Juana la Beltraneja
Keywords: Juana la Beltraneja, 1462, 1464, 1468, 1470, 1474, 1479, 1530, ADN
Juana de Castilla, conocida como Juana la Beltraneja (Madrid, 1462 - Lisboa, 1530). Princesa castellana hija del rey Enrique IV de Castilla y aspirante al trono de Castilla.
Enrique IV fue apodado en su tiempo por sus adversarios el Impotente, no tanto por no haber tenido descendencia de su primera esposa, Blanca de Navarra, como por ser de dominio público la dejación que hacía de sus obligaciones conyugales. Por eso, cuando su segunda esposa, Juana de Portugal, dio a luz una niña, ésta fue atribuida a una supuesta relación adúltera de la reina con uno de los privados del monarca, don Beltrán de la Cueva; de ahí que se motejase a la princesa como la Beltraneja.
Nació en Madrid en 1462, siendo jurada por las Cortes de Toledo y proclamada heredera a la corona ese mismo año. Durante las revueltas nobiliarias contra Enrique IV, los enemigos de éste acusaron de ilegítima a la princesa y tomaron partido por el hermano del rey, el infante Alfonso, y una vez fallecido éste, por su hermana Isabel (la futura Isabel la Católica). El monarca intentó solventar la situación casando a su hija Juana con Alfonso, pero los amotinados no lo aceptaron. Los levantamientos (1464-1468) acabaron con el Pacto de los Toros de Guisando, por el cual Enrique IV reconocía a su hermanastra Isabel como heredera del trono, en perjuicio de su propia hija. Dos años después, en 1470, al tener noticia del matrimonio secreto de Isabel con Fernando II de Aragón, denunció el pacto suscrito y nombró a Juana heredera de Castilla.
Enrique IV moría en 1474 con el reino dividido entre partidarios de Juana y de Isabel. Aquélla casó con su tío Alfonso V de Portugal con cuya ayuda militar intentó hacerse con la corona que le disputaba su otra tía Isabel la Católica. Venció ésta última tras una guerra de cinco años y un armisticio suscrito el 4 de septiembre de 1479, conocido como Tratado de Alcáçovas (ver más detalles en Tratado de Tordesillas). Juana se enclaustró en el Convento de Santa Clara de Coimbra, del que salió unos años más tarde para ir a establecerse en Lisboa, donde permaneció hasta su muerte (1530) haciéndose llamar siempre reina de Castilla.
Sus restos mortales se hallan actualmente desaparecidos, por lo que resulta imposible analizar su ADN para demostrar su descendencia de Enrique IV.
