La Anunciación de Fra Angélico
Keywords: La Anunciación de Fra Angélico, 16 de junio, 1862, Adán, Campanario, Espíritu Santo, Eva, Felipe III de España
La Anunciación de Fra Angelico
Temple sobre tabla de 154 x 194 cm. Pintada entre 1430 y 1432. Actualmente en el Museo del Prado, de Madrid. Formaba parte de un retablo para la iglesia de Santo Domingo, de Fiesole. De ella dice Vasari refiriéndose al autor:
- En una capilla de la iglesia de Santo Domingo, de Fiesole, hay de su mano, en una tabla, la Anunciación del arcángel; parece un trabajo realizado en el cielo. En el fondo del paisaje se ve Adán y Eva, que fueron causantes de que la Virgen encarnase al Redentor.
La pintura de que habla Vasari tuvo que ser vendida por los frailes en el año 1611, para poder sufragar los gastos de la construcción del campanario de la iglesia. El comprador fue Mario Farnese quien poco después se la regaló al valido del rey Felipe III, el duque de Lerma. El cuadro estuvo primero en la iglesia de los dominicos en Valladolid y más tarde pasó al Convento de las Descalzas Reales de Madrid. Allí fue donde lo descubrió el pintor Federico Madrazo, en un altar del claustro alto. Madrazo, que a la sazón era director del Museo del Prado, consiguió que el rey consorte don Francisco de Asís se interesara por el tema y el resultado fue que la gran obra se trasladó al Prado, con el consentimiento de la superiora del convento que recibió a cambio otra pintura. Se entregó pues como donación real el 16 de junio de 1862.
Actualmente la obra se halla en el Museo del Prado y fue limpiada y restaurada en 1944. Durante muchos años fue la única obra que el museo podía ofrecer a sus visitantes como representativa de la pintura florentina del cuatrocento. Desde los tiempos de Madrazo se la tenía como uno de los más estimados ejemplares.
Descripción del cuadro
Se trata del tema de la Anunciación, narrado en el Nuevo Testamento, (Lc. 1,26-38). La escena en este caso tiene lugar en un pórtico abierto, all’aperto, que se encuentra en un jardín, hortus conclusus, que a la vez es la representación del Paraíso. El pórtico es de mármol, con arcos de medio punto que descansan sobre finas columnas blancas. Tiene bóvedas de arista, de color azul celeste sembrado de pequeñas estrellas de oro.
La Virgen está situada a la derecha. Parece que ante la llegada del ángel ha suspendido la lectura del libro que ahora mantiene sobre el regazo. Tanto ella como la figura del ángel, son dos personajes rubios, de blanca piel y de manos finas y alargadas. La Virgen lleva una túnica de color rosado y un manto azul ultramar. El ángel está vestido con un traje de color rosa con franjas de oro, ceñido a la cintura, que cae en grandes pliegues hasta los pies.
En el ángulo izquierdo de la pintura se ven las manos de Dios y de ellas sale un rayo de luz dorada que viene recto hacia la derecha, en el que viaja la paloma del Espíritu Santo. El vergel que hay delante del pórtico está cuajado de florecillas y tiene una espesa vegetación con algunos árboles entre los cuales puede verse a dos personajes: Adán y Eva, en este caso vestidos. Su expresión es de sumisión y de arrepentimiento. Representa en conjunto la escena, el principio y el final del pecado, los primeros padres y la salvación del hijo de María.
El cuadro se completa con una predela en la que se narran escenas de la vida de la Virgen. La predela se compone de cinco paneles donde se representan cronológicamente los episodios: Nacimiento y Desposorios, Visitación, Adoración de los Magos, Presentación en el Templo y Tránsito.
