León (España)

Keywords: León (España), 19 adC, 2003, 24 de junio, 29 adC, 29 de junio, 5 de octubre

León es una ciudad española, capital de la Provincia de León. Perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León y Capital histórica del antiguo Reino de León.

León
Ubicación: situada aproximádamente en el centro geográfico de la provincia de León. 42.36 N, 5.34 O
Gentilicio: Leonés/Leonesa, legionense, legionés.
Altura sobre el nivel del mar, en metros: 838
Ríos: Bernesga y Torío
Extensión, en km2: 39.20
Población: 138.006 habitantes en 2000 (64.391 varones y 73.615 mujeres)
Economía:
Fiestas locales:
Código Postal: 240xx
Dirección en Internet: Ayuntamiento de León
Tabla de contenidos

Historia

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo durante los últimos años en la ciudad de León han podido precisar, con incontestables pruebas, el origen de la ocupación romana del solar. La hipótesis de que el acantonamiento de la Legio VI Victrix -unidad que tomó parte en las Guerras Cántabras (29 adC - 19 adC), permaneciendo luego largo tiempo estacionada en Hispania- hubiera precedido a la Legio VII Gemina en el mismo lugar que ésta ocupó más tarde, cada vez parece más segura.

Las evidencias arqueológicas que vienen a verificar el inicio del asentamiento romano han sido proporcionadas por excavaciones efectuadas tanto al interior como fuera del actual recinto fortificado. Las primeras, además de atestiguar importantes vestigios de la ocupación de la Legio VII Gemina, han permitido determinar la existencia de dos campamentos precedentes. El más antiguo se fecharía entre los últimos años del siglo I a.C. y los albores de la siguiente centuria. Poco tiempo más tarde se erigiría el segundo, perdurando hasta prácticamente la llegada de la Legio VII Gemina.

El recinto ocupado por la Legio VII tiene forma rectangular, la de un campamento o castra de 570 x 350 metros, capacitado, por ello, para albergar una legión en sus 20 hectáreas de superficie. Fue amurallado en dos momentos diferentes. El primero, representado por un muro de opus vittatum reforzado con un terraplén interno, debió de ser contemporáneo o ligeramente posterior al establecimiento de la legión, respondiendo a la tendencia generalizada de levantar, o sustituir progresivamente, las defensas de los recintos militares, reemplazando las realizadas con tierra y madera por otras de piedra.

La segunda fortificación es la muralla torreada actualmente visible en varios puntos de la ciudad. Debió de levantarse a finales del siglo III d.C. o comienzos del IV. Conserva 36 cubos, la mitad de los que debió incorporar inicialmente, además de las 8 torres que flanquearían sus puertas.

El campamento contó, al menos, con un acueducto. Acomete al recinto por el noroeste, pero su origen o captación no se conoce. Su cronología habría que situarla entre finales del siglo I d.C. y los albores del III.

Las últimas intervenciones han permitido conocer alguno de los rasgos de las edificaciones campamentales. Las más completas aparecidas hasta el momento son los restos de dos barracones (centuriae) donde podían distinguirse los diversos espacios destinados al alojamiento de los soldados (contubernia).

Especial mención merecen las grandes termas situadas en buena parte debajo de la Catedral. Se localizan en las inmediaciones de la puerta oriental del campamento, al borde de la Via Principalis.

Una excavación realizada al exterior del recinto amurallado, en las proximidades de su ángulo sureste, ha permitido descubrir los restos de una galería abovedada, si bien aún no ha podido asociarse con una edificación determinada.

Restos de unas pequeñas termas aparecieron recientemente en el barrio de San Lorenzo, al este del recinto fortificado. Su cronología se puede establecer de una manera amplia por los sellos latericios presentes en los muros. Todos portaban la inscripción Legio VII Gemina Felix, lo que nos indica que pudieron construirse en o después del 73/74 d.C., sin superar el principado de Septimio Severo (193-211 d.C.), momento en el que recibe el epíteto de Pia.

El entorno suburbano ha proporcionado hasta el momento dos necrópolis de inhumación de época tardía. Las características de los enterramientos son similares en ambos casos, fosas delimitadas con ladrillos o cantos y cubierta con ladrillo o tejas (tegulae) a doble vertiente (a capucina) o plana, etc, existiendo también algún sarcófago de lajas.

En el periodo comprendido entre los siglos VI y VIII, la escasez de evidencias arqueológicas, sólo localizadas en lugares concretos, proyectan una imagen carente de vitalidad urbana, con una clara reducción del espacio habitado, que parece concentrarse en la zona sur. Hasta ahora, nada acredita que podamos hablar de una civitas, ya que se aprecia una total continuidad con la etapa bajoimperial, lo que nos indica que la implantación del poder hipanovisigodo fue nula o mínima, reducida, quizás, al acuartelamiento de algunas tropas.

La ciudad fue conquistada por los musulmanes en el año 712. Hacia el año 846, un grupo de mozárabes intentó repoblar la ciudad, pero un ataque musulman acabó con aquella iniciativa. En el año 856, con el rey Ordoño I, se produjo un nuevo intento de repoblación, éste con éxito, y más tarde Ordoño II la hizo capital del reino astur-leonés en el año 914. Saqueada por Almanzor hacia el año 987, fue de nuevo reconstruida y repoblada con Alfonso V, quien le otorgó el Fuero de 1017, con el que se reguló la vida económica de la ciudad y el funcionamiento de su mercado. Surgieron, entonces, barrios de artesanos y comerciantes que, a partir del siglo XIII, intervinieron en el gobierno municipal. Durante la baja Edad Media, la ganadería dio a la ciudad una época de prosperidad. En el siglo XVI se inició su decadencia económica y demográfica, que se mantendría hasta el siglo XIX. Durante el siglo XX el desarrollo de la minería del carbón la convertiría en una de las ciudades más dinámicas del Estado español, situación que fue empeorando al finalizar dicho siglo con el declive de la minería.

Monumentos y lugares de interés

Entre sus monumentos destacan la Catedral, con sus excelentes vidrieras, la Basílica de San Isidoro, con sus pinturas románicas, el Hostal de San Marcos, con su fachada plateresca. De estilo neogótico, la Casa de Botines es una muestra del arte de Antonio Gaudí en esta ciudad. El Palacio de los Guzmanes contiene un imponente patio de estilo plateresco. El casco antiguo conserva gran parte de su muralla medieval y algunos restos de la primitiva muralla romana.
Es de obligada visita el Barrio Húmedo y la Plaza del grano. thumb|right|Palacio de los Guzmanes y comienzo de la Calle Ancha de León

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San Isidoro

Folclore y costumbres

De entre el folclore leonés destaca la Semana Santa en la que numerosas procesiones recorren el centro de la ciudad. Una de las más bonitas es la denominada procesión del Encuentro, en la que se produce el encuentro de tres pasos representando a San Juan, la Virgen María y el Cristo en la explanada de la Catedral.

Asociada a la Semana Santa, el día de jueves santo se celebra la procesión pagana del entierro de Genarín, en recuerdo de un pobre atropellado por el primer camión de la basura que hubo en León y que consiste en hacer un vía crucis en el que que se sustituyen los rezos por la ingestión de orujo. La procesión termina en las murallas de León frente al supuesto punto del atropello donde se deposita un queso, una botella de orujo y dos naranjas.

Gobierno

Las últimas Elecciones Municipales (25 de mayo de 2003) dieron como resultado:

Actualmente el alcalde es Mario Amilivia (Partido Popular).

Gastronomía

Dentro de la amplia gastronomía leonesa se pueden citar como platos principales la cecina, la morcilla, el botillo, el cocido leonés y las mantecadas.

Heráldica


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Escudo y bandera de León

El león aparece documentado por vez primera en las monedas acuñadas por Alfonso VII, el Emperador (1126-1157). Hasta este momento, el signo preponderante utilizado por los reyes leoneses en sus documentos y monedas era la cruz, pero a partir de ahora, ésta se irá viendo desplazada paulatinamente por el león. Al final del reinado de Alfonso VII, este animal también empezará a aparecer en los documentos regios como signo personal del monarca, y se hará omnipresente durante los reinados de Fernando II (1157-1188) y Alfonso IX (1188-1230). La primera referencia escrita del león como símbolo personal del rey y, por ende, del reino, la encontramos en la Chronica Adefonsi Imperatoris, coetánea de Alfonso VII. En ella, al describir los ejércitos que participan en la toma de Almería, se dice literalmente: “(...)la florida caballería de la ciudad de León, portando los estandartes, irrumpe como un león (...) Como el león supera a los demás animales en reputación, así ésta supera ampliamente a todas las ciudades en honor. Sus distintivos, que protegen contra todos los males, están en los estandartes y en las armas del emperador; se cubren de oro cuantas veces se llevan al combate” (traducción de Maurilio Pérez González). Aquí hay que destacar un aspecto que muchas veces no se ha tenido en cuenta: el león es el símbolo más antiguo que existe de un reino en Europa, y es anterior al castillo de Castilla, a los tres “leopardos” ingleses y a las flores de lis francesas. Si el Emperador lo llevaba en sus estandartes y armas (escudo, sobrevesta), era debido a que León tenía la preponderancia en el reino. Cuando en otras partes de la Chronica se alude al izado de los estandartes reales en las plazas tomadas a los enemigos, evidentemente se está refiriendo a unas banderas en las que campa el león. Mucho se ha discutido acerca de si este animal representaba al rey o al reino: en el primer caso serviría para simbolizar la fuerza del soberano, pero parece más clara la identificación entre las palabras Legio y Leo que llevaría a la adopción del felino como imagen de la ciudad y del Reino. A favor de esta segunda hipótesis está el hecho de que en la Chronica el autor rima las palabras legionis - leonis. Pero, ¿cómo era este león? ¿De qué color era la bandera? Contra lo que mucha gente pudiera pensar, no tenía mucho que ver con la tan querida bandera leonesa actual. En primer lugar, el león no era rampante, sino pasante. Todos los leones que aparecen en las monedas, signos rodados y sellos de los reyes leoneses son pasantes (unas veces orientados hacia la derecha, y otras hacia la izquierda). Sólo hay dos excepciones: los que aparecen en los escudos de Fernando II y Alfonso IX en sus respectivas representaciones del Tumbo A de la Catedral de Santiago. En estos casos, se puede apreciar que son leones rampantes, pero el motivo está claro: las figuras heráldicas siempre han de disponerse de forma que ocupen la mayor parte del campo. En el caso de un escudo, es evidente que un león pasante ocuparía sólo un tercio del campo, mientras que si lo ponemos en posición vertical, y lo agrandamos, ocupará todo el espacio disponible (después de todo, un león rampante no deja de ser un león pasante puesto en posición vertical). Así también se cumplía la norma de horror vacui tan en boga en la Edad Media (en la Historia del Arte, el término horror vacui describe el relleno de todo espacio vacío en una obra de arte con algún tipo de diseño o imagen). ¿Cuál era el color del león? En esas mismas representaciones del Tumbo A, debajo de ambos reyes aparecen sendos leones pasantes en actitud de ataque: su color es el morado - púrpura. En el caso de Alfonso IX, este león casi parece enmarcado en una bandera cuyo fondo sería de color blanco y que tendría una orla de color morado claro. Además, en el escudo que porta el monarca el león es de ese mismo color purpurado, y el fondo es de color blanco o plateado. Los mismos colores presentan los dos leones pasantes que aparecen en los arzones de la silla de montar. Según las normas de la Heráldica, a una figura de color púrpura le corresponde el campo (o fondo) de plata, que puede aparecer como blanco. Esta hipótesis se ve corroborada por el uso que se hizo del león en los escudos y estandartes cuartelados de Fernando III y Alfonso X, ya después de la unión con la Corona de Castilla (1230). En ellos, junto a los recientemente creados castillos de oro sobre campos de gules (fondo rojo), los leones son de color púrpura o morado, sobre campo de plata. Es de destacar que en los cuartelados no había sitio para dos leones pasantes, por lo que se les dispuso como rampantes para ocupar por completo los cuarteles que les correspondían. Esta es la disposición de los leones que nos ha llegado. Como se habrá podido observar, en ningún momento se ha hablado de una corona sobre la cabeza del león: este uso todavía es más posterior, ya que no aparece en monedas, sellos ni otras representaciones hasta Sancho IV (1284-1295). La bandera medieval del Reino de León básicamente consistía en un león pasante de color púrpura que ocupaba la mayor parte del campo de la bandera. El fondo era de color blanco, o gris muy claro (=plata). Bajo esta bandera combatieron los ejércitos gallegos, leoneses, asturianos, extremeños, e incluso los castellanos en época de Alfonso VII. Con la división del reino que determinó este rey, León conservó este signo, pero Castilla se vio obligada a crearse uno nuevo. Parece que al principio los castellanos utilizaron una simple cruz, pero, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), Leonor Plantagenet (esposa de Alfonso VIII) diseñó el famoso castillo dorado sobre campo rojo. La elección de los colores no fue al azar: Leonor estaba acostumbrada a los leones de oro sobre campo de gules de su dinastía, y además, estos colores contrastaban grandemente con los de los leoneses en el campo de batalla. Pero, entonces, ¿de dónde surge la bandera actual? No lo sabemos, pero probablemente no es tan antigua como algunos piensan. En primer lugar, conviene recordar que diseñar las banderas con el símbolo “encerrado” en un escudo en el centro responde a un uso heráldico bastante tardío. En segundo lugar, la primera descripción de un pendón semejante la encontró Waldo Merino en el acta de 18 de febrero de 1789 del Libro de Acuerdos Municipales (Filandón del Diario de León del 5 de junio de 1987); en ella se dice que el pendón de la ciudad era de color carmesí, con 6 tarjetas o pequeños escudos con sendos leones de oro, plata y seda. Sabemos que el pendón se solía renovar en cada proclamación de un nuevo rey, y así el número de escudos variaba en cada ocasión. De la misma época que el mencionado por Merino, o un poco posterior, es el pendón que se conserva en el despacho del alcalde, que consta de un escudo con un león rampante dorado en el centro, y dos más pequeños en las puntas, bordados sobre una tela de damasco de color carmesí. En mi opinión, éste era el pendón de la ciudad de León y, con el paso del tiempo, y con algunas minúsculas variaciones, acabó representando a toda la Provincia y a la Región. Recordemos que el pendón del que estamos hablando es el que se utilizó como modelo en el siglo XIX para confeccionar la actual bandera leonesa. (Ricardo Chao)

Himno

Sin León no hubiera España,
que antes que Castilla leyes,
concilios, fueros y reyes,
dieron prestigio a León.
La fama cantó su hazaña
con clarines de victoria:
¡León escribió la historia
de Covadonga a Colón!
Estribillo
Con su sangre a torrentes vertida
dio a la Patria preciado blasón
y en sus labios cobró vida
el hermoso lenguaje español.
¡Viva León!
Tierra hidalga, tierra mía:
estrofas del romancero,
desde Guzmán a don Suero,
va tremolando el honor.
Estribillo
De piedra una plegaria
la catedral semeja,
sobria y gentil refleja
el alma de León.
De historia milenaria,
de santidad osario,
del arte relicario
y de la fe expresión.
Tierra hidalga, tierra mía:
estrofas del romancero,
desde Guzmán a don Suero,
va tremolando el honor.
Estribillo
Gloria a ti, pueblo sin par;
a mi labio el corazón
se asoma para gritar:
¡Viva León! ¡Viva León!


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