Momia Juanita

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Momia Juanita” es el nombre con que se conoce a un cadáver momificado y congelado, que fue descubierto en 1995 en la zona de volcanes nevados de la parte sur del Perú, en el nevado Ampato, integrante de la cordillera de los Andes.

También se la conoce como la Dama de Ampato, la Dama de Hielo o su equivalente inglés Ice Maiden. thumb|200px|Manos del cadáver de "Juanita". Nótese el estado de conservación a pesar de que el cadáver tiene más de 500 años El cadáver en referencia corresponde al sexo femenino y perteneció a una niña de aproximadamente 14 años de edad, que murió entre 1440 y 1450. Fue integrante del imperio Inca y según la cronología murió durante el reinado del Sapa Inca Pachacútec Inca Yupanqui.

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Entorno geográfico

El territorio del Perú, Chile, Bolivia y noreste de Argentina, espacio geográfico en donde se desarrolló el Imperio Inca, cuenta con una cadena montañosa de “reciente data” y dinámica: la cordillera de los Andes; la zona sur del Perú y en Chile, la cordillera presenta características muy particulares, ya que en esta zona se presenta una cadena volcánica sumamente importante.

Si bien es cierto que los incas, dominaron la “Pachamama”, para efectos de siembra y cosecha y la hidráulica, y establecieron una armoniosa convivencia con el entorno geográfico, los fenómenos aleatorios no pudieron ser comprendidos por ellos. Los atribuían a la cólera de sus apus (dioses). Paralelo a lo anterior, se encuentra la Placa de Nasca, frente a las costas peruanas y chilenas. Ambas suelen producir movimientos sísmicos: los de origen volcánico, si bien pueden ser violentos, son locales y de "poca intensidad" y los de origen tectónico, sumamente violentos y extensos territorialmente hablando.

La actividad volcánica debió de ser intensa en el pasado, y debido a ello los incas debieron vivir en constante zozobra. La actual presencia de fumarolas en el volcán Sabancaya (región Arequipa), muy cerca del Ampato, demuestra que los volcanes de la zona se encuentran aún activos. Los volcanes que en territorio peruano conforman esta cadena volcánica, son:

La presencia de la Placa de Nasca, debió ser otra causa de movimientos sísmicos sumamente violentos, debido a la tectónica de placas y a la deriva de continentes. Como los incas no poseían los conocimientos necesarios para explicarse el fenómeno descrito, atribuían el fenómeno a “la cólera de los apus” y una manera de calmarlos, según su cosmovisión, parece ser que fueron los sacrificios humanos de bellas jóvenes, vírgenes, especialmente escogidas de entre la nobleza y el pueblo, y que eran educadas como Vírgenes del Sol. (Ver Historia del Perú: Época Inca o Era del Tawantinsuyu).

El significado de los apus en el Imperio Inca

Desde la época Pre Inca, los habitantes del territorio peruano, rendían culto a los apus o “cerros tutelares”, pues los consideraban “los guardianes de la comarca”. Los habitantes de los reinos e imperios “solían pedir permiso a los apus, para invadir sus territorios”, mediante el “pago a la tierra o al apu”, que consistía en ofrendas de granos (maíz generalmente), hojas de coca y chicha de jora. De todo el territorio que conformó el espacio territorial del imperio inca, no había apus más famosos que los ubicados en la cordillera volcánica.

Los fenómenos asociados al vulcanismo (fumarolas, géiseres, erupciones, etc), los hacían temibles y respetados por todos los habitantes del imperio. La gente que vivía cerca de tan terribles apus, los consideraban sus pacarinas o lugares de origen.

Contra el lógico temor que despertaría los fenómenos de origen volcánico, los incas también sacaron en claro que de ellos dependía la pachamama (madre tierra), ya que de los deshielos de sus glaciares, se formaban los cursos de agua que servía para regar las siembras y consideraban que los apus les daban dicha agua para el cultivo de sus vegetales y los distribuyeron en forma acertada (canales y otras obras hidráulicas).

La momia Juanita y el volcán Ampato

Johan Reinhard, arqueólogo y aficionado al turismo de aventura, había hecho ascensos en varios países, como al Himalaya (en Nepal) y a los Andes (Perú] siendo sumamente conocido en este ambiente de aventura y ganador de premios por sus ascensos. Como arqueólogo, había estudiado ampliamente Machu Picchu, Chavín de Huántar y las Líneas de Nazca. Es decir, es un hombre experimentado, por lo que “estaba familiarizado con la naturaleza peruana y las huellas de sus antiguos pobladores. Para él y Miguel Zárate, guía arequipeño, era casi una cosa rutinaria visitar a los apus”.

En el año 1995, en uno de sus ascensos al nevado Ampato, el guía Zárate divisó a lo lejos “algo” que relucía en una hondonada del nevado y se lo comunicó a Reinhard; ambos bajaron a la hondonada encontrando un bulto. Lo limpiaron con cuidado y con asombro vieron que se trataba de la momia de una adolescente, excelentemente conservada. Además, en los alrededores encontraron “varias illas estatuillas de oro y de nácar ], 19 tipos de plantas, entre las que sobresalían el maíz y varias leguminosas”. Días después fue llevada a Arequipa; inicialmente se guardaron los restos en una refrigeradora.

Juanita y la comunidad científica

El cadáver causó sensación en el mundo científico, por lo bien conservada que estaba. Entre mayo y junio de 1996, fue exhibida en la sede del National Geographic Society, en Washington, en una urna especialmente climatizada.

En la edición del mes de junio de 1996, la revista National Geographic, lanzó un suplemento especial, dedicado a este descubrimiento. Konrad Spindler manifestó: “Es el ser humano mejor conservado de las Américas” y agrega: “Es la primera mujer hallada en los Andes más cerca al Cusco […] Pudo ser cusqueña, pudo llegar viva al nevado y pudo ser sacrificada en pareja”.

¿Quién fue Juanita?

El cadáver de esta jovencita fue sometido a una autopsia virtual en los laboratorios de la Johns Hopkins Hospital de Baltimore, (Maryland, Estados Unidos). Se le hicieron tomografías y se la sometió a rayos X tridimensionales. Los científicos llegaron a las siguientes conclusiones:

El ADN de Juanita

Los científicos del Genomic Reschard Institute (TIGH), de Maryland en pruebas de laboratorio, lograron recuperar células de los tejidos del corazón de la jovencita. Estas pruebas sirvieron para:

Ubicación actual de la momia “Juanita”

A la fecha, el cadáver de “Juanita” se encuentra en el Museo Santuario de Altura del Sur Andino de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. “Juanita” se encuentra en un congelador especial, protegida del medio ambiente por una cámara de vidrio, cerrada al vacío. La urna está asegurada con perfiles de acero y tiene en su interior dos capas de plexiglás. El interior de esta urna se encuentra a una temperatura de -19,2 ºC y -19,5 ºC, para evitar la deshidratación del cadáver.

Otras momias

En el mismo museo y junto a ella están “Urpicha” ('palomita', momia hallada en el volcán Pichu Pichu de Arequipa), “Sarita” (encontrada en el volcán Sarasara, entre Arequipa y Ayacucho) y otras cinco momias halladas en el volcán Misti en agosto de 1998.

Sacrificios, sin antropofagia

Estos hallazgos confirman que en el imperio inca también se practicaron sacrificios humanos, contra la opinión de algunos arqueólogos e historiadores que lo niegan. Lo que sí está probado es que durante esta época, en el Imperio no se practicó la antropofagia ni la necrofagia; por el contrario, ambas estaban penadas. Justamente una de las razones por las que los incas no conquistaron a los antis (tribu de la selva amazónica), además de lo hostil del territorio amazónico y la insalubridad del clima, parece haber sido la práctica antropofágica, que los hacía “indignos de ser gobernados por los incas”.

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