Néstor Kirchner

Keywords: Néstor Kirchner, 10 de diciembre, 14 de enero, 14 de mayo, 15 de enero, 18 de mayo

Néstor Carlos Kirchner
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Néstor Kirchner

Cargo: Presidente de la Nación
Duración de mandato: 2003 - 2007
Predecesor: Eduardo Duhalde
Sucesor: En funciones
Provincia: Santa Cruz
Nacimiento: 25 de febrero de 1950
Muerte: ---
Partido Político: Partido Justicialista
Profesión: Abogado

Néstor Carlos Kirchner; (nacido el 25 de febrero de 1950), es el Presidente de la República Argentina desde el día 25 de mayo de 2003. Es un peronista identificado con los sectores de izquierda de su partido, y antes de ser electo presidente fue Gobernador de la Provincia de Santa Cruz. Luego de la grave crisis institucional que vivió la Argentina, Kirchner reconstituyó la autoridad presidencial y cuenta con un elevado respaldo entre la población.

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Primeros Tiempos

Kirchner nació en Río Gallegos, capital de la patagónica provincia de Santa Cruz. Su padre, Néstor Kirchner, era un trabajador postal descendiente de inmigrantes suizos; su madre, María Ostoić, nació en el sur de Chile. Realizó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas locales. Egresó del Colegio Nacional República de Guatemala.

Tempranamente Kirchner participó en el movimiento Justicialista como miembro de la Juventud Peronista, un sector juvenil de izquierda radicalmente opuesto a la dictadura militar de 1966-73. A principios de la década de 1970, Kirchner estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, recibiendo su diploma de abogado en 1976. Retornó a Río Gallegos con su esposa, Cristina Fernández, para ejercer su profesión. Fue puesto en prisión en dos oportunidades durante la dictadura militar de Videla; se desconocen las razones de este encarcelamiento.

Una vez terminado el gobierno militar y con el retorno de la democracia en 1983, Kirchner se convirtió en funcionario del gobierno provincial. Desde fines de 1983 hasta julio de 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia, pero fue forzado a renunciar por el gobernador a causa de una disputa sobre política financiera. Este incidente lo hizo conocido en el ámbito local, y constituyó el paso inicial de su carrera política.

En 1986 había alcanzado el apoyo interno necesario para obtener la candidatura a Intendente (alcalde) de la ciudad de Río Gallegos. Triunfó por escaso margen en las elecciones del 6 de septiembre de 1987, asumiendo el cargo el 10 de diciembre siguiente. Al mismo tiempo, su compañero de partido Ricardo del Val era electo gobernador, con lo que la provincia de Santa Cruz quedó firmemente asegurada por el Peronismo.

La gestión de Kirchner como intendente desde 1987 a 1991 le granjeó suficiente apoyo para ser electo gobernador de la provincia en 1991, con el 61,1% de los votos. Por ese tiempo su esposa ya era miembro del congreso provincial.

Gobernador de Santa Cruz

Cuando Kirchner asumió la gobernación, la provincia de Santa Cruz contribuía con sólo el 1 % del PIB nacional, principalmente en la producción de materias primas (mayormente petróleo), y enfrentaba una grave crisis económica, con elevados niveles de desempleo y un déficit fiscal de 1.200 millones de dólares. Sus políticas se centraron en la realización de inversiones para estimular la actividad productiva, el empleo y el consumo.

Este modelo se oponía marcadamente a las políticas de control de la inflación, desregulación y reajuste monetario que a nivel nacional impulsaba el gobierno del también justicialista Carlos Menem, elegido en 1989. Reduciendo gastos públicos considerados superfluos y aprovechando las regalías de la industria petrolera, Kirchner logró restaurar el equilibrio de las cuentas provinciales. Sus políticas económicas expansionistas y sus políticas sociales aumentaron su popularidad, y la provincia alcanzó razonables niveles de crecimiento económico. Estudios realizados a finales de la década de 1990 mostraron que en comparación con las restantes provincias, Santa Cruz tenía la mejor distribución del ingreso y el menor índice de pobreza de la Argentina después del de la Ciudad de Buenos Aires.

Kirchner se ubicó en el arco de centro-izquierda Peronista, con posiciones críticas tanto respecto del modelo neoliberal impulsado por el gobierno de Carlos Menem, cuanto del sindicalismo burocrático controlado por el Partido Justicialista. Como gobernador, no sólo dió importancia al saneamiento de las finanzas públicas, sino también a alentar el crecimiento económico con base en la producción local. Fue considerado un progresista en materia de derechos humanos, habiendo repudiado la decisión tomada por Menem en 1990 de indultar líderes de la dictadura militar de 1976-83 que se encontraban cumpliendo penas de prisión.

El éxito de sus políticas fue facilitado por la escala relativamente pequeña de la base económica y del mercado de trabajo de su provincia. Sus críticos señalan que su gestión no fue diferente a la de la mayor parte de los gobernadores peronistas, basándose en el personalismo y el autoritarismo, manteniendo control sobre la prensa local y y nombrando como jueces a personas de su confianza. El manejo discrecional del empleo público y una economía fuertemente subsidiada, según sus detractores, llevaron al clientelismo político típico del ambiente semi-feudal de otras provincias.

En 1994 y en 1998, Kirchner impulsó reformas en la constitución provincial, que permitieron su reelección indefinida. En 1994 fue miembro de la Convención Constituyente que reformó la Constitución Nacional. Entre las modificaciones introducidas por esa reforma se halla la posibilidad de reelección presidencial.

En 1995, con sus reformas constitucionales en efecto, Kirchner fue reelecto gobernador por amplio margen (66,5% de los votos). A partir de ese momento Kirchner se distanció del carismatico y controversial Menem, que además de Presidente de la Nación era el líder del Partido Justicialista, lanzando una línea interna dentro del partido, llamada "Corriente Peronista", que sustentaba posiciones antagónicas con el menemismo.

La decisión tomada por Menem en 1998 de presentarse a una segunda re-elección, con base en una interpretación ad hoc del texto constitucional, generó fuerte oposición dentro de las filas del partido, jaqueado también por las controvertidas politicas sociales y económicas de la administración de Menem. Kirchner unió fuerzas con el principal opositor de Menem dentro del Partido Justicialista, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires (y más tarde presidente) Eduardo Duhalde.

El gobierno de Fernando de la Rúa

Las elecciónes del 24 de octubre de 1999 fueron un duro golpe para el Partido Justicialista. Fernando de la Rúa, candidato de un conglomerado de fuerzas de centro e izquierda moderada encabezado por la Unión Cívica Radical denominado "Alianza", fue electo presidente, y el justicialismo perdió la mayoría en la Cámara de Diputados.

La Alianza logró también buenos resultados en Santa Cruz, pero pese a ello Kirchner fue reelecto por segunda vez en mayo de ese año con el 54.7% de los votos, imponiéndose a una alianza conformada por la Unión Cívica Radical y los sectores menemistas del justicialismo reunidos en el Movimiento Federal Santacruceño.

La victoria de de la Rúa se debió, en parte, al fuerte rechazo público hacia la corrupción del mandato de Menem, así como al deterioro de la situación económica del país. De la Rúa tomó severas medidas de ajuste con el propósito de mejorar la economía, que resultaron sin embargo insuficientes para resolver el deterioro de las finanzas públicas y de la capacidad productiva de la industria nacional; el mantenimiento a rajatabla de un tipo de cambio estáticamente anclado al dólar estadounidense y los propios errores del gobierno de la Alianza desembocaron en una situación de fuerte recesión en el 2000. El gobierno de de la Rúa pidió ayuda complementaria al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a los bancos privados para reducir la presión de la deuda externa. En diciembre de 2000 se negoció un paquete de salvataje de cerca de 40.000 millones de dolares, y el gobierno anunció la inversión de 20.000 millones de dolares para programas de obras públicas para reavivar la economía. Sin embargo, la recesión y la fuga de capitales continuaron a ritmo acelerado, con el agravante adicional del descontento provocado por las medidas de ajuste que formaban parte de las condiciones impuestas por el FMI a cambio de su ayuda.

A finales de 2001, el desempleo había superado la barrera del 20%. En la pendiente, el gobierno de la Alianza recurre a nombrar Ministro de Economía a Domingo Cavallo, que ya había ocupado el cargo durante varios años de gobierno de Menem. En noviembre, el gobierno inició una reestructuración de los compromisos de la deuda externa, lo que en la práctica significaba la cesación de pagos (default). El agravamiento de la situación económica provocó desconfianza pública en el sistema financiero, por lo que se produjeron fuertes retiros de depósitos bancarios; para frenarlos, se impusieron restricciones que implicaban el congelamiento de los fondos depositados en los bancos, medida conocida como el "corralito", altamente impopular. El FMI, en tanto, endureció su posición exigiendo un recorte del 10% en el presupuesto público antes de producir cualquier nuevo desembolso de fondos.

Saqueos, huelgas, y manifestaciones populares, se sucedieron en todo el país a finales de diciembre de 2001, incluyendo graves incidentes que provocaron decenas de muertos los días 19 y 20 de diciembre. De la Rúa renunció habiendo completado apenas la mitad de su mandato; lo sucedió una serie de presidentes interinos, incapaces de estabilizar la situación. En enero de 2002 el Congreso nombra finalmente a Eduardo Duhalde para completar el período presidencial. Duhalde devalúa la moneda argentina (el peso), y procura capear el temporal de la crisis económica. Los sucesos de diciembre de 2001 habían dejado en la sociedad un fuerte sentimiento de rechazo hacia la dirigencia política, caracterizado por la famosa consigna "¡que se vayan todos!".

Las elecciones presidenciales de 2003

La situación con vistas a las elecciones presidenciales se presentaba confusa. Varios líderes del Partido Justicialista aspiraban a la candidatura: el propio Kirchner, que gozaba de cierta popularidad y prestigio como buen administrador de su provincia, pero contaba con pocas fuerzas propias para definir una elección interna dentro de su partido; el ex-presidente Carlos Menem; y los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, Salta, Juan Carlos Romero, y San Luis, Adolfo Rodríguez Saá. Este último había tenido un breve interinato como presidente en diciembre de 2001. Las elecciones internas para definir la candidatura peronista se anunciaron primero para noviembre de 2002, y luego se postergaron a febrero de 2003.

El entonces presidente Duhalde, figura de peso dentro del justicialismo no sólo por su condición presidencial sino también por su control hegemónico sobre la estructura partidaria de la Provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, intentó jugar sus cartas en favor del gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann. Éste, sin embargo, prefirió no presentar su candidatura; Duhalde trasladó sus preferencias a De la Sota, con quien tampoco puede alcanzar un acuerdo estratégico. Así, el 15 de enero de 2003 anunció su apoyo a la precandidatura de Néstor Kirchner. Con este espaldarazo, Kirchner se situó en una posición mucho más favorable.

Sin embargo, la situación interna del justicialismo no estaba resuelta y si bien el apoyo de Duhalde era significativo, no garantizaba de por sí que Kirchner resulte el candidato presidencial. Por otra parte, las fricciones de una elección interna tan cercana a la elección nacional, prevista para el 27 de abril, podrían provocar un deterioro en las expectativas del justicialismo de obtener una victoria. Asi, el 24 de enero, y con el argumento de que los tres aspirantes que quedaban en carrera (Kirchner, Rodiguez Saá y Menem, que había incorporado a Romero como candidato a Vicepresidente) presentaban programas contrapuestos, el Congreso del Partido Justicialista toma una decisión inédita: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. En la práctica, esto significaba que iban a enfrentarse como si perteneciesen a partidos distintos.

Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable. Las encuestas de intención de voto lo ubicaban por detrás de los otros candidatos justicialistas y de Ricardo López Murphy, candidato de un conjunto de fuerzas de centroderecha y ex-ministro de de la Rúa. Sin embargo, su popularidad comenzó a crecer impulsando un programa de perfil socialdemócrata que lo diferenciaba claramente de las políticas aplicadas durante los gobiernos de Menem y de la Rúa, poniendo acento en priorizar la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud (sintetizado de algún modo en sus slogans de campaña: "Un país en serio" y "Primero Argentina"). No fue desdeñable tampoco el aporte que significaron tanto su compromiso de mantener al Ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna, con una imagen positiva en la sociedad por su hábil gestión anticrisis, como la participación de su esposa, Cristina Fernández, que como diputada y senadora por la provincia de Santa Cruz desde 1995 había adquirido perfil propio en la arena política como destacada opositora a los gobiernos de Menem y de la Rúa.

La campaña electoral trascurrió en un clima de apatía como consecuencia de los efectos de la crisis económica y social. Si bien se evidenciaron algunos leves signos de recuperación económica, por el efecto del default y la restricción del gasto público, con disminución de la inflación, leve recuperación de la tasa de cambio del peso frente al dólar y moderado aumento del PBI, las consecuencias sociales de la crisis fueron terribles: 54% de la población se halla por debajo del límite de pobreza; la mitad de esta población (27% del total), por debajo de la línea de indigencia.

En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria de Kirchner obtiene un 22% de los votos, superado únicamente por Menem (Alianza Frente por la Lealtad - UCeDe), que obtuvo el 24,3%. La legislación electoral argentina prescribe que, si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta (ballotage). Fuera de la segunda ronda quedaron López Murphy, Rodríguez Saá con el 14,2% y la independiente de centroizquierdas y ex radical Elisa María Carrió con el 14,1%. El candidato de la Unión Cívica Radical, Leopoldo Moreau, ocupó el sexto puesto con un 2,3% en la peor elección de la historia de su partido (ver resultados detallados en Elecciones Argentina 2003).

La segunda vuelta debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003. Kirchner celebró su pase a la instancia definitiva llamando al electorado a escoger entre dos perspectivas de país, el de la "exclusión y el endeudamiento", en alusión a Menem, y el de una "Argentina de igualdad y con posibilidades para todos".

Despues de la primera ronda, Kirchner visitó al presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y al de Chile, Ricardo Lagos Escobar, ante quienes ratificó sus intenciones de fortalecer el Mercosur y declaró que mantenía con orgullo las convicciones políticas de izquierda que había sostenido en el pasado.

Los sondeos previos a la segunda ronda indicaban entre un 60 y 70% de intención de voto para el gobernador de Santa Cruz. Ello significaba no tanto apoyo explícito a los méritos propios de Kirchner, como rechazo a la posibilidad de que Menem presidiera nuevamente el país. Sin embargo, el ballotage no tendría lugar. El 14 de mayo Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo. Muchos analistas señalan que la maniobra de Menem tuvo como propósito evitar una derrota estentórea, y al mismo tiempo condicionar a Kirchner, que accede a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina.

Irritado por lo que considera un escamoteo de un legítimo capital electoral que le hubiera permitido comenzar su gobierno con un margen de maniobra más amplio, Kirchner acusa a Menem de "cobarde" y de "huir" de sus responsabilidades, y caracteriza su renuncia como "un intento de deslegitimar la voluntad de cambio expresada por la sociedad" y de "mostrar débil y frágil al Gobierno que se inicia para tratar de imponerle la continuidad de las políticas llevadas adelante durante la década de los noventa". El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner presta ante el Congreso el juramento de ley para convertirse en Presidente de la República hasta 2007.

Presidencia de Argentina

Cuando Kirchner se hizo cargo del gobierno, debió lidiar con las consecuencias de la peor crisis de la historia argentina. Un país alguna vez comparado con los de Europa por sus niveles de prosperidad, y que se consideraba a si mismo como un baluarte de la cultura europea en Latinoamérica se hallaba en profundo empobrecimiento, con su clase media diezmada y focos de desnutrición en las clases mas bajas. La deuda externa se elevaba a 178.000 millones de dolares, el gobierno carecía de recursos financieros, y otras fuentes potenciales de ingresos habían sido eliminadas por las extensas privatizaciones acaecidas durante el gobierno de Menem.

Si bien algunos sectores identifican a Kirchner con el clientelismo, la corrupción, y "las políticas de siempre" de Menem y el PJ, también fue visto como un recién llegado a la Casa Rosada sin el usual tinte escandaloso. Esta percepción se vió reforzada por sus esfuerzos para revitalizarla Suprema Corte de Justicia, comprometida por el nombramiento de jueces adictos durante el gobierno de Menem. Al poco tiempo de haber asumido el gobierno, Kirchner impulsó en el Congreso la derogación de las las leyes de impunidad dictadas durante la presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989) que favorecieron a militares y civiles responsables de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura 1976-1983. Además, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, ordenó el pase a retiro de decenas de generales, almirantes y brigadieres.

En diciembre de 2003, tras siete meses de gobierno, encuestas independientes indicaban que Kirchner tenía una imagen pública positiva o favorable del 77%, y su gestión de gobierno era apoyada por un 52% (Fuente: Ipsos-Mora y Araujo). Un año después, en diciembre de 2004, la imagen positiva o favorable registraba niveles entre 73,1 y 87%, según las distintas fuentes del sondeo (Fuentes: CEOP, Ricardo Rouvier y Asociados, OPSM, Analogías), y la gestión de gobierno era apoyada por entre el 62.8% y el 64.2% de los encuestados (Fuente: Associated Press citando a Ricardo Rouvier y Asociados y OPSM).

Kirchner colocó al frente de la cartera económica al Ministro de Ecónomia de la administración Duhalde, Roberto Lavagna, quien piloteó a la Argentina durante el odiado "corralito" y la dolorosa devaluación. El default argentino es el más largo de la historia financiera e ironicamente dió a Kirchner y a su ministro Lavagna un arma de negociación con el FMI, que aborrece tener que registrar deudas impagas en su contabilidad. Durante su primer año de gestión Kirchner alcanzó un trabajoso arreglo por tres años para reprogramar los 84.000 millones de dólares de deuda con los organismos multilaterales (en particular, el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo), y este acuerdo abre la posibilidad de negociar arreglos para los 94.000 millones de deuda con inversores privados. En junio de 2004, se anunció que la base para salir de la cesación de pagos con los inversores privados sería un canje de tiulos de deuda con una quita del 75%. La operación de canje de la deuda argentina se puso en marcha el 14 de enero de 2005 con el ofrecimiento de tres bonos.

A finales de 2004, los indicadores de la economía argentina mostraban indicios de mejoría:

La resistencia de Kirchner a las entidades financieras multilaterales como el FMI, y su rechazo a la economía de libre mercado al estilo de la escuela de Chicago son probablemente las posturas que han sorprendido más a los observadores. Con ello, Kirchner rompió lazos con las políticas de dirigentes latinoamericanos recientes y actuales que, como el peruano Alejandro Toledo, mantienen su creencia en las políticas neoliberales como solución frente a las extremas disparidades socioeconómicas. Kirchner se asemeja más al nuevo tipo de líderes latinoamericanos, desde Chávez en Venezuela hasta Lula en Brasil, que buscan activamente alternativas al consenso de Washington que, según la opinión de muchos, ha demostrado su fracaso como modelo para el desarrollo económico de la región.

Gobierno de la Nación Argentina 2003-2007


Predecesor:
Eduardo Duhalde
Presidente de la Nación Argentina
2003 a la fecha
Sucesor:
En funciones


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