Fernando II de Aragón
Keywords: Fernando II de Aragón, 10 de marzo, 1452, 1474, 1479, 1481, 1492, 1504
Fernando V de Castilla y II de Aragón, llamado el Católico (Sos del Rey Católico, Zaragoza, 10 de marzo de 1452 - Madrigalejo, Cáceres, 25 de enero de 1516).
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Hijo de Juan II y de su segunda esposa Juana Enríquez. Fue rey de Aragón entre los años 1479 y 1516. Rey consorte de Castilla entre 1474 y 1504 y también regente del reino castellano entre 1507 y 1516 debido a incapacidad de su hija Juana, tras la muerte de Felipe el Hermoso. Rey de Sicilia (1468-1516) y de Nápoles (1504-1516)
Biografía
Nació por deseo de su madre en territorio aragonés, ya que se encontraba en Navarra -en las disputas de sucesión entre su hijo Carlos y su esposo Juan II- y se desplazó hasta el caserón de Sada, sito en la frontera con Navarra, de la villa de Sos. Reconocido heredero de la corona aragonesa a la muerte de su hermanastro, Carlos, príncipe de Viana (1461), fue nombrado lugarteniente general de Cataluña (1462) y, en 1468, rey de Sicilia. Con dieciseis años tuvo amores con una dama llamada Aldonza, de la que nació su primer hijo, Alfonso de Aragón, el cual llegaría a ser Arzobispo de Zaragoza.
Durante la guerra civil catalana (1462-1472), en la que tomó parte activa, se familiarizó con la administración del estado a instancias de su padre. Al morir el infante Alfonso de Castilla (1468) y ser reconocida la infanta Isabel, hermana de Enrique IV de Castilla, como heredera de Castilla, Juan II puso toda la habilidad posible para conseguir el matrimonio de Fernando con la princesa castellana, que se produjo en octubre de 1469. Sin embargo, la muerte de Enrique IV (1474) provocó una guerra civil en Castilla entre los partidarios de Isabel y los de la hija de Enrique, Juana la Beltraneja, apoyada por el rey de Portugal, Alfonso V, su esposo. Fernando, tras arduas discusiones con la recelosa nobleza castellana, consiguió ser proclamado corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia (1475). Fernando participó activamente en la dirección militar, a la que contribuyó de una manera definitiva, sobre todo con la victoria de Paleagonzalo (1476).
La guerra terminó con la derrota de Juana. Por el Tratado de Alcaçovas (1479), Juana renunció al trono en favor de Isabel y se recluyó en un convento de Coimbra. Ese mismo año, Fernando sucedió a su padre como rey de Aragón. En por tanto en ese año, 1479, cuando puede fijarse el comienzo efectivo del reinado de ambos monarcas. A partir de los términos de la Concordia de Segovia, Fernando colaboró activamente con Isabel en el gobierno de Castilla, encargándose personalmente de la política exterior, al tiempo que reservaba para sí los asuntos relativos a la Corona de Aragón. Tras dictar las primeras medidas de ordenamiento interno de sus reinos (en 1480 se institucionaliza la figura del corregidor; en 1481 se crea la Inquisición; se sanciona a los nobles rebeldes y se reorganiza la hacienda real), los reyes emprendieron en 1481 la conquista del reino nazarí de Granada. A través de las dificultades de esta guerra (1481-1492), fundamentalmente de asedio, el rey Fernando fue revelando sus dotes diplomáticas y militares. La guerra terminó con la capitulación de Granada el 2 de enero de 1492. La conquista del último reducto musulmán en España otorgó a los reyes un prestigio que ayudó a consolidar la autoridad real. En los reinos de la Corona de Aragón, Fernando no modificó el sistema político tradicional (que dificultaba la concentración de poder en manos del rey), y puso fin en sus Estados al problema de los remensas catalanes mediante la abolición de los malos usos y la consolidación de los contratos de enfiteusis (sentencia arbitral de Guadalupe, 1486).
Introdujo en Castilla las instituciones aragonesas de los consulados (como el Consulado del Mar, de Burgos) y los gremios, favoreciendo de este modo el desarrollo económico castellano, especialmente el comercio de la lana. En el aspecto religioso, se adhirió completamente al programa de su esposa, el cual sentó las bases ideológicas de la España moderna aceptando el espíritu de cruzada y la uniformidad religiosa (decreto de expulsión de los judíos en 1492 y conversión forzosa de los moriscos granadinos en 1503, los cuales habían visto garantizados sus derechos de libertad religiosa tras la capitulación del reino de Granada).
A partir de 1492, Fernando centró su actividad en la tradicional expansión aragonesa hacia Oriente, principalmente Italia y el norte de África. Mediante el tratado de Barcelona (1493), recuperó el Rosellón y la Cerdaña (ocupados desde 1463 por Francia). En Italia, para oponerse al intento francés de anexionarse Nápoles, organiza la Liga Santa (1495), su primer gran éxito diplomático internacional. Los éxitos en las campañas militares (en las que el ejército del rey era dirigido por Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán) y la astucia del rey permitieron expulsar a la dinastía reinante de Nápoles y, en 1504, a los franceses, con lo que Nápoles se sumó a las posesiones de la monarquía.
Otro de sus frentes diplomáticos contra Francia reposó en una sabia política de alianzas matrimoniales, mediante el cual consiguió integrar a Castilla en Europa (matrimonio de sus hijas Isabel y María con reyes portugueses; de Juan, con Margarita de Austria; de Juana con Felipe el Hermoso, y de Catalina con Enrique de Inglaterra), aislando a Francia, la cual fracasó reiteradamente en sus intervenciones en Italia. Fernando aprovechó los conflictos con Francia para ocupar el Reino de Navarra en 1512 y añadirlo a sus reinos. En el norte de África, se mostró contrario a ocupaciones a gran escala y restringió sus acciones a la ocupación de algunas plazas litorales del Mediterráneo.
Mientras todo esto ocurría en Europa, el descubrimiento de América y la rápida ocupación y explotación de las tierras americanas iban fortaleciendo la posición internacional de los Reyes Católicos.
A la muerte de Isabel (1504), fue nombrado regente de Castilla, pero la oposición de parte de la nobleza castellana, aglutinada en torno a Felipe el Hermoso, hicieron que Fernando renunciara al poder en Castilla para evitar un enfrentamiento armado. Por la concordia de Villafáfila (1506), Fernando se retiró a Aragón y Felipe fue proclamado rey de Castilla. Fernando se había casado de nuevo, en 1505, con Germana de Foix, con la esperanza de que le diera un heredero al trono aragonés. No obstante, a la muerte de Felipe el Hermoso, y ante la incapacidad de su hija, la reina Juana, aceptó de nuevo la regencia castellana. No obstante, se centró en las cuestiones de Italia (tomando parte en la Liga de Cambrai contra Venecia en 1511) y dejó el gobierno de Castilla al Cardenal Cisneros.
En su testamento, dejó todas sus posesiones a su nieto, Carlos de Gante, futuro Carlos I y, hasta su llegada, nombró a su hijo ilegítimo Alonso de Aragón regente de los reinos de la Corona de Aragón y al Cardenal Cisneros, regente de Castilla. Murió el 25 de enero de 1516.
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