Juan Fanning García
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Nació en Lambayeque, Perú el 3 de abril de 1824. Fue hijo del señor Juan Fanning, acaudalado comerciante norteamericano y de la señora Micaela García. Huérfano desde muy corta edad, impulsando por su vocación a la carrera de marino el joven Fanning se embarcó en un buque mercante. Luego hizo sus estudios profesionales en la Escuela Militar y Naval del Callao, bajo la dirección del prestigioso marino, Contralmirante Eduardo Carrasco. [[Imagen:Juanfanninggarcia.jpg|thumb|Capitán de Navío Juan Fanning García. Comandante del batallón "Guarnición de Marina" y héroe de la Batalla de Miraflores.]] En 1843 se crearon dos Escuelas: La Central, en Lima y su filial en Paita. El objeto primordial era “crear pilotos facultativos que puedan dirigir con inteligencia y acierto la navegación de la Marina Mercante”. Los alumnos al egresar, podían elegir el servicio en la Marina de Guerra del Perú con el grado de Guardiamarina. Se nombró Director de las dos Escuelas al Cosmógrafo Mayor de la República Comandante Eduardo Carrasco, y se dedicó para prácticas de los alumnos al único buque de guerra, el Pailebot “Vigilante” que estaba al mando del Tercer Piloto don Juan Fanning García.
El 14 de junio de 1844 recibe su Despacho de Guardiamarina, inicio de su carrera que se le presentaba promisoria; se le trasladó a la Corbeta de Guerra “Limeña”. Ingresó a continuación al Ejército con la clase de Sub Teniente de Infantería. Volvió a la Armada con la clase de Alférez de Fragata.
El 28 de agosto de 1845, se embarcó en el Bergantín “Almirante Guise”, solicitando su baja temporal el 20 de diciembre de 1846, por enfermedad. El 11 de enero de 1847 se le nombra Ayudante de la Mayoría de Órdenes, desempeñando esta colocación hasta el 20 de marzo del mismo año, fecha en la que se embarcó en el Bergantín de Guerra “General Gamarra”.
Durante la administración del Gobierno del General don Ramón Castilla en 1845, formó parte de la primera comisión exploradora del río Amazonas de marinos peruanos y sus afluentes en dos pequeños vapores, el “Tirado” y el “Huallaga”.
Por Resolución Suprema del 2 de agosto de 1850 fue nombrado Capitán de Puerto de Chala. El 3 de diciembre de 1851 asciende a Teniente Segundo efectivo. El 29 de enero de 1852 fue nombrado Capitán de Puerto de Iquique y el 18 de abril del mismo año, se le nombró Ayudante de la Mayoría del Departamento. El 8 de agosto de 1853 obtuvo su ascenso a Teniente Primero efectivo. Se hallaba sirviendo como Segundo Comandante del Bergantín de Guerra “General Gamarra” cuando estalló la revolución y, como consecuencia de la Batalla de la Palma, realizada el 5 de enero de 1855, por la revolución triunfadora encabezada por el General Ramón Castilla contra el Gobierno del General Rufino Echenique, se le dio de baja hasta el mes de febrero de 1860, año que regresó al servicio en su misma categoría y se le destinó como Capitán de Puerto de Cerro Azul (Cañete).
En 1863 fue ascendido a la clase de Capitán de Fragata. Contagiado por el movimiento nacionalista de rechazo al Tratado Vivanco-Pareja, firmado el 5 de febrero de 1865 a bordo del buque de guerra español “Villa de Madrid”, el Capitán de Fragata Fanning tomó parte activa en la Revolución Restauradora que acaudillara el Prefecto de Arequipa, Coronel Mariano Ignacio Prado, el 28 de febrero del mismo año, contra el gobierno del General don Juan Antonio Pezet.
Por la intensa campaña que se hizo de repudio al mencionado Tratado, en Arica se sublevó la tripulación de la fragata “Amazonas” que bloqueaba el Puerto; rebelión que por desgracia, se hizo mortal, porque fueron victimados distinguidos Jefes y Oficiales de la Armada. Al tener conocimiento de la rebelión en el “Amazonas”, Fanning de inmediato tomó una embarcación y se dirigió a la fragata insurrecta mientras duraba la sangrienta lucha y consiguió por su acción y por su palabra dominar a la tripulación salvando de este modo la vida a los Oficiales que aún resistían la violencia. Fanning fue nombrado entonces Comandante del “Amazonas”; ya al servicio del gobierno de la Restauración. En el Puerto de Arica se apoderó de inmediato del transporte “Lerzundi” y se dirigió a Islay, donde también capturó al buque de guerra “Tumbes”, y después a Pisco, donde logró apresar a la Corbeta “América”, unidades de la Escuadra en las que germinaba la subversión. La actividad y el coraje de Fanning habían proporcionado una Escuadra muy valiosa y necesaria a la Revolución Restauradora. El 24 de julio de 1865, Fanning ascendió a la clase de Capitán de Navío Graduado.
Declarada la Guerra con España, el marino ejerció el cargo de Mayor de Ordenes de la Escuadra aliada. El 9 de abril de 1879, cuatro días después de iniciadas las hostilidades contra el Perú por la República de Chile, se embarcó con destino a Arica, como jefe de Estado Mayor de las Fuerzas. Desempeñó aquel cargo hasta el mes de setiembre de 1879, mes en que se le otorgó licencia para atender el restablecimiento de su salud.
El 31 de diciembre del mismo año, recibió el nombramiento de Jefe de la Batería “Santa Rosa” en el Callao, y el 20 enero de 1880, le fue encomendada por el Jefe Supremo de la Nación, don Nicolás de Piérola Villegas, la organización y luego el mando del Batallón “Guarnición de Marina”, formado por chalacos que anteriormente habían proporcionado las guarniciones a nuestras lanchas durante el bloqueo del Callao, y que habían participado en aquellos repetidos combates nocturnos con las lanchas chilenas desprendidas de la Escuadra bloqueadora.
Después del desastre de la Batalla de San Juan, el 15 de enero de 1881, por orden superior los batallones chalacos de reserva “Guarnición de Marina”, “Guardia Chalaca” y la Columna de “Celadores del Callao”, se pusieron a ordenes del Coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en Miraflores, que ocupaba el frente comprendido entre los Reductos Nº 1 y Nº 2 , que se extendía del mar a la Quebrada de Armendáriz, y que venía a ser el ala derecha de la última línea de defensa de la capital. Al romperse los fuegos en Miraflores el 15 de enero de 1881, fracasada la tregua negociada por los Diplomáticos extranjeros interesados en evitar que se repitiera en Lima la masacre de peruanos como ocurriera con Chorrillos, donde fue quemada y saqueada la población, el General Baquedano y sus acompañantes partieron al galope de Miraflores a Barranco, y ya en este lugar el Jefe Chileno de hecho precipitó los acontecimientos, ordenando el ataque de la infantería.
Los primeros elementos de la División Lagos se pusieron en marcha hacia el frente peruano que defendía la División Cáceres, que inmovilizó al invasor con sus disparos. El Coronel Cáceres, decide lanzarse afuera de sus cubiertas en la primera oportunidad que se le presentase y que no tardó en llegar ante una nueva progresión de la infantería enemiga. En efecto, había en el frente chileno, precisamente delante de los Reductos Nº 1 y Nº 2, un claro que debía ocupar el Regimiento “Aconcagua” que se aproximaba a la lucha. Estaba estabilizada la situación; pero, Lagos, desesperado por su inactividad, ordenó nuevamente a sus subalternos que emprendieran la ofensiva. Este fue el instante cumbre de Miraflores.
Cáceres esperaba este contraataque para introducir como una cuña a los chalacos en el claro que debía ocupar el regimiento “Aconcagua”. Había llegado la hora, los chilenos inician su progresión y Cáceres dio la orden que tenía prevista. El hecho culminante de esta batalla de Miraflores fue la reiterada pujanza y tenacidad del Batallón “Guarnición de Marina”, que comandaba Fanning. Tenía confianza en que sus Oficiales, clases y soldados lo seguirían, y no se equivocó. En el instante de la prueba, pocos minutos después de las 3 de la tarde, el veterano Fanning montó a caballo y apoyándose en los estribos para ser visto por todos sus soldados que estaban con la bayoneta calada, agitando en la diestra su espada para cumplir lo dispuesto por Cáceres. Igual actitud tomaron el Batallón “Guardia Chalaca” y la Columna “Celadores del Callao”. Estas tropas salieron a introducirse en el claro que los esperaba; vencieron los atrincheramientos, saltaron los obstáculos que los separaban de los chilenos, furiosos e incontenibles se lanzaron contra el enemigo.
El ímpetu de la acometida peruana, fue resistido por el Batallón “Navales”, sólo con sacrificios indecibles y al fin, oprimidos, retrocedió junto con el “Aconcagua”. Los oficiales recordaban a las tropas sus deberes y su honor, pero los soldados chilenos se retiraban o se ocultaban tras de las tapias y en vano era que se les ordenase reunirse para atacar, porque no obedecían. Mientras tanto, la retirada ordenada de los chilenos se convertía en precipitada fuga.
Este temporal y brillante éxito tuvo que detenerse. El Coronel Andrés A. Cáceres, a pesar de ir profundizando con éxito, la brecha se iba cerrando poco a poco: en vista de que carecía de refuerzos para continuar alimentando el fuego, se ve precisado a detenerse. Entre tanto, mientras las filas chilenas aumentaban con la llegada de refuerzos de los Regimientos “Valparaíso”, “Caupolicán”, “Santiago” y otros, las filas peruanas clareaban sin cesar, sin recibir ni un solo esfuerzo. Fanning gritaba con voz enronquecida: “Guarnición de Marina”… ¡Adelante! “Guarnición de Marina” …¡¡Adelante!!, tres veces cargó la bayoneta a la cabeza de sus soldados, con tenacidad, pero ya sin resultados favorables.
Un destacamento al mando del Comandante Chamorro fue enviado a traer municiones; pero la falta de previsión que nunca pudo ser más lamentada, presentó su negro semblante a los combatientes peruanos. ¡Las municiones no correspondían al calibre de los fusiles en uso y no entraban en sus recámaras!. Así, en estas difíciles circunstancias, pasaban los minutos en espera de apoyo para poder continuar el avance, hasta que, como tenía que suceder al no dar un paso atrás, llegó el trágico momento en que estos soldados combatieron cuerpo a cuerpo, con toda el alma; y abrumados por la superioridad, fueron vencidos con gran cantidad de bajas, allí donde están los reductos actuales en Miraflores y en sus alrededores porque no quisieron volver la espalda al enemigo.
Del Batallón “Guarnición de Marina”, compuesto de 600 plazas, perecieron 400 hombres y de los 25 oficiales que formaban el cuadro superior, 22 cayeron también al lado de sus valientes soldados, quedando solamente tres oficiales con vida. En el fragor del combate Fanning cayó a su vez mortalmente herido por un proyectil que le penetró cerca al corazón. Fue recogido por una ambulancia que lo trasladó casi agónico a su casa en Lima, donde expiró al día siguiente, 16 de enero, a la edad de 57 años, en brazos de su esposa doña Teresa Gonzáles de Fanning. Las últimas y repetidas palabras del Capitán de Navío don Juan Fanning García, al expirar, según su esposa, fueron: “Muero por la Patria”.
Sus restos reposan en la Cripta de los Héroes de la Guerra del Pacífico. Santuario del Patriotismo Peruano, inaugurado el 8 de setiembre de 1908 en el Cementerio Museo de Lima Presbítero Matías Maestro.
Ver también
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- Historia de Chile
- Historia del Perú
- Marina de Guerra del Perú
- Monitor Huáscar en Punta Angamos
- Armada de Chile
Enlaces externos
- Página de la Marina de Guerra del Perú
- Los héroes olvidados (página chilena)
- Guerra del Pacífico según la armada chilena
- Página peruana
- Ejército de Chile
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