José María Gil Robles
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José María Gil-Robles y Quiñones Salamanca, 27 de noviembre de 1898, Madrid 14 de septiembre de 1980 político conservador, que se inició en la vida pública en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera al colaborar con Calvo Sotelo en la redacción del Estatuto Municipal.
Líder de Acción Popular, fomentó la coalición con la Derecha Regional Valenciana, lo que dio lugar en marzo de 1933 al nacimiento de la CEDA, formación triunfante en las elecciones de noviembre de 1933.
En 1935 ocupó la cartera de Guerra. Al no ser llamado por Alcalá Zamora para formar gobierno, cada vez era más proclive a una intervención militar, que no se produjo por parecerle a los consultados (Franco entre ellos) prematura. Al estallar la guerra civil , desarrolló desde Portugal una intensa labor a favor de los sublevados.
Tras la guerra formó parte del consejo privado de Don Juan de Borbón. Volvió a España en 1953, pero fue desterrado en 1962 por participar en la reunión de Munich, en la que políticos españoles de todas las tendencias (excepto comunistas) reclamaron una salida democrática para España. En 1977 fracasó en su intento de obtener un acta de diputado por la Federación Democrática Cristiana.
A continuación, por su interés, muy breve fragmento del libro No fue posible la paz de José María Gil-Robles:
Mi actitud en relación con el movimiento
Ya he dicho, y aquí lo ratifico, que quienes prepararon el movimiento no contaron conmigo ni me tuvieron al corriente de lo que pasaba. Era lógica esta actitud. Mi oposición al empleo de la violencia, mi firmeza en propugnar una política de legalidad, me ponía al margen de una tentativa que se basaba fundamentalmente en el empleo de la fuerza. Resultaba, pues, perfectamente explicable que los grupos monárquicos, que con tanta rudeza habían atacado la política oportunista; la Falange, identificada con los métodos de violencia, y el Ejército, depositario del supremo poder de las armas, quisieran dar de lado a un partido eminentemente legalista como la CEDA.
No obstante, a pesar de este texto exculpatorio, el escritor británico Paul Preston, en su muy documentada obra La destrucción de la democracia en España Ediciones Turner (Madrid 1978) ISBN 8485137760 , afirma rotundamente que Gil-Robles sí estaba al corriente de los planes de sublevación que se iniciaron a raíz del triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936.
