Invasión de Iraq de 2003

Keywords: Invasión de Iraq de 2003, 1993, 2003, 2005, 20 de marzo, ABQ, Al Qaida, Armas de destrucción masiva, Bagdad

[[Imagen:infanteria.jpg|thumb|250px|right|Vehículos pertenecientes a una de las divisiones de infantería (modelo M2A3 Bradley) estacionada en Iraq (2004)]]

La invasión de Iraq de 2003 (también llamada Guerra de Iraq, Segunda Guerra del Golfo y Tercera Guerra del Golfo) fue una guerra entre Iraq y una coalición de países liderados por los Estados Unidos con el resultado del derrocamiento de Saddam Hussein.

Tabla de contenidos

Antecedentes

En 1993, tras la guerra del Golfo desencadenada por la invasión de Kuwait, Iraq fue sometido a una serie de sanciones por parte de Naciones Unidas que establecían, entre otras cosas, un embargo y la obligación de que todas las armas de destrucción masiva fueran destruidas. El régimen del entonces presidente de Iraq, Saddam Hussein, se resistió a colaborar activamente con los inspectores de la ONU, a pesar de las consecuencias del embargo para la población, y de los intermitentes bombardeos a los que el país era sometido por parte de los ejércitos británico y estadounidense.

Tras la invasión de Afganistán de 2002, el presidente de Estados Unidos George W. Bush situó a Iraq dentro de lo que denominó como eje del mal, acusando al régimen de Saddam Hussein de tener gran cantidad de armas de destrucción masiva, de tener vínculos con Al Qaida, y de ser un peligro inminente para la Humanidad, basándose en supuestos informes secretos.

En todo el proceso de inspección de la ONU, a cargo del grupo de inspectores de Hans Blix, no se habían logrado encontrar armas de destrucción masiva. Los inspectores acusaron en varias ocasiones a Iraq de no colaborar con las inspecciones, a pesar de lo cual consideraban que no existían razones para pensar en la existencia de las armas prohibidas. Este argumento fue rechazado por Bush, que afirmó que los iraquíes estaban engañando a los inspectores. Fuentes del Consejo de Seguridad de la ONU dijeron más tarde que si EE.UU. no hubiera atacado, en poco tiempo se habría resuelto que Iraq no tenía ningún arma de destrucción masiva.

Tras meses presionando al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, incluso con la presentación de pruebas falsas o inventadas, para que aprobaran una resolución apoyando la invasión, y que fue incapaz de lograr por falta de apoyos, Bush reunió lo que se llamó el trío de las Azores (siendo cuatro), formado por él mismo, por Tony Blair, Primer Ministro del Reino Unido, José María Aznar, presidente español y el Primer Ministro portugués Durão Barroso, con el fin de anunciar una alianza para invadir Iraq y derrocar a Hussein. La reacción de la opinión pública mundial fue abrumadoramente contraria, haciéndose notar especialmente en las manifestaciones mundiales contra la guerra de Iraq, pero no fue tenida en cuenta por la alianza.

«Iraq», dijo el líder iraquí, «no tiene interés en la guerra. Ningún funcionario iraquí, ningún ciudadano iraquí ha expresado el menor deseo de ir a la guerra. La pregunta es a la otra parte: ¿No será que están buscando un pretexto para justificar una guerra contra Iraq?»

Pocos días antes de la invasión la coalición encontró un nuevo pretexto para sus pretensiones. Irak tenía unos misiles que superaban por poco el alcanze máximo permitido por las resoluciones de la ONU tras la Guerra del Golfo. El gobierno irakí respondió finalmente inciando la desactivación de dichos misiles. A pesar de que dicho desarme se estaba efectivamente llevando a cabo la coalición atacó contraviniendo los mandatos de la ONU que no permiten que ningún país ataque a otro si no es que éste ha hecho alguna agresión previa.

En 2005, el gobierno estadounidense, tras una larga serie de investigaciones, ya había reconocido que no había encontrado armas de destrucción masiva, y que las evidencias recogidas por sus servicios de inteligencia no eran suficientes para demostrar que las hubiera habido en el momento de la invasión. Tampoco se han encontrado pruebas de vínculos entre Al Qaida y el régimen de Saddam Hussein. Según el gobierno estadounidense, la liberación de los iraquíes de la dictadura fue la razón principal, y suficiente, para ir a la guerra.

La invasión

El 20 de marzo de 2003 comenzó la invasión de la coalición a Iraq en violación directa del Derecho Internacional y sin aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


Un percance obligó a replantear los planes de invasión al negársele al ejército estadounidense la entrada desde Turquía lo que hubiera permitido realizar una rápida maniobra en tenaza para tomar Bagdad. A pesar de todo, fuerzas especiales tomaron contacto con las milicias kurdas y se planeó un ataque coordinado de los guerrilleros desde el norte con apoyo de tropas aerotransportadas siempre y cuando las operaciones en el sur marcharan según lo previsto.

La invasíon empezó con bombardeos sobre Bagdad mediante Tomahawks y cazabombarderos. Posteriormente se adentró en el desierto una columna invasora norteamericana formada por numerosos tanques Abrahams, vehículos blindados Humvees y helicópteros artillados Apache y Blackhawk. Los Royal Marines británicos por su parte tenían como objetivo principal la toma de Bassora, la segunda ciudad más populosa del país. Encontraron poca resistencia principalmente concentrada en UM Qasr puerto clave para afianzar la entrada de tropas y pertrechos que se tomó en seguida. Los americanos avanzaron rápido sin apenas oposición destacable hasta la llegada al puente de Nasiriya punto donde el ejército irakí esperaba detener las fuerzas invasoras. Las bajas para la coalición fueron ahí mucho más importantes llegando a superar la treintena de muertos. De Nasirya llegaron las primeras imágenes de americanos abatidos. A pesar del tiempo perdido en ese punto la resistencia iraquí pronto fue doblegada y el largo convoy invasor prosiguió su travesía por el desierto. Al llegar a los tan temidos anillos defensivos de la guardia republicana irakí apenas si se encontró oposición destacable. Seguramente debido a los demoledores bombardeos americanos contra las lineas iraquíes lo que las debía haber dejado ya muy debilitadas. Se tomó en seguida el aeropuerto de Bagdad y tras unas incursiones de tanteo con columnas de blindados a través de sus calles se tomó la decisión de entrar en bloque y tomar la capital la cual cayó sin resistencia alguna.

En definitiva, el conflicto fue breve, y con mínimas bajas para los ejércitos invasores, debido en parte a la enorme desigualdad entre los ejércitos implicados: como consecuencia de una década de embargo, Iraq carecía de defensas antiaéreas, y su ejército y economía estaban en pésimas condiciones. En ningún momento del conflicto el ejército iraquí utilizó nada que se pareciera a un arma de destrucción masiva, aunque sí trajes ABQ.

Durante las operaciones militares de la invasión murieron 140 norteameticanos y 33 británicos. Por lo que respecta al bando irakí no se sabe con exactitud pero se calcula que varios miles.

A pesar del gran éxito militar de la invasión en sí, como suele pasar con los grandes ejércitos ocupantes, éstos, incapaces de gestionar la victoria han sufrido gran cantidad de bajas entre muertos y heridos en un continuo goteo a manos de la resistencia irakí y grupos extranjeros venidos a combatir contra los americanos. Las armas del ejército regular fueron esparcidas tiempo antes entre los resistentes y gran parte de oficiales y militares del antiguo ejército irakí que sin trabajo ni sueldo se dedican a trabajar como mercenarios para los grupos antiocupación. La mala gestión posterior de la ocupación arroja un saldo, a día de hoy, de más de 1500 bajas estadounidenses, más de 50 británicos y casi 100 muertos de otros paises que se sumaron a la ocupación tras a victoria aliada. Todo eso sin contar con los miles de heridos y lisiados de guerra.

Daños a civiles

El proceso de invasión produjo múltiples bajas civiles. Dentro de las imágenes más difundidas se cuenta la de la niña llevada en brazos por su abuelo con los pies destrozados, si bien existieron muchos otros casos similares, con menor cobertura y difusión. Los bombardeos fueron indiscriminados y los llamados "misiles inteligentes" demostraron que su supuesta capacidad de impactar únicamente en objetivos militares era una falacia.

Muchas viviendas civiles y algunos hospitales fueron afectados por la lluvia de fuego y algunas ambulancias con heridos civiles fueron alcanzadas por proyectiles del ejército estadounidense. Adicionalmente, museos y edificios considerados Patrimonio Histórico de la Humanidad se vieron afectados por las explosiones o saqueados por tropas norteamericanas y por grupos de civiles iraquíes en medio del caos reinante durante el asedio y la posterior toma de Bagdad.

Durante la toma de control de los accesos a las ciudades, las tropas de EE.UU. asesinaron a decenas de ciudadanos iraquíes desarmados en los retenes instalados.

Los invasores entraron en las ciudades, disparando a militares, milicianos y civiles. Las tropas estadounidenses mataron también a los periodistas Tarek Ayub, al cámara de televisión José Couso de la cadena española TeleCinco y al ucraniano Taras Protsiuk de la agencia de noticias Reuters. Estos dos últimos fallecieron por el disparo de un tanque estadounidense contra el Hotel Palestina, en el que se sabía que se alojaban la mayoría de corresponsales extranjeros no empotrados. Varios corresponsales interpretana los ataques al Hotel Palestina y a la emisora Al-Yazira como un aviso a los periodistas independientes, para evitar que se transmitan otra visión que la controlada por el ejército estadounidense. En ocasiones, el mando aliado había advertido de que no se responsabilizaban de la seguridad de los corresponsales destacados en Iraq, salvo los que acompañaban a sus tropas, tras haber recibido un breve adiestramiento militar y haberse comprometido a cumplir unas condiciones en sus movimientos y transmisiones (llamados periodistas empotrados o incrustados -embedded en inglés-).

Las tropas británicas, encargadas del control del sur del país, hicieron pesquisas en las viviendas de los civiles iraquíes con perros adiestrados, violentando las tradiciones del país y humillando a los habitantes de esa región, particularmente en Basora.

La posguerra

Tras la destrucción del estado iraquí, EE.UU. proclamó su victoria. La primera medida de las fuerzas ocupantes fue la disolución del ejército y la policía iraquíes, lo que provocó graves problemas de inseguridad.

Así, comenzó la ocupación de Iraq por la coalición internacional.

Véase ocupación de Iraq para más información sobre la posguerra.

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