Hécate
Keywords: Hécate, Alucinógeno, Apolo, Artemisa, Asclepio, Asteria
| Dioses de la mitología griega | ||||||||
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En la mitología griega tardía, Hécate (en griego Ἑκάτη Hekátē o Ἑκάτα Hekáta, de έκατερις hekateris, «baile de manos») era poco más que la diosa de la magia, la hechicería y la noche en sus vertientes más oscuras. Se le asociaba a Artemisa, con la diferencia de que ésta representaba la luz lunar y el esplendor de la noche. Tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos, donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones.
Aunque la relación no es tan perfecta como en otros casos, en la mitología romana era vista como la diosa Trivia («la de los tres caminos»), una creencia popular céltica o romana que sobrevivió hasta el siglo VII entre los paganos de Flandes, donde Eligio acostumbraba a recordar a su recién convertida congregación que «ningún cristiano debería prestar o guardar devoción alguna a los dioses de los trivios, donde tres caminos se cruzan, a los fanos o las rocas, o fuentes o arboledas o esquinas» (véase druidismo para más detalles).
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Papel
Hécate era conocida como la más cercana a nosotros, pues se creía que en las noches de «luna de ébano» (luna nueva) se aparecía con su horrible jauría de perros fantasmas y aulladores ante los viajeros que por allí cruzaban. Enviaba a los humanos los terrores nocturnos y las apariciones de fantasmas y espectros.
No solía ser representada, aunque era descrita con tres cabezas: una de perro, otra de serpiente y otra de caballo. Llevaba sobre la frente el creciente lunar (diadema llamada de pollos), una o dos hachas en las manos y serpientes enrolladas al cuello. En representaciones tardías también tenía dos perros fantasmales como sirvientes a su lado. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra y la Loba, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Dada la relación entre los hechizos y la oscuridad, los magos y brujas le hacían ofrendas con perros y corderos negros al final de cada luna nueva. Los marineros la consideraban su diosa titular y pedían que les asegurasen buenas travesías. Hécate era una divinidad triple: lunar, infernal y marina.
Mitología
Hécate era la titánide más joven, hija de Perses y Asteria, y nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, permaneciendo como diosa de la religión de las mujeres, como ayuda en los partos.
En los primeros registros en los que aparece, Hécate guarda poco parecido con la vieja paseante nocturna. Hesíodo le atribuyó en la Teogonía tan amplios poderes fundamentales que resulta difícil resistirse a ver tal deidad como una figuración de la Gran Diosa, aunque como buen olímpico Hesíodo atribuye sus poderes a un «regalo» de Zeus:
- «Hécate a quien Zeus el hijo de Crono honraba sobre todo. Él le dio espléndidos regalos, una parte de la tierra y del infructuoso mar. También fue honrada en el estrellado cielo, y extremadamente por los inmortales dioses... El hijo de Crono no hizo mal ni tomó nada de todo lo que era su porción entre los anteriores dioses titanes: pero ella conserva, pues la división se hizo muy al principio, privilegios sobre la tierra y el cielo y el mar.»
Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una diosa de las estrellas que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna.
Su poder es similar al de la brujería, pues Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería, aparentemente bajo la guía de la diosa, para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna.
En los mitos su papel es siempre secundario. Participó de la Gigantomaquia al lado de Zeus, ayudó a Deméter a parir cuando Perséfone fue raptada (en algunas versiones del mito, fue ella quien la rescató del Inframundo) y se enfrentó a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.
La mitología también nos habla a veces de Hécate como una de las diosas menos conocidas, hija menor de Zeus y Hera, que había robado el pote de carmín de su madre y huido a una casa donde una mujer estaba de parto. Zeus la envió al reino de Hades para ser purificada. En él gozaba de gran autoridad, pues era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de penitencia y purificación de las sombras en las que se permitía concertar las malas acciones de sus vidas pasadas.
Consortes y descendencia
Hécate se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Aestes, de quien engendró las hechiceras Circe y Medea (en otros mitos, Circe era hija de Helios con la ninfa Perses y Medea era solamente una sacerdotisa de Hécate).
Fiestas
Hécate era adorada tanto por los griegos como por los romanos, y tenían sus propias fiestas dedicadas a ella. De acuerdo con Ruickbie (2004:19) los griegos guardaban dos días sagrados, uno el 13 de agosto y otro el 30 de noviembre, mientras los romanos consideraban el 29 de cada mes consagrado a ella.
Simbología
Sus tres haces simbolizan a la virgen, la madre y la señora. Con el fin del matriarcado en Grecia, Hécate pasó a ser la señora de los ritos y de la magia negra, y los tres haces pasaron a simbolizar su poder sobre el mundo subterráneo, donde moraba, ayudando a juzgar los muertos; la tierra, donde rondaba en lunas nuevas; el mar, donde tenía sus amores. Ese triple poder de Hécate es comparable al triple dominio sobre el mar, la tierra y el cielo.
En la actualidad, Hécate ha sido incorporada a Wicca y otras religiones mágicas modernas. Sus seguidores asocian diversos símbolos y objetos con ella.
Objetos
En Wicca se representa a Hécate llevando antorchas, con mucha frecuencia también un cuchillo, y puede aparecer sujetando una cuerda, una llave, un vial, flores o una granada. La cruz griega es también un símbolo de Hécate en las encrucijadas.
La antorcha es obviamente un símbolo de la luz que ilumina la oscuridad. Su cuchillo representa su papel como matrona al cortar el cordón umbilical (posiblemente simbolizado por la cuerda), así como también al romper el vínculo entre el cuerpo y el espíritu al morir, y puede ser el origen del atame de Wicca. La llave alude a los misterios, así como la granada, la fruta del Inframundo que comió Perséfone y la ató al Hades.
Animales
En Wicca, todos los animales salvajes se consagran a Hécate. Las criaturas de la oscuridad, tales como cuervos, búhos, serpientes y dragones, están casi todas consagradas a ella. Varias imágenes de Hécate la muestran sosteniendo una serpiente, animal tradicionalmente conectado con los poderes ctónicos y la poco común sabiduría del otro mundo. El perro es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate y a la diosa egipcia Hekat. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.
Plantas y hierbas
El tejo, el ciprés, el avellano, el álamo negro y el sauce estaban consagrados a Hécate. Las hojas del álamo negro son oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizando el límite entre los mundos.
El tejo ha estado asociado desde hace mucho en el Inframundo y tiene fuertes asociaciones con la muerte y el renacimiento. Un veneno preparado a partir de sus semillas se usaba en las flechas, y su madera se usaba comúnmente para fabricar flechas y empuñaduras de dagas. La poción del caldero de Hécate contiene «esquejes de tejo». Las bayas del tejo llevan el poder de Hécate, y pueden dar sabiduría o la muerte. Las semillas son muy venenosas, pero las carnosas bayas rojas que las rodean no. Si se preparan correctamente, estas bayas pueden provocar alucinaciones visuales.
Muchas otras hierbas y plantas están asociadas a Hécate, incluyendo el ajo, las almendras, la lavanda, la mirra, la artemisia, el cardamomo, la menta, el diente de león, el eléboro y la celidonia menor. Varios venenos y alucinógenos están vinculados a Hécate, incluyendo la belladona, la cicuta, la mandrágona, el acónito (conocido como hecateis) y el opio.
Referencias
- Leo Ruickbie, Brujería fuera de las sombras. Robert Hale, 2004.
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951.
Enlaces externos
- Artículo sobre Hécate en la Britanica Encyclopedia de 1911 (inglés)
- Hekate: Guardián en la Puerta (inglés)
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