Isabel I de Inglaterra
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Isabel I (7 de septiembre de 1533 - 24 de marzo de 1603) fue una Reina de Inglaterra (reinó desde el 17 de noviembre de 1558 hasta el 24 de marzo de 1603) y fue el último miembro de la dinastía Tudor. Algunas veces llamada "La Reina Virgen", gobernó a una Inglaterra dividida religiosamente al final del siglo XVI.
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El reinado de Isabel es conocido como la “época dorada” y marcó múltiples cambios en la cultura inglesa. Autores como William Shakespeare, Christopher Marlowe y Ben Jonson florecieron durante este periodo. Francis Drake se convirtió en el primer inglés en dar la vuelta al mundo; Francis Bacon mostró sus puntos de vista filosóficos y políticos; y tuvo lugar la colonización de Norteamérica a las ordenes de Walter Raleigh y Humphrey Gilbert. Isabel tenía un carácter débil y a veces era indecisa. Esta “cualidad”, vista con impaciencia por parte de sus consejeros, la salvó en algunas ocasiones de cometer errores políticos y amorosos. Al igual que su padre, el rey Enrique VIII, fue escritora y poetisa.
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Infancia y juventud
Isabel fue el único hijo que sobrevivió de los que tuvo Enrique VIII con su segunda esposa, Ana Bolena. Nació en el Palacio de Greenwich. Enrique prefería un varón para asegurar la sucesión de la casa Tudor pero, tras su nacimiento, Isabel se convirtió en princesa heredera al trono de Inglaterra. Después de que Ana fuera incapaz de darle un heredero, Enrique mandó ejecutarla, acusándola de traición (el adulterio al rey se consideraba traición). Acusó a su mujer de haber mantenido relaciones incestuosas con su hermano mayor. Isabel tenía tres años y fue declarada ilegitima y perdió su título de princesa. Vivió en el exilio, lejos de su padre y de sus sucesivas esposas. La última esposa de Enrique, Catalina Parr, medió para que padre e hija se reconciliaran. Isabel, junto con su hermanastra María Tudor, hija de Catalina de Aragón, recobraron sus derechos en la línea sucesoria, detrás de su hermano el príncipe Eduardo.
En cuanto a su personalidad, Isabel se parecía más a su madre que a su padre: neurótica, carismática, enamoradiza y tolerante en el tema religiosa. Isabel heredó también la delicada estructura ósea de su madre así como sus rasgos faciales. De su padre heredó su pelo rojizo.
Enrique VIII murió en 1547. Le sucedió su hijo, Eduardo VI. Catalina Parr contrajo nuevo matrimonio con Thomas Seymour, tío de Eduardo, y se llevó a Isabel a su casa. Allí, Isabel recibió una exquisita educación. Además de su inglés natal, era capaz de expresarse en francés, italiano, español, griego y latín. Bajo la influencia de Catalina, Isabel se educó como protestante
Mientras su medio hermano se mantuvo en el trono, la posición de Isabel se mantuvo estable. Sin embargo, en 1553, Eduardo murió a los 15 años. Contraviniendo el Acta de Sucesión dictada por su padre en 1544, Eduardo declaró heredera a lady Jane Grey. Lady Jane subió al trono pero fue destituida menos de dos meses después de su coronación. Apoyada por el pueblo, María entró triunfante en Londres con su hermanastra Isabel al lado.
María contrajo matrimonio en contra de la opinión popular con Felipe, el que terminaría siendo rey de España , Felipe II. Este matrimonio provocó en María el miedo a ser derrocada por el pueblo y que Isabel fuera nombrada nueva monarca. La Rebelión Wyatt intentaba prevenir a María contra el matrimonio con Felipe. Después de que la rebelión fracasara, Isabel fue hecha prisionera en la Torre de Londres. Los españoles pedían su ejecución pero eran pocos los ingleses que querían enviar a un miembro de los Tudor a la muerte. María intentó retirar a Isabel de la línea sucesoria pero el Parlamento se lo impidió. Después de pasar dos meses encerrada en la Torre, Isabel fue puesta bajo arresto bjo vigilancia de Sir Henry Bedingfield; a finales de ese año, corrió el falso rumor de que María estaba embarazada. Se permitió que Isabel retornara a la corte ya que Felipe temía que su esposa muriera durante el parto. En caso de que eso sucediera, Felipe prefería que el trono fuera para Isabel y no para María Estuardo.
Primeros años como reina
En 1558 después de la muerte de María, Isabel subió al trono. Era mucho más popular que su hermana y se dice que, tras la muerte de María, el pueblo lo celebró por las calles.
Isabel fue coronada el 15 de enero de 1559. La coronación corrió a cargo del Obispo de Carlisle. Su coronación fue la última en la que se utilizó el rito en latín; las coronaciones futuras se hicieron en inglés.
Uno de los principales problemas durante el reinado de Isabel fue el tema religioso. El control papal sobre la Iglesia de Inglaterra se había restablecido durante el reinado de María I, pero Isabel lo terminó. La reina asumió el título de “Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra”. Muchos de los obispos ingleses se enfrentaron a la política religiosa de Isabel. Se les retiró de sus cargos eclesiásticos y se les sustituyó por otros que aceptaban la supremacía de la reina.
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Isabel redujo también la influencia española en Inglaterra. A pesar de que Felipe II le había ayudado a terminar las Guerras Italianas, Isabel se mantuvo independiente en cuanto a cuestiones diplomáticas. Adoptó el principio de “Inglaterra para los ingleses”. Su otro reino, Irlanda, jamás se benefició de su filosofía.
Poco después de su ascenso al trono se inició un debate sobre quién tenía que ser el esposo de la reina. Las razones de Isabel para mantenerse siempre soltera aún no están claras. Tal vez sentía repulsión por los múltiples matrimonios de su padre. Quizá Isabel no quiso compartir el poder de la corona con nadie.
El conflicto con Francia y Escocia
La reina encontró un rival peligroso en la figura de su prima, la católica María Estuardo, reina de Escocia y esposa del rey francés Francisco II. En 1559, María se auto declaró Reina de Inglaterra, con el apoyo de los franceses. En Escocia, la madre de María Estuardo, María de Guise, intentaba incrementar la influencia francesa en Inglaterra permitiendo que la armada gala estableciera fortificaciones en territorio escocés. Un grupo de caballeros escocés, aliados de Isabel, depuso a María de Guise y anuló el tratado que permitía a los franceses permanecer en territorio británico.
La sucesión a la corona
En 1563, después de que Isabel se recuperase de una grave enfermedad, el Parlamento pidió a la reina que dictara una línea sucesoria o que contrajera matrimonio para evitar una guerra civil en el caso de que falleciera. Isabel se negó a hacer ambas cosas. Se consideraron diversas líneas de sucesión como la línea escocesa que se descartó por ser católica.
El conflicto con España
El apoyo inglés a las colonias españolas en los Países Bajos, en rebelión contra España, unido a los conflictos económicos con España y a los piratas ingleses que atacaban las colonias españolas, llevó a la guerra a los dos países en 1585. En abril de 1587, Francis Drake incendió la armada española estacionada en Cádiz. En 1588, la armada española formada por 130 barcos y más de 30.000 hombres partió para ayudar a las tropas españolas en Holanda. La expedición fracasó y la armada tuvo que regrear a España. Esta “victoria” proporcionó popularidad a la reina. La guerra con España continuó.
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Últimos años
Mientras el país seguía en guerra con España, Isabel tuvo que enfrentarse con una rebelión en Irlanda conocida como la Guerra de los nueve años. Hugh O’Neill se declaró a si mismo rey en 1595. Los españoles enviaron tropas para apoyar la revuelta irlandesa. España consideraba que estaba legitimada a apoyar la revuelta ya que anteriormente Isabel había apoyado la revuelta de los holandeses contra España. Lord Mountjoy venció a las tropas irlandesas y españolas en la Batalla de Kinsale. La revuelta irlandesa finalizó pocos días antes de la muerte de Isabel.
Muerte de la reina
Isabel cayó enferma en febrero de 1603. Sufría debilidad e insomnio. Murió el 24 de marzo en el Palacio de Richmond. Fue enterrada en la catedral de Westminster, al lado de su hermana María I. Sobre sus tumbas se puede leer la siguiente inscripción: “Compañeras en el trono y la tumba, aquí descansan dos hermanas, Isabel y María, en la esperanza de una resurrección”.
Se declaró que los herederos de Isabel tenían que ser los descendientes de su hermana María Tudor. El trono pasó a manos de Jaime VI de Escocia. Ascendió al trono como Jaime I
