Fernando VII de España

Keywords: Fernando VII de España, 14 de octubre, 1784, 1789, 1808, 1813, 1814

Fernando VII de España (San Lorenzo del Escorial Madrid, 14 de octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833). Rey de España, hijo de Carlos IV y de María Luisa de Parma.

[[Imagen:Fernando VII.jpg|thumb|350px|Retrato de Fernando VII. Francisco de Goya. Museo Municipal de Santander (España)]]

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La primera llegada al trono y las Abdicaciones de Bayona

Fernando de Borbón creció aborreciendo a su madre y al favorito de ésta, Manuel Godoy. Ya desde muy joven, Fernando había conspirado en contra de sus padres los reyes y de Godoy, alentado por su preceptor, el canónigo Escoiquiz. En torno al joven Príncipe de Asturias se había formado un nucleo opositor formado por miembros de la alta nobleza que perseguían la caída de Godoy. En 1807 se lleva a cabo la primera conspiración. Debido a una delación, el motín es descubierto y Fernando juzgado en lo que se denomina Proceso de El Escorial. El príncipe denuncia a todos sus colaboradores y pide perdon a sus padres. El tribunal, en manos de partidarios de la conspiración absuelve a todos los implicados.

Poco después, en marzo de 1808, ante la presencia de tropas francesas en España (dudosamente respaldadas por el Tratado de Fontainebleau), la corte se traslada a Aranjuez, como parte de un plan de Godoy para trasladar a la familia real a América si la intervención francesa así lo requiriera. El día 17, el pueblo, instigado por los partidarios de Fernando, asalta el palacio del Príncipe de la Paz. Aunque Carlos IV se las arregla para salvar la vida de su favorito, es obligado a abdicar en su hijo el día 18 de marzo. Estos hechos son los que se conocen como Motín de Aranjuez.

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Fernando VII como principe de Asturias

Fernando vuelve a la corte, donde es aclamado por el pueblo de Madrid. Sin embargo, las tropas francesas al mando del general Murat han ocupado Madrid el día anterior (23 de marzo). El depuesto rey y su esposa se ponen bajo la protección de Napoleón y son custodiados por las tropas de Murat. Al mismo tiempo, Napoleón invita al rey Fernando a reunirse con él, a lo que accede con la esperanza de que el emperador le reconozca y respalde como rey de España. Aunque en un principio la reunión iba a tener lugar en España, finalmente acude a Bayona. El 20 de abril pasa la frontera. Aunque él aún no lo sabía, es el inicio de un exilio que duraría seis años. En el ínterim, Napoleón se las había arreglado para conseguir la liberación de Godoy y llevarlo a Bayona. Ante la perspectiva de reunirse con su favorito, solicitan acudir también a Bayona. Escoltados por tropas francesas, llegan a Bayona el 30 de abril. Mientras, en Madrid, el pueblo se ha levantado en armas contra los franceses. Los hechos del 2 de mayo de 1808 marcan el comienzo de la Guerra de la Independencia Española.

La situación en Bayona adquiere el aspecto de una ópera bufa. Carlos IV afirma que la renuncia al trono producida tras el motín de Aranjuez es nula y exigiendo la devolución de sus derechos. Al mismo tiempo, ha cedido estos derechos a Napoleón a cambio de asilo en Francia para él, su mujer y el favorito Godoy así como una sustancial pension (30 millones de reales anual). En un sentido literal, se disponía a vender España a Napoleón. Cuando llegan a Bayona las noticias del levantamiento de Madrid y de su represión, Napoleón ordena a Fernando VII reconocer a su padre como rey legítimo. A cambio de un castillo y de una pensión anual de cuatro millones de reales, acepta. Es el 5 de mayo de 1808. La corona de España, pues, recae en Napoleón, el cual se la cede a su hermano, José Bonaparte, que reinaría en España como Jose I. Todo este complicado acto de traspasos de la corona española se conoce como Abdicaciones de Bayona.

Las abdicaciones de Bayona no constituyeron únicamente un cambio dinástico. En una proclama a los españoles el 25 de mayo, Napoleón proclama que España se encuentra frente a un cambio de régimen, con los beneficios de una Constitución sin necesidad de una revolución previa. A continuación, Napoleón convoca en Bayona una asamblea de notables españoles, laJunta española de Bayona. Aunque la asamblea es un fracaso para Napoleón (sólo acuden 75 de los 150 notables previstos), en nueve sesiones debaten el proyecto de constitución preparado por Napoleón y, con escasas rectificaciones, aprueban en julio de 1808 la Constitución de Bayona (que realmente era un Estatuto, al no emanar de aquellos a quienes iba dirigida).

Mientras tanto, Fernando había visto como Napoleón ni siquiera se molestó en cumplir su acuerdo e interna al antiguo soberano, junto con su hermano Carlos y su tío Antonio, en el castillo de Valençay (propiedad de Talleyrand), un pueblo de unos 2000 habitantes en el centro de Francia, a unos 300 kilómetros de París. Fernando permanecería en Valençay hasta el final de la Guerra de la Independencia. Sin embargo, sus condiciones de cautiverio no fueron muy severas. Talleyrand se quejaría de que le habían estropeado el tejado a causa del gran número de fuegos artificiales para celebrar las victorias de Napoleón o su cumpleaños. Hubo incluso que construir un nuevo salón de baile para hacer frente a la gran cantidad de bailes dados.

Sin embargo, la condición de prisionero de Napoleón creó en Fernando el mito del Deseado, víctima inocente de la crueldad napoleónica. Incluso las Cortes de Cádiz, que redactan y aprueban la Constitución de 1812 no cuestionan la persona del soberano y declaran como único y legítimo rey de la nación española a don Fernando VII de Borbón.

El regreso del Deseado

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Fernando VII

En julio de 1812, el duque de Wellington, al frente de un ejército anglohispano y operando desde Portugal, derrota a los franceses en Arapiles, expulsándoles de Andalucía y amenazando Madrid. Si bien los franceses contraatacan, una nueva retirada de tropas franceses de España tras la catastrófica campaña de Rusia a comienzos de 1813 permite a las tropas aliadas expulsar ya definitivamente a José Bonaparte de Madrid y derrotar a los franceses en Vitoria y San Marcial. José I deja el país. Napoleón se apresta a defender su frontera sur hasta poder negociar con Fernando VII una salida.

A cambio de su neutralidad en lo que quedaba de guerra, Fernando VII recupera su corona (comienzos de 1814) y pacta la paz con Francia. También acuerda el perdón de los partidarios de José I, los afrancesados. Este acuerdo se conoce como Tratado de Valençay (11 de diciembre de 1813). Aunque el tratado no es finalmente ratificado, Fernando VII es liberado y regresa a España en marzo de 1814. Cruza la frontera el 24 de marzo. Llega el momento de la verdad respecto a la Constitución de 1812. De acuerdo con los decretos de las cortes, no se reconocería por libre al rey, ni por tanto, se le prestaría obediencia hasta que [...] preste el juramento prescrito por el artículo 173 de la Constitución. Fernando VII se niega a seguir el camino marcado por la Regencia y entra en Valencia el 16 de abril. Ahí le esperaban dos personas: un representante de la Regencia con el texto de la constitución y un diputado absolutista con un manifiesto absolutista firmado por 69 diputados. Era el llamado Manifiesto de los Persas. El 17 de abril, el general Elío invita al monarca a recobrar sus derechos, poniendo sus tropas a disposición del monarca y realizando el que es probablemente el primer pronunciamiento de la historia de España.

El 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulga un decreto que declara nulo y sin efecto alguno toda la obra de las Cortes de Cádiz (...[eran] aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de enmedio del tiempo). El 5 de mayo, Fernando VII sale de Valencia y emprende una marcha triunfal hacia Madrid. El entusiasmo popular ante el retorno de el Deseado es inmenso. El régimen constitucional no es capaz de oponer resistencia. Las Cortes son disueltas el 10 de mayo de 1814.

Enmascarados los conflictos ideológicos por la Guerra de la Independencia, comienza en este punto a abrirse la brecha entre las Dos Españas que llevará a guerras civiles, dictaduras militares y golpes de estado hasta 1981.

El reinado

Durante la primera etapa del reinado, entre los años 1814 y 1820, el rey restablece el absolutismo anterior siguiendo la estela de la restauración borbónica en Francia. Es un periodo de persecución de los liberales, los cuales intentan sublevarse varias veces para restablecer la Constitución. Por otra parte, a pesar de que Fernando VII había prometido respetar a los afrancesados, nada más llegar procedió a desterrar a todos aquellos que habían ocupado cargos de cualquier tipo en la administración de José I.

Durante este período, desapareció la totalidad de la prensa, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales. En el ejército fue necesario probar la pertenencia a la nobleza (con lo que se relegaba a muchos antiguos guerrilleros de la guerra). Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia.

En enero de 1820 estalla una sublevación entre las fuerzas expedicionarias que debían partir para América para garantizar la permanencia de las colonias en manos de España. Aunque este pronunciamiento, encabezado por Riego, no tiene el éxito necesario, el gobierno tampoco es capaz de sofocarlo y poco después, una sucesión de sublevaciones comienza en Galicia y se extiende por toda España. Fernando VII se ve obligado a jurar la Constitución en Madrid el 9 de marzo de 1820. Comienza así el Trienio Liberal (también conocido como Trienio Constitucional).

Durante el Trienio, se proponen medidas en contra del absolutismo y se suprimen la Inquisición y los señoríos. Sin embargo, aunque el rey fingía acatar el régimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo (Regencia de Urgel; sublevación de la Guardia Real en julio de 1822, sofocada por la Milicia Urbana de Madrid). Finalmente, la intervención del ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo los auspicios de la Santa Alianza, reestablece la monarquía absoluta en España (octubre de 1823). Se eliminan todos los cambios del Trienio Liberal, como por ejemplo, se restablecen los privilegios de los señoríos y mayorazgos, con la única excepción de la supresión de la Inquisición.

Se inica así su última época de reinado, la llamada Década Ominosa (1823-1833), en la que se produce una durísima represión de los elementos liberales, acompañada del cierre de periódicos y universidades al tiempo que se registran levantamientos absolutistas instigados por el clero y por los partidarios del infante Carlos María Isidro, hermano de Fernando, que se perfilaba como sucesor. Al tiempo, se consuma la práctica desaparición del imperio español. La mayor parte de las colonias americanas (con la excepción de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo) se independizan. Sólo las islas caribeñas, junto con Filipinas, las Marianas y las Carolinas, en el Pacífico, permanecerán bajo el dominio de España.

Sucesión de Fernando

Fernando VII estuvo casado varias veces: con María Antonia de Nápoles, con Isabel de Portugal y con María Josefa Amalia de Sajonia, sin obtener descendencia. En 1829 casa en cuartas nupcias con su sobrina María Cristina de Borbón Dos Sicilias. El 31 de marzo de 1830 promulga la Pragmática Sanción, aprobada el 30 de septiembre de 1789, en tiempos de Carlos IV pero que no se había hecho efectiva por razones de política exterior. La Pragmática establecía que si el rey no tenía heredero varón, heredaría la hija mayor. Esto excluía, en la práctica, al infante Don Carlos María Isidro de la sucesión, por cuanto fuera niño o niña quien naciera sería el heredero directo del rey. De esta forma, su hija Isabel (la futura Isabel II), nacida poco después, se veía reconocida como heredera de la corona, con gran disgusto de los partidarios de don Carlos, el hermano del rey.

En 1832, hallándose el rey enfermo de gravedad en La Granja, los partidarios del infante intentaron en vano que hiciera testamento en favor de don Carlos. Fracasado el intento, don Carlos marchó a Portugal. Entre tanto, Maria Cristina, nombrada regente durante la grave enfermedad del rey (la heredera Isabel apenas tenía tres años en ese momento), inició un acercamiento hacia los liberales y concedió una amplia amnistía para los liberales exiliados, prefigurando el viraje político hacia el liberalismo que se produciría a la muerte del rey. Fernando muere en 1833. El infante don Carlos, junto a otros realistas que consideran que el legítimo heredero es el hermano del rey y no su hija, se sublevan y empieza la Primera Guerra Carlista. Con ello hace su aparición el carlismo.

Anecdotario

Según Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales, cuando Napoleón se escapa de la isla de Elba y regresa a Francia, el ayuda de cámara, nervioso, no acertaba a vestir a Fernando para la reunión del gabinete convocado para tratar el problema y el rey dijo: "Vete despacio, que tengo prisa"

Bibliografía espcializada



Predecesor:
José I
Rey de España
1813 - 1833
Sucesor:
Isabel II



Reyes de España
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