Hefesto

Keywords: Hefesto, Acrópolis, Afrodita, Agamenón, Aglaya


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Dioses de la
mitología griega

Dioses olímpicos:

[[Imagen:Rubens - Vulcano forjando los rayos de Júpiter.jpg|thumb|right|Vulcano forjando los rayos de Júpiter, por Rubens.]] En la mitología griega, Hefesto (en griego Ἥφαιστος Hêphaistos, quizá de φαίνω phainô, «brillar») era el dios del fuego y la fragua. Su equivalente aproximado en la mitología romana era Vulcano. Hefesto era el dios de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales, la metalurgia y el fuego. Era adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia, especialmente en Atenas.

Hefesto era bastante feo, lisiado y cojo. Tanto es así, que caminaba con la ayuda de un palo y en algunas vasijas pintadas sus pies aparecen a veces del revés. En el arte, se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, siempre trabajando en su fragua.

Hay un Templo de Hefesto (llamado «Hefesteo» o también «Teseo») situado a los pies de la Acrópolis, quizá por ser padre de Erictonio, uno de los primeros reyes de Atenas.

Tabla de contenidos

Nacimiento

Hefesto era hijo de Hera, con o sin la cooperación de Zeus. Se conservan dos versiones de la Teogonía (929) de Hesíodo que se contradicen a este punto. En una de ellas, la más comúnmente aceptada, Hera lo engendró sola, celosa porque Zeus habría hecho lo mismo con Atenea. Pero el que Hera sea una diosa más antigua apoya la segunda versión, según la cual Hera estaba muy enfadada con Zeus y engendró por ello sola a Hefesto, que superaría en habilidades a todos los hijos de Zeus. Éste yació con Metis engendrando a Atenea. Sólo Apolodoro (1.19) citaba a Homero para afirmar que Zeus fue padre de Hefesto.

La tensión entre ambas versiones era tal que aunque en ambas se narra que Atenea terminó naciendo de Zeus, en la que Hefesto era anterior se decía que fue él quien abrió la cabeza a su padre para liberar a su hermana, mientras la otra sostenía que fue Prometeo.

De cualquier forma, en el pensamiento griego los destinos de Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra y Hefesto, dios de la forja que fabricaba las armas de la guerra (o al menos sus nacimientos) estaban relacionados. Hefesto y Atenea Ergane (patrona de los artesanos) se honraban en una fiesta llamada Calceia en el trigésimo día de Pianepsio. Hefesto también fabricó muchos de los pertrechos de Atenea.

Caída y regreso al Olimpo

Hera, mortificada por haber parido tan grotesca descendencia, no tardó en arrojarlo del Olimpo. Hefesto cayó durante nueve días y noches hasta el mar, donde dos nereidas, Tetis y Eurínome, lo recogieron y lo cuidaron en la isla de Lemnos, donde creció hasta convertirse en un maestro artesano.

Otras versiones afirman que fue su padre Zeus quien lo arrojó a causa de una conspiración de Hera y Hefesto para derrocarlo, y en La Ilíada (i.590) se narra que fue porque liberó a su madre, que estaba presa con una cadena de oro entre la tierra y el cielo tras una pelea con Zeus. Hefesto habría caído así en la isla de Lemnos, quedando cojo y lisiado.

Tras haber fabricado tronos de oro para Zeus y otros dioses, hizo uno mágico de adamante que envió como regalo a Hera. Cuando ésta se sentó en él, quedó atrapada, incapaz de levantarse. Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo y liberase a Hera, pero él se negó, enfadado aún por haber sido expulsado. Intervino entonces Dioniso, quien emborrachó a Hefesto y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de una mula. Hefesto, contrariado por la treta y dueño de la situación, impuso severas condiciones para liberar a Hera, una de las cuales fue contraer matrimonio con Afrodita.

Hefesto y Afrodita

El panteón olímpico, Hefesto estaba emparejado con Afrodita. Hefesto estaba contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella hermosa joyería, incluyendo un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres.

Sin embargo, Afrodita se entregaba en secreto a Ares, el dios de la guerra, según se narra en La Odisea. Cuando Hefesto tuvo noticia de estos amores por Helios, el sol, que todo lo ve, tejió una red de plata irrompible casi invisible con las que atrapó en la cama a los amantes en uno de sus encuentros. Hesiodoto cuenta que el suceso fue motivo de gran algarabía en el Olimpo, pues Hefesto llamó a todos los demás dioses olímpicos para burlarse de ellos; algún dios desenfadado comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza. Hefesto no los liberó hasta que prometieran terminar su romance, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red y no mantuvieron su promesa.

Según algunos autores, su desgraciado matrimonio con Afrodita fue lo que le impulsó a asaltar a Atenea cuando ésta acudió a por nuevas armas (véase más abajo).

Prometeo

Prometeo había creado al ser humano a semejanza de los dioses, pero tardó tanto que no le quedó con qué protegerla. Apiadándose de su indefensa creación, robó el fuego del Olimpo para que la humanidad pudiera calentarse. Según las versiones, Prometeo robó el fuego del carro de Helios (en la mitología posterior, de Apolo) o de la forja de Hefesto. En otras (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada. Obtuvo así el hombre los medios con los que ganarse la vida.

Para aplacar la furia de Zeus, Prometeo dijo a los humanos que quemasen ofrendas a los dioses, pero entonces le engañó de nuevo dándole los huesos y tendones del sacrificio en lugar de la carne. Para vengarse, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió a Prometeo, junto la caja que contenía todas las desgracias con las que quería castigar a la humanidad. Prometeo sospechó y no quiso tener nada que ver con Pandora, alegando que era estúpida, por lo que fue enviada con Epimeteo, quien la desposó. Pandora terminaría abriendo la caja a pesar de las advertencias de su marido.

Zeus se enfureció al ver cómo Prometeo se libraba de Pandora, e hizo que le llevaran al monte Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Envió entonces un águila para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche.

La fragua de Hefesto

Según La Ilíada (18.136) la forja de Hefesto estaba en el monte Olimpo, pero lo habitual era situarla en el corazón volcánico de la isla egea de Lemnos. Hefesto era identificado por los griegos con los dioses-volcanes del sur de Italia Adranos y Volcanos. Escritores clásicos posteriores siguieron esta idea describiendo una forja del dios en las islas volcánicas de Lipari, cerca de Sicilia. Los colonizadores griegos de esta isla terminarían asociando la fragua de Hefesto con el Etna.

Hefesto fabricó muchos de los accesorios que lucían los dioses, y se le atribuye la forja de casi todos los objetos metálicos con poderes finamente trabajados que aparecen en la mitología griega: el casco y las sandalias aladas de Hermes, la égida de Zeus, el famoso cinturón de Afrodita, la armadura de Aquiles, las castañuelas de bronce de Heracles, el carro de Helios, el arco y las flechas de Eros y el casco de invisibilidad de Hades. También elaboró el collar que regaló a Hermione y el cetro de Agamenón.

Criaturas

Hefesto también creó diversas criaturas:

Ayudantes

Consortes y descendencia

A pesar de estar casado con ella, Hefesto no tuvo descendencia con Afrodita, salvo que Virgilio hablase en serio cuando afirmaba que Eros era su hijo (La Eneida i.664).

Aglaya

En La Ilíada de Homero la consorte de Hefesto era una Afrodita menor, Aglaya «la gloriosa», la más joven de las Gracias, y lo mismo afirma Hesíodo (Teogonía 945). Según la tradición órfica, fueron padres de:

Atenea y Erictonio

Según Apolodoro, Hefesto intentó violar a Atenea pero no lo logró. Su semen cayó al suelo, y así Gaia engendró a Erictonio. Atenea crió entonces al bebé como una madre adoptiva. Alternativamente, el semen cayó en la pierna de Atenea, y éste lo limpió con un trozo de lana que tiró al sueño, surgiendo entonces Erictonio de la tierra y la lana. Aún otra versión dice que Hefesto quería que Atenea se casase con él, pero que desapareció en el lecho nupcial, y Hefesto terminó eyaculando en el suelo.

Higino propuso una etimología, según la cual Erictonio procede del «conflicto» entre Atenea y Hefesto (Eri-) y de hijo «de la Tierra» (-ctonio). Algunos autores sugieren que una Atenea más antigua y menos virginal se oculta tras esta retorcida reelaboración del mito.

Se decía que Erictonio creó los carros para ocultar la deformidad de las piernas de Hefesto.

Otros descendientes

Inmortales

A veces se consideraba a Hefesto padre con Etna de los Palicos, los daimones ctónicos de los géiseres y los manantiales de aguas termales de la región de Palacia (Sicilia).

Hefesto estaba de algún modo conectado con la arcaica religión mistérica frigia y tracia de los Cabirios, que eran llamados los Hephaistoi («hombres de Hefesto») en Lemnos. Éstos, hijos de Hefesto con la ninfa Cabira, eran daimones que moraban en la isla de Samotracia (mar Egeo) junto con sus hermanas, las ninfas Cabirias o Cabirides.

También se cuenta entre su descendencia a Talía, la ninfa siciliana a la que amó Zeus.

Mortales

Hefesto fue también padre de los siguientes mortales:

Higino (Fábulas 158) nombra también a Philotus y Spinther entre los hijos de Hefesto, sin dar más detalles.

Enlaces externos

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