Guerra de la Independencia Española

Keywords: Guerra de la Independencia Española, 1807, 1808, 1814, 2 de mayo, Afrancesado, Al Andalus


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La Guerra de la Independencia española (en la literatura inglesa, Guerra Peninsular) fue un conflicto armado que, entre 1808 y 1814, convulsionó la Península Ibérica como consecuencia de la entrada de las tropas napoleónicas en España con la excusa de invadir Portugal. El levantamiento contra el invasor fue espontáneo y popular y tiene fechado su inicio el 2 de mayo de 1808, cuando el alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón, redacta un oficio informativo llamando a las armas para acudir en socorro del rey, Fernando VII, que estaba retenido por Napoleón.

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Antecedentes

Durante los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX, Napoleón había hecho y desecho en España cuanto quiso, amparándose en la debilidad de los reyes y primeros ministros del país. Sin embargo, a finales de 1807, Napoleón decidió que la débil monarquía de Carlos IV era ya de muy escasa utilidad y que sería mucho más conveniente para sus designios la creación de un estado satélite. Aprovechando los sucesos derivados del motín de Aranjuez y el hecho de que tropas francesas al mando de Murat habían ya ocupado el norte de España (amparándose en el Tratado de Fontainebleau), Napoleón forzó la cesión de la corona española a su hermano, José Bonaparte, como José I (Abdicaciones de Bayona))

Ante la parálisis de la administración borbónica, descabezada y con órdenes de cooperar con los franceses, el pueblo se lanza a la lucha contra el invasor, siendo dirigido por notables locales cuyos intereses, más allá de la lucha por la "independencia", se encuentran en peligro por las medidas "revolucionarias" que podría emprender el nuevo rey, con su reducido nucleo de afrancesados. De esta forma, se unen en una extraña amalgama los exhortos a la "nación soberana", como forma de deslegitimar el cambio dinástico, y la lucha por la "independencia, con los temores de las clases pudientes a las clases populares en armas.

Tras el levantamiento popular madrileño del Dos de Mayo de 1808, se inicia una lucha contra el ejército francés y sus apoyos españoles, avivada por el resentimiento causado por la brutalidad de la represión francesa. Los motines se extienden por ambas Castillas, Andalucía, Asturias y Extremadura, que la administración de Bonaparte trata de neutralizar mediante ofertas a los burócratas y los asustados propietarios. A la vez, trata de impulsar una legislación ilustrada, que contará naturalmente con la repulsa de la Iglesia y la aristocracia. Los afrancesados se encontrarán pronto en la imposible contradicción entre sus deseos reformistas y la brutalidad con la que el ejército francés continúa su ocupación.

Desarrollo de la Guerra

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Estatua erigida en Santander a la memoria del capitán de artillería Pedro Velarde Santillán, heroe cántabro de la Guerra de la Independencia Española muerto durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

Tras los sucesos del Dos de Mayo, la sublevación de las ciudades del Ebro, Castilla y Andalucía significará un grave revés para los deseos de conquista pacífica (y con pocos costes) de Napoléon, puesto que aisla a los cuerpos expedicionarios de Portugal, Barcelona, Madrid o Vitoria. Para evitar ser copados, Napoleón exige a sus generales que eliminen la resistencia, pero los resultados no son los esperados. La victoria de Bessiers en Medina de Rioseco no acaba con la rebelión de Zaragoza, que pronto contagia a Logroño. En Cataluña, las tropas francesas son derrotadas dos veces en el Bruch, mientras que la sublevación de Gerona corta las líneas de suministro con Francia. En Andalucía, Dupont sufre la derrota de Bailén frente a las tropas del general Castaños. Este triunfo obliga a evacuar Madrid y hace soñar con el rechazo definitivo de los franceses. Al mismo tiempo, Gran Bretaña ve abrirse un nuevo frente, inesperado, en su guerra contra Francia.

Sin embargo, Napoleón interviene directamente, al mando de un ejército de doscientos cincuenta mil hombres. Se trata de un ejército veterano, acostumbrado a los movimientos rápidos y a vivir sobre el terreno, que arrolla rápidamente la resistencia española y a los ejércitos ingleses desembarcados en la península. Después de la entrada del emperador en Madrid, tras la batalla de Somosierra (30 de noviembre de 1808) y la tremenda derrota de Ocaña (noviembre de 1809), la Junta Central al cargo del gobierno de la España no ocupada, abandona la Meseta para refugiarse, primero en Sevilla, y luego en Cádiz. Desde ahí, asiste indefensa a la capitulación de Andalucía y Valencia. Sólo Murcia y Huelva, con Cádiz, permanecerán independientes.

La guerra de "guerrillas"

Sin un ejército digno de ese nombre con el que combatir a los franceses, los españoles inventan un sistema nuevo para luchar: la guerra de guerrillas, como único modo de desgastar y estorbar el esfuerzo de guerra francés. Se trata de grupos de poca gente, conocedores del terreno que pisan, que hostigan con rápidos golpes de mano a las tropas enemigas, para disolverse inmediatamente y desaparecer en los montes.

Como consecuencia de estas tácticas, el dominio francés no pasa de las ciudades, quedando el campo bajo el control de las partidas guerrilleras de líderes como Espoz y Mina, Jerónimo Merino, Julián Sánchez, "El charro", o Juan Martín "El empecinado". El propio Napoleón reconoce esta inestabilidad cuando, en contra de los deseos de su hermano, teórico rey de España, pone bajo gobierno militar (francés) los territorios desde la margen izquierda del Ebro, en una suerte de nueva marca hispánica.

La guerra en España tendrá importantes repercusiones en el esfuerzo de guerra de Napoleón. Un aparente paseo militar se había transformado en un atolladero que absorbía unos contingentes elevados, preciosos para su campaña contra Rusia. La situación era en cualquier caso, tan inestable, que cualquier retirada de tropas podía conducir al desastre, como efectivamente ocurrió en julio de 1812. En esta fecha, Wellington, al frente de un ejército anglohispano y operando desde Portugal, derrota a los franceses primero en Ciudad Rodrigo y luego en los Arapiles, expulsándoles del Oeste y amenazando Madrid: José Bonaparte se retira a Valencia. Si bien los franceses contraatacan y el rey puede entrar de nuevo en Madrid en noviembre, una nueva retirada de tropas por parte de Napoleón tras su catastrófica campaña de Rusia a comienzos de 1813 permite a las tropas aliadas expulsar ya definitivamente a José Bonaparte de Madrid y derrotar a los franceses en Vitoria y San Marcial, al tiempo que Napoleón se apresta a defender su frontera hasta poder negociar con Fernando VII una salida. A cambio de su neutralidad en lo que quedaba de guerra, aquel recupera su corona (comienzos de 1814) y pacta la paz con Francia, permitiendo así al emperador proteger su flanco sur. Como no podía ser de otra forma, ni los deseos de los españoles, verdaderos protagonistas de la liberación, ni los intereses de los afrancesados que habían seguido al exilio al rey José, son tenidos en cuenta.

Consecuencias

La firma del tratado de Valençay por la que se restituía en el trono a Fernando VII, el deseado, como monarca absoluto, fue el comienzo de un tiempo de desilusiones para todos aquellos, como los diputados reunidos en las Cortes de Cádiz, que habían creído que la lucha contra los franceses era el comienzo de la revolución española.

Bibliografía

Keywords: Guerra de la Independencia Española, 1807, 1808, 1814, 2 de mayo, Afrancesado, Al Andalus