de esclavos. Hasta ahí acudían ricos hacendados españoles y criollos en denigrante subasta humana. Los precios variaban de acuerdo al sexo, fortaleza, salud y edad. Adquiridos pasaban a ser patrimonio del amo que los adquiría, quien disponía de su destino y de su vida. Tenían un valor en dinero y pertenecían a alguien y los alimentaban para utilizarlos en faenas y servicios que el amo creyera conveniente. Si el amo quería deshacerle del esclavo, lo ofertaba en el mercado de trata de esclavos, poniendo un sobreprecio, para recuperar su inversión y sacar algún dividendo.
Llevaban una vida miserable
Los esclavos vivían en las haciendas en barracas o barracones; en las ciudades, estas barracas estaban ubicadas en un rincón de los huertos o solares. Dichas barracas, como es de suponer, propendían al hacinamiento y la promiscuidad.
Las mujeres negras esclavas, en las haciendas y en los solares virreinales, fueron destinadas para labores domésticas. Sin embargo, muchas de ellas, en las haciendas, príncipalmente costeñas, hacían labores de campo, como por ejemplo, en los viñedos y algodonales, conocidas en este último caso, como "apañadoras".
Los varones efectuaban el trabajo más pesado tanto en las zonas urbanas como en las haciendas. Como por ejemplo, limpieza de excusados, galpones, porquerizas, caballerizas, etc.
Los amos retribuían este servicio gratuito con la vivienda y la alimentación que les proporcionaban. Los esclavos no podían salir de la propiedad del patrón y carecían de libertad. Al esclavo que infringía alguna norma, se le castigaba severamente, por lo que existieron varios sistemas de tortura. Sea cual fuere el castigo acordado para el esclavo rebelde, se cuidaban de no desfigurarlo, dado que, de ser así, su precio de venta en el mercado, disminuiría. Sin embargo, se tiene noticia de que al negro muy rebelde o cimarrón, le cortaban las orejas, lo castraban e incluso le cortaban las manos.
Una temporal forma de rebelión negra
A fines del Siglo XVII y principios del Siglo XVIII, se formaron unas rancherías en los alrededores de la ciudad de Lima, como en Huachipa, Carabayllo, Monte Zambrano, etc. Fueron hechas por negros esclavos, que en busca de su libertad, habían preferido huír y rebelarse contra el opresor sistema. Estas rancherías en lo posible, se ubicaban en las zonas menos transitadas, con bosques para ocultarse de sus perseguidores.
Alrededor del año 1710, esas rancherías evolucionaron hasta convertirse en palenques. Los palenques, entonces eran asentamientos rurales de negros cimarrones, rebeldes. Un palenque tenía "un puquio (fuente de agua) para abastecerse de agua, un pedazo de tierra para cultivo, almacébn subterráneo donde esconder cosas y una cantidad indispensable de lampas y hachas". Tenía cierta independencia, aunque mantenía relaciones económicas más o menos normales con las ciudades y haciendas vecinas. En sus áreas de cultivo, sembraban maíz y zapallo, se abastecían de carne cazando venados y pájaros y obtenían algún que otro dinero vendiendo sombreros y canastas.
En toda América Latina hubo zonas liberadas de negros
Hubo este tipo de organizaciones en todas las colonias, tanto españolas como portuguesas, en América. Los "quilombos", "mambices", "cumbes", "ladeiras", etc. fueron otras denominaciones adoptadas por los negros rebeldes. El más famoso palenque del colonialismo latinoamericano, fue el "Quilombo de los Palmeres", en el Brasil (colonia portuguesa). Tenía una población de más o menos, 15,000 negros esclavos rebeldes y se mantuvo durante casi todo el siglo XVII. Las tropas reales portuguesas usaron 6 mil soldados y les demandó 2 años rendirla. Incluso en muchos de esos palenques, existieron reyes negros. Por ejemplo: el Rey de Arcabuco, en Colombia. En Venezuela, fue famoso el Rey Miguel. En Panamá, el Rey Balanco. En el Virreinato del Perú, hubo en Huaura un rey cimarrón, a mediados del Siglo XVI. El virrey de la época, envió una tropilla de 120 soldados españoles, que incursionaron violentamente en el palenque, matando a todos sus integrantes.
Los cimarrones usaron la táctica de las guerrillas
En su búsqueda de libertad, se habían unido negros de diversas étnias africanas, incluso algunas que en África, mantenían rivalidades muy marcadas, como es el caso de las étnias africanas congos, minas y terranovos.
En los palenques, los negros cimarrones mantenían una vida comunitaria, caracterizada por la igualdad entre todos sus integrantes, tanto para el trabajo como para el reparto del alimento y el comportamiento social y moral.
Para su defensa, en algunos palenques se habían construído fuertes. Estaban hechas de palizadas, en el punto más alto de su temporal albergue. Tenían como únicas armas, espadas, cuchillos y otras armas blancas. Nunca poseyeron armas de fuego. En otros casos completaban su defensa acopiando piedras. Hacían ejercicios de corte militar, utilizando la táctica de las guerrillas.
En el caso de los cimarrones criollos, no poseían rey. Sus jefes se hacían llamar coroneles o capitanes, por cuanto éstos no procedían directamente del África, ya que eran, como se dijo, cimarrones criollos.
El palenque de Huachipa y su jefe Francisco Congo
En el Virreinato del Perú, en el palenque de Huachipa, en el año 1713, el jefe se llamaba Francisco Congo ("Chavelilla" o "Chavelía"). Como subjefes, éste tenía a tres alcaldes, nominados por la comuna de negros. Cada alcalde tenía una determinada función, repartida de la siguiente manera:
1. Organizar la vigilancia o espionaje y reclutar más cimarrones.
2. Recolectar y repartir los alimentos.
3. Coordinar y dirigir las acciones militares.
Los tres alcaldes coordinaban las acciones a seguir e informaban a Francisco Congo. Luego de tener su aprobación, ejecutaban sus órdenes. De día, montada a caballo, la tropilla de cimarrones s exhibía muy cerca de los límites de las haciendas, a fin de amedrentar a siervos y amos. Los asaltos de aprovisionamiento de alimentos, vestidos y otros objetos los realizaban durante la noche. Sólo atacaban a los blancos y sus propiedades. Nunca asaltaron a indios ni a otros negros. Los hacendados organizaron una milicia bien armada, que ingresó a sangre y fuego en el palenque de Huachipa. La batalla duró casi 12 horas, al cabo de las cuales los negros rebeldes fueron aniquilados o apresados.
