Lope de Vega
Keywords: Lope de Vega, 1562, 1596, 1598, 1604, 1605, 1612, 1635
250px|right|thumb|Félix Lope de Vega y Carpio
Félix Lope de Vega y Carpio (Madrid, 1562 - id., 1635) escritor español, uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro.
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Biografía
Procedía de una familia humilde, natural del Valle de Carriedo, en la Montaña santanderina. Nada se sabe con certeza de Francisca Fernández Flórez, pero sí de Félix de Vega, su padre, que era bordador de profesión y debió de acudir a Madrid en 1561, atraído por las posibilidades que le brindaba la recién estrenada capitalidad, si bien Lope afirmaba que había ido a la ciudad por una aventura amorosa de la que le rescató su futura madre; el escritor sería el fruto de esa reconciliación.
La vida de quien sería llamado, a causa de su formidable fecundidad, "Fénix de los ingenios", estuvo agitada por todo tipo de lances amorosos. De inteligencia superdotada, componía ya versos a los cinco años y, en vista de su talento, se le llevó a la escuela de Madrid que regentaba el poeta y músico Vicente Espinel, a quien siempre citó con veneración en sus escritos. Continuó su formación en el estudio de la Compañía de Jesús, que más tarde se convertiría en Colegio Imperial (1574). Posteriormente parece que cursó cuatro años (1577-1581) en la universidad de Alcalá de Henares, si bien no llegó a alcanzar ningún título. Fue, al parecer porque, aunque había entrado muy joven al servicio del obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, que le pagaba los estudios prendido de su talento con esperanza de que siguiera la carrera eclesiástica, los desórdenes estudiantiles provocados por las ya manifiestas efusiones amorosas del muchacho, demasiado inclinado a las faldas para ser eclesiástico, trastornaron su vocación. Dejó, pues, de sufragar sus estudios y no consiguió el grado de bachiller. Para ganarse la vida se puso a trabajar como secretario de varios grandes de España y como escritor de comedias y piezas de circunstancias, y también probó la carrera militar con poca fortuna.
Así, se alistó en la escuadra que al mando de don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, zarpó de Lisboa en junio de 1583 con el propósito de someter a la isla Terceira de las Azores, donde el prior de Crato, aspirante al trono portugués, se oponía a la autoridad de Felipe II. A su regreso conoció al primero de sus grandes amores, Elena Osorio, "Filis", hija del empresario teatral Jerónimo Velázquez, separada de su marido. Mas, en 1587, al saber que un importante personaje, Francisco Perrenot Granvela, rivalizaba con él por Elena, hizo circular contra ella y su familia unos poemas injuriosos o libelos, por lo que fue condenado a cuatro años de destierro de la Corte y a dos del reino de Castilla, y a muerte en caso de quebrantar cualquiera de ambas disposiciones. Lope recordaría años más tarde sus amores con Elena Osorio en su novela dialogada ("acción en prosa", la llamó él) al modo celestinesco La Dorotea. Pero Lope ya se había encandilado de otro amor: el 10 de mayo de 1588 contrajo matrimonio por poderes con Isabel de Alderete o de Urbina, "Belisa" en sus versos. Por esas fechas intenta reanudar su carrera militar alistándose en la Armada invencible, más en concreto en el galeón San Juan y por entonces escribió un poema épico en octava real al modo de Ludovico Ariosto: La hermosura de Angélica; pero no pasó más allá; en diciembre de 1588 volvió derrotada la gran armada y con ella debió regresar Lope, que se dirigió a Valencia tras quebrantar la condena pasando por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en la capital del Turia y allí siguió perfeccionando su fórmula dramática, asistiendo a las obras de una serie de ingenios perteneciente a la llamada Academia de los nocturnos, cuales el canónigo Francisco Agustín Tárrega, el secretario del Duque de Gandía Gaspar de Aguilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo del Turia. Allí aprende a desobedecer la unidad de acción narrando dos historias en vez de una en la misma obra, el llamado imbroglio o embrollo italiano. Tras cumplir los dos años de destierro del reino, Lope se trasladó a Toledo y allí sirvió a don Francisco de Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica y, algún tiempo después, al quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beamonte, para lo que se incorporó como gentilhombre de cámara a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del Encina, del que tomó el personaje del gracioso o figura del donaire, perfeccionando aún más su fórmula dramática. Allí, en otoño de 1594, murió Isabel de Urbina al dar a luz a su hija Teodora. Escribió por entonces su novela pastoril La Arcadia.
En diciembre de 1595 le llega el anhelado perdón y regresa a Madrid, donde se enamora de Micaela de Luján, la "Celia" o "Camila Lucinda" de sus versos, mujer bella, pero inculta y casada, con la cual mantiene relaciones hasta 1608 y de la que tendrá cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela (1606) y Lope Félix (1607). A partir de 1608 se pierde el rastro literario y biográfico de Micaela de Luján, única entre las amantes mayores del Fénix cuya separación no dejó huella en su obra. Sin embargo, ya en 1598 había contraído segundas nupcias, al parecer por necesidades económicas, con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carnes de la Corte, vulgar y poco agraciada, por lo cual satíricos como Luis de Góngora se burlaron de él y su braguetazo en poemas infamantes. Tuvo de ella, sin embargo, un hijo muy querido, Carlos Félix, y tres hijas. Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos hogares y un número indeterminado de amantes, muchas de ellas actrices, para lo cual tuvo que trabajar de firme a fin de sustentar tantas relaciones y tantos hijos, legítimos o no. Prodiga entonces una obra torrencial consistente, sobre todo, en poesía lírica y comedias, impresas éstas muchas veces sin su venia, deturpadas y sin corregir. Sólo pudo ocuparse a los treinta y ocho años de corregirlas y editarlas sin errores y, como primer escritor profesional de la literatura española, pleiteó para conseguir derechos de autor de quienes las reimprimían sin permiso. Consiguió, al menos, el derecho a poderlas corregir para que no se viesen alteradas por impresores desaprensivos. En otro pleito anduvo metido: en 1596, un año después de su indulto, fue procesado por amancebamiento con la actriz Antonia Trillo. A partir de 1605 estuvo al servicio de Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa, relación que le atormentó cuando tomó las órdenes sagradas y sin embargo el noble le siguió utilizando como alcahuete a la vez que como secretario, de forma que incluso su confesor llegó a negarle la absolución. Bien es verdad que Lope no podía dar ejemplo, pues tuvo varias amantes; aparte de las mencionadas, cabe destacar a Marina de Aragón y la última, una pasión otoñal con la que se relacionó sacrílegamente ya como sacerdote, Marta de Nevares, que aparece en sus versos con el nombre de "Amarilis" o "Marcia Leonarda" y cuyos ojos verdes encadilaban a Lope (los cantó en diversos poemas), si bien se volvieron ciegos por enfermedad y su dueña enloqueció de forma que el Fénix tuvo que dedicar sus últimos días a cuidarla.
En 1609 había ingresado en la cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento en el oratorio de Caballero de Gracia, a la que pertenecían casi todos los escritores relevantes de Madrid, entre ellos Quevedo y Cervantes, y al año siguiente se adscribió al oratorio de la calle del Olivar. Son las fechas de una profunda crisis existencial, impulsada quizá por la muerte de sus parientes próximos y que le inclinaba cada vez más hacia el sacerdocio. A esta inspiración responden sus Rimas sacras y las numerosas obras devotas que empieza a componer, así como la inspiración filosófica que asoma en sus últimos versos. Doña Juana de Guardo sufre frecuentes enfermedades y en 1612 Carlos Félix muere de unas calenturas. El 13 de agosto del año siguiente falleció Juana de Guardo al dar a luz a Feliciana. Tantas desgracias hicieron mella en Lope y el 24 de mayo de 1614 decide al fin ordenarse de sacerdote. La expresión literaria de esta crisis y sus arrepentimientos irá a parar, como ya se ha dicho, a las Rimas sacras, publicadas en 1614, libro introspectivo en los sonetos (utiliza la técnica de los ejercicios espirituales que aprendió en sus estudios con los jesuitas) y devoto por los poemas dedicados a diversos santos o inspirados en la iconografía sacra, entonces en pleno despliegue gracias a las recomendaciones emanadas del Concilio de Trento. Le sorprende entonces la revolución estética provocada por las Soledades de Luis de Góngora y, si bien incrementa la tensión estética de su verso y empiezan a aparecer bimembraciones al fin de sus estrofas, toma distancia del culteranismo extremo y sigue cultivando su característica mezcla de conceptismo, culto casticismo castellano y elegancia italiana. Además, zahiere la nueva estética y se burla de ella cuando tiene ocasión. Góngora reacciona con sátiras a esta hostilidad, que el Fénix plantea siempre de forma indirecta, aprovechando cualquier rincón de sus comedias para atacar, más que a Góngora mismo, a sus discípulos, modo inteligente de enfrentarse a la nueva estética y que tiene que ver con su famosa concepción de la sátira: "pique sin odio, que si acaso infama / ni espere gloria ni pretenda fama".
La obra y vida de Lope presentan una gran trabazón, y ambas fueron de una exuberancia casi anormal y cultivó todos los géneros literarios a excepción de la novela picaresca.
Obra narrativa
La primera novela que escribió, La Arcadia (1598), es una novela pastoril en la que incluyó numerosos y excelentes poemas; de hecho, el éxito de la obra vino dado precisamente por esos versos.
Los pastores de Belén (1612) es otra novela pastoril, pero «a lo divino», e incluyó, de nuevo, numerosos poemas sacros.
Entre estas dos apareció la novela bizantina El peregrino en su patria (1604), que se distingue de las otras piezas del género en que transcurre íntegramente en España e incluye cuatro autos sacramentales.
La Filomena y La Circe son colecciones poéticas que contienen cuatro novelas cortas de tipo italianizante, dedicadas a Marta de Nevares, y que se suelen editar bajo el título de Novelas a Marcia Leonarda, sobrenombre que dio a su amante en varios textos.
A la tradición de La Celestina, la comedia humanística en lengua vulgar, se adscribe La Dorotea, "acción en prosa", donde narra en forma dialogada sus frustrados amores juveniles con Elena Osorio, con un primoroso estilo lleno de gracejo popular. Por otra parte, se piensa que pudo intervenir junto a otros autores, especialmente Pedro Liñán de Riaza, en la elaboración de la Segunda parte de Don Quijote, firmada por un inexistente Alonso Fernández de Avellaneda.
Obra lírica
Su obra poética usó de todas las formas posibles y le atrajo por igual la lírica popular, que insertó con frecuencia en sus comedias, y la culterana de Góngora, aunque, en general, defendió el «verso claro», pues su ideal poético consistía en un culto casticismo que imbricaba al mismo tiempo el ingenio de la lírica cancioneril del XV, la tradición del Romancero, que sentía natural en nuestra lengua, y la elegancia y dulzura de los metros y temas italianos.
Compuso, fuera de La Filomena y La Circe antes citadas, tres grandes colecciones de versos líricos: las Rimas (1604), las Rimas sacras (1614) y las Rimas humanas y divinas de Tomé Burguillos (1634). Estos libros se inscriben en la corriente lírica denominada Petrarquismo y por tanto están estructurados como cancioneros: una serie de sonetos, canciones y poemas en otros metros y algunas églogas. El primero, Rimas, es manierista, y abundan en él los procedimientos de la diseminación y recolección, las correlaciones y los sonetos de tema mitológico a la manera de Juan de Arguijo. A este grupo se le añadieron más tarde diversas églogas y composiciones en otros metros. En las Rimas sacras se testimonia la crisis espiritual del autor, que realiza un análisis introspectivo mediante la técnica de los ejercicios espirituales preconizada por los jesuitas. Se agregan a este pequéño cancionero espiritual una serie de poemas dedicados a diversos santos y temas sacros, como si fueran escenografías teatrales para sus comedias de santos. Por último, en sus Rimas humanas y divinas, Lope se inventa un heterónimo, como el Belardo de sus comedias, Tomé Burguillos, un poeta pobre que pretende a una lavandera, Juana. Se trata de un cancionero paródico de los temas y estilos del cancionero petrarquista, y aquí aparece bien a las claras algo que no ha sido bien ponderado en Lope de Vega: que era un gran humorista, muy fino e inteligente. Junto a este cancionero paródico Lope intercala algunos poemas serios y algunas meditaciones que revelan las preocupaciones filosóficas que le rondaban en su vejez.
Aparte de estos libros líricos, que forman indudablemente una serie, aparecieron otros más desperdigados que es preciso también reseñar: La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas, 1602 . Cuatro soliloquios, 1612, bajo el seudónimo de Gabriel Padecopeo. Romancero espiritual, 1619, (32 romances devotos extraídos la mayoría de su Los Pastores de Belén y de las Rimas sacras), Triunfos divinos, con otras Rimas sacras, 1625 , Soliloquios amorosos de un alma a Dios (1626) y Laurel de Apolo, con otras rimas (1630), donde se pasa revista, como ya había hecho Cervantes en su Viaje del Parnaso, al panorama poético de su tiempo. No existe edición moderna accesible de esta obra.
Poemas narrativos
También procuró alcanzar gloria y fama Lope de Vega como poeta épico. Hizo en ello varios intentos, de forma más o menos paralela a su serie de Rimas: La Dragontea narra la lucha contra el pirata inglés Francis Drake (1598) en el manierista estilo de "poeta técnico" que se percibe tan bien en las Rimas. La Jerusalén conquistada, epopeya trágica 1609, narra una cruzada a los santos lugares en la que el autor se esfuerza por justificar históricamente la presencia de los españoles. Por último, La Gatomaquia (1634) constituye un maravilloso ejemplo de épica burlesca, correspondiendo al Lope cómico y filosófico de los años finales. Junto a estos poemas de épica culta, no hay que olvidar pequeños poemas de ambición más humilde, donde aparece el gran amor que Lope sentía por el campo y las cosas sencillas, como El Isidro (1599), hagiografía o vida de santos compuesta en honor del patrono de Madrid, San Isidro, el Labrador. Por otra parte, en La hermosura de Angélica (1602)Lope intenta componer un poema narrativo caballeresco en la línea de los de Ludovico Ariosto.
Obra dramática
Juan Pérez de Montalbán, escritor de comedias discípulo suyo, afirma en su Fama póstuma que escribió cerca de dos mil comedias, de las que se ha perdido una gran parte. Lope de Vega creó de hecho el teatro clásico español del Siglo de Oro con una novedosa fórmula dramática en la cual mezclaba lo trágico y lo cómico y rompía las tres unidades que propugnaba la escuela de poética italiana (Castelvetro, Robortello) fundada en la Poética y la Retórica de Aristóteles: unidad de acción (que se cuente una sola historia), unidad de lugar (en 24 horas o un poco más) y de lugar (que transcurra en un solo lugar o en sitios aledaños). En cuanto a la de acción, las comedias de Lope utilizan lel imbroglio o embrollo italiano (contar dos historias o más en la misma obra, por lo general una principal y otra secundaria, o una protagonizada por nobles y otra por sus sirvientes plebeyos). En cuanto a la de tiempo, es recomendable pero no se acata, y hay comedias que narran la vida entera de un individuo, si bien se hace coincidir el paso del tiempo con los entreactos. En cuanto a la de lugar, no se acata en absoluto. Es más, Lope de vega no respeta una cuarta unidad, la unidad de estilo o decoro que se encuentra también esbozada en Aristóteles, y mezcla en su obra lo trágico y lo cómico y utiliza distintos tipos de verso y distintos tipos de estrofa según el fondo de lo que se está representando. Utiliza el romance cuando un personaje hace relaciones, esto es, cuenta hechos, la octava real cuando se trata de hacer relaciones lucidas o descripciones; redondillas y quintillas cuando se trata de diálogos, sonetos cuando se trata de monólogos introspectivos o esperas o cuando los personajes deben de cambiar de traje entre bambalinas, décimas si se trata de quejas o lamentos, etc... El verso predominante es el octosílabo; algo menos el endecasílabo, seguidos de todos los demás. Se trata, pues, de un teatro polimétrico y poco académico, a diferencia del teatro clásico francés, y en ese sentido se parece más al teatro isabelino. Por otra parte, domina la tema sobre la acción y la acción sobre la caracterización. Los tres temas principales de su teatro son el amor, la fe y el honor, y se encuentra entreverado de hermosos intermedios líricos, muchos de ellos de origen popular (romancero, lírica tradicional). Se escogen preferentemente los temas relacionados con la honra ("mueven con fuerza a toda gente", escribe Lope) y se rehúye la sátira demasiado descubierta. Todos estos preceptos los recomienda Lope a quienes quieren seguir su fórmula dramática en su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609), escrito en verso blanco salteado de pareados para una academia literaria.
Enlaces externos
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