Editorial Bruguera
Keywords: Editorial Bruguera, 1910, 1917, 1921, 1939, 1947, 1986, 2005, Alfons Figueras
Editorial española radicada en Barcelona, desaparecida en 1986, especializada en colecciones de libros de bolsillo (Libro Amigo, Cinco Estrellas, Naranja, Nova, Narrativas de hoy, Bolsilibro, Libro Ameno) literatura juvenil (Club Joven, Libro Joven, Conan, Marabú, Juvenil, Todolibro) e historietas.
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Historia
Juan Bruguera Teixidor fundó en 1910 la editorial El Gato Negro, que se especializó en novelas por entregas, libros de chistes y biografías populares. Siguiendo el ejemplo de la clásica revista de historietas TBO, aparecida sólo cuatro años antes, en 1917, Bruguera creó en junio de 1921 el semanario Pulgarcito, revista subtitulada "Periódico infantil de cuentos, historietas, aventuras y entretenimientos". Su gran éxito hizo prosperar la editorial y en 1939 sus hijos Pantaleón y Francisco Bruguera decidieron cambiar el nombre a la empresa y darle el apellido familiar. Desde 1947 Pulgarcito se publicó regularmente y la editorial aumentó sus beneficios editando otras revistas de cómic infantil leídas también con fruición por adultos: cómic de humor como El DDT, Tío Vivo o Din Dan, colecciones de novelas de consumo popular (en las que editó a autores paradigmáticos de la novela rosa como Corín Tellado o de la novela del oeste como Marcial Lafuente Estefanía) y cuadernos de historietas de aventuras como El Cachorro y El Capitán Trueno. La empresa familiar se transformó en una auténtica multinacional de la edición y se introdujo en Hispanoamérica, pero, incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, entró en crisis en los años ochenta y en 1986 desapareció tras su adquisición por el Grupo Z, quien la transformó en Ediciones B.
Bruguera se convirtió en la mayor editora de cómics de España en los años sesenta y setenta y el negocio de los tebeos se fue adaptando a las necesidades del mercado: si a fines de los cuarenta y principios de los cincuenta se publicaron revistas de bajo coste con pocas páginas, al mejorar las condiciones económicas aumentó el número de páginas, mejoró el papel y se incorporó el color. Desde los sesenta se incrementó el abanico de publicaciones y de personajes que reflejaron los cambios de la época y empezaron a editarse álbumes de los personajes más populares. La editorial poseía imprenta propia y una articulada red de distribución, por lo que eclipsó a la competencia.
Ese monopolio no generó un producto de gran calidad material, si se compara por ejemplo con los álbumes editados por esos mismos años en Francia. Lo mismo ocurría con el resto de sus publicaciones: muchos de sus libros podían venderse a precios económicos por estar impresos en mal papel que se amarilleaba enseguida y con una tinta que se corría fácilmente con el simple paso del dedo, en encuadernaciones en rústica unidas con goma pobre que se desfoliaban con gran facilidad; eso provocaba la acumulación de stocks invendibles a causa de la mala calidad material del producto; les cabe sin embargo el mérito de haber divulgado la literatura popular entre los sectores más desfavorecidos de la sociedad, si bien no fue nada generosa la retribución que daba a sus dibujantes y guionistas, víctimas de contratos leoninos.
La escuela Bruguera
En el campo de la historieta, el papel desempeñado por la editorial Bruguera en la posguerra española fue fundamental. Aunque tienen un lugar destacado en la historia del cómic español los cuadernos de aventuras editados por Bruguera, como El Cachorro, de Juan García Iranzo, o El Capitán Trueno, de Víctor Mora y Ambrós, los mayores esfuerzos de sus dibujantes se centraron en los semanarios humorísticos, entre los que destacan Pulgarcito, Tío Vivo y El DDT. En estas publicaciones colaboraron grandes autores de la historieta española como Peñarroya, Escobar, Vázquez, Ibáñez, y Raf, entre muchos otros. Los autores cómicos de Bruguera lograron configurar un estilo fácilmente reconocible, a medio camino entre el entretenimiento infantil y el costumbrismo satírico. Terenci Moix acuñó la expresión "escuela Bruguera" para referirse a la producción de historieta humorística de la editorial. Al principio, las historietas tenían una extensión de una o dos páginas y consistían más o menos en un chiste hinchado. Con el paso del tiempo, dibujantes como Ibáñez y Raf enriquecieron los argumentos incorporando más gags e ilustrando con más imaginación.
La estructura narrativa de los cómics humorísticos Bruguera sigue una pauta típica: 1. Presentación de un deseo o de un reto; 2. Esperanza e ilusión; 3. Frustración final ante la imposibilidad de hacerlo. El final casi siempre es infeliz y se ilustra con un golpe físico (persecución, golpe, caída) o psíquico (estupefacción, sorpresa, decepción) sobre el/los protagonista/s. Gráficamente la última viñeta es la más poderosa y cuidada y aglutina unas constantes argumentales y estilísticas. Las escenas tipo se repiten una y otra vez en todos los tebeos, así como un lenguaje mojigato y paródico ante la censura represiva franquista, luciendo expresiones recurrentes (interjecciones como corcho, córcholis, cáspita, etc...)
Los decorados son fundamentalmente urbanos, con fondos apenas esbozados, minimalistas y esquemáticos. El grafismo de las historietas se centra en las expresiones de los personajes, y se emplean abundantemente las onomatopeyas y símbolos cinéticos. Como consecuencia de la producción a gran escala de historietas, a partir de los años 1960, llos bocadillos dejaron de rotularse a mano y pasaron a ser mecanografiados, lo que limitaba su expresividad.
La factoría Bruguera creó un tipo de humor que perdura con fuerza en la memoria popular. Por poner un ejemplo, es evidente su impronta en las series de televisión producidas en España a partir de los años 1990: la serie Aquí no hay quien viva procede directamente de la historieta de Ibáñez 13, Rue del Percebe, y Manos a la obra está inspirada en los personajes de Pepe Gotera y Otilio.
Los personajes de las historietas Bruguera
Generalidades
Puesto que predominan las historietas de carácter costumbrista, los personajes de la factoría cómica Bruguera son, en general, un reflejo caricaturesco de la sociedad española de la época. Son personajes urbanos, como comienza a serlo la mayor parte de la sociedad española; las incursiones de Bruguera en el ámbito rural son bastante tardías y ofrecen del campo una imagen sistemáticamente negativa. Muchos de los personajes masculinos trabajan como oficinistas, y aguantan estoicamente el despotismo de sus jefes; las mujeres, por supuesto, no trabajan (ni siquiera las solteras, como las hermanas Gilda, cuyo único horizonte vital es un matrimonio de campanillas); los niños, inquietos y traviesos, acatan sin embargo incondicionalmente la autoridad paterna.
La comicidad de estos personajes deriva del abismo existente entre lo que creen ser -y a menudo, dicen ser: el lenguaje es determinante como elemento de caracterización de estos personajes-, y lo que en efecto son. Resulta inevitable ver en esto un comentario de la sociedad española de la época, ahíta de floridas retóricas oficiales pero desprovista a menudo en los aspectos materiales más básicos. El hambre de la España de posguerra encuentra un icono característico en el personaje de Carpanta (1947), de Escobar, del mismo modo que en Zipi y Zape (1948), del mismo autor, se manifiesta la rígida estructura de la familia tradicional. Don Pío (1947), de Peñarroya encarna a la perfección la vida gris y sin horizontes de la clase media española en los cuarenta y primeros cincuenta.
Sin embargo, ya desde los primeros años de Bruguera surgen personajes que implican una transgresión de la norma cotidiana: tal es el caso de la malvada Doña Urraca (Jorge), o de la mayoría de las creaciones de Manuel Vázquez, especialmente Las hermanas Gilda, primera de las historietas Bruguera en que puede verse cómo las relaciones familiares albergan tensiones destructivas. Claro que las hermanas Gilda son dos solteronas, lo que hace de ellas un blanco fácil para la sátira, y hasta ha provocado curiosas suspicacias sobre la verdadera índole de su relación. Más calado tiene la sátira de la familia tradicional, que será una constante en las historietas cómicas Bruguera durante toda su historia: al menos cuatro familias convencionales habitan las páginas de los semanarios Bruguera: La familia Pepe, de Iranzo, La familia Cebolleta y La familia Churumbel, de Vázquez, y La familia Trapisonda, de Ibáñez. Todas tienen como referente La familia Ulises, de Benejam (publicada en las páginas del TBO, revista competidora de las de Bruguera), pero con una mayor esperpentización de los roles familiares.
Y si el núcleo familiar es sede de conflictos, mucho más lo es el ámbito laboral. La mayoría de los personajes varones y adultos de Bruguera tienen un trabajo rutinario y mal pagado, en el que además deben soportar los abusos de sus jefes. Un caso paradigmático en este sentido es el de El repórter Tribulete, de Cifré: el director del periódico El Chafardero Indomable, en el que Tribulete trabaja como reportero, lo castiga y golpea con escandalosa frecuencia. Idéntica relación jefe-subordinado, aunque menos abundante en mamporros, puede verse en Don Pío, Anacleto, agente secreto, o en Mortadelo y Filemón. La relación amo/criado también es expuesta en algunas series, de las cuales la más característica es, sin duda, Petra, criada para todo, de Escobar, que se centra en la vida cotidiana de una empleada de hogar.
Mención aparte merecen los excéntricos personajes de Manuel Vázquez, como Ángel Siseñor, La abuelita Paz o Angelito, que viven en un mundo propio, completamente despreocupados de la realidad y de sus convenciones. Rompetechos, de Ibáñez, es un personaje con unas características similares, ya que a causa de su atroz miopía tiene una visión del mundo completamente distorsionada.
Clasificación
En 2005, los comisarios de la exposición La factoría de humor Bruguera, producida por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, propusieron clasificar a los personajes de las historietas cómicas de la editorial siguiendo una tipología basada en cinco grupos fundamentales:
1. Vidas frustradas: Algunos personajes se caracterizan por la frustración de sus vidas. No logran nunca lo que quieren y son unos infelices: Carpanta (Escobar, 1947), Don Pío (Peñarroya, 1947), Doña Urraca (Jorge, 1948), Pepe "el hincha" (Peñarroya, 1962), Rigoberto Picaporte (Segura, 1959).
2. Héroes imposibles: aunque están cargados de buenas intenciones, sólo consiguen provocar catástrofes. Sus historias son en general parodias de otros géneros (policiaco, de espías, de superhéroes) de la historieta u otros medios: Don Furcio Buscabollos (Cifré,1947), Mortadelo y Filemón (Ibáñez, 1958), Anacleto, agente secreto(Vázquez, 1967), Sir Tim O'Theo (Raf, 1970) y Superlópez(Jan, 1973).
3. Felices e inconscientes: Otro grupo de personajes lo forman los que viven en su propio mundo, felices e inconscientes, ajenos a las normas sociales. Entre estos personajes figuran: El loco Carioco (Conti, 1949), Ángel Siseñor (Vázquez, 1953), Agamenón (Nené Estivill, 1961), Rompetechos (Ibáñez, 1964), Angelito (Vázquez, 1964), Aspirino y Colodión (Alfons Figueras, 1966), Vázquez (Vázquez, 1968) y La abuelita Paz (Vázquez, 1969).
4. La fraternidad sádica: un cuarto grupo lo constituyen los personajes de las series encuadradas en el ámbito familiar. Las relaciones dentro de las familias de Bruguera no suelen ser nada armónicas. Destacan Zipi y Zape (Escobar, 1948),Las hermanas Gilda (Vázquez, 1949), La familia Cebolleta (Vázquez, 1951), La terrible Fifí (Nené Estivill, 1958), Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón (Segura, 1959), y La familia Churumbel (Vázquez, 1960).
5. Los personajes que personifican la incompetencia o desidia laboral y terminan provocando catástrofes: El repórter Tribulete (Cifré, 1947), El Doctor Cataplasma (Martz Schmidt, 1953 ), Petra, criada para todo (Escobar, 1954), El caco Bonifacio (Enrich, 1957), El profesor Tragacanto (Martz Schmidt,1959), el botones Sacarino (Ibáñez, 1963) y Pepe Gotera y Otilio (Ibáñez, 1966).
Los creadores
Algunos de los más conocidos creadores de la escuela Bruguera son:
- Escobar (José Escobar Saliente, 1908-1994): creador de personajes como Carpanta, Zipi y Zape, o Petra, entre otros muchos.
- Peñarroya (José Peñarroya Peñarroya, 1910-1975), padre de Don Pío, Gordito Relleno o Pepe "el hincha".
- Conti (Carlos Conti, 1916-1975), creador de Carioco.
- Iranzo (Juan García Iranzo, 1918-1998), célebre sobre todo por los cuadernos de aventuras de El Cachorro, también publicados por Bruguera, también dibujó historietas cómicas, como La familia Pepe.
- Jorge (Miguel Bernet Toledano, 1921-1960), creador, entre otros personajes, de doña Urraca.
- Alfons Figueras, nacido en 1922, autor de personajes como Aspirino y Colodíón o Topolino.
- Martz Schmidt (Gustavo Martínez Gómez, 1922-1998); obra suya son el doctor Cataplasma, el profesor Tragacanto o Deliranta Rococó.
- Giner (Eugenio Giner, 1924-1994), creador de la única serie realista de la etapa inicial de Pulgarcito, El inspector Dan de la Patrulla Volante.
- Cifré (Guillermo Cifré Figuerola, 1922-1962), creador, entre otros, del repórter Tribulete y Don Furcio Buscabollos.
- Nené Estivill (Alejandro Santamaría Estivill, nacido en 1926), que dibujó a Agamenón y La terrible Fifí.
- Segura (Roberto Segura Monje, nacido en 1927), creador de Rigoberto Picaporte y Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón.
- Raf (Joan Rafart i Roldán, 1928-1997), autor de las aventuras de Sir Tim O'Theo.
- Vázquez (Manuel Vázquez Gallego, 1930-1995).
- Gin (Jordi Ginés Soteras, 1930-1996).
- Nadal (Ángel Nadal Quirch, nacido en 1930), creador,entre otros de Pascual, criado leal.
- Sanchís (José Sanchís Grau, nacido en 1932): aunque más conocido por el personaje del gato Pumby, de Editorial Valenciana, creó para Bruguera a Robin Robot.
- Ibáñez (Francisco Ibáñez Talavera), nacido en 1936, celebérrimo creador de Mortadelo, Rompetechos o el botones Sacarino.
- Jan (Juan López Fernández, nacido en 1939), autor de Superlópez.
La factoría de tebeos Bruguera agrupó a un gran número de firmas menos conocidas: Adolfo, Alférez, Allué, Ayné, Carillo, Cerdán, Cerón, Cubero, Enrich, Esegé, Carlos Fresno, Luis Fresno, García, García Lorente, Grosset, Íñigo, Joso, Karpa, Alfons López, Rafa Vaquer, March, Martínez Osete, Muntañola, Nabau, Nicolás, Oli, Pañella, Miquel Pellicer, Jaume Perich, Pineda Bono, Raf, Rojas de la Cámara, Jaume Rovira, José Royo, Sabatés, Serna, Sifré, State Keto, Toni, Torá, Torregrosa, Tran.
También trabajaron en esta editorial los guionistas Alonso, Arrufat, Ballestín, Jesús de Cos, Julio Fernández, Rafael González, José María Lladó, Andreu Martín, Armando Matías Guiu, Francisco Pérez Navarro, Jaume Ribera, Sotillos, Montse Vives... y muchos otros.
Las revistas de historieta
- Pulgarcito (1921-1986) fue la cabecera insignia de Bruguera. Comenzó a publicarse en 1921, cuando la editorial se llamaba todavía El Gato Negro. Después vinieron, en 1969, Gran Pulgarcito y Súper Pulgarcito.
- El Campeón (1948-1949): revista de cómics de aventuras, con alguna historieta humorística.
- Tío Vivo (1957-1981): en su primera etapa (1957-1960), fue publicada por D.E.R., empresa independiente que integraban algunos destacados dibujantes de Bruguera. Luego fue absorbida por Bruguera.
- El DDT (1951-1977), revista orientada al público adulto.
- Can-Can (1958-1967), otro intento de la editorial de hacer una revista para adultos.
- Las revistas para chicas Sissy (1958) y Lily (1962)
- Din Dan (1965-1975), que desarrollaba historietas basadas en personajes de televisión.
- Bravo (1968)
- Mortadelo (1970-1983), creada aprovechando el auge del personaje de Ibáñez. Después vinieron Súper Mortadelo, en 1972, y Mortadelo Especial, en 1975.
- Otros personajes de éxito también tuvieron cabecera propia: es el caso de Zipi y Zape (1972), Sacarino (1975) y Superlópez (1985).
- ¡Más madera! (1986) fue la última revista humorística de la editorial.
Bibliografía
- Guiral, Antoni: Cuando los cómics se llamaban tebeos. La escuela Bruguera (1945-1963), Barcelona, Ediciones El Jueves, 2004
- Merino, Ana: El cómic hispánico, Cátedra, 2003
- Guía visual de la Editorial Bruguera (1940-1986), editorial Glénat, 2005
Ver también
Bruguera
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