Milenarismo
Keywords: Milenarismo, América, Apocalipsis, Babilonia, Cristo, Edad Media, Fin del mundo, George Bush, Iglesia Católica
Milenarismo, doctrina según la cual Cristo volverá para reinar sobre la Tierra durante mil años, antes del último combate contra el Mal, la condena del diablo a ser tortuado por toda la eternidad y el Juicio Universal. Tuvo influencia en la Iglesia del segundo siglo de la era cristiana, en la Edad Media y finalmente entre los protestantes. La Iglesia Católica rechaza y condena esta doctrina.
La visión religiosa en la que el tiempo camina linealmente y llega a un "final" es antigua - aunque muchos pueblos creyeron y creen en el tiempo cíclico. Los antiguos egipcios, los pueblos mesopotámicos, los indoiranios, los judíos anteriores al exilio en Babilonia compartieron esa perspectiva fatalista de la temporalidad. Entre 1500 y 1200 adC., Zoroastro, en Persia, propone una nueva interpretación y un nuevo paradigma: al final de los tiempos llega un nuevo mundo, de paz y felicidad. Los hebreos adoptan esta visión, que inspira sus diversos apocalipsis y que cobra especial relevancia entre los grupos esenios de Qumran, y en especial entre los cristianos. Es la figura de Cristo y la perspectiva de un retorno para separar a los justos de los impíos lo que atrapa la imaginación del mundo occidental durante dos mil años. El nuevo advenimiento de Cristo y el Juicio Universal son dogma para la Iglesia, pero no lo es la perspectiva milenarista, que siempre los considera inminentes.
El milenarismo cristiano se basa en el libro del Apocalipsis ("revelación"), de San Juan, uno de los doce apóstoles de Jesucristo, que se calcula escrito hacia el año 90 dC. Específicamente, toma de manera literal el capítulo 20 de este libro profético en el que se dice que el diablo permanecerá encarcelado en el abismo por mil años. En ese tiempo, Cristo volverá y reinará junto a los mártires ("los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios") y aquellos "que no habían adorado a la Bestia". El diablo será liberado "por un breve tiempo" al finalizar ese período. Levantará contra Cristo las naciones de Gog y Magog y marchará por toda la tierra hasta rodear el campamento de los santos. Entonces, caerá fuego del cielo y los consumirá. El diablo será arrojado a un estanque de azufre junto al "falso profeta" y "la Bestia". A continuación, ocurrirá el "Juicio de las Naciones" o Juicio Universal: todos los muertos resucitarán y comparecerán frente a Cristo, quien los juzgará "según sus acciones". Los que no estén en El Libro de la Vida serán arrojados también al estanque de fuego.(La Bestia no debe identificarse necesariamente con el diablo. Las referencias a ella en el Apocalisps son varias y es posible que aludieran al emperador romano, aunque la identificación con el demonio tampoco es caprichosa. En este capítulo, de hecho la Bestia yace junto al diablo en el fuego).
Estos pasajes, especialmente complejos, proporcionan sin embargo una fecha precisa, que la Iglesia se inclina hoy por interpretar simbólicamente como "un lapso muy prolongado". Los milenaristas calcularon esos mil años de distinta manera, pero siempre literalmente.
La idea de un milenio bajo el reinado de Cristo en la Tierra formó parte importante de la teología de los tres primeros siglos del cristianismo. Tocó a San Agustín desahacer los cálculos sobre cuándo llegaría esa edad. El autor de "La Ciudad de Dios" recordó que si bien se mencionan mil años en San Juan, Cristo había tenido el cuidado de no favorecer fechas precisas sobre su segunda llegada cuando dijo: "En cuanto a ese día o a esa hora, nadie la conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre", en el llamado sermón escatológico del Evangelio de San Mateo.
La alusión al "falso mesías" en el Apocalipsis fue interpretada como señal de que antes del Juicio Final aparecerá un personaje así, también llamado Anticristo, lo que por otra parte es predicado por Jesús en el Evangelio de Mateo. Esto movió a identificar al falso mesías con diversos gobernantes y Papas. Para el reformador Martín Lutero, por ejemplo, el Anticristo era sin duda el Papa. A través de toda la Edad Media, escritores eclesiásticos intentaron interpretar el pasaje en el que San Juan menciona el milenio.
Con prescindencia del número mil, y por extensión, comenzó a llamarse milenaristas a los movimientos religiosos que ponen énfasis en el regreso de Cristo, la fundación de la Nueva Jerusalén (la ciudad de los justos) y el castigo a los pecadores.
En la Edad Media y la Edad Moderna algunos frailes se presentaron como profetas que anticipaban la nueva llegada del Salvador, con lo que el milenarismo se hizo mesiánico, sobre todo al aproximarse el fin del primer milenio histórico después del nacimiento de Cristo. La tendencia mesiánica atravesó la llegada del primer milenio. En el siglo XIV, Dolcino de Novara encabezó un movimiento llamado milenarista, del que él era su profeta. Ya en la Edad Moderna, el dominico Jerónimo Savonarola, antes de ser quemado en el hoguera en 1498, proclamó que Florencia era la Nueva Jerusalén y que había venido a anunciarla.
Así como la caída del Imperio Bizantino mereció interpretaciones milenaristas en ese siglo, también el descubrimiento de América movió a muchos espíritus a entender el acontecimiento como un signo de la llegada de los tiempos profetizados por San Juan. El monje dominicano Francisco de la Cruz, condenado a la hoguera en 1578, predicó el traslado del Papa a Lima, la Nueva Jerusalén; él mismo se llamó el "tercer David" y proclamó la espera de un "Tercer Testamento". En plena Era Moderna, muchos siguieron ocupándose de la interpretación del Apocalipsis. El propio Isaac Newton, el descubridor de la ley de gravedad, escribió sobre la antigua profecía e hizo cálculos acerca del cumplimiento de sus plazos.
En 1595, se publicaron las Profecías de San Malaquías, supuestamente datadas en el siglo XII, que han adquirido un carácter apocalíptico fijando una fecha aproximada del fin del mundo a través de una lista de Papas. Dado que esta profecía determina una fecha próxima para tal suceso, han adquirido gran popularidad recientemente.
Las ideas del fin de los tiempos, de la Nueva Jerusalén y la de los elegidos que reinarán junto a Jesús fueron centrales en iglesias protestantes que se establecieron en Norteamérica. La sectarización de algunos de estos grupos, sobre todo en base a la idea de los elegidos, los aisló de sus comunidades y redujo su influencia. En cambio, otras iglesias milenaristas, como la de los anabaptistas, llegaron a ser populares. La fuerte presencia de un cristianismo milenarista se advierte en la política de los Estados Unidos. La guerra contra el terrorismo musulmán fue planteada por el gobierno de George Bush como una cruzada contra el Mal.
Para saber más:
- "El Cosmos, el caos y el mundo venidero." Norman Cohn. Crítica - Grijalbo Mondadori. Barcelona 1995.
- "De teólogos, pragmáticos y geopolíticos. Aproximación al globalismo norteamericano." José Luis Orozco. Gedisa-UNAM. Barcelona 2001.
