Guaraníes
Keywords: Guaraníes, 2004, Agricultura, Alfarería, Algodón, Alubia, Arco, Argentina, Batata
Los guaraníes son un pueblo nativo sudamericano, originario de la región amazónica, que se establecieron en distintas regiones del continente, especialmente Paraguay, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay.
Las causas de su migración hacia el sur fueron principalmente la necesidad de ocupar nuevas tierras aptas para el cultivo y la presión de otros indígenas.
| Tabla de contenidos |
Guaraníes en Argentina
Los guaraníes se establecieron en territorio argentino entre fines del siglo XV y comienzos del XVI. Se subdividieron en distintos grupos dependiendo de la zona donde habitaban, como los guaraníes de las islas (en las islas del Delta del Paraná), los del Carcarañá, de Santa Ana (en el norte de Corrientes, los cáingang o cainguás (en la región mesopotámica) y los chiriguanos (en Chaco).
Organización Política
Vivían en aldeas, en los claros que formaba naturalmente la selva y constituyendo una verdadera unidad tribal por ser entidades económicas independientes una de otra siendo autosuficientes.
Las viviendas estaban dispuestas en torno a una plaza grande de forma cuadrangular, donde se desenvolvía una gran actividad cotidiana esencialmente de índole social. Eran casas grandes comunales llamadas maloca individualmente, y en conjunto taba. Además podían albergar a todos los miembros de una familia (o tevy) extendida: padres, abuelos, tíos, primos, nietos, cuñados, yernos y nueras. Esto representaba la unidad social mayor.
Cada familia vivía en una casa comunal de hasta 60 metros de largo y de 8 a 10 metros de ancho sin divisoria, donde habitaban entre 60 y 120 personas presidida por un jefe quien ocupaba la parte del centro. A su vez la aldea estaba dirigida por un jefe político llamado mburuvichá, y un jefe religioso llamado payé. Su organización social estaba encabezada por un cacique (tuvichá) cuyo liderazgo era hereditario.
Una de las funciones del cacique era de administrar el trabajo comunitario y de distribuir equitativamente los bienes del consumo. Existía una división del trabajo por sexo. La preparación de la cerámica era, por ejemplo, una tarea exclusiva de las mujeres, como la de plantar e hilar los lienzos. El varón era básicamente pescador, cazador-recolector y guerrero.
El concepto de la propiedad privada de los bienes no existía en la sociedad guaraní. Todo lo que se cosechaba en los cultivos hortícolas, el producto de la caza y la pesca, los frutos recolectados, eran distribuidos solidariamente entre todos los miembros del tevy (parentesco, linaje). Solamente algunos pocos bienes podían ser considerados como personales, tal el caso de las armas, las hamacas, algunos utensilios de cerámica. La tierra era considerada como un bien del que se podía disponer pero sobre el cual nadie podía pretender derechos de propiedad exclusiva. Eran comunitarios la tierra cultivable, las fuentes de abastecimiento de agua, el monte y la selva, con todos sus recursos aprovechables.
Régimen Familiar
El matrimonio y la familia constituían el núcleo social básico. La poligamia representaba un estatus social preponderante, por lo que su práctica era propia de jefes y guerreros reconocidos; quienes hacían una distinción entre esposa principal cherembicó, y secundaria cheaguazú.
La costumbre generalizada, practicada por los demás integrantes de la comunidad tribal era la monogamia. Las uniones no eran muy estables, por ello el divorcio era común.
Organización económica
Eran diestros navegantes de canoas, conocedores cazadores de la selva, recolectores, pescadores y practicaban la agricultura. Las familias poseían un lote exclusivo en las plantaciones comunitarias y a su vez cada esposa tenía un huerto personal. Trabajaban en grupo y los parientes se ayudaban unos a otros. Cultivaban en pequeñas huertas, estando entre los cultivos más importantes la mandioca (mandi'ó), la batata (jetý), el zapallo (kurapepê) o calabaza, el maíz (avatí), el poroto (kumandá), el algodón y la yerba mate (ka'á), que usaban para preparar la bebida que aún hoy se sigue tomando.
Otros productos eran obtenidos directamente del monte o selva, tal el caso de las hierbas medicinales, frutos como la guayaba (arasá), la piña o ananá (avakachí).
Para plantar previamente quemaban el monte produciendo el rozado, en el que mujeres y niños sembraban bajo supervisión de los ancianos.
Los hombres se dedicaban a la caza y la pesca utilizando como armas arcos y flechas, pequeñas hachas, mazas, y algunos grupos llegaron a emplear lanzas.
Organización religiosa
Ver también: Mitología guaraní
Desde el mismo momento de la conquista hispánica, llamo la atención de los conquistadores y colonizadores el hecho de que los guaraníes no poseyeran templos, ni ídolos o imágenes para venerar, ni grandes centros ceremoniales.
No dudaron en concluir que se trataba de un pueblo sin ningún tipo de creencias religiosas. La verdad era otra, la religiosidad existía y era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar de templos ni de ídolos tallados.
Ñanderuvusú, nuestro padre grande, o Ñamandú, el primero, el origen y principio, o Ñandejará, nuestro dueño, eran los nombres que hacían referencia a una divinidad que era concebida como invisible, eterno, omnipresente y omnipotente. Una entidad espiritual concreta y viviente que podía relacionarse con los hombres, por ejemplo bajo la forma perceptible de Tupâ, el trueno. Se manifestaba en la plenitud de la naturaleza y del cosmos, pero nunca en una imagen material. Ñamandú no era el dios exclusivo de los guaraníes, era el dios padre de todos los hombres.
Frente a Ñamandú, el padre bondadoso, el dador de vida y sustento del equilibrio del orden universal, estaba la otra dimensión de la realidad espiritual, el mal, expresado en el concepto de Añá. Esta fuerza maléfica era la generadora de la muerte, la enfermedad, la escasez de alimentos y las catástrofes naturales.
Fundamentaron el origen y la existencia de los dioses, los hombres y la naturaleza, mediante mitos. Creen en la continuidad de la vida después de la muerte. Por eso a sus muertos le proveen todo lo necesario para que pueda realizar sin carencias, el largo y peligroso viaje a la tierra sin males.
La Tierra sin Mal no constituía un mito para los guaraníes. Era un lugar real, concreto, que se ubicaba imprecisamente hacia el este, más allá del Gran Mar (océano Atlántico). Esta creencia en la Tierra sin Mal generaba periódicamente grandes migraciones en su búsqueda, inspiradas por el mesianismo de algunos chamanes o payés.
Creen con firmeza que son muchos los peligros que acechan al viajero. Los niños gozan de protección divina quedando exceptuados de todo peligro.
El alma proviene del paraíso de Tupá Rueté, dios de la lluvia. Al morir, el espíritu del muerto vuelve a su lugar de origen.
Los entierros se realizan en un pozo, o en urnas de barro y el túmulo en la misma casa del muerto. Quien además, lleva consigo armas, ropas y trofeos.
La costumbre obliga a una práctica rígida de culto permanente a los antepasados, manteniendo una relación estrecha y continua entre la comunidad de los vivos y los muertos que se traducen en ayuda recíproca. Estas relaciones implican prácticamente derechos y obligaciones recíprocas: Por ejemplo los muertos proveen de alimentos a sus deudos, les envían lluvia que favorece las plantaciones, velan constantemente por su bienestar. Los deudos, a su vez, deben tributarles ofrendas; además celebran en honor a los muertos una gran fiesta cada año. Los espíritus se mantienen vivos en el corazón de la comunidad.
La práctica espiritual
El chamán o payé, posee poderes sobrenaturales y desempeña una función directriz, conductor de su pueblo en todos los actos comunitarios.
El chamán mediante su gran poder entra en comunicación con los espíritus buenos y con los malignos, defendiendo a su comunidad contra estos últimos. El intermedia entre el hombre y Dios, además de ser adivino, hechicero, médico, sabio, profeta, jefe espiritual, director de las danzas y ceremonias de la comunidad. A diferencia del cacique, cuyo poder era temporal, el payé se imponía al grupo por si mismo.
El consumo de hierbas y hongos de propiedades alucinógenas era utilizado por el payé y generaba una atmósfera irreal que arrastraba a los integrantes de la comunidad a vivenciar experiencias semejantes a los de tipo místico.
Se detalla todo lo relacionado a la organización religiosa y la práctica espiritual en presente y no en pasado, debido a que aún hoy se siguen manteniendo dichas tradiciones.
Los guaraníes y el trabajo
Además de dedicarse a la agricultura, la caza y la pesca, los guaraníes eran grandes alfareros. Elaboraban vasijas, cántaros de diferentes formas y funciones, ollas, platos, etc. Los objetos eran decorados con impresiones realizadas con los dedos y con las uñas; otros más avanzados consistían en líneas y puntos rojos y negros sobre fondos blancos. Otra particularidad era que los objetos se fabricaban no tenían asas.
La vestimenta
Los hombres prácticamente no usaban ropa, en cambio las mujeres usaban una especie de tapa sexo triangular de plumas o algodón tejido por ellas mimas. Desde la llegada de los misioneros los hombres comenzaron a utilizar un chiripá y una especie de taparrabos (baticolas) confeccionadas con la chala o hojas del maíz, fibra de ortiga o algodón; las mujeres comenzaron con el uso del tipoy (túnica del algodón sin mangas, hasta los tobillos).
Hombres y mujeres utilizaban adornos, tatuajes con pinturas fabricadas con la mezcla de especies vegetales, complementado con plumas de aves, amuletos colgados en el cuello, collares confeccionados con huesos de animales y semillas.
Los distintivo entre varones y mujeres consistía en que los varones a partir de la pubertad llevaban una especie de clavo (de madera, hueso o piedra) ensartados debajo del labio inferior (tembetá) y las mujeres en las orejas.
El ser guerrero, condición vital
El pueblo guaraní poseyó desde un inicio, un carácter intrusivo en la región platense. Su entrada fue violenta y determinó una existencia constantemente ofensiva y defensiva respecto a las poblaciones aborígenes no guaraníes que habitaban la región.
Los ataques se realizaban en forma masiva. Previo al ataque, se hacia caer sobre las fuerzas adversarias una lluvia de flechas y piedras. Luego venía la embestida directa con lanzas, macanas o garrotes.
Idioma
El idioma hablado por este pueblo era el guaraní, una lengua de la familia tupí-guaraní. El idioma se emplea hoy en toda la región anteriormente habitada por los guaraníes, y es lengua oficial en el Paraguay y en la provincia de Corrientes en Argentina.
La llegada de los Jesuitas
Artículo principal: Misiones Jesuíticas
Con la llegada de los españoles, los guaraníes, principalmente los de Misiones, fueron reducidos por los jesuitas y también reclutados como soldados por los conquistadores para luchar contra otros grupos indígenas.
Desde el siglo XVII, la población guaraní se redujo notablemente, aunque su presencia aún es importante en las provincias de Corrientes, Misiones y Chaco, donde su idioma se mantiene vigente, aunque el mismo difiere del hablado en Paraguay.
Las ruinas de San Ignacio, en Misiones, construidas por los jesuitas recibieron el aporte de los artistas guaraníes, donde aplicaron sus conocimientos.
Problemas que enfrentan actualmente
Actualmente los comunidades de guaraníes de la provincia de Misiones están pasando por graves problemas que podrían llevar a la desaparición del pueblo.
Las principales causas son la falta de tierras, la desnutrición, la tuberculosis y la falta de ayuda por parte del gobierno provincial.
Son alrededor de siete mil los indígenas, que se agrupan en 76 aldeas.
El factor principal de la crisis es la falta de territorios, ya que esta tribu utiliza los recursos naturales en amplias extensiones de tierra, desplazándose en grandes distancias para cazar, pescar, recolectar frutos del monte. La presión demográfica sumada a la explotación forestal irracional hizo que las comunidades vean reducido su espacio vital.
Además existe una emergencia alimentaria y sanitaria, con picos muy graves en algunas comunidades, con niños con alto índice de desnutrición y enfermedades asociadas como la tuberculosis.
En el año 2004, 38 de las 76 aldeas de aborígenes que existen en la provincia marcharon a la Plaza 9 de Julio, ubica frente a la Casa de Gobierno provincial, en la ciudad de Posadas haciendo oír sus reclamos en busca de una mejora y ayuda por parte del gobierno.
Véase también
Fuente
- El Kunumi Profesor Jorge Román Gómez, Ituzaingó, Corrientes.
- Advierten sobre la desaparición de los guaraníes por falta de tierras Diario El Territorio, Posadas, Misiones; 12 de Septiembre de 2004.
