Erzsébet Báthory
Keywords: Erzsébet Báthory, 1533, 1560, 1575, 1585, 1586, 1598, 1604, 1609
thumb|right|Retrato en pintura de la CondesaGabriela Erzsébet (o Alzbeta = Isabel) Báthory-Nadasdy de Ecsed (1560-1614), perteneciente a una de las familias húngaras más poderosas, ha pasado a la historia por una supuesta serie de crímenes vinculados con la obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de "La Condesa Sangrienta". No obstante, numerosos historiadores contemporáneos consideran que estos crímenes pudieron ser invenciones de sus enemigos en un contexto político muy complejo para buscar su perdición y muerte, como así ocurrió.
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Erzsébet Báthory, la historia
Gabriela Erzsébet o Alzbeta (Isabel) Báthory-Nadasdy de Ecsed nace en una de las familias más antiguas y adineradas de Transilvania. Fue hija de György Báthory de Ecsed y Anna Báthory, que era a su vez hermana de Istvan Báthory (1533-1586), príncipe de Transilvania y rey de Polonia entre 1575 y 1586. Entre sus familiares se encuentran personajes poderosos (un cardenal, varios príncipes y un primo que fue Primer Ministro de Hungría, mediante su matrimonio con la princesa María Cristina de Habsburgo). Pasó su infancia en el castillo de los Ecsed (actualmente conocido como castillo de Chakhtice, Cséjthe o Čachtice). Se dice que a los 4 ó 5 años de edad la pequeña Isabel sufrió de violentos ataques: puede que padeciera epilepsia o alguna otra enfermedad neurológica; en todo caso, remitieron cuando aún era pequeña. En general fue una niña buena, dulce y aplicada que se preparaba para ocupar su puesto entre la nobleza de Transilvania.
Como era corriente en la época, a los once años fue prometida al Conde Ferencz Nadasdy de Nadasd de Fogarasfold, que sólo le doblaba la edad. Un año después, la enviaron a vivir en el castillo de los Nadasdy, para que fuera conociendo a su nueva familia. Nunca hizo buenas migas con su dominante suegra, Úrsula, matriarca del clan; al parecer, la joven Báthory hacía valer el rango superior de su apellido con una frecuencia que la enojaba.
A los trece años se quedó embarazada de uno de sus sirvientes. Lo normal: el muchachito fue castrado y arrojado a los perros, e Isabel enviada a otro remoto castillo familiar para que pariera. Naturalmente, se hizo desaparecer al bastardo bebé.
A diferencia de la mayoría de mujeres (y hombres...) de su tiempo, Isabel había recibido una buena educación y su inteligencia sobrepasaba a la de la mayoría de los hombres de entonces. Era excepcional, "hablaba perfectamente el húngaro, el latín y el alemán, mientras que la mayoría de los nobles húngaros no sabían ni deletrear ni escribir [...] hasta el Príncipe de Transilvania era prácticamente analfabeto". Cada detalle de su vida nos muestra a una persona muy inteligente, totalmente al control de sus facultades mentales.
A los 15 años, en 1575, casó con Ferencz, que entonces contaba 26 años de edad. La ceremonia tuvo lugar con gran lujo en el castillo de Varanno; incluso se invitó al Emperador Maximiliano II, pero no pudo acudir. Fue Ferencz quien adoptó el apellido de soltera de su esposa, mucho más ilustre que el suyo. Se fueron a vivir al castillo de Čachtice, en compañía de su suegra Úrsula y otros miembros de la casa. La verdad es que el joven Conde no se pasaba mucho por allí: la mayor parte del tiempo estaba combatiendo en alguna de las muchas guerras de la zona, lo que le mereció el apodo de "Caballero Negro de Hungría". Existe registro epistolar de cómo Ferencz y Erzsébet intercambiaban información sobre las maneras más apropiadas de castigar a sus sirvientes, pero esto era normal entre los nobles de la época. Las posesiones de esta pareja de nobles húngaros eran enormes, y se requería además un férreo control sobre la población local, de origen rumano y eslovaco y por tanto siempre proclive a la revuelta contra la ocupación extranjera.
Ferencz y Erzsébet apenas se veían debido a las actividades guerreras del primero, así que no fue hasta 1585, diez años después de su matrimonio, que la condesa tuvo a su primera hija, Ana, y en los nueve años siguientes dio también a luz a Úrsula -nobleza obliga- y Katherina. Finalmente, en 1598, alumbró a su único hijo, Pablo. En base a las cartas que escribía a sus familiares, podemos deducir que Isabel era una buena esposa y una madre protectora. Algo que no resulta sorprendente dado que los nobles trataban a su familia cercana de una manera muy distinta a como trataban a las clases inferiores: los siervos y campesinos.
En la gélida mañana del 4 de enero de 1604, el Caballero Negro de Hungría murió de súbita enfermedad durante una de sus batallas y dejó viuda a Erzsébet, que contaba 44 años. Es aquí cuando comienzan las verdaderas atrocidades. Para empezar, despidió a su muy odiada suegra del castillo, junto con el resto de la parentela Nadasdy; las muchachas a las que ésta protegía en esos momentos fueron llevadas a los sótanos y allí recibieron por fin los castigos que, en opinión de Isabel, se merecían.
Esto dejó a Erzsébet en una situación peculiar. Señora feudal de un importante condado de Transilvania, metida en todas las intrigas políticas de aquellos tiempos convulsos, pero sin ejército con que proteger su poderío. Por la misma época, su hermano Gabor, cruel, alcohólico y playboy, se convirtió en Príncipe de Transilvania, con el apoyo económico de la riquísima Isabel. Estúpidamente, Gabor se metió pronto en una guerra con los alemanes; por complejas razones políticas, ésto la ponía en peligro de ser acusada de traición por el Rey Mátyás II de Hungría -que tenía el ojo puesto en sus extensos dominios-. Viuda como era, se vio más vulnerable y aislada que nunca.
Es por esta época que empiezan a escucharse rumores de que algo muy siniestro ocurre en el castillo de Čachtice. A través de un pastor protestante local, llegan historias de que la condesa practica la brujería y para ello utiliza la sangre de muchachas jóvenes -una típica acusación falsa muy popular en la época, similar a las que se realizaban contra los judíos y disidentes-. Es curioso observar el paralelismo con Juana de Arco, acusada igualmente de brujería cuando su poder político se consideró peligroso para el sistema establecido. Mátyás ordena a un primo de Isabel enemistado con ella, el conde György Thurzo, que tome el lugar con sus soldados y realice una investigación. Dado que la Señora de Báthory carecía de fuerza militar propia, no habría resistencia.
Según la investigación del conde Thurzo, hallarían en el castillo numerosas muchachas torturadas en distintos estados de desangrado, y un montón de cadáveres por los alrededores. En 1612 se iniciaría una farsa de juicio en Bitcse. Isabel se negó a declararse inocente o culpable, y no compareció, acogiéndose a sus derechos nobiliarios. Quien si lo hizo, por las bravas, fueron sus colaboradores. Johannes Ujvary, el mayordomo, testificó que en su presencia se había asesinado como mínimo a 37 "mujeres solteras" de entre once y veintiséis años; a seis de ellas las había reclutado él personalmente para trabajar en el castillo. De todos modos, la acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia. La sentencia no podía ser otra: todos culpables, unos de brujería, otros de asesinato y los demás de cooperación.
Todos los seguidores de Isabel, excepto las brujas, fueron decapitados y sus cadáveres quemados; este fue el destino de su colaborador Ficzko, por ejemplo. A las brujas Dorottya, Helena Jo y Piroska les arrancaron los dedos con tenazas al rojo vivo "por haberlos empapado en sangre de cristianos" y las quemaron vivas. Erszi Majorova, una burguesa de la zona acusada de cooperación, también fue ejecutada. Katarina Beneczky, que con catorce años era la más joven de las ayudantes de Isabel, salvó la vida por petición expresa de una superviviente, si bien con cien latigazos en el cuerpo.
Pero la Ley impedía que Isabel, una noble, fuese procesada. Así es que la pusieron bajo arresto domiciliario... a la manera de la época. Tras introducirla en su mazmorra, los albañiles sellaron puertas y ventanas, dejando tan solo un pequeño orificio para pasar la comida. Finalmente el Rey Mátyás II pidió su cabeza por las jóvenes aristócratas que supuestamente habían muerto a sus manos, pero su primo el Primer Ministro le convenció para que retrasara el cumplimiento de la sentencia de por vida. O sea, cadena perpetua en confinamiento solitario para Isabel. Esta pena implicaba también la confiscación de todas sus propiedades, cosa que, como ya dijimos, Mátyás venía buscando desde tiempo atrás.
El 31 de julio de 1614 Isabel, de 54 años, dictó testamento y últimas voluntades a dos sacerdotes de la catedral del arzobispado de Esztergom. Ordenó que lo que quedaba de las posesiones familiares fuese dividido entre sus hijos. Mientras duró su encierro, los carceleros la espiaban por el agujero, dado que aún era una de las mujeres más hermosas de Hungría.
El 21 de agosto de 1614, uno de los carceleros fue a echar un vistazo y la vio caida en el suelo, boca abajo. La Condesa Isabel Bathory estaba muerta. Pretendieron enterrarla en la iglesia de Čachtice, pero los habitantes locales decidieron que era una aberración que la "Señora Infame" (también llamada "la puta húngara") se quedara en su pueblo, ¡y encima en tierra sagrada! Finalmente, y como era "uno de los últimos descendientes de la línea Ecsed de la familia Bathory" la llevaron a enterrar al pueblo de Ecsed, en el noreste de Hungría, el lugar de procedencia de la poderosa familia. Todos sus documentos fueron sellados durante más de un siglo, y se prohibió hablar de ella en todo el país.
Dos años después, las hijas y el hijo de Isabel fueron finalmente acusados de traición por el apoyo de su madre a la guerra contra los alemanes; Anna Báthory, una prima de la condesa, llegó a sufrir tortura por este motivo en 1618, cuando contaba 24 años, pero sobrevivió. Finalmente la mayor parte de la familia Báthory-Nadasdy huyó a Polonia; algunos retornaron después de 1640. Un nieto sería ejecutado en 1671 por oponerse al Emperador Alemán. En la Hungría contemporánea, Erzsébet Báthory está completamente rehabilitada y -de nuevo al igual que Juana de Arco- muchos la consideran heroína nacional.
Erzsébet Báthory, la leyenda
Según la leyenda, Erzsébet Báthory fue una cruel asesina en serie obsesionada por la belleza, que utilizaba la sangre de sus jóvenes sirvientas y pupilas para mantenerse joven en una época en que una mujer de 44 años se acercaba peligrosamente a la ancianidad.
Según el testimonio del conde György Thurzo (primo y enemigo de Erzsébet, nombrado investigador general por el Rey) cuando su hueste llegó al castillo el 30 de diciembre de 1610 no halló oposición, ni a nadie para recibirles. Lo primero que vieron fue a una sirviente en el cepo del patio, en estado agónico debido a una paliza que le había fracturado todos los huesos de la ingle. Esto era práctica corriente y no les llamó la atención, pero al acceder al interior se encontraron a una chica desangrada en el salón, y otra que aún estaba viva aunque le habían agujereado el cuerpo. En la mazmorra encontraron a una docena que todavía respiraba, algunas de las cuales habían sido perforadas y cortadas en varias ocasiones a lo largo de las últimas semanas. De debajo del castillo exhumaron los cuerpos de 50 muchachas más. Y el diario de Isabel contaba día por día sus víctimas, con todo lujo de detalles, hasta sumar el fabuloso total de 612 jóvenes torturadas y asesinadas. Por todas partes había toneles de ceniza y serrín, usados para recoger la sangre que se vertía tan pródigamente en aquel lugar. Pese a eso, todo el castillo estaba cubierto de manchas oscuras y despedía un tenue olor a charcutería.
Al parecer todo había empezado en 1604, poco después de la muerte de su marido y de que supuestamente se asociara con dos brujas y un enigmático hombre de oscuro que algunos dijeron que era el mismo Demonio. La primavera se derramaba por los ventanales cuando una de sus sirvientas adolescentes le dio un involuntario estirón de pelos mientras la estaba peinando. Al principio tuvo mucha suerte: la condesa se limitó a reaccionar reventándole la nariz de un fuerte bofetón (cuando lo normal entre la nobleza de la época habría sido sacarla al patio para recibir cien bastonazos). Pero entonces la sangre salpicó la piel de Isabel... y a ésta le pareció que allá donde había caido, desaparecían las arrugas y recuperaba la lozanía juvenil. Tras consultar a sus brujas y alquimistas, y con la ayuda del mayordomo Thorko y la corpulenta Dorottya, desnudaron a la muchacha, le hicieron un profundo corte en el cuello y llenaron un barreño con su sangre. No está confirmado que Isabel se bañara en sangre, pero si que al menos se embadurnó todo el cuerpo, y probablemente la bebió, para recuperar la juventud.
Entre 1604 y 1610, los agentes de Isabel se dedicarían a proveerla de jóvenes entre 9 y 26 años para sus rituales sangrientos. En un intento de mantener las apariencias, habría convencido al pastor protestante local para que sus víctimas tuviesen entierros cristianos respetables. Cuando la cifra comenzó a subir, éste comenzó a manifestar sus dudas: morían demasiadas chicas por "causas misteriosas y desconocidas". Así es que ella le amenazó para que mantuviese la boca cerrada y comenzó a enterrar en secreto los cuerpos desangrados. Esta es, al menos, la versión de este pastor, que fue quien la denunciaría "oficialmente" al Rey Mátyás a través de la curia clerical.
Cuando los errores de Gabor la pusieron en una situación política delicadísima, habría tomado la la costumbre de quemar los genitales a algunas sirvientas con velas, carbones y hierros por pura diversión, o quizá para liberar ansiedad. También generalizó su práctica de beber la sangre directamente mediante brutales mordiscos en las mejillas, los hombros o los pechos. Para estas cuestiones privadas se apoyaba en la fuerza física de Dorottya Szentes, que aunque ya mayor, seguía siendo muy capaz de inmovilizar a cualquier joven en la posición requerida. Esto habría ocurrido, sobre todo, mientras estuvo en Viena.
En 1609 Isabel, quizás debido a todo este stress y por la falta de sirvientas en la zona como consecuencia de tantos crímenes, cometió el error que acabaría con ella: utilizando sus contactos, comenzó a tomar a niñas y adolescentes de buena familia para educarlas. Como no podía ser menos, algunas de ellas comenzaron a morirse pronto por las mismas "causas misteriosas y desconocidas". Esto no era raro en la Edad Media, con sus elevadísimas tasas de mortalidad infantil y juvenil, pero en el "internado" de Čachtice el número de fallecimientos era demasiado alto. Ahora las víctimas eran hijas de la aristocracia menor, por lo que comenzaron los rumores. La vieja bruja Darvulia le habría prevenido que nunca tomara nobles, pero esta anciana había fallecido algún tiempo atrás. Fue su amiga Erszi Majorova, viuda de un rico granjero que vivía en la cercana localidad de Milova, quien convenció a la condesa de que no pasaría nada.
Hacia el final, muchos cuerpos se ocultaron en lugares peligrosamente insensatos, como campos cercanos, silos de grano, el río que corría bajo el castillo, el jardín de verduras de la cocina... Es probable que en medio de su orgía de poder y sangre, Isabel y sus acólitos perdiesen el sentido de la realidad; pese a la brutalidad de los tiempos, ya no vivían en la época de su antecesor Vlad IV Draculae El Empalador, y además ahora se implicaba a hijas de la nobleza. Finalmente, una de las víctimas logró escapar antes de que la matasen e informó a las autoridades religiosas de lo que se cocía en el castillo (o las autoridades religiosas le dijeron de qué tenía que informar...). Si una de las sirvientas hubiese tratado de hacer lo mismo, se la habrían devuelto a su dueña apaleada y cargada de cadenas. Esto era algo que había ocurrido varias veces en el pasado; por ejemplo, en el otoño de 1609...
"...una joven de doce años llamada Pola logró escapar del castillo de algún modo y buscó ayuda en una villa cercana. Pero Dorka y Helena Jo se enteraron de dónde estaba por los alguaciles, y tomándola por sorpresa en el ayuntamiento, se la llevaron de vuelta al Castillo de Cachtice por la fuerza, escondida en un carro de harina. Vestida sólo con una larga túnica blanca, la condesa Isabel le dio la bienvenida de vuelta al hogar con amabilidad, pero llamaradas de furia salían de sus ojos. Con la ayuda de Piroska, Ficzko y Helena Jo, arrancó las ropas de la doceañera y la metieron en una especie de jaula. Esta particular jaula estaba construida como una esfera, demasiado estrecha para sentarse y demasiado baja para estar de pie. Por su [cara] interior, estaba forrada de cuchillas del tamaño de un dedo pulgar. Una vez la muchacha estuvo en el interior, levantaron bruscamente la jaula con la ayuda de una polea. Pola intentó evitar cortarse con las cuchillas, pero Ficzko manipulaba las cuerdas de tal modo que la jaula se balancease de lado a lado, mientras que desde abajo Piroska la punzaba con un largo pincho para que se retorciera de dolor. Un testigo afirmó que Piroska y Ficzko se dieron al trato carnal durante la noche acostados sobre las cuerdas, para obtener un malsano placer del tormento que con cada movimiento padecía la desdichada. [El tormento] terminó al día siguiente, cuando las carnes de Pola estuvieron despedazadas por el suelo".
Es imposible saber, hoy en día, qué sucedió realmente. Desde el punto de vista psiquiátrico, Erzsébet Báthory sería una anomalía que se sale del patrón común a todas las asesinas en serie conocidas. En la época era común castigar cruelmente a siervos y pupilos, y ejecutar incluso a pequeños delincuentes de las maneras más espantosas. Puede que Erzsébet fuera inocente, y sólo se comportara como una noble más de su época. Quizás tuviera una vena sádica, y en consecuencia se aplicara especialmente a la hora de imponer disciplina, o incluso obligara a sus sirvientas a tomar parte en prácticas sadomasoquistas más o menos extremas; de nuevo, ninguna novedad para la nobleza de su tiempo, cuya impunidad y poder legal les permitía tratar a la servidumbre como quisieran. O quizás fue realmente una torturadora y asesina en serie amparada en su status, que sólo se perdió cuando por falta de nuevas víctimas entre la plebe recurrió a las hijas de la nobleza menor que formaba.
Referencias
Películas realizadas sobre la Condesa Sangrienta (ninguna merece la pena en términos históricos, pero como curiosidad...): La rouge aux lèvres (coproducción europea, 1971); Countess Dracula (Reino Unido, 1971); La Noche de Walpurgis (hispano-alemana, 1971); La Novia Ensangrentada (España, 1972) y Ceremonia Sangrienta (ítalo-española, 1973) , probablemente la mejor película de terror realizada en España hasta El Día de la Bestia. Un grupo sueco de black metal se hace llamar "Bathory". Se han publicado numerosos libros, pero pocos merecen la pena desde el punto de vista del rigor histórico.
Fuente
Información extraida de mi web http://webs.ono.com/usr007/bextrema/ , a su vez recopilada de múltiples fuentes físicas y electrónicas - por la presente, autorizo a Wikipedia a reproducirla bajo la licencia GNU y en los términos establecidos.
