Guerra Civil Española
Keywords: Guerra Civil Española, 10 de agosto, 12 de julio, 16 de febrero, 17 de julio, 1932, 1936
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La Guerra Civil Española (17 de julio de 1936 - 1 de abril de 1939), ha sido considerada como el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial puesto que sirvió de campo de pruebas para las potencias del Eje además de que supuso una confrontación entre las principales ideologías políticas que entonces convivían en Europa y que entrarían en conflicto poco después: el fascismo, la democracia de tradición liberal y los diversos movimientos revolucionarios (socialistas, comunistas y anarquistas).
De hecho, al estallar la Guerra Civil, tras un fallido golpe de estado contra el gobierno de la república, estas divisiones ideológicas quedaron claramente marcadas: los regímenes fascistas europeos (Alemania e Italia) apoyaron desde el principio a los militares sublevados; Francia y el Reino Unido, las dos principales democracias parlamentarias del continente decidieron mantenerse al margen, en línea con su política de no confrontación con Alemania. Por último, el gobierno republicano recibió el apoyo de México, donde hacía poco había triunfado la revolución, y de la Unión Soviética, único país comunista de Europa, quien en un primer momento movilizó las Brigadas Internacionales y posteriormente suministró equipo bélico a la república.
En cualquier caso, esta alineación de los diferentes países no hacía más que reflejar las divisiones internas que también existían en la España de los años 30 y que sólo pueden explicarse dentro de la evolución de la política y la sociedad española en las primeras décadas del siglo XX.
Estas profundas diferencias politico-culturales es lo que Antonio Machado acertó en denominar las dos Españas. En el bando republicano, la España Roja, el apoyo estaba dividido entre los demócratas constitucionales y los revolucionarios. Éste era un apoyo fundamentalmente urbano y secular aunque también rural en regiones como Cataluña, Valencia, País Vasco y Andalucía. Por el contrario en el bando nacionalista, la España Negra, el apoyo era básicamente rural, más conservador y religioso. Sobre todo fueron aquellas clases privilegiadas hasta entonces, (clero, terratenientes...) que tras la victoria del Frente Popular veían peligrar su posición predominante.
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El número de víctimas civiles aún se discute pero son muchos los que convienen en afirmar que la cifra se situaría entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates sino a las ejecuciones sumarias, paseitos, que ambos bandos llevaron a cabo de forma más o menos sistemática o descontrolada. Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario; en el bando nacional se persiguió principalmente a sindicalistas y políticos republicanos (tanto de izquierdas como de derechas), mientras en el bando republicano esta represión se dirigió preferentemente hacia miembros de la Iglesia Católica, incluso con la quema de conventos e iglesias y la muerte de trece obispos. Tras la guerra, la represión franquista se cebó con el bando perdedor iniciándose una limpieza de toda esa España Roja y de cualquier elemento relacionado con la República lo que condujo a muchos al exilio o a la muerte. La economía española tardaría décadas en recuperarse.
La tragedia de la guerra enseguida traspasó fronteras viéndose, desde fuera, como la lucha entre democracia y tiranía, libertad y fascismo. Fue, precisamente, ese carácter romántico e ideologizado del conflicto lo que hizo que muchos idealistas de la década de los treinta vinieran a España para combatir en un país que no conocían y al que nada debían.
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Trasfondo político
Desde 1934 hasta 1936 la II República estuvo gobernada por una coalición de centro-derecha que incluía a los católicos conservadores de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y a los radicales de Alejandro Lerroux.
Durante este periodo el gobierno trató de deshacer todos los logros y derechos sociales conseguidos con el anterior gobierno, especialmente la reforma agraria. El hecho era que la sociedad española, casi recién salida del absolutismo en comparación con los países europeos vecinos, vivía divida aún entre privilegiados y no privilegiados. El pueblo, empobrecido, deseaba salir de la miseria enseguida y esperó grandes cambios de la II República. Pero la victoria de los conservadores truncó las esperanzas de muchos y reverdeció la agitación y las protestas al ver el rumbo de marcha atrás que tomaba su política.
Por ello durante este periodo fueron frecuentes los disturbios callejeros protagonizados por piquetes de huelguistas en las principales ciudades.
Especialmente virulenta fue la revuelta obrera durante los primeros días de octubre de 1934 de los mineros de Asturias el cual fue brutalmente reprimido por tropas dirigidas por el general López Ochoa y por los Legionarios mandados por el Teniente coronel Juan Yagüe. Todos bajo la dirección, desde el ministerio de la Guerra (cuyo titular era Diego Hidalgo), del general Franco. En total murieron casi 2.000 rebeldes en la represión y miles fueron hechos prisioneros.
Al mismo tiempo, los catalanistas de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) que gobernaban con Lluis Companys la Generalitat catalana y veian con sumo recelo la victoria conservadora y la subsiguiente entrada en el gobierno de la CEDA, proclaman la noche del 6 al 7 de octubre el Estado Catalán dentro de la República Federal Española lo que propicia la intervención del general Batet, jefe de la 4ª División Orgánica, en Barcelona y la detención de Companys, así como la suspensión del estatuto de autonomía de 1932.
Las elecciones del 16 de febrero de 1936 suponen una oportunidad para la izquierda de recuperar el poder perdido. Por primera vez en mucho tiempo la izquierda une fuerzas formando el Frente Popular y los anarquistas, tradicionalmente abstencionistas, a pesar de no formar parte de la coalición, le dan su apoyo. La victoria de las izquierdas por estrecho margen, lejos de apaciguar los ánimos, acrecienta aún más la inestabilidad política. En seguida se liberan los presos de Asturias pero la violencia prosigue por ambas partes produciéndose 330 asesinatos, 213 intentos fallidos, 113 huelgas y destruyéndose 160 edificios religiosos. Las ganas de cambio por parte de la depauperada sociedad civil se contrapone al inmovilismo católico y de los conservadores que ven peligrar en ello su posición privilegiada. El 7 de abril de 1936 el presidente Niceto Alcalá Zamora fue depuesto por el nuevo parlamento y sustituido en el puesto por Manuel Azaña.
La polarización de la política española es, por esas fechas, muy elevada. Conviven una izquierda revolucionaria y una derecha fascista, una sociedad secular muy anticlerical y un catolicismo ultraconservador. El escenario de violencia que vive el país permite que ambas fuerzas se enfrenten en numerosas ocasiones. Pero sería de una simplificación extrema quedarse en esa bipolarización. Porque dentro de derechas e izquierdas existe una división de ideas muy marcada.
El espectro político español, de derecha a izquierda, estaba cubierto por grupos extremistas, como Falange Española, monárquicos (en sus dos ramas: alfonsina y carlista), republicanos de derecha (siendo el más destacado el Partido Radical) liberales, socialistas (divididos —aunque sólo como tendencia dentro del partido— entre prietistas y caballeristas), comunistas divididos entre estalinistas, obedientes al Komintern o trotskistas disidentes y, finalmente, los anarquistas. Estas fuertes divisiones harán que antes y durante la guerra las distintas fuerzas en juego se enfrenten entre sí incluso dentro de un mismo bando.
Otro factor determinante para comprender el estallido del conflicto fue el anticlericalismo creciente en una sociedad cansada del atraso que vivía el pais del que se hacía en buena parte responsable a la Iglesia Católica que aun mantenía privilegios como en ningún otro país de Europa. El nuevo gobierno venía a acabar con todo ello lo que movilizó los sectores más conservadores. En virtud de los artículos 24 y 26 de la Constitución se suprimió la enseñanza religiosa prohibiendo órdenes como la Compañía de Jesús. Incluso el propio Azaña era un anticlerical confeso, cuando se le reclamó más voluntad por parte del gobierno para acabar con la quema de edificios religiosos pronunció: ningún convento merece la vida de un solo republicano.
Incluso la división dentro de las clases pobres de la sociedad civil era muy acusado. Una población rural muchas veces ignorante y totalmente dominada por el caciquismo y la iglesia y una sociedad urbana e industrial dominada por las tendencias revolucionarias del nuevo siglo.
No es extraño pues que en una España marcada por la reciente dictadura de Primo de Rivera e intentonas fallidas como las de Sanjurjo volviese a haber ruido de sables y se temiese un plan para derribar al nuevo gobierno establecido. Los acontecimientos darían la razón a los pesimistas.
El detonante
El 12 de julio muere asesinado el teniente de la Guardia de Asalto José Castillo. Castillo era conocido por su activismo izquierdista y por negarse a intervenir contra los manifestantes de Asturias, yo no tiro sobre el pueblo, fueron sus palabras, y este acto de rebeldía le costaría un año de cárcel. La conmoción por el asesinato no tardó en extenderse entre la propia Guardia de Asalto a la que él pertenecía. Y al día siguiente, en represalia, un grupo de guardias secuestraban y mataban a José Calvo Sotelo miembro del parlamento y de la oposición anti-republicana, quien fue ministro de finanzas durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Con este crímen se dio pábulo a una derecha deseosa de recuperar el poder. Los movimientos conservadores y católicos no dudaron en aprovechar la conmoción y los acontecimientos se precipitaron rápidamente. Se puso de inmediato en marcha un plan para derrocar a la izquierda que había sido preparado tiempo antes. Los conspiradores sólo estaban a la espera de que las condiciones fueran propicias. El levantamiento acababa de comenzar.
La Insurrección del 17 de julio
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La sublevación ("alzamiento", "levantamiento", Gloriosa Cruzada"...) comienza en Melilla la tarde del 17 de julio de 1936 y se extiende por gran parte de las guarniciones de España. Fue cuidadosamente planeada por los generales José Sanjurjo, Emilio Mola (el Director del alzamiento) y secundada por Francisco Franco. El gobierno de la República ya hacía semanas que sospechaba de la intentona golpista y por ello habia alejado al general Goded a las Islas Baleares y al general Franco a la Comandancia General de Canarias. José Sanjurjo debería haber sido el futuro Jefe de Estado pero murió en accidente de aviación al trasladarse a España desde Portugal, donde estaba exiliado por su intento de golpe de estado el 10 de agosto de 1932.
Así, el 21 de julio los rebeldes han adquirido el control de la zona de Marruecos bajo protectorado español, las islas Canarias (excepto La Palma), las islas Baleares (excepto Menorca) y la parte de la España peninsular situada al norte de la sierra de Guadarrama y del río Ebro, excepto Asturias, Cantabria y el País Vasco en la costa norte, y la región de Cataluña en el nordeste.
Las fuerzas republicanas, por su parte, consiguen sofocar el alzamiento en la mayor parte de España, incluyendo todas las zonas industrializadas, gracias en parte a la participación de las milicias recién armadas de socialistas, comunistas y anarquistas.
Por otra parte, caen en manos de los sublevados algunas de las ciudades andaluzas más grandes, incluyendo Sevilla (donde el general Gonzalo Queipo de Llano se hace con el mando de la 2ª División Orgánica), Granada y Córdoba.
En este contexto, los nacionalistas y los republicanos proceden a organizar sus respectivos territorios y a reprimir cualquier oposición o sospecha de oposición. Una estimación mínima señala que más de 50.000 personas fueron ejecutadas, muertas o asesinadas en cada bando, lo que nos da una indicación de la gran dureza de las pasiones que la guerra civil había desatado.
El mapa resultante tras la sublevación es una reproducción casi exacta de los resultados de los anteriores comicios. En aquellas zonas donde vencieron los conservadores triunfa el alzamiento y allí donde la mayoría era leal la insurrección militar es aplastada sin miramientos como es el caso de Madrid y Barcelona.
El resultado del levantamiento es incierto. Aproximadamente un tercio del territorio español ha pasado a manos rebeldes con lo que ninguno de los dos bandos tiene absoluta supremacía sobre el otro. La intentona de derrocar de un golpe a la República había fracasado estrepitosamente. Ambos bandos se preparan para lo inevitable. Un enfrentamiento que iba a desangrar España durante tres largos años. La Guerra Civil Española acababa de empezar.
Participación extranjera
Las principales potencias democráticas de Europa, Francia y Gran Bretaña se mantuvieron oficialmente neutrales, pero dicha neutralidad era engañosa ya que impusieron un embargo de armas a España además de desalentar a la participación anti-fascista de sus ciudadanos en apoyo de la causa republicana. Dos temores alimentaban esta política: el triunfo de la revolución en España y una confrontación total a nivel europeo.
La neutralidad de las democracias occidentales tuvo su justificación oficial a través de su participación en el denominado Comité de No Intervención, del cual formaban parte, además de Francia e Inglaterra, Italia, Alemania, la URSS y otros paises menores.
Si la misión del comité era impedir el suministro de armas a cualquiera de los dos bandos enfrentados es facil suponer, viendo su composición, que su gestión necesariamente habría de ser un completo fracaso como así ocurrió.
Las potencias fascistas prestaron un apoyo total e incondicional a los sublevados violando el embargo de ayuda militar. La Italia fascista de Benito Mussolini y la Alemania nazi de Adolf Hitler, aportaron a los sublevados armamento y equipamiento militar y enviaron algunas tropas, el Corpo Truppe Voluntarie y la Legión Cóndor respectivamente. Pero también les ayudaron tropas voluntarias de otros países como la brigada irlandesa del general Eoin O'Duffy.
Los republicanos recibieron el apoyo de la Unión Soviética a la que compraron armas, vehículos y material. Se compraron 1.000 aviones, 900 carros de combate, 1.500 piezas de artillería, 300 coches blindados, cientos de miles de armas ligeras y 30.000 toneladas de munición. Para pagarlo los republicanos echaron mano de las reservas de oro gastando unos 500 millones de dólares americanos. Hay que tener en cuenta que, entonces, España poseía la cuarta reserva de oro más grande del mundo con un valor aproximado de 750 millones de dólares. Algunos han condenado, posiblemente con razón, a la URSS de abusar de la precaria situación republicana para venderles armas a precios excesivos pero lo cierto es que los soviéticos también enviaron muchos asesores militares los cuales participaron activamente, incluso en los combates. También Méjico apoyó la causa republicana proveyendo a las fuerzas leales de rifles y comida.
El Comintern a través del NKVD organizó y dirigió una tropa de voluntarios para que fueran a luchar en favor de la República. Las popularmente conocidas Brigadas Internacionales. Los voluntarios americanos formaron la Brigada Abraham Lincoln y los canadienses el Batallón Mackenzie-Papineau (Los Mac-Paps). También hubo un pequeño grupo de pilotos estadounidenses que formaron el Escuadrón Yankee liderado por Bert Acosta. Hubo brigadistas famosos como los escritores Ernest Hemingway y George Orwell que escribirían sus experiencias en el frente. Lucharon alrededor de 40.000 brigadistas y otros 20.000 sirvieron en unidades médicas o auxiliares. El 23 de septiembre de 1938 se ordenó su retirada total con el fin de modificar la posición de no intervención mantenida por el Reino Unido y Francia.
Pero, a pesar de todo, el hecho cierto es que mientras los nacionalistas recibían armamento, equipo y efectivos de las potencias fascistas los republicanos no recibieron ayuda alguna de las principales democracias occidentales (Gran Bretaña, Francia o los Estados Unidos) temerosas de su carácter revolucionario. Así pues, el aliado más importante fue la lejana URSS.
Las potencias democráticas, concentradas en su política de apaciguamiento de los regímenes fascistas, no miraban con buenos ojos la oposición frontal de las izquierdas revolucionarias, en las que veían una cierta amenaza de que se extendiera el mal ejemplo soviético. Por ello la República era vista por esos paises como un régimen inclinado a un comunismo al que no tenían gran simpatía.
Alemania, en cambio, aprovechó la guerra para probar sus nuevos modelos de armas y tácticas. Se probaron los cazas Messerschmitt (Me-109) y los bombarderos Junker (Ju-52). En el bando republicano se usaron los aviones soviéticos I-15 e I-16. Alemania estrenó en España sus tácticas de bombardeo sobre ciudades con el tristemente famoso bombardeo de Guernica que fue representado por Picasso en su cuadro Guernica, expuesto en el pabellón español de la Exposición Universal de París de 1937.
La Guerra Civil Española fue una guerra total en la que ambos bandos se volcaron con todos los recursos disponibles e hicieron uso hasta del último hombre, por ello cualquier ayuda extranjera era poca y esta fue especialmente pobre en el lado republicano ya que incluso de los pocos envíos que recibían algunos quedaron bloqueados en la frontera francesa.
La Guerra
Toda esperanza de un rápido desenlace desaparece el 21 de julio, el quinto día de rebelión cuando los nacionales capturaron el puerto naval de Ferrol. El triunfo parcial de la sublevación militar anima a las potencias fascistas a apoyar a los rebeldes. En los primeros días muere el general Sanjurjo en un accidente de aviación por lo que el mando de los sublevados queda entonces repartido entre Mola y Franco.
Sin embargo, el mando de los nacionalistas fue asumido gradualmente por el general Franco que lideraba las fuerzas que había traído de Marruecos. El 1 de octubre de 1936, fue nombrado Jefe del Estado y formó gobierno en Burgos. El 3 de junio de 1937 muere en otro accidente de avión el general Mola quedando definitivamente Franco solo al frente de la rebelión militar.
El presidente de la República Española hasta casi el fin de la guerra fue Manuel Azaña, un liberal anticlerical, procedente del partido Izquierda Republicana. En tanto que el gobierno republicano estaba encabezado, a comienzos de septiembre de 1936, por el líder del partido socialista Francisco Largo Caballero, seguido en mayo de 1937 por Juan Negrín, también socialista, quien permaneció como jefe del gobierno durante el resto de la guerra y continuó como jefe del gobierno republicano en el exilio hasta 1945.
La represión en retaguardia
Durante los primeros días unas 50.000 personas que quedaron atrapadas en el bando contrario fueron ejecutadas mediante los llamados paseitos.
Estos eran realizados por grupos armados que iban a buscar a la gente a sus casas o las cárceles donde se hallaban presos y bajo el eufemismo de vamos a dar un paseo los llevaban a cualquier carretera o a las tapias del cementerio y los ejecutaban.
Posiblemente el más famoso, por la personalidad del ejecutado, de tales ajusticiamientos, entre los llevados a cabo por el bando nacionalista, sea el del poeta y dramaturgo Federico García Lorca en el barranco de Viznar.
Por parte del bando republicano se puede citar el caso de los presos sacados de las cárceles de Madrid y ejecutados en la localidad de Paracuellos.
En el contexto de la guerra fueron muchos los que se aprovecharon para realizar tan macabros actos, a veces por venganza sin relación con la propia contienda, y cuando una zona caía en manos de uno u otro bando no tardaban en llegar los paseitos.
Consecuencias
El número de personas muertas en la guerra civil española sólo puede ser estimado de manera aproximada. Las fuerzas nacionalistas pusieron la cifra de 1.000.000, incluyendo no sólo a los muertos en combate sino también a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. Estimaciones más recientes dan la cifra de 500.000 o menos. Esto no incluye a todos aquellos que murieron de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra.
Las repercusiones políticas y emocionales de la guerra trascendieron de lo que es un conflicto nacional ya que, por muchos otros países, la guerra civil española fue vista como parte de un conflicto internacional que se libraba entre la religión y el ateísmo, la revolución y el fascismo. Para Rusia, Alemania e Italia, España fue terreno de prueba de nuevos métodos de guerra aérea y de carros de combate. Para Gran Bretaña y Francia, el conflicto representó una nueva amenaza al equilibrio internacional que trataban dificultosamente de preservar, el cual se derrumbó en 1939 con la Segunda Guerra Mundial. El pacto de Alemania con la Unión Soviética supuso el fin del interés de ésta en mantener su presión revolucionaria en el sur de Europa.
Sin duda, la consecuencia más funesta fue el terror, la represión y el empobrecimiento del país. Hubo ejecuciones sumarias, miles de represaliados y un sentimiento de resentimiento entre los perdedores y de impunidad para con los vencedores que aún dura hasta nuestros días.
Con la llegada, a partir de la muerte de Franco, de la democracia, el bando perdedor se sintió reivindicado, ya que el programa de reformas emprendido por el nuevo régimen democrático asumía gran parte del proyecto reformador de la II República y, de forma implícita, suponía una negación de los ideales que habían defendido los vencedores de la guerra civil. Esta nueva situación ha llevado a una continua reescritura de la historia, en primer lugar para recuperar la memoria de las víctimas de la represión franquista y, en respuesta, una reinterpretación del levantamiento nacional desde una óptica más acorde con la ideología hoy imperante, minimizando el componente fascista y relativizando el componente católico en favor del componente nacionalista y de orden. Desgraciadamente, las diversas interpretaciones de la guerra civil se siguen utilizando en la lucha política a principios del siglo XXI, desvirtuando en gran medida la labor de historiadores serios en favor de propagandistas partidarios.
Realmente Franco nunca fue un verdadero fascista. Simplemente utilizó un pequeño partido fascista para sus fines; dejó que lo descabezasen permitiendo la ejecución de su fundador, y dejó fuera los elementos más "puros" del partido, aprovechando la colaboración de otros más acordes con su idea conservadurismo, al más puro estilo del siglo XIX.
Personajes relevantes
Bando republicano
Políticos:
- Manuel Azaña (Izquierda Republicana)
- Juan Negrín
- Lluis Companys (Esquerra Republicana de Catalunya)
- José Giral (Izquierda Republicana)
- Diego Martínez Barrio (Partido Republicano Radical, Unión Republicana)
- Francisco Largo Caballero (Partido Socialista Obrero Español)
- Indalecio Prieto (Partido Socialista Obrero Español)
- José Antonio Aguirre (Partido Nacionalista Vasco)
Militares:
Ideólogos:
- Buenaventura Durruti (Anarquista)
- Dolores Ibarruri (Comunista)
Extranjeros:
- Ernest Hemingway (Escritor)
- George Orwell (Escritor)
- Robert Capa (Fotógrafo)
Bando nacionalista
Militares:
- Francisco Franco
- Emilio Mola
- José Sanjurjo
- Gonzalo Queipo de Llano
- Miguel Cabanellas
- Juan Yagüe
- Rafael García Valiño
- Jose Enrique Varela
Ideólogos:
- Ramón Serrano Súñer
Financieros:
Resumen cronológico
1936
17 de julio:sublevación del ejército en Marruecos.
18 de julio: la sublevación se extiende a las islas Canarias y Andalucía.
19 de julio: la sublevación se generaliza por todo el territorio peninsular. El general Franco vuela desde Canarias a Tetuán en un avión Dragon Rapide alquilado en Londres por el corresponsal del diario ABC Luís Bolín y toma el mando del ejército de África. Dimite Santiago Casares Quiroga, jefe del gobierno republicano. Se encarga la formación de nuevo gobierno a Diego Martínez Barrio, que ante la falta de apoyos declina el encargo. Forma gobierno José Giral, que ordena la entrega de armas al pueblo.
20 de julio: la sublevación se extiende a Albacete, Gijón y Galicia. Comienza el asedio del Alcázar de Toledo (Academia de Infantería).
21 de julio: los nacionalistas han adquirido el control de la zona española de Marruecos, las islas Canarias, Baleares (excepto Menorca), la parte de España al Norte de la Sierra de Guadarrama y del río Ebro (excepto Asturias, Cantabria, País Vasco y Cataluña). Entre las grandes ciudades, la sublevación ha triunfado solo en Sevilla, pero ha fracasado en Madrid y Barcelona.
22 de julio: el gobierno recupera Guadalajara.
23 de julio: la Junta de Defensa Nacional (gobierno de los rebeldes) se reúne por vez primera en Burgos.
28 de julio: conquista de Huelva por los rebeldes.
29 de julio: recuperación de San Sebastián por el Frente Popular.
2 de agosto: comienza el avance rebelde desde Sevilla hacia Madrid.
11 de agosto: conquista de Mérida.
Julio-agosto: “Revolución espontánea” de colectivizaciones de la CNT.
14 de agosto: con la toma de Badajoz, por fuerzas mandadas por el coronel Yagüe, quedan unidas las dos partes de la zona nacionalista. En los siguientes días se produce una fuerte represión durante la que se ejecuta entre 2000 y 4000 republicanos.
21 de agosto: finalizan los combates en Gijón.
22 de agosto: En el asalto de una turba de incontrolados a la Cárcel Modelo de Madrid, tras producirse un incendio en la misma, muere Melquiades Álvarez, jefe del Partido Republicano Liberal Democrata y decano del Colegio de Abogados de Madrid.
4 de septiembre: con Largo Caballero llegan los socialistas al gobierno.
5 de septiembre: conquista de Irún, con lo que el frente norte queda aislado.
13 de septiembre: ocupación de San Sebastián por los rebeldes nacionalistas.
22 de septiembre: las fuerzas nacionalistas toman Torrijos antes de iniciar el avance a Toledo.
28 de septiembre: finaliza el asedio de Toledo.
1 de octubre: Francisco Franco se convierte en Jefe de Estado y Generalísimo. El gobierno de la República concede la autonomía al País Vasco, siendo designado José Antonio Aguirre presidente del gobierno autónomo.
17 de octubre: se rompe el cerco de Oviedo
4 de noviembre: con los nacionalistas a las puertas de Madrid, la CNT se une al gobierno Largo Caballero.
6 de noviembre: se crea la Junta de Defensa de Madrid, dirigida por el general Miaja, para defender a toda costa la capital. Miaja encarga la organización y planificación de la defensa al entonces comandante de Estado Mayor Vicente Rojo. El gobierno republicano se traslada a Valencia.
8 de noviembre: comienza la batalla de Madrid, que duraría hasta el día 23 de noviembre en que, con ambos bandos exhaustos, se estabiliza el frente. Llegada de las Brigadas internacionales en apoyo del Frente Popular.
18 de noviembre: reconocimiento por parte del líder nazi alemán Ádolf Hitler y del líder fascista Benito Mussolini al gobierno de Franco.
19 de noviembre: es gravemente herido en el frente de Madrid el líder anarquista Buenaventura Durruti, quien muere al día siguiente.
20 de noviembre: es fusilado en la cárcel de Alicante, donde estaba preso desde antes del levantamiento, José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera y fundador de la Falange.
4 de diciembre: se crean las Brigadas Mixtas.
1937
17 de enero: comienza la batalla para la toma de Málaga. Tres columnas nacionalistas convergen sobre la ciudad, procedentes de Sevilla y Granada. El 6 de febrero, las tropas republicanas, mal organizadas, se retiran hacia Almería. Durante varios días, entre 60.000 y 100.000 civiles que huían por la carretera de la costa son duramente hostigados por la artillería de los buques nacionalistas Almirante Cervera y Canarias.
6 de febrero: comienza la ofensiva nacionalista del Jarama con el objetivo de aislar Madrid. Después de duros combates, entre fuerzas del general Orgaz (nacionalista) y los generales Pozas y Miaja (republicanos), no se consigue el objetivo de aislar la Capital, terminando la batalla el 24 de febrero.
8 de marzo: da comienzo la batalla de Guadalajara con el objetivo de aislar Madrid. Después de un rápido avance de las tropas nacionalistas e italianas, se produjo un contraataque de los republicanos, auxiliados por tanques y aviones rusos, en el que los italianos sufrieron, en la zona de Brihuega, un serio descalabro. Terminó el día 18 de marzo sin conseguirse el objetivo.
31 de marzo: se inicia la ofensiva de los nacionalistas dirigidos por el general Mola para la toma de Bilbao, defendida por fuerzas al mando del general Llano de la Encomienda. Tras la muerte, el 3 de Junio, en accidente aéreo del general Mola toma el mando de las tropas nacionalistas el general Fidel Dávila.
19 de abril: Decreto de Unificación, Franco amalgama “desde arriba” a la Falange y los Carlistas. Nace la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (FET y de las JONS)
26 de abril: Bombardeo de Guernica (en Euskadi) por la Legión Cóndor alemana.
3-8 de mayo: insurrección obrera en Barcelona a causa del enfrentamiento del POUM (comunistas antiestalinistas) y la CNT (anarquistas) por un lado y el PSUC (estalinistas) y la Guardia de Asalto por otro, con la connivencia del gobierno de Companys, tras la disolución de milicias y la toma de la Telefónica por parte de las fuerzas gubernamentales. Tras la revuelta las fuerzas anarquistas y del POUM son exterminadas por los estalinistas.
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17 de mayo: caída del gobierno de Largo Caballero. El doctor Juan Negrín, también socialista, pero más próximo al PCE y los asesores soviéticos, es designado jefe de gobierno.
31 de mayo: la escuadra alemana bombardea Almería como represalia del ataque de la aviación española al acorazado nazi Deutschland.
16 de junio: El POUM (comunista antiestalinista) es declarado fuera de la ley, su diario "La Batalla" clausurado y sus dirigentes arrestados.
17 de junio: el acorazado Jaime I, uno de los mejores buques de la escuadra española, se hunde, tras una explosión, en la base naval de Cartagena y mueren más de 300 marineros.
19 de junio: toma de Bilbao por los rebeldes nacionalistas, una vez producido el derrumbe del sistema defensivo llamado “Cinturón de Hierro”.
21 de junio: el dirigente comunista, del sector antiestalinista, Andreu Nin, secretario general del POUM, es asesinado por agentes soviéticos.
6 de julio: comienza la batalla de Brunete. Con objeto de disminuir la presión nacionalista sobre Madrid, el general Miaja ordena una ofensiva, planificada por los coroneles de E. M. Rojo y Matallana y conducida por los generales Juan Modesto y Enrique Jurado hacia la zona de Brunete, que es tomado, produciéndose una penetración de unos ocho kilómetros en la línea del frente. No obstante, se produce un contraataque nacionalista, dirigido por el general Varela. Al término de la batalla, el 26 de julio, las tropas republicanas han sido obligadas a retroceder casi al punto inicial.
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20 de octubre: Gijón es capturada por los rebeldes nacionalistas, poniendo fin al frente norte.
30 de noviembre: el gobierno republicano se traslada de Valencia a Barcelona.
15 de diciembre: comienza la batalla de Teruel.
1938
8 de enero: tropas republicanas mandadas por los generales Hernández Sarabia y Leopoldo Menéndez toman la ciudad de Teruel tras rendirse el coronel Rey d’Harcourt, al no llegar a tiempo, debido al crudo invierno, las tropas enviadas por Franco al mando de los generales Varela y Aranda.
20 de febrero: las tropas republicanas que ocupan Teruel son obligadas a retirarse por la carretera de Valencia ante la presión de tropas marroquíes mandadas por el general Yagüe. La batalla de Teruel ha terminado.
15 de abril: los nacionalistas llegan al Mediterráneo por Vinaroz y dividen en dos la zona republicana.
24 de julio: comienza la batalla del Ebro, con el objetivo de distraer fuerzas del ataque nacionalista a Valencia y a la vez disminuir la presión sobre Cataluña. Inicialmente las tropas republicanas, mandadas por el general Modesto, consiguen un éxito considerable, pero el superior poder aéreo de los nacionalistas ralentiza el ataque republicano y tras duros combates, finalmente, un masivo ataque, lanzado el 30 de octubre, fuerza a las tropas republicanas a volver a cruzar el Ebro, finalizando la batalla el 16 de noviembre.
21 de septiembre: el presidente del gobierno republicano Doctor Negrín, anuncia en una alocución a la Sociedad de Naciones la retirada del frente de combate de las Brigadas internacionales, en la espera de un gesto recíproco de las tropas italianas y alemanas que luchaban en el bando nacionalista.
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23 de diciembre: comienza la Batalla por Barcelona. Seis ejércitos nacionalistas se lanzan sobre Cataluña en un frente que va desde los Pirineos hasta el sur del Ebro. Toman Borjas Blancas, rodean Tarragona y llegan a las cercanías de Barcelona. El gobierno que estaba en Barcelona se retira a Gerona aunque las tropas que defienden Barcelona mantienen su resistencia.
1939
26 de enero: Barcelona cae en poder de los rebeldes nacionalistas.
5 de febrero: los nacionalistas toman Gerona. El ejército republicano en Cataluña esta prácticamente desintegrado.
28 de febrero: Manuel Azaña dimite como presidente de la República, después de que Francia y el Reino Unido reconocen al gobierno franquista.
4-12 de marzo: golpe anticomunista del coronel Segismundo Casado. En las calles de Madrid estalla una guerra civil dentro de la guerra civil. El Consejo de Defensa Nacional, dirigido por el coronel Casado, trata de negociar con Franco sin resultados. El gobierno republicano sale para el exilio en Francia
28 de marzo: desintegración de los ejércitos republicanos. Los nacionalistas toman Madrid.
29 de marzo: cesan las hostilidades.
1 de abril: Franco anuncia que la guerra ha terminado.
Enlaces externos
- Memoria republicana: Objetividad y neutralidad en el estudio de la Guerra Civil Española
- Constitución de la República Española
- www.lacucaracha.info Sitio con mucha documentación, tanto escrita como gráfica, sobre la Guerra Civil Española
- www.historiasiglo20.org/esp1936-1939
civil españolaCategoría:Guerras civiles de España
