Montoneros

Keywords: Montoneros, 1970, 1976, Argentina, Buenos Aires, Che Guevara, Fidel Castro, Proceso de Reorganización Nacional, Revolución Libertadora

Organización armada argentina cuyo accionar se desarrolló con mayor intensidad entre los años 1970 y 1977.
Su orientación política fue el peronismo revolucionario, de neto perfil populista y anti-norteamericano, en tanto que su ideología estaba basada en una contradictoria y no siempre coherente mezcla de la doctrina peronista con elementos del marxismo latinoamericano provenientes del Che Guevara y Fidel Castro, recibiendo también fuertes influencias católicas desde el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
Autodefinidos en sus comienzos como una vanguardia armada nacionalista, católica y peronista, y en medio de consignas mesiánicas tales como "Perón o Muerte", Montoneros fue fundado en Buenos Aires en 1970 por Mario Firmenich, Norma Arrostito, Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus. Otros notorios dirigentes fueron Fernando Vaca Narvaja, Rodolfo Galimberti, Horacio Mendizábal, Roberto Perdía, Marcos Osatinsky y Roberto Quieto, algunos de ellos provenientes de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), una organización armada peronista similar, pero de bases más definidas hacia el marxismo, con quienes Montoneros se fusionaron en el mes de Octubre de 1973.
Se presentaron ante la sociedad el 1 de Junio de 1970 mediante el resonante secuestro y posterior enjuiciamento en cautiverio seguido de muerte del Gral. Pedro Eugenio Aramburu, quien había sido líder de la llamada Revolución Libertadora, una sublevación militar que en el año 1955 derrocó al segundo gobierno constitucional peronista.
En sus primeros años de accionar los Montoneros lograron alguna simpatía popular e influyeron politicamente en el levantamiento de la proscripción del peronismo y la posterior convocatoria a elecciones.
En un principio y a la distancia, el propio Peron los denominaba afectuosamente "Formaciones Especiales", y los Montoneros creyeron ser una especie de elegidos, la vanguardia revolucionaria funcional a los planes del viejo caudillo para la construcción de una Patria Socialista.
Desde su exilio en Madrid el viejo general los apoyaba y alentaba en su proceder revolucionario, pues para presionar y desestabilizar a las autoridades militares argentinas le resultaba muy útil contar con la lealtad de una fuerza de choque actuando desde una ideología de izquierda.
En 1973 al retornar al país, Peron en cambio prefirió aliarse estrechamente con el ala histórica más conservadora del amplio espectro de sus colaboradores y simpatizantes de derecha, tomando una creciente distancia discursiva de Montoneros, quitandole gradualmente todo tipo de espacios y protagonismo.
El 20 de Junio de ese año, en la tan esperada oportunidad del regreso de Perón a la Argentina ocurren los lamentables sucesos de Ezeiza, una localidad cercana al aeropuerto internacional donde arribaría Peron luego de 18 años de exilio político. Estos hechos servirían como dramático anticipo de lo que vendría después.
Una multitud jamás vista se congregó en el lugar para recibir a su líder, muchos de los cuales eran Montoneros y agrupaciones de izquierda. Por expresas directivas de Peron, la seguridad de todo el operativo del regreso se delegó en aliados paramilitares del ala más derechista de su movimiento político, soslayando y quitándole el poder operacional a Esteban Righi, por entonces Ministro del Interior y responsable natural de la seguridad del país, ideologicamente cercano a Montoneros.
Varios enfrentamientos armados con decenas de muertos y centenares de heridos se generaron durante todo el día entre las bandas armadas paramilitares a cargo del operativo de seguridad, y las multitudinarias columnas de manifestantes Montoneros, en medio de casi un millon de obreros peronistas con sus familias y simpatizantes del general, quienes no entendían exactamente lo que estaba ocurriendo. Al caer la tarde la aeronave que traía de regreso a Peron finalmente fue desviada a otro aeropuerto. Por la noche aún continuaban las corridas y enfrentamientos en Ezeiza, mientras el resto de la multitud trataba de abandonar el área y ponerse a salvo.
A partir de allí, Peron trató de quitarles todas sus esperanzas y apartarse cautelosamente tanto de los cuadros armados de Montoneros, como de sus enlaces políticos, los miembros de las Juventudes Peronistas de la Tendencia Revolucionaria.
En ese año 1973 Montoneros transitaba una franca y dramática escalada de contradicciones internas entre los hechos de la realidad y sus propios ideales. No obstante siguieron participando en numerosas operaciones militares y audaces atentados civiles, uno de los cuales (y tal vez el más paradigmático) fue el asesinato del dirigente sindical José Ignacio Rucci, por entonces Secretario General de la poderosa CGT (Confederación General del Trabajo), hecho que acaeció el 25 de Setiembre de 1973 en el populoso barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires.
Fue muy notorio que Montoneros no haya reconocido publicamente mediante un comunicado oficial este suceso como de su propia autoría, tal su costumbre operativa. La emboscada a Rucci ocurrió sólo dos días después de las elecciones que consagraron a Peron por tercera vez presidente constitucional de Argentina, y fue interpretada como una declaración de guerra total por la derecha conservadora del peronismo ortodoxo, es decir, el movimiento sindical, la CGT y el propio entorno presidencial.
Un oscuro personaje llamado José López Rega, ex sargento de la Policía Federal, ex secretario privado de Peron y conocido también como "El Brujo o Lopecito" por sus inclinaciones esotéricas, era por entonces el ministro de Bienestar Social del gobierno, y quien tuvo un importante protagonismo en la lucha contra lo que solía denominar como "la infiltración marxista", creando y apoyando financieramente con fondos espureos desviados desde el ministerio a su cargo a la organización paramilitar "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina).
Rapidamente la Triple A comenzó a gozar de una gran inmunidad e impunidad policial y judicial, contando muchas veces hasta con la colaboración operativa y de inteligencia militar para atentar violentamente, no solo contra los cuadros Montoneros y las juventudes de la Tendencia Revolucionaria, sino también contra cualquier ciudadano sospechado de poseer ideologías de izquierda.
El punto de máxima tensión en el proceso de marginación y expulsión de Montoneros del movimiento peronista se produjo el 1 de Mayo de 1974, en ocasión de los festejos por el Dia del Trabajo. Ya en pleno ejercicio de sus facultades como Presidente de la Nación, y durante una gran convocatoria humana que se dio cita en la Plaza de Mayo, Peron los denigró publicamente llamándolos "estúpidos" e "imberbes" en un recordado y encendido discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno.
Luego de dicho suceso, la conducción de Montoneros decide pasar a la clandestinidad, continuando con sus operaciones político-militares, ahora en abierta contradicción con el peronismo oficial y sin contar con la más mínima expectativa de apoyo por parte del líder del movimiento, por el cual decían estar dispuestos a dar la vida.
Se encontraron en todo momento con una violenta oposición radicalizada, principalmente desde la derecha peronista, encaramada en el entorno del propio Peron y sostenida por éste, la cual se generalizó y profundizó aún más luego de la muerte del anciano presidente, al asumir su esposa y vicepresidente María Estela Martínez la primera magistratura, cuya opinión y voluntad estaban totalmente dominadas por "El Brujo" José López Rega.
Aunque Montoneros siempre trató de obtener una franca inserción en el movimiento obrero peronista, nunca pudieron lograr avances relevantes en tal sentido, y ha sido muy esporádica su penetración en las organizaciones sindicales, controladas generalmente por las estructuras burocráticas enquistadas a través de los años, y fieles a la ortodoxia del peronismo más conservador.
Con el transcurso del tiempo Montoneros también sufrió un gradual y profundo aislamiento de la sociedad argentina en general, hasta que fueron completamente derrotados por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, una cruenta dictadura militar iniciada en 1976 la cual, luego de múltiples presiones y vergonzosos condicionamientos, terminó por derrocar al endeble gobierno peronista residual de la viuda del Gral. Peron y sus oscuros colaboradores, después de casi dos años de descontrol generalizado y una completa inoperancia político-institucional.
En su afán por aniquilar a Montoneros y a otras organizaciones armadas o movimientos de izquierda que actuaban por entonces en el país, éste régimen militar aplicó todo tipo de operativos irregulares y métodos ilegales de investigación, persecución y represión, a partir de los cuales fueron detenidos, torturados y desaparecidos miles de ciudadanos, no siempre pertenecientes a las organizaciones armadas clandestinas contra quienes afirmaban sostener una guerra no elegida.
La mayoría de los cuadros activos de la agrupación Montoneros forma parte hoy de las extensas listas de más de treinta mil desaparecidos y asesinados por motivos ideológicos en la década del '70 en la Argentina. No obstante, varios miembros de su cúpula dirigente han quedado a salvo de todas las persecuciones, pero seriamente cuestionados y rechazados por gran parte de la sociedad argentina, llegando algunos (tal el caso del propio Firmenich) a ser sospechados de haber actuado como agentes de contra inteligencia y entregadores de sus propios compañeros.
Más tarde, en la década del '90 varios de estos integrantes de la conducción superior de Montoneros ocuparon cargos como funcionarios y colaboradores en el gobierno conservador, neoliberal y decididamente pro norteamericano del controvertido presidente Carlos Menem, cuyo orígen político se encuentra asimismo en el complejo y contradictorio entramado de ideologías que encarna el peronismo. Salvo algunos casos de sus cuadros intermedios y bajos, no se conoce hasta el momento ninguna autocrítica pública ni reflexión profunda realizada en nombre propio sobre lo actuado por los máximos dirigentes de la organización armada Montoneros y las trágicas decisiones tomadas desde dicha cúpula.


Categoría:Historia de Argentina

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