Sor Juana Inés de la Cruz
Keywords: Sor Juana Inés de la Cruz, Barroco, Frankenstein, Las metamorfosis, Latín, Madrid, México
right|thumb|Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz. Miguel Cabrea, 1750 Sor Juana, Juana Inés de la Cruz o Juana de Asbaje (de Asuaje según algunos), llamada El Fénix de américa y también La décima musa. Escritora barroca mexicana, poeta y dramaturga del siglo XVII. Mujer deslenguada y locuaz donde las haya. Nació en un pueblito del valle de México, San Miguel Nepantla, cercano a Amecameca, y aprendió náhuatl con sus vecinos. Descubrió la biblioteca de su abuelo y así se aficionó a los libros. Aprendió todo cuanto era conocido en su época, es decir, leyó a los clásicos griegos y romanos, y a la teología del momento. Aprendió latín de autodidacta en veinte lecciones, a decir de Marco Aurelio Almazán.
De muchacha estuvo en la corte virreinal mexicana, y de este tiempo hay muy pocos datos biográficos. Quiso ir a la Universidad y en algún momento le pasó por la cabeza vestirse de hombre, pero a fin de cuentas decidió que era menos descabellado meterse a monja. Después de un intento fallido con las Carmelitas, que eran muy fundamentalistas, ingresó en la orden de las Jerónimas, donde la disciplina era algo más relajada. Tenía una celda de dos pisos y sirvienta. Allí se pasó la vida, escribiendo versos sacros y profanos, villancicos cada Navidad, autos sacramentales y dos comedias de capa y espada. También sirvió como administradora del convento, con bastante buen tino. Sus superiores inmediatos, los obispos y su confesor le reprocharon harto que escribiese, especialmente porque encima ella tenía mucha afición a codearse con la alta sociedad y a sostener correspondencia con medio mundo. Sor Juana tenía también el hábito de mantener relaciones sospechosamente cercanas con las virreinas. A las dos que coincidieron temporalmente con ella les escribió poemas bastante encendidos, y a una le dedicó un retrato y un anillo. Fue precisamente una de las virreinas la primera en publicar poemas de Sor Juana. Regañada por el obispo de Puebla, Juana Inés escribió una carta llamada "Respuesta a Sor Filotea", en la que defiende su derecho a escribir y a investigar.
Poco antes de su muerte, Sor Juana fue obligada por su confesor a deshacerse de su biblioteca y su colección de instrumentos musicales y científicos. Recuérdese que en su tiempo la Santa Inquisición estaba activa. Murió a los cuarenta y tres años, durante una epidemia.
[[Imagen:Sor Juana Inés de la Cruz.JPG|left|thumb|Estatua de Sor Juana Inés en ]] Entre sus obras se cuentan montones de poemas galantes, poemas de ocasión para regalos o cumpleaños de sus amigos, poemas de vestíbulo sobre pies o consonacias sugeridos por otros, letras para cantarse en diversas celebraciones religiosas, y dos comedias llamadas "Amor es más laberinto" y "Los empeños de una casa".
Según ella, casi todo lo escrito era por encargo y la única cosa que escribió por gusto propio es un poema filosófico llamado "El sueño", que muchas veces se edita bajo el título de "Primer sueño". Se trata de una alegoría de varios cientos de líneas, con forma de silva, a propósito del ansia de saber, el vuelo del pensamiento y su consecuente trágica caída (acaso premonitorio de Frankenstein). Sor Juana también escribió un tratado de música, llamado "El Caracol", que está perdido.
El estudio de más autoridad sobre Sor Juana fue escrito por Octavio Paz, y se titula "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe", que edita el Fondo de Cultura Económica.
La editorial Porrúa publica las obras completas de Sor Juana en un práctico volumen de la colección "Sépan cuántos...", el célebre número 100, desnudo, sin aparato académico, salvo un sobrio y breve estudio preliminar.
Barroca hasta la médula, Sor Juana era muy dada a hacer retruécanos, a verbalizar sustantivos y a sustantivizar verbos, a acumular tres adjetivos sobre un mismo sustantivo y repartirlos por toda la oración, y todos esas libertades gramáticas que estaban de moda en su tiempo. Por ello, y porque también gustaba mucho de hacer referencias mitológicas que actualmente caen fuera de la cultura general de las gentes, su lectura es bastante escabrosa para el ciudadano de a pie. Un repaso a Las metamorfosis de Ovidio será de mucha utilidad a quien quiera disfrutar de Sor Juana y quedarse con menos dudas.
Un dato adicional: Sor Juana aparece en los billetes mexicanos de alta denominación. Es la única artista que aparece en los billetes, aparte de Nezahualcóyotl, también poeta. Inicialmente apareció en los billetes de mil pesos, que con la inflación terminaron volviéndose monedas. Después del recorte de los tres ceros al peso, Sor Juana salió de circulación brevemente, para reaparecer en los billetes de doscientos.
Cruz, Sor Juana Inés de la
