Neolítico en Europa

Keywords: Neolítico en Europa, Neolítico

Las culturas Neolíticas surgidas en Oriente Medio se fueron difundiendo por todo el planeta, acelerándose la difusión después del 5.000 a.C., fecha en que puede fijarse el inicio del periodo Neolítico en el continente Europeo, alcanzando poco después la Península Ibérica.

El Neolítico en la Península Iberica

A la Península Ibérica llegaron los primeros emigrantes orientales después del 5.000 a.C., y más probablemente hacia el 4.500 a.C.. Se cree que provenían de Anatolia, y que siguieron el curso del Danubio, y después el Valle del Po, para alcanzar con posterioridad los Pirineos. También pudieron llegar emigrantes orientales por vía marítima, contorneando las costas Mediterráneas, y aunque esta llegada es problemática, los asentamientos mayoritariamente costeros, sugieren un papel decisivo del mar en la llegada de los orientales. Si no llegaron por mar, se ha sugerido un posible surgimiento espontaneo de las culturas neolíticas en diversos puntos, sin conexión con las existentes, teoría con escasos defensores.

En la zona litoral catalana parece haberse producido el asentamiento de poblaciones foráneas que desplazaron o absorbieron a la población existente y dieron origen a una sociedad diferenciada de la anterior mesolítica, diferencia que no se observa en otros puntos más orientales. Parece probado que estos emigrantes procedían del Mediterráneo Oriental (Siria, Turquía).

Parece probable que el traslado de elementos foráneos hacia algunas zonas costeras, provocara progresivamente la emigración de algunos de los naturales de la zona (otros acabarían absorbidos) que pudieron desplazarse a zonas mas arrinconadas como los Pirineos y las Montañas del Cantábrico, poblados por la raza Pirenaica, evolución autóctona de los Hombres de Cro-Magnon. Estos emigrantes eran de la misma base étnica que los pobladores de la zona a donde se dirigían, aunque existían matices culturales que pudieron difundir, y llevar consigo novedades aprendidas de los recién llegados.

Los emigrantes orientales conocen los rudimentos de las técnicas agrícolas. Viven básicamente en cuevas y en cabañas de madera. Conocen la técnica de moler el grano golpeándolo con piedras redondas (de pequeño tamaño, que podían cogerse con la mano) contra piedras más grandes y planas. La harina obtenida se come mezclada con agua o con otros alimentos, o cocida sobre piedras calientes. Establecen comunidades pequeñas cerca de ríos y en valles fértiles. Se entierran cuidadosamente. Aun conociendo la agricultura, son básicamente ganaderos, y siguen practicando la caza y la recolección, quizás también influidos por los indígenas de las zonas donde se establecen.

Esta primera civilización neolítica no se aleja mucho de las zonas costeras. Se observa una cierta unidad cultural por toda la costa mediterránea de la Península Ibérica, el Norte de África, el Sudeste Francés y la Península Italiana, sobre todo de cara al Adriático. Raramente sus asentamientos están situados a mas de cien kilómetros de la costa, lo cual no quiere decir que no difundieran sus hábitos culturales a zonas más alejadas aunque no se ha demostrado ningun contacto entre los orientales establecidos en la parte oriental y los pobladores de la Occidental peninsular sobre los que se sospecha la existencia de influencias de la Cultura de las Cuevas (llamada también Hispano-Mauritana o Ibero-Mauritana, por su presunto origen), de la Cultura Asturiense (Cantábrico y Aquitania) y de la Cultura Megalítica Occidental que más tarde suplantó a la Asturiense. La influencia que pudiera haber ejercido la Cultura de las Cuevas, pretendidamente derivada de la Cultura Ibero-Mauritana del Magreb Occidental (desarrollada hacia el 10.000 a.C.- 8.000 a.C.) es incierta. La pretensión de su derivación africana (cuyos rasgos culturales y étnicos habrían sido aportados a la península y sobrevivido en el vascuence) se formuló cuando las culturas Ibero-Mauritana y Capsiense (del Magreb Oriental) se consideraban como dos partes de la misma cultura; pero la realidad, según descubrimientos posteriores, es que el Capsiense parece tener una evolución separada y claramente diferenciada (su desarrollo se situaría entre el 7.000 a.C. y el 4.000 a.C. en el Magreb Oriental). En todo caso la Cultura de las Cuevas, sin influencias capsienses y probablemente tampoco ibero-mauritanas, solo influiría en la península en el aspecto cultural, con algunas aportaciones, pero sin traslado de población; es seguro que su influencia no llego a la costa Cantábrica.

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