Generación del 27

Keywords: Generación del 27, 1891, 1893, 1896, 1898, 1899, 1902, 1905, 1927

Grupo literario que aparece en la escena literaria española alrededor del año 1927 en que se celebró el tricentenario de la muerte del poeta barroco Luis de Góngora y se reivindicó su poesía última, perteneciente al Culteranismo y desprestigiada por la crítica decimonónica por un grupo de escritores, profesores e intelectuales que le celebró un homenaje en el Ateneo de Sevilla y que se ha venido a denominar con este marbete que ha conocido singular éxito.

Sin embargo, ha sido llamada también Generación de la Dictadura, Generación Guillén-Lorca (nombres del más viejo y más joven de sus autores), Generación de 1925 (media aritmética de la fecha de publicación del primer libro de cada autor), Generación de las Vanguardias, Generación de la amistad etc... pero el concepto de generación es estrictamente historiográfico y además no cumple todos los requisitos exigidos por Petersen para considerarse como tal; sería más exacto aludir a un "grupo generacional", "constelación" de autores o "promoción" poética.

Su documento de entrada en la tradición literaria fue sin duda la Antología preparada por Gerardo Diego. Por otra parte, se hicieron notar publicando en revistas como, por orden cronológico, La Gaceta Literaria dirigida por Ernesto Giménez Caballero, en Cruz y Raya, dirigida por José Bergamín, en Litoral, impresa por Manuel Altolaguirre` en Málaga, en Revista de Occidente, en Caballo verde para la poesía, dirigida por Pablo Neruda, y en Octubre, dirigida por Rafael Alberti.

Su estética intentó hallar los elementos comunes entre tradición literaria culta y popular española y vanguardias estéticas europeas y españolas y evolucionó desde la poesía pura, las Vanguardias deshumanizadas (Futurismo, Cubismo, Ultraísmo, Creacionismo) y la gélida metáfora gongorina al compromiso humano que supuso la revelación del Surrealismo e incluso el compromiso político (caso de Alberti), para después dispersarse la mayoría en el exilio exterior e interior tras la Guerra Civil del siglo XX. La mayoría de estos autores, principalmente poetas, entraron en contacto con la tradición literaria a través del Centro de Estudios Históricos dirigido por el padre de la filología española, Ramón Menéndez Pidal, y con las Vanguardias a través de las actividades y conferencias programadas por la Residencia de Estudiantes, institución inspirada en el Krausismo de la Institución Libre de Enseñanza y dirigida por Alberto Jiménez Fraud.

La nómina habitual del grupo poético del 27 se limita a diez autores, pero hubo también muchos otros que de algún modo estuvieron en la órbita del 27, algunos más viejos, como Fernando Villalón, José Moreno Villa o León Felipe, y otros más jóvenes, como Miguel Hernández. Por otra parte algunos otros han sido olvidados por la crítica, como Juan Larrea, Mauricio Bacarisse, Juan José Domenchina, José María Hinojosa o José Bergamín.

Del mismo modo, se suele olvidar que algunos miembros del grupo cultivaron otras ramas del arte, como Luis Buñuel, cineasta, Salvador Dalí, pintor, Maruja Mallo, pintora y escultora, Benjamín Palencia, pintor, Gregorio Prieto, pintor, Gabriel García Maroto, pintor, escritor y teórico de las Vanguardias, o Manuel de Falla, músico; es más, resulta que algunos de ellos son autores de textos literariamente estimables, como Salvador Dalí. Por otra parte, y para reconstruir la memoria viva de lo que se ha venido a llamar la Edad de Plata, hay que leer una serie de libros de memorias escritos por diversos autores más o menos vinculados a esta promoción. La arboleda perdida, de Alberti, por ejemplo. Pablo Neruda, que por entonces vino a Madrid, reforzó el grupo surrealista con algunas de sus contribuciones, en particular con la edición de su libro Residencia en la tierra I y II y en sus dos libros de memorias, Confieso que he vivido y Para hacer he nacido es posible encontrar testimonio del grupo durante esos años y el exilio posterior, en particular de Lorca y de Alberti; Los encuentros, de Vicente Aleixandre, narra la primera vez que vio a cada una de las figuras relevantes de la generación; Mi último suspiro, de Buñuel, publicado primitivamente en francés, incluye numerosas anécdotas sobre los poetas del 27, etc.

En realidad, la llamada generación del 27 fue un grupo poco homogéneo; habitualmente se les ha solido ordenar por parejas o tríos. Así, por ejemplo, los poetas del Neopopularismo o neopopularistas, Rafael Alberti y Federico García Lorca, intentan acercarse a la lírica de Gil Vicente y del Romancero, o en la lírica cancioneril, buscando fuentes populares y en el folclor de la lírica tradicional, y algo de ello existe también en la aproximación que hizo Gerardo Diego, después de su etapa creacionista, a la lírica de Félix Lope de Vega gracias a la edición que hizo en ese tiempo José Fernández Montesinos.

Por otra parte, hay dos catedráticos de Filología hispánica que comparten intereses comunes y que incluso fueron amigos y tuvieron trayectorias muy parecidas, pues no en vano su poética es fundamentalmente optimista; se trata de Jorge Guillén, toda cuya obra poética se recoge bajo el título Aire nuestro y está formada por cinco libros (Cántico, Clamor, Homenaje, ...Y otros poemas y Final) y Pedro Salinas, el gran poeta del amor.

El grupo surrealista está más nutrido, pero destaca especialmente el premio nobel Vicente Aleixandre y el que ha venido a ser el poeta más influyente de la generación durante la última mitad del siglo XX, Luis Cernuda, para el que el Surrealismo supuso una revelación que le hizo asumir su condición homosexual. Sin embargo, hubo otros poetas del 27 que notaron el impacto surrealista y que poseen etapas en su evolución marcadas por esta estética: Rafael Alberti, por ejemplo, compuso la última sección de Sobre los ángeles y Sermones y moradas en versículo surrealista y Federico García Lorca asimiló su impacto en Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, Poeta en Nueva York y los Sonetos del amor oscuro. Una etapa surrealista posee, por ejemplo, José María Hinojosa con su La flor de Californía y Emilio Prados.

Son éste y Manuel Altolaguirre quienes constituyen el llamado grupo de Málaga o de los poetas menores, constituido alrededor de la revista Litoral editada por Altolaguirre y su colección de libros poéticos. Dámaso Alonso y Gerardo Diego vienen a ser, por otra parte, el llamado grupo de los que se quedaron en España y más o menos pactaron con el régimen victorioso en la Guerra Civil -Alonso- o lo apoyaron abiertamente -Diego-; sin embargo, alguno se quedó ignorado por el régimen, viviendo un llamado exilio interior y convirtiéndose de hecho en maestro y guía de toda una nueva generación de poetas -Vicente Aleixandre-.

Integrantes de la generación del 27:

Enlaces

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DICCIONARIO BIBLIOGRÁFICO DE LA POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX

Keywords: Generación del 27, 1891, 1893, 1896, 1898, 1899, 1902, 1905, 1927