Morisco
Keywords: Morisco, 1491, 14 de febrero, 1500, 1502, 1609, 1616, 25 de noviembre, Aben Humeya
Los moriscos (palabra que deriva de moro) fueron los españoles musulmanes bautizados tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502.
Historia
En 1491 Boabdil, último rey nazarí, capitula ante los Reyes Católicos y negocia la entrega de Granada el 25 de noviembre. Entre otras cosas se acuerda:
- Que los moros podrán mantener su religión y sus propiedades. Que los moros serán juzgados por sus jueces bajo su ley, que no llevarán identificáis que delaten que son moros como las capas que llevan los judíos. Que no pagarán más tributo a los reyes cristianos que el que pagaban a los moros. Que podrán conservar todas sus armas salvo las municiones de pólvora. Que se respetará y no se tratara como renegado a ningún cristiano que se haya vuelto moro. Que los reyes solo pondrán de gobernantes gente que trate con respeto y amor a los moros y si estos faltasen en algo serían inmediatamente sustituidos y castigados. Que los moros tendrán derecho a gestionar su educación y la de sus hijos.
Inmediatamente despues de la entrada de los reyes en Granada éstos encomiendan al Cardenal Cisneros convertir a los mudéjares mansamente a la fe cristiana para que no se alborotasen. Pronto comenzaría a forzar esta conversión con sobornos a los representantes de las comunidades musulmanas y la quema de libros; comenzó con los coranes y siguió con la biblioteca de Granada: libros de poesía, matemáticas, ciencia, filosofía, historia, novelas, cuentos, etc. Así se quemaron miles de libros en la plaza de la Bibrambla, la más grande de Granada. Pronto el número pasaría del millón de libros quemados.
Después de esto, Cisneros se centro en los llamados 'renegados', categoría que les puso él mismo a los cristianos granadinos convertidos al Islam, o por extensión, a los hijos o nietos de cristianos convertidos al Islam. Cisneros pretendía que estos volviesen a la fe cristiana y quedasen bajo su ley. Muchos mudéjares del Albaicín se vieron estafados por cómo los estaban engañando los cristianos, ya que primero les garantizaron que iban a poder seguir con su religión y despues los estaban "convenciendo" para que se convirtieran.
Los mudéjares granadinos comenzaron a pedir la destitución de Cisneros, y como respuesta a estas quejas, Cisneros encarceló a los mudéjares más respetados de Granada, teniéndolos por los instigadores de los revoltosos, y pensando que si estos dejaban de sermonear a la gente, se convertirían al cristianismo.
Toda esta situación insostenible desemboca en 1500 en el levantamiento popular del Albaicín. Este levantamiento se extiende por toda la sierra de las Alpujarras, llegando hasta Almería y Ronda. Contestando los reyes con una fuerte opresión militar de la mano del conde Tendilla.
Después de sofocar los levantamientos, en 1501, Tendilla pidió pasar por cuchillo a todos los moros que habían participado en las revueltas, a lo que el rey Fernando le contestó: Cuando vuestro caballo hace alguna desgracia no echais mano de la espada para matarle, antes le dais una palmada en las ancas, y le echais la capa sobre los ojos; pues mi voto y el de la Reina es que estos moros se bauticen, y si ellos no fueron cristianos, lo serán sus hijos o sus nietos.
Así es como se llega a la Pragmática de 14 de febrero de 1502, que ordenaba la conversión o expulsión de todos los musulmanes de los reinos de Castilla y Aragón, exceptuando a los varones de menos de catorce años y las niñas menores de doce, antes de abril del citado año. Esta Pragmática es un claro quebrantamiento de los compromisos firmados por los Reyes Católicos con el rey Boabdil en las Capitulaciones para la entrega de Granada, en las que los vencedores castellanos y aragoneses garantizaban a los musulmanes granadinos la preservación de su lengua, religión y costumbres.
Para evitar el exilio, la mayoría de musulmanes optaron por la conversión al cristianismo. Los mudéjares de toda España tuvieron que ir a las iglesias a bautizarse. Se les preguntaba qué nombre querían tener, y si alguno no entendía bien el castellano, cosa que pasaba sobre todo en el antiguo reino de Granada, o no se le ocurría ningún nombre, se le ponía Fernando si era hombre e Isabel si era mujer. La conversión fue general en todas partes. A partir de esta conversión forzada, los mudéjares dejaron oficialmente de serlo, ya que estaban bautizados y se les llama moriscos, expresión que en esta época tenía un matiz claramente peyorativo.
Durante el reinado de Carlos V, gracias al apoyo que los moriscos prestaron al rey y a sustanciosos donativos, la corona adoptó una posición flexible con los moriscos y les permitió que conservaran sus usos y costumbres en lo que no estuviese referido a la religión). De esta forma, los moriscos se mantuvieron como una comunidad propia sin integrarse en la sociedad española de su tiempo.
[[Imagen:La Expulsión de los Moriscos.jpg|right|350px|thumb|La Expulsión de los Moriscos. Vicente Carducho. Museo del Prado, ]]
Sin embargo, con la llegada al trono de Felipe II, la conversión forzada de los antiguos musulmanes y, sobre todo, el miedo a nuevas sublevaciones, hizo que muy pronto se dudara de la sinceridad de su fe y que se convirtieran en las víctimas preferidas de la Inquisición, todo ello en medio de un clima de exclusión de cualquier tipo de heterodoxia o disidencia o fin de hacer frente a infieles y protestantes. Esta reticencia sobre la sinceridad de las convicciones religiosas del morisco perduraría con el paso del tiempo, y queda reflejada perfectamente en la literatura y en escritos de analistas de la época.
En 1566, Felipe II prohibió, aleccionado por Diego de Espinosa, el uso de la lengua árabe, de trajes y ceremonias de origen musulmán. Al tratar de aplicarse este decreto, se produjo la sublevación de las Alpujarras (1568-1571), bajo el mando de Aben Humeya. Dominada la revuelta, los moriscos granadinos fueron deportadas hacia La Mancha y Castilla la Vieja.
A finales del siglo XVI, la población morisca en los reinos peninsulares ascendía a unas 275.000 personas. Se concentraban fundamentalmente en el reino de Valencia en la Corona de Aragón y en la meseta, Extremadura, Murcia y Andalucía en el reino de Castilla. Los moriscos vivían fundamentalmente en el campo, en calidad de vasallos de los señores nobiliarios, en condiciones mucho más duras que las de la población cristiana. Desde la sublevación de las Alpujarras, la predicación se vio acompañada de la represión. La Inquisición destruyó de forma despiadada sus manifestaciones culturales y comunitarias. Odiados por los cristianos viejos, rechazados por la corona, que veían con inquietud la posibilidad de una nueva sublevación que actuase como una quinta columna de los berberiscos o los turcos y detestados por la Iglesia, que dudaba de la sinceridad de su conversión, los moriscos devinieron en una masa explotada y desarticulada, objeto de toda clase de sospechas.
En varias ocasiones se pensó en decretar su expulsión, pero la medida se pospuso devido a las presiones de la nobleza aragonesa y valenciana, beneficiados de este régimen de semiesclavitud. Finalmente, Felipe III decretó la expulsión en 1609. La expulsión se lleva a cabo hasta el año 1616. En esa fecha, termina la existencia de los moriscos en España. Salen de Valencia 118.000 moriscos, 61.000 de Aragón, 45.000 de Castilla y Extremadura, 16.000 de Murcia y 32.000 de Andalucía.
Las consecuencias fueron graves y afectaron fundamentalmente al reino de Valencia, el cual pierde la cuarta parte de su población, lo que repercutió en la paralización de la agricultura, especialmente la producción de trigo y caña de azúcar. Los grandes señores, perjudicados por la expulsión de un contingente importante de su mano de obra, se contentan con la incorporación de las tierras confiscadas a los moriscos. La burguesía se arruina, puesto que vio suspendida el pago de rentas por los préstamos hechos a los propietarios rurales. Incluso la Inquisición pasa dificultades al dejar de cobrar la gran cantidad de censos que pagaban los moriscos.
El término morisco se impone de manera absoluta a partir de 1570. Antes existía todo un elenco de denominaciones: cristianos nuevos de moro, cristianos nuevos de morisco, simplemente cristianos nuevos o nuevamente convertidos.
