Martín Miguel de Güemes

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Martín Miguel de Güemes, general y guerrillero argentino. Nació el 8 de febrero de 1785 en la ciudad de Salta y murió el 17 de junio de 1821 en Cañada de la Horqueta (provincia de Salta).

Güemes se crió en el seno de una familia adinerada. Su padre, don Gabriel de Güemes Montero, era un hombre ilustrado y cumplía funciones de tesorero real de la corona española. Logró que su hijo tuviera una buena educación con maestros particulares que le enseñaron los conocimientos filosóficos y científicos de su tiempo.

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Salta en el siglo XVIII

Es interesante saber que en 1783 fue su padre quien desde Salta prestó apoyo económico y logístico a la misión científica enviada al Chaco por el virrey de Buenos Aires al mando del teniente de fragata Miguel Rubín de Celis, que constaba de 200 hombres y debía buscar el "Mesón de Fierro", un meteorito considerado entonces una rica mina de plata.

Rubín de Celis es recordado además por haber impulsado la creación de academias (como se solía designar a las universidades) con buenos profesores de química, geometría y mineralogía. Formaron parte de la expedición don Pedro Antonio Cerviño (1757-1816), quién dirigió la Escuela de Náutica fundada por el general Manuel Belgrano y donde enseñó matemáticas, geometría e hidrografía, junto con el salteño Francisco Gavino Arias (1732-1808).

Güemes cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, alternando la enseñanza formal con el aprendizaje de las labores campesinas en la granja donde vivía con su familia. A los 14 años viajó a la ciudad de Buenos Aires, donde se incorporó como cadete de la Compañía del Regimiento Fijo de Infantería, iniciando su carrera militar.

Expulsión de los jesuitas

Un acontecimiento importante ocurre 18 años antes del nacimiento de Güemes y va a tener gran impacto en lo referente a la enseñanza y a la ciencia. En 1767, por real orden de Carlos III, los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios metropolitanos y coloniales. De esa manera se cortó la enseñanza que trasmitían en las principales universidades americanas.

A partir de allí, la responsabilidad de la enseñanza pasa a otras órdenes religiosas, principalmente los franciscanos.

Sabios en Salta

Un contemporáneo de Güemes es el gran sabio español Félix de Azara (1746-1821), quién permaneció 23 años en la zona del Río de la Plata y en Asunción de Paraguay. A este erudito, observador científico, naturalista, cartógrafo y geógrafo se le debe la mejor descripción de la flora, la fauna y la gea de su tiempo para estas regiones del cono sur. En algunas de sus observaciones biológicas, Azara se adelantó al propio Charles Darwin como ha sido reconocido por científicos modernos.

Otro sabio contemporáneo de Güemes, fue el naturalista checo Tadeo Haenke (1761-1817), integrante de la expedición de Malaspina, quién se quedó a vivir en Cochabamba donde llevó a cabo importantes estudios en botánica, química y mineralogía. Fue él quién desarrolló las investigaciones químicas y mineralógicas para el uso en la fabricación de la pólvora negra de los nitratos naturales de la costa chileno-peruana. Haenke publicó en el Telégrafo Mercantil un notable trabajo sobre la minería de nuestro país.

Este importante periódico era recibido en las casas principales de Salta. Allí se publicaron trascendentes trabajos sobre comercio, agricultura, industria, navegación, mineralogía, geografía, historia eclesiástica, civil y natural de esta parte de América, los que eran de lectura obligada entre la intelectualidad de la época. Basta recordar que ese periódico había nacido para inspirar al pueblo en la inclinación a las ciencias y las artes.

También contemporáneo de Güemes fue el sabio francés Amadeo Bonpland (1773-1858) quien llegó al Río de la Plata en 1817 y en 1820 se estableció en Corrientes y Misiones. Bonpland fue el compañero de viajes de Humboldt y con él publicó importantes trabajos. Botánico excepcional ha pasado a la historia de la ciencia universal.

En tiempos de Güemes en Salta es muy poco lo que se conoce como ciencia local. Un vecino erudito de Salta en esa época era don Filiberto de Mena. Gracias a sus biógrafos sabemos que era nativo de Chile y se afincó en Salta en 1755 y que ocupó varios cargos públicos delicados, desenvolviéndose en ellos con lucimiento. Escritor recomendable de condición andariega y de espíritu observador, viajó por el virreinato y acompañó al gobernador Campero en su expedición al Chaco en 1764. Dejó escrito un trabajo muy importante, fechado en 1791, donde trata de la arqueología, las minas de Salta y el terremoto de Esteco.

Entre las personas ilustres de la Salta güemesiana se destacaban varios médicos. El Dr. Miguel García y García, médico y filósofo nacido en Murcia se radicó en Salta en 1776 y murió en 1799. En su biblioteca se encontraban además de textos de medicina, otros sobre química, física y ciencias naturales que da cuenta de su afección a la lectura y de su saber científico.

El Dr. Diego Beltrán Ladrón de Guevara Estaquero y Cuadrado, originario de Andalucía, residió en Salta desde 1785 hasta 1799, año en que murió soltero a los 50 años. El Dr. Carlos Hurtado de Mendoza, licenciado, doctor y profesor de medicina, que tuvo importante actuación como facultativo.

El Dr. Manuel Díaz de Corcuera que parece haber sido uno de los primeros en suministrar la vacuna contra la viruela y que actuó en Salta entre 1779 y 1808. Otros médicos no originarios de España se habían radicado en Salta en 1805, entre ellos los facultativos escoceses Robert Martín Miln y Joseph Todd.

Carrera militar de Güemes

En 1805 Martín Miguel de Güemes fue trasladado a Buenos Aires donde comenzó a defender la integridad territorial actuando heroicamente durante las Invasiones Inglesas.

Durante la revolución argentina de 1810, Güemes, al servicio de la causa revolucionaria, se desempeñó eficazmente al mando de un Escuadrón Gaucho en la Quebrada de Humahuaca (provincia de Jujuy) impidiendo la comunicación entre los contrarrevolucionarios y los realistas del Alto Perú. En Suipacha, único triunfo de las armas patriotas en el intento de recuperar el valioso territorio altoperuano, la participación del capitán Martín Miguel de Güemes fue decisiva.

Con su ayuda el general Juan Martín de Pueyrredón (1777 - 1850) —luego del desastre de Huapi— logró atravesar la selva oranense y salvar los caudales de la Ceca de Potosí, que estaba en poder de los realistas.

San Martín

En 1814 el general correntino José de San Martín (1778-1850), le encomendó el mando de la avanzada del río Pasaje (hoy llamado río Juramento porque en sus márgenes el general porteño Manuel Belgrano (1770-1820) hizo jurar obediencia al gobierno de Buenos Aires (la Asamblea del Año 13) y donde se considera que nació como símbolo patrio de los argentinos la bandera de color celeste-blanco-celeste) iniciando la Guerra Gaucha.

Al año siguiente derrotó completamente al poderoso ejército invasor al mando de Joaquín de la Pezuela, en Puesto del Marqués, por lo cual el pueblo lo aclamó Gobernador de la Intendencia (integrada entonces por las ciudades de Salta, Jujuy, Tarija, Orán y varios distritos de campaña).

En junio de 1816 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón le encomendó "la defensa de las Provincias Unidas del Río de la Plata (antiguo nombre de Argentina) y la seguridad del Ejército Auxiliar del Alto Perú", que se encontraba en Tucumán reorganizándose después de ser derrotado en Sipe Sipe. Entonces las milicias gauchas al mando del heroico salteño pasaron a desempeñarse como ejército en operaciones continuas. Por ello considerar a Martín Güemes prócer provincial de Salta o defensor de la frontera norte de Argentina es una muestra del desconocimiento de nuestra Historia.

Güemes detuvo poderosas invasiones al mando de destacados jefes. Basta citar la del experimentado mariscal José de la Serna, quién al mando de 5.500 veteranos de guerra partió de Lima asegurando que con ellos recuperaría Buenos Aires para España. O la del general Pedro de Olañeta, enemigo acérrimo del salteño (ambas invasiones se produjeron en 1817). O la del general Juan Ramírez Orozco quién en junio de 1820 avanzó con 6.500 hombres.

Por su meritorio accionar, el general San Martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación y le encomendó la misión de auxiliarlo en la liberación del Perú. Las Provincias Unidas reconocieron la designación pero no le brindaron ningún apoyo. Güemes se vio obligado a imponer contribuciones que originaron oposición y gran descontento entre los pudientes, empobreciendo la economía de la Intendencia bajo su gobierno.

Rodeados de enemigos lo encontró el año 1821. Uno de los más poderosos y temibles fue el gobernador de Tucumán quien se negó a entregarle el armamento que había pertenecido al Ejército Auxiliar y evitó que su par santiagueño lo auxiliara. En mayo, acusándolo de tirano, el Cabildo de Salta lo depuso, probablemente en alianza con el general español Pedro de Olañeta.

Güemes recuperó el poder días después pero una partida realista guiada por enemigos internos del prócer lo hirió la noche del 7 de junio. Murió diez días después, el 17 de junio de 1821, a la intemperie, en un catre, en Cañada de la Horqueta (provincia de Salta), a los 36 años. Entonces se convirtió en el único general argentino caído en acción de guerra externa.

Sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte de la República, ubicado en la catedral basílica de Salta.

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