Eneagrama

Keywords: Eneagrama, Afganistán, Babilonia, Claudio Naranjo, Conducta, Grafología, Infancia

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Introducción

El Eneagrama es una antiquísima teoría caracterológica nacida hace más de 2000 años en los círculos místicos de Afganistán y Babilonia. Se ha transmitido hasta nuestros días por estricta tradición oral a través de los sufíes, eximios maestros espirituales musulmanes. El término deriva de la palabra griega “enneas” que significa “nueve”, ya que, según este sistema, hay nueve y solamente nueve tipos bases de personalidad humana. Cada “eneatipo”, se identifica de forma negativa, sin desconocer, lógicamente, sus características positivas. Es un método (camino, dirían los sufíes) de autoconocimiento, de revisión histórica personal y descubrimiento de las propias vivencias y experiencias que desde nuestra infancia han moldeado nuestra forma de ser, de sentir, de relacionarnos y de percibir el mundo. Es, en definitiva, un instrumento para clarificar la verdad sobre sí mismo. Y un método de autosuperación.

La diferencia con otras teorías de la personalidad o tipologías caracterológicas (Sheldon, Le Senne; Kretschmer, etc.) radica en que el Eneagrama constituye no solamente una tipología, sino también un camino para corregir, “sanar”, superar, liberar la “compulsión base” de esa determinada tipología.

Método Caracterológico

El primer paso – absolutamente difícil – es descubrir e identificase con uno de los 9 tipos de personalidad. Es una etapa dolorosa y árida, ya que nos introduce dentro de nuestro yo más profundo señalándonos lo más feo y negativo de nuestra personalidad. Nos muestra, despiadadamente, a esa fuerza impulsora básica oculta - muchas veces desconocida - que se canaliza diariamente en nuestra conducta personal y nos hace ser lo que somos: la compulsión. (En autores eneagramistas cristianos la palabra “compulsión” es muchas veces usada como sinónimo del término “pecado”) Frente a esta fuerza básica a la que llamamos compulsión, cada uno intenta “controlarla” a través de determinados mecanismos de defensa. Es decir, aplicando todos los elementos que hemos incorporado a través del tiempo, para “ocultar” exitosamente nuestros aspectos negativos. Nos presentamos ante el mundo con una máscara social, que de tanto usarla se transformó en nuestra máscara cotidiana. La compulsión sirve, como todo mecanismo defensivo del yo, para protegernos y ofrecernos una fuerte seguridad personal. Descubrir nuestra propia compulsión dominante es descubrir al mismo tiempo nuestra estrategia defensiva y ver claramente quiénes somos. En cada eneatipo, un valor limitado de la personalidad se convirtió en un valor absoluto. Y sabemos que todo lo que el yo considere bien absoluto lo amará apasionadamente. Es este amor apasionado el que creará la respectiva estrategia defensiva que denominamos compulsión que ayudará a proteger, alcanzar y mantener el objetivo de la realización. Es imprescindible aclarar que al descubrir nuestro eneatipo, reconocerlo, trabajarlo y trascenderlo positivamente, lo negativo de nuestra personalidad, esa “masa madre” a la que denominamos compulsión, siempre persistirá. “Redimida”, pero presente al fin.

Bibliografía

Keywords: Eneagrama, Afganistán, Babilonia, Claudio Naranjo, Conducta, Grafología, Infancia