La Celestina
Keywords: La Celestina, 1499, 1502, Agustín de Salazar, Arcipreste de Hita, Burgos (ciudad), Feliciano de Silva, Fernando de Rojas, Francisco Delicado
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Edición
Comedia humanística escrita en su casi totalidad por Fernando de Rojas quien, según afirmó en uno de los prólogos, hacia 1497 encontró el primer acto mientras estudiaba leyes en Salamanca y, al haberle gustado mucho y no conocer el final de la historia, añadió quince más hasta concluirla. Aunque se sospecha que pudiera haber habido una edición anterior, se cree que la editio princeps fue la de Burgos de 1499, con el título de Comedia de Calisto y Melibea. Tenía 16 actos y unas coplas reales con versos acrósticos en que se podía leer " El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea e fue nascido en la Puebla de Montalbán".
En 1502 apareció una nueva edición titulada Tragicomedia de Calisto y Melibea con cinco actos más antes del acto final y un prólogo en que se explica que la obra se inspira en la máxima de Heráclito "todas las cosas son criadas a manera de contienda o batalla", es decir, "la guerra o discordia es el padre de todas las cosas", concepción dialéctica de la vida que se imprime en la obra, en la que se detestan siervos y señores, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, ingenuos y avispados, e incluso el mismo lenguaje batalla consigo mismo, contraponiéndose un estilo elevado y latinizante a otro bajo, coloquial y aun vulgar.
Argumento
El argumento de la obra es el siguiente: Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, adonde ha entrado en pos de un halcón suyo, y se declara. Esta lo rechaza. Por consejo de su criado Sempronio, Calisto recurre a una vieja puta y ahora alcahueta llamada Celestina quien, so capa de vender géneros diversos (peines, alfileres, ovillos, afeites, hierbas) a las mozas, puede entrar en las casas y de esa manera puede actuar de casamentera o concertar citas de amantes, aparte de que regenta un burdel con dos pupilas, Areusa y Elicia. Su otro criado, Pármeno, cuya madre fue maestra de Celestina, intenta disuadirlo, pero termina despreciado por su señor, al que sólo le importa satisfacer sus deseos, y se une a Sempronio y Celestina para explotar la pasión de Calisto y repartirse los regalos y recompensas que produzca.
Mediante un pacto con el diablo y su habilidad psicológica, consigue que Pármeno termine de inclinarse a su favor corrompìéndolo con una de sus pupilas y que Melibea se enamore de Calisto y recibe una cadena de oro. Como la vieja es muy codiciosa, se niega a compartirla con los criados; estos la asesinan, siendo luego prendidos y ajusticiados. Las meretrices Elicia y Areusa que han perdido a Celestina y a sus amantes, traman que el chulo y fanfarrón Centurio asesine a Calisto, pero este en realidad sólo armará un alboroto. Mientras, Calisto y Melibea gozan de su amor, pero al oir el alboroto, creyendo que sus criados están en peligro, Calisto salta el muro de la casa de su amada, cae y se mata. Desesperada Melibea se suicida y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea que no responsabiliza a los amantes.
Personajes
Fernando de Rojas gusta de crear los personajes en parejas para ayudarse a construir el carácter de cada uno por medio de relaciones de complementaridad y oposición. Así, se constituyen a lo largo de la obra dos grupos de personajes opuestos, los siervos y los señores, y en ambos grupos los personajes se agrupan por parejas: Pármeno y Sempronio, Tristán y Sosia, Elicia y Areusa, en el mundo de los siervos; Calisto y Melibea, Pleberio y Alisa, en el mundo de los señores. Solamente Celestina y Lucrecia no tienen correspondencia, pero es porque su oposición es vertebral en la historia: Celestina constituye el elemento catalizador de la tragedia,al representar el desenfreno vital, mientras que Lucrecia, criada de Melibea, representa el extremo de toda represión. En ese sentido, el personaje del bribón Centurio añadido a la segunda versión de la obra resulta un añadido poco funcional, aunque tiene algo que ver en los desórdenes que llaman la atención de Calisto y hacen que se mate.
Celestina es el personaje más sugestivo de la obra, hasta el punto de que acabó por dar el título por antonomasia a la obra. Se inspira en el personaje de la alcahueta que ya había aparecido en las comedias romanas de Plauto y a lo largo de la Edad Media en obras como el Libro de Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (el personaje conocido como Urraca la Trotaconventos) y en obras latinas e italianas como la Historia duobus amantibus de Enea Silvio Piccolomini o la Elegia de madonna Fiammeta de Giovanni Boccaccio. Antaño fue una meretriz, ahora se dedica a concertar discretamente citas amorosas a quien se lo pide al mismo tiempo que utiliza su casa para que las prostitutas Elicia y Areusa puedan ejercer su oficio. Utiliza para penetrar en las casas el artificio de vender afeites, hierbas, ovillos y adornos para las mozas; como alcahueta considera estar haciendo un oficio útil y como tal tiene su orgullo profesional. Le gusta el vino y es diabólicamente inteligente y utiliza su experiencia para manipular psicológicamente a los demás, pero sin embargo nubla su entendimiento el defecto de la codicia. Además es una bruja y hechicera en la segunda edición de la obra las adiciones de Rojas subrayan este hecho).
Calisto es un joven noble y deportista, a quien solamente le preocupa satisfacer sus deseos, atropellando a quien sea para conseguirlo. Su cinismo le hace despreciar la sinceridad de su criado Pármeno cuando este le advierte de los peligros que corre.
Melibea es una mujer vehemente, que pasa de la resistencia a la absoluta entrega a Calisto sin apenas tránsito de duda; en ella la represión aparece como forzada y antinatural; se siente esclava de una hipocresía que se le ha inculcado desde pequeña en su casa. En la obra se intenta hacerla víctima de una pasión cegadora inculcada por el hechizo de Celestina.
Pármeno es quizá el personaje más trágico de la obra, porque es el que es corrompido por todos los demás personajes. Al ser hijo de la maestra y antaño compañera de Celestina, intenta advertir a su señor de los peligros que le pueden venir; pero es humillado por este. Su lealtad termina de derrumbarse al ser seducido por una de las pupilas de Celestina, que ha de sufragar con unos medios de los que carece. La pasión del amor que acaba de descubrir le ciega y ya sólo pretende aprovecharse de la pasión de Calisto al igual que su compañero, el más cínico Sempronio.
Sempronio hace tiempo ya que ha perdido cualquier ideal sobre los amos a los que sirve y solamente pretende aprovecharse de ellos. Mantiene una relación con una de las prostitutas de Celestina y es el dueño de la idea de aprovecharse de Calisto para poder mantener su pasión a costa de la de su señor.
Las prostitutas Elicia y Areusa odian en el fondo a los hombres y a las aficionadas como Melibea; son rencorosas y pretenden que Centurio vengue la muerte de sus amantes, los criados de Calisto. Una tiene clientela fija y casa, la otra, menos experimentada, todavía no.
Alisa es la madre de Melibea y no posee una verdadera relación con su hija; se limita a especular sobre su matrimonio sin haberla consultado apenas.
Pleberio es el padre demasiado ocupado que ama a su única hija y ve cómo su vida pierde todo sentido al suicidarse esta, por lo cual declama el planto final de la obra.
Intención de la obra
Hay tres temas principales en la obra, ambos señalados por el propio autor: la corrupción, a fin de prevenir "contra los malos y lisonjeros sirvientes" que degradan a sus amos; la prevención contra el loco amor o el blasfemo amor cortés, que hace que los amantes crean "que sus amadas son su dios" y un tema más profundo, dramático y filosófico, según el cual la vida humana es una constante y feroz lucha entre opuestos.
Hay un misterio sin resolver en la trama: ¿cómo es que dos jóvenes de buena familia no intentan el casamiento?. Efectivamente no hay en la trama enfrentamientos familiares previos, como en Romeo y Julieta, ni referencias al problema de los bandos, que desde siglos antes enfrentaba en Salamanca a dos familias. La poetisa colombiana María Mercedes Carranza, sospechaba que una razón podría ser que Melibea fuese de familia conversa, y su nombre lo delatase y lo hiciera comprensible para los contemporáneos.
La obra, de un realismo descarnado, impresionó a sus contemporáneos y fue reeditada continuamente a lo largo del siglo XVI, traducida a todas las lenguas cultas y continuada por otros autores (Feliciano de Silva, entre otros), creando el llamado género celestinesco; su influjo se dejó sentir de forma subterránea en la novela picaresca y en el Don Quijote de Miguel de Cervantes, así como en muchas obras del siglo XVI (por ejemplo, en La lozana andaluza de Francisco Delicado) y XVII, desde El caballero de Olmedo o La Dorotea de Félix Lope de Vega a La segunda Celestina de Agustín de Salazar y Torres.
Su intención ha sido muy debatida, yendo desde una finalidad moralizante (todos los personajes mueren por sus pecados) a otra crítica (la sociedad es la causa de las muertes).
