Guerra México-Estados Unidos

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Hacia 1830 miles de estadounidenses se habían establecido en Texas, que en ese entonces formaba parte de México. Para los texanos el régimen mexicano bajo el General Santa Anna era cada vez más opresivo, y en 1835 se rebelaron, derrotaron a un ejército mexicano y fundaron la república independiente de Texas. En 1845 Texas se anexó a Estados Unidos, y México suspendió relaciones diplomáticas. El Presidente James K. Polk envió tropas estadounidenses al territorio disputado en la frontera texana. Después de una batalla entre soldados mexicanos y estadounidenses en mayo de 1846, el Congreso declaró la guerra a México.

Un ejército estadounidense desembarcó cerca de Veracruz en marzo de 1847 y tomó la Ciudad de México en septiembre. A cambio de US$15 millones, México se vio forzado a ceder una vastísima porción de su territorio: la mayor parte de lo que hoy es California, Arizona, Nevada, Utah, Nuevo México y Colorado.

Fuente

México-Estados Unidos, Guerra

                        ==   LA GUERRA CON ESTADOS UNIDOS 1846-1848. ==
 

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Entre las amargas experiencias que México tuvo que padecer durante sus años de formación y construcción,
 

la más dura fue la guerra con los Estados Unidos entre 1846 y 1848.

Su derrota militar fue absoluta, padeció la primera ocupación de su capital y perdió aproximadamente la mitad de su territorio original.

Las causas de estas guerra que ha sido calificada como injusta a la par que absurda ha sido objeto de numerosas investigaciones. Pero sin suda, las raíces del conflicto se encuentran en el desarrollo diferente que tuvieron las sociedades mexicana y estadounidense.

Estados Unidos, país con objetivos expansionistas e imperialistas había establecido como estrategias la compra y conquista para la adquisición de nuevas tierras. Así desde la fundación de las colonias hasta el rompimiento de las hostilidades con México, su territorio se había extendido de una pequeña franja en la costa del Atlántico hasta los límites con Texas, Nuevo México y California.

Diversos elementos contribuyeron a crear este carácter; en primer lugar, su población formada de inmigrantes europeos hambrientos de mejorar económicamente y de tierras, representó una gran movilidad de la sociedad. Asimismo, los problemas de expansión hacia 1840 llevó a un conflicto agudo entre el norte y el sur. Por lo tanto, la política se había convertido en un juego de compromisos, y uno de ellos fue la guerra con México. El norte ansiaba un puerto en la costa del Pacífico para comerciar con Asia; el sur, fortalecer su posición esclavista en el Congreso, y el oeste quería más tierras.

Además, otra característica de los Estados Unidos hacia 1840 es su profundo nacionalismo y fe hacia su sistema político, lo que llevó a la aparición de la Teoría del Destino Manifiesto.

Por su parte, México presentaba un panorama bastante diferente. Las prolongadas luchas, primero por la independencia y después por la organización política, habían conducido a la bancarrota, al pesimismo y a la inexistencia de un sentimiento de nacionalidad. El territorio del norte estaba abandonado y todos los intentos por colonizarlo habían farcasado.

La escasez de población y la falta de dinamismo social impedían la movilidad de los mexicanos, a pesar de que eran conscientes de su riqueza potencial.

A ello debió sumarse las relaciones diplomáticas entre México y los Estados Unidos que se habían deteriorado progresivamente durante las primeras décadas del siglo XIX. Los principales problemas habían surgido en relación con la cuestión de límites y las constantes presiones de Estados Unidos para obligar a México a vender parte de su territorio.

El rompimiento definitivo lo vino a producir la anexión de Texas. Después de la separación de Texas en 1836, México declaró repetidas veces que mantenía sus derechos legítimos sobre el territorio usurpado. El 4 de marzo de 1845 Texas se anexó a la Unión Americana, y a pesar de las protestas de México, fue decretada su admisión por el Congreso Americano y sancionada por el presidente James Polk.


El presidente de México, Joaquín de Herrera, al recibir la noticia de la anexión de Texas, siguió el consejo de Inglaterra de reconocer la independencia de Texas si ésta se comprometía a rechazar la anexión a los Estados Unidos. Texas confirmó su incorporación el 4 de julio de 1845. A pesar de ello, Herrera, dio un paso más en pro de un arreglo pacífico. Sin embargo, las pretensiones de Estados Unidos de que México reconociera el río Bravo como límite de Texas y presionar para que vendiera el territorio de California dio al traste cualquier arreglo.

De aquí surgió el conflicto, pues los Estados Unidos mandaron tropas a ocupar varios puntos de la frontera mexicana con el pretexto de resguardar a los texanos de un posible ataque de los mexicanos.

Lo que en realidad pretendían los Estados Unidos era provocar un conflicto con México, para adquirir por la violencia los territorios de Nuevo México y California que no habían conseguido comprar al gobierno mexicano.

Las intervenciones políticas del gobierno norteamericano ya no podían ser ocultadas por más tiempo:

Los territorios por los que ya alguna vez habían ofrecido cinco millones de doláres; la guerra llegó como consecuencia natural de una serie de incidentes programados a partir del apoyo que a la luz pública, Washington comenzó a dar al movimiento separatista texano.

Apenas pasada una semana de que Slidell recibiera sus credenciales y comenzara su viaje de regreso a Estados Unidos, las tropas comandadas por el general Zachary Taylor llegaron al Río Bravo (Río Grande en EU), al otro lado de la ciudad de Matamoros, ocupando de esta manera el territorio en disputa e incrementando las posibilidades de una confrontación.

Esta provocación del presidente Polk sería admitida hasta por John C. Calhoun que había sido el promotor principal de la anexión de Texas.

A los ojos del gobierno de Mariano Paredes, la movilización del ejército estadounidense era un descarado ataque a la integridad territorial de México y demostraba claramente que Estados Unidos no tenía intenciones de sujetarse a los términos del tratado de fronteras de 1828.

Consecuentemente, el gobierno mexicano reafirmó la orden de proteger la frontera, significando con ello el territorio ubicado entre los Ríos Bravo y Nueces, una orden que dio lugar a las batallas de Palo Alto y Resaca de la Palma.

Incluso antes de estos incidentes, el presidente Polk ya había decidido pedirle al Congreso de Estados Unidos que declarara la guerra contra México; sin embargo, las batallas le brindaron el pretexto de movilizar las opiniones de los legisladores de Estados Unidos y del público a favor de dicha medida. Aseguraba que

"México ha cruzado la frontera de Estados Unidos, ha invadido nuestro territorio y ha ocasionado el derramamiento de sangre estadounidense en territorio estadounidense".

Esta declaración no sólo implicó la definición unilateral de la frontera entre Estados Unidos y México, sino que también definió claramente un motivo para la guerra como defensa de la seguridad territorial de Estados Unidos.

No obstante, Polk ordenó inmediatamente la ocupación del territorio al sur del Río Bravo (Río Grande en EU), así como la de los territorios de Nuevo México y de California, y el bloqueo de puertos mexicanos. La cuestión era y sigue siendo: ¿Fueron estas acciones en defensa de la seguridad territorial de Estados Unidos o una flagrante invasión del territorio mexicano?

El 8 de agosto de 1846, el presidente Polk le pidió al Congreso de Estados Unidos un fondo especial de dos millones de dólares para cubrir el costo de la guerra.

En un mensaje que acompañaba su petición aseveraba que estos recursos también se usarían para hacer ajustes en la frontera con México, dejando muy claro que la intención era la de adquirir territorio mexicano a la fuerza.

Cuando la noticia de este mensaje llegó a México, el diario "El Republicano" comentó que comenzar una guerra por motivos de esta naturaleza era "injusto y barbárico, y se debería considerar a los responsables como enemigos de la Humanidad".

              La participación de la Armada Mexicana en el desarrollo de la guerra
 

Por su parte, la situación interna de México y en particular la de las fuerzas armadas no podían ser excepción en esta situación y la Armada Nacional sólo existía en la nómina, prácticamente todo su personal servía en fortalezas o cuarteles costeros a las ordenes de los jefes del ejército de tierra. Además del asunto de Texas, otros incidentes, fueron sumándose a las razones esgrimidas para hacer estallar el estado de guerra.


A las dos de la tarde los atacantes prepararon el desembarco y penetraron en el Puerto disparando sus cañones que recibieron una inmediata contestación con el fuego de la fortaleza. Comprendiendo que sus cañones eran insuficientes para batir a toda la escuadra, el Teniente Laine ordenó concentrar todo el fuego sobre el buque insignia causándole daños tan considerables que el Comandante norteamericano ordenó la retirada.

Al día siguiente el Comodoro Perry se dirigió a la desembocadura del Río Usumacinta apoderándose del Puerto de Frontera.

A las cuatro de la tarde se inició el bombardeo que continuó durante toda la noche y por cuatro días más hasta el 27 de marzo, Veracruz se rindió. En este combate se distinguió por su valor, el Teniente de Marina Sebastián Holtzinger quien mandaba la artillería del baluarte Santa Bárbara que disparaba con gran precisión; durante el bombardeo una bala enemiga rompió la driza de la bandera haciéndola caer, el teniente Holtzinger se subió al Merlon para atarla de nuevo; una segunda bala arrancó el merlon y con el rodó dentro del baluarte.


Nuevamente se levantó y volvió a prender la bandera, sosteniéndola, bajo una lluvia de balas hasta que la situación le permitió arreglar el desperfecto.

La guerra del gran despojo continuó un año más, los puertos mexicanos del Golfo y del Pacífico fueron bloqueados, asediados y tomados; en la defensa de San José del Cabo, cayendo el Teniente José Antonio Mijares el 20 de noviembre, muriendo el 21 a consecuencia de sus heridas.


Consecuencias de la guerra:

Como no era posible continuar la resistencia, fue necesario negociar un tratado de paz, que se firmó en Guadalupe Hidalgo, D.F., por los representantes de México y el de los Estados Unidos (febrero 1848).

Por dicho convenio, que se tituló “Tratado de paz, amistad y límites”, México cedió a los vencedores el territorio de Texas hasta el río Bravo, y además los de Nuevo México y Alta California, una extensión de cerca de 2,000,000 de kilómetros cuadrados.

Por su parte, los Estados Unidos se obligaron a pagar a México una indemnización de $ 15,000,000, quedando libre nuestro país de toda reclamación y comprometiéndose el gobierno americano a defender las fronteras del Norte contra las incursiones de los indios bárbaros.

Este tratado encontró una fuerte oposición en el Congreso, reunido en Querétaro; pero al fin fue aprobado ante la dramática realidad de que México carecía de armas y dinero para continuar la guerra (mayo de 1848).

Entretanto, las tropas americanas permanecieron en México hasta el 12 de junio de 1848, fecha en que salieron para embarcarse en Veracruz.

Esta guerra costó a los Estados Unidos más de $150.000,000 de pesos y sufrió una pérdida de 27,000 hombres; pero en cambio, adquirieron las magníficas tierras de Texas, Nuevo México y California, en donde se formaron nuevos estados esclavistas que balancearon la potencia política de los Estados del Norte y dieron al pueblo norteamericano preponderancia política sobre todo el Continente.

Durante aquella funesta guerra tanto la marina como el ejército mexicano combatieron valientemente en defensa de la patria; en una guerra que por demás esta decir, fue muy desigual.

El 2 de febrero de 1848 se firmó el Tratado de Guadalupe por el que México perdía los territorios que una vez no quiso vender y hasta el 6 de septiembre las últimas tropas norteamericanas que ocupaban San José del Cabo abandonaron el territorio mexicano a bordo del crucero “Ohio”.

Algunos años más tarde, tomando como pretexto el señalamiento de los límites fijados en el tratado de Guadalupe Hidalgo, el Secretario de Relaciones Exteriores de México y el ministro plenipotenciario de los Estados Unidos, James Gadsden, concertaron un nuevo convenio por el cual Santa Anna vendía a la Unión Americana el territorio de La Mesilla, situado en la frontera de los Estados de Chihuahua y Sonora ( diciembre, 1853).

Así acabó la guerra del gran despojo con los Estados Unidos el siglo antepasado, con una pérdida de casi la mitad de nuestro territorio, que no había sido aprovechado convenientemente por falta de recursos y de una congruente política de colonización


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