Conciencia

Keywords: Conciencia, Atención, Años 70, Bien, Carl Jung, Conductismo, Espacio, Filosofía, Gottfried Leibniz

La conciencia, del latín conscientia, es definida en general como el conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo y de su entorno. En términos filosóficos, es la facultad de decidir según la percepción del bien y del mal. Como fenómeno psíquico, la conciencia es objeto de estudio de la psicología y la psiquiatría. Como concepto moral, de la ética, un campo de la filosofía.

Tabla de contenidos

Significado moral y significado psicológico

La conciencia moral puede llevar a diferentes personas a actuar de distinto modo, de acuerdo con sus principios. Una persona puede considerar el ir a la guerra como un deber ético mientras que otra puede creer un deber ético el evitar la guerra bajo cualquier circunstancia.

Algunas iglesias consideran el seguir la conciencia propia tan importante como el obedecer la autoridad civil y religiosa. Esto puede llevar a dilemas morales. "¿Debo obedecer a mi iglesia/milicia/líder político o debo seguir mi propia percepción del bien y del mal?".

Desde un punto de vista psicológico, la conciencia es una capacidad cognitiva relacionada con la atención, que permite a los seres humanos percibir de manera más profunda la entidad global de un objeto y su propia existencia.

El concepto filosófico de conciencia

En la filosofía el concepto de conciencia toma relieve a partir de los sistemas de René Descartes, John Locke, Gottfried Leibniz, Immanuel Kant. Descartes se planteó la duda sistemática como vía de conocimiento. Destacó la facultad del hombre de captar su propio pensamiento. Se interrogó, además, acerca de la existencia física de la conciencia. Para Locke, ésta es el conjunto de las informaciones recibidas a través de los sentidos. Leibniz, matemático y filósofo, persiguió un "alfabeto de los pensamientos humanos" semejante a un orden matemático. Kant coincidía con Locke en cuanto a que el conocimiento nos llega desde afuera, mediante los sentidos, pero el orden de esos conocimientos lo determinan mecanismos internos de la conciencia. Para Kant, la ética se sintetiza en la idea de que se debe obrar como si la regla que se utiliza para uno mismo se pudiera convertir en norma universal.

El examen científico de la conciencia, que estaba ya contenido en las ideas de Locke y Leibniz, comenzo a desarrollarse en el siglo XIX. Durante los años 70, Wilhelm Wundt creó un laboratorio de estudio de la conciencia. Su propósito era investigar cómo se forman las sensaciones, las imágenes en el cerebro, la memoria, las percepciones de tiempo y espacio, etcétera. Wundt desarrolló su trabajo sobre la base del único medio de que disponía, que era la instrospección: es el propio individuo quien mejor puede examinar el comportamiento de su conciencia.

Conciencia e inconciente

Johann Herbart fue el primero en plantear que algunas ideas pueden estar en estado latente, mientras otras están activas. Esas ideas en estado larvario o de "tendencia" fueron estudiadas a fondo por Sigmund Freud, que abrió el campo de lo que llamó "lo inconciente" o el inconciente, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, lo que significó un viraje sobre el discurso científico que se venía desarrollando. Freud llevó los estudios hacia el aspecto menos conocido por el sujeto. Para Freud, la actividad inconciente determina la conducta de los individuos tanto o más que las ideas concientes. Y las ideas inconcientes a su vez son modeladas por las experiencias infantiles. Cuando éstas producen trauma (herida), la conciencia las sepulta en el inconciente, desde donde siguen sin embargo influyendo en la conducta. Para explorar el inconciente, Freud desarrolló el método llamado psicoanálisis. Esa exploración tenía al mismo tiempo dos objetivos: el autoconocimiento y el alivio o curación de trastornos de conducta e incluso de patologías mentales severas.

De forma paralela a las ideas de Freud, el marxismo (inspirado en la filosofía de Hegel) sostenía que la conciencia de clase era determinante en los actos de los seres humanos, llevando el concepto de conciencia al terreno político práctico y definiendo de hecho al ser humano por sus decisiones en tanto partícipe de un grupo social.

Psicoanálisis y marxismo

Para Karl Marx, el problema ético se resuelve según el criterio de clase. La clase dominante impone sus concepciones ideológicas, sus ideas del bien y del mal, y priva al individuo de conciencia, la que solo se recupera si se percibe la pertenencia a una clase, que informa toda la visión del mundo. Las decisiones las tomará entonces de acuerdo al interés de su grupo.

Freud creía también en esa superestructura dominante, sin ser ni marxista ni clasista. Consideraba que la represión de los impulsos sexuales de la "libido" (el deseo) es el eje de la cultura. Esa censura se expresa a través del Superyó, que es la "voz" que indica lo que se puede y no se puede hacer y determina las ideas del bien y del mal. La sociedad resuelve la tensión de la libido "sublimando" sus impulsos. Por ejemplo, convirtiendo la energía sexual en ímpetu guerrero, o en veneración de las virtudes morales de una persona, o traduciéndola en estatuto moral (la familia, la patria), así como a un vínculo erótico se lo encauza en profunda amistad.

El psicoanálisis se convirtió en la teoría psicológica dominante en Europa, principalmente en Francia, y en algunos países de América, como la Argentina. Las primeras críticas a esta escuela surgieron desde sus propias filas. El psiquiatra suizo Carl Jung, discípulo de Freud, elaboró la teoría del inconsciente colectivo. Según Jung, los individuos se comportan de acuerdo a ciertas ideas ancestrales que son básicamente sanas y contienen tanto una cosmogonía como una ética. Si bien estas ideas están en el inconciente profundo, son tan determinantes que se perciben fácilmente en el lenguaje y en toda la iconografía creada por los humanos, desde el arte a la publicidad. Jung escribió que prefería estudiar la conducta normal, y no la conducta patológica.

Nuevos estudios sobre la conciencia

Los Estados Unidos, donde el psicoanálisis no hizo escuela, fueron la cuna de nuevos estudios sobre la conciencia. Incluso, de posturas que desdeñaban la oposición conciencia-inconciente y la idea general de conciencia. En las primeras décadas del siglo XX, algunos piscólogos volcaron el fiel de la balanza sobre la conducta como objeto de estudio. Para John Watson, todo estaba en el comportamiento. De hecho escribió que se podría estudiar la psicología humana sin hacer una sola mención a la conciencia. Watson creó la escuela de psicología conocida como conductismo.

Hacia los años 50 del siglo XX el estudio científico del sueño descubrió que éste no implica la desaparición de la conciencia, sino otro tipo de actividad cerebral cercana a aquella. Los movimientos oculares rápidos (REM, por las siglas de las palabras inglesas Rapid Eyes Movement) se producen durante el sueño, a intervalos de unos 90 minutos. El estudio de la fase REM reveló que en esos momentos las ondas registradas por un encefalograma son similares a las de la vigilia. Esto sugirió la posibilidad de ampliar el concepto de conciencia. En esos años, apareció la idea de "estados alterados" de conciencia, que se difundió rápidamente en la cultura estadounidense. La utilización de alucinógenos, la meditación, la creencia en percepciones extrasensoriales referían a una percepción del mundo más profunda que la habitual, no ubicada en lo inconciente, sino en zonas no exploradas de la conciencia.

Ese movimiento cultural, de fondo místico, muchas veces rechazado por la ciencia, parecía expresar, sin embargo, la necesidad comprender toda la actividad y el potencial de la mente humana. E implicaba que las ideas morales convencionalmente aprobadas debían ser sujetas a revisión. Para muchos, el uso de sustancias alucinógenas significó poner al descubierto la parte oculta de la conciencia y una amplitud de visión que estaba más allá del bien y del mal.

Trabajos de laboratorio

Los trabajos de laboratorio durante las últimas décadas del siglo XX, con nuevas tecnologías, sobre todo la resonancia magnética, mostraron de qué modo se organiza la memoria, en qué zonas del cerebro se producen las imágenes, cómo los individuos reconocen unos objetos de otros, cuál es la región cerebral de las decisiones, cómo se comportan los neurotrasmisores, el papel de procesos fisiológicos en el desarrollo de trastornos mentales y, en general, las bases biológicas de la psiquis humana, incluyendo la ética, que parece tener su lugar en la corteza cerebral.

Las neurociencias, observando los cerebros en actividad, comenzaron así a librar una batalla con las ideas de Freud y el psicoanális, en especial la de la existencia del inconciente y el trauma infantil como explicación dogmática del malestar neurótico. En el terreno de los medios de difusión, esta polémica se expresó en la oposición maniquea entre el uso de psicofármacos y los métodos del psicoanálisis.

Keywords: Conciencia, Atención, Años 70, Bien, Carl Jung, Conductismo, Espacio, Filosofía, Gottfried Leibniz