Primer bloqueo de Iquique, Combate Naval de Iquique y Combate Naval de Punta Gruesa
Keywords: Primer bloqueo de Iquique, Combate Naval de Iquique y Combate Naval de Punta Gruesa, 1879, Anecdotario del Combate Naval de Iquique, Antofagasta, Arequipa, Arica, Armada de Chile, Arturo Prat Chacón, Callao
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Antecedentes
thumb|200px|Capitán de Navío Miguel Grau Seminario, Comandante de la I División Naval peruana y Comandante del monitor "Huáscar" Cuando el 5 de abril de 1879, se supo en Lima de la Declaratoria de Guerra del Gobierno de Chile, en el Callao, la Escuadra Peruana, se encontraba, con sus naves completamente inoperativas; la “Independencia”, se encontraba en dique con sus calderas en tierra, el «Huáscar», se encontraba desarmado, sin su artillería; sólo las naves menores, se encontraban operativas, entre ellas las corbetas “Unión” y “Pilcomayo”.
Tanto Chile como Perú, tenían claro que la guerra tenía que llevarse en etapas. La primera de ellas, era, tener el control del mar, para abastecer al ejército en campaña, dadas las enormes distancias a que se encontraban los teatros de operaciones de sus bases logísticas. Por tanto, la destrucción de la Escuadra Peruana, era, para Chile, de vital importancia. Por ello, se diseñó en Santiago la Campaña Naval y en Lima, causó honda preocupación, dada las condiciones en que se encontraban las principales naves de guerra peruanas, en el Callao.
El Gobierno de Lima, tenía el temor, de que en los primeros días de la guerra, se presentara en el Callao, la flota chilena y destruyera las naves de guerra peruanas, que por otro lado, de haber sido el caso, no se hubieran podido defender. Por tanto, la Escuadra chilena, sólo hubiera tenido que enfrentarse con la artillería de los Castillos del Callao. Ello hubiera sido desastroso para el Perú, ya que de haberse producido tal hecho, desde el inicio, Chile hubiera tenido el control del litoral y del mar, asegurado sus abastecimientos para sus ejércitos, tomando el control de los principales puertos del extenso litoral peruano y aislando al I Ejército del Sur con sede en Iquique al mando del General de División Juan Buendía y al II Ejército del Sur con sede en Arequipa al mando del Coronel Segundo Leiva.
Algún sector del Gobierno de Santiago, era partidario de iniciar la Guerra del Pacífico, golpeando el principal puerto peruano; sin embargo, el Contralmirante Juan Williams Rebolledo, era partidario de bloquear Iquique, que a la sazón se había convertido el segundo puerto más importante: se equivocó; cuando reaccionó y decidió el golpe en el Callao, ya era muy tarde, la Escuadra Peruana, ya no estaba en ese puerto: En esos momentos navegaba para golpear la retaguardia chilena. Cuando se dio cuenta de ello el almirante chileno, desesperadamente intentó navegar al sur para proteger su retaguardia, que estaba conformada por lo buques de guerra del tipo corbeta «Esmeralda» y cañonera “Covadonga”. Nuevamente sería muy tarde. Las naves peruanas “Huáscar” e “Independencia”, que conformaban la I División Naval, al mando del Capitán de Navío Miguel Grau Seminario, navegaban en aguas de Iquique, acechando al enemigo.
El 2 de abril de 1879, el gobierno de Chile dirigió al contralmirante Juan Williams Rebolledo, comandante en jefe de su escuadra, el siguiente mensaje confidencial:
“Declaración de guerra al Perú inminente. Godoy y Lavalle se retiran mañana. Procedan como en campaña. Godoy me dice: Situación escuadra en Callao mal. Atacarla por sorpresa al amanecer sería muy seguro pero preferible atacarla fuera del alcance baterías. Ejército peruano 6,080 plazas efectivas todas armas. 2,500 gendarmes y policías”.
Poco después trasmitió un nuevo mensaje:
“Se sabe ya en Lima declaración de guerra. Usted procurará destruir o inhabilitar la escuadra peruana, impedir la fortificación de Iquique o destruirla, aprehender transportes, bloquear puertos y proceder en todo con amplias facultades. Fdo. A. Saavedra. Ministro de Guerra“.
thumb|right|250px||Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón, Comandante de la "Esmeralda", del Bloqueo de Iquique y Héroe del Combate Naval de Iquique
Sin embargo, el comando naval chileno, en lugar de aprovechar su superioridad y atacar en primera instancia a la flota peruana aún surta en el Callao, dispuso bombardear los puertos sureños del Perú al tiempo que ordenó bloquear el de Iquique, ubicado al extremo sur del país, lo que se efectuó el mismo día de la declaratoria de guerra. El error del almirante Williams le iba a resultar muy caro, pues cuando se decidió finalmente a incursionar en el Callao, ya era tarde: La Primera División Naval, es decir el “Huáscar”, la “Independencia” y los transportes “Chalaco”, “Limeña” y “Oroya”, acompañados por el “Manco Cápac”, de la Segunda División Naval, habían zarpado el 16 de mayo rumbo a Arica, escoltando al presidente Mariano Ignacio Prado y a su Estado Mayor, lugar donde arribaron cuatro días después. El “Huáscar” se hizo a la mar con una tripulación de doscientos hombres. La oficialidad naval, encabezada por Miguel Grau, estaba integrada por un capitán de fragata, un capitán de corbeta, tres tenientes primeros, tres tenientes segundos y un alférez de fragata. En calidad de oficiales mayores contaba con cuatro cirujanos y ocho aspirantes de marina. Poseía ocho maquinistas, en su mayoría británicos contratados y veinticinco oficiales de mar. Asimismo tenía 42 artilleros y dos destacamentos del ejército: la columna Constitución y la guarnición del Batallón Ayacucho Nº 3, integrados por 45 soldados al mando de dos capitanes. Disponía igualmente de una dotación de marineros, grumetes, cabos de fogoneros y carboneros.
Una vez en Arica, los peruanos recibieron la noticia de que el grueso de la flota chilena navegaba hacia al Callao y que tres buques enemigos, la corbeta «Esmeralda», la cañonera “Covadonga” y el transporte “Lamar” permanecían bloqueando Iquique. También supieron que un convoy sureño transportaba a dos mil quinientos soldados desde Valparaíso hacia Antofagasta. Esta situación requería medidas inmediatas, razón por la cual el presidente peruano dispuso que el “Huáscar” y la “Independencia” avanzaran hacia Iquique con órdenes de romper el bloqueo y capturar o destruir las naves chilenas; que luego atacaran el convoy de Valparaíso; y, finalmente, que sabotearan la maquina de filtración de agua de Antofagasta para evitar que pueda ser utilizada por las tropas adversarias.
El Combate Naval de Iquique
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A las 08H00 del 21 de mayo los blindados alcanzaron su objetivo y de inmediato se aproximaron para neutralizar a los buques chilenos que se encontraban en la entrada de la bahía. Sorpresivamente y no obstante su inferioridad, estos rehusaron rendirse y se dispusieron a dar combate. Al comprender que no quedaba más remedio que resolver la situación por la vía de las armas, el comandante Grau arengó entonces a su tripulación:
“Tripulantes del Huáscar. Ha llegado la hora de castigar a los enemigos de la patria y espero que lo sabréis hacer cosechando nuevos laureles y nuevas glorias dignas de brillar al lado de Junín, Ayacucho, Abtao y 2 de Mayo. ¡Viva el Perú!”.
[[Imagen:Pratsantiago.jpg|left|thumb|300px|Monumento a Arturo Prat Chacón en ]]
Casi a la misma hora, cuando la neblina comenzaba a despejarse el vigía de la “Covadonga”, gritó: “¡humos al norte!”. El Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza comunicó el hecho al Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón, comandante de la «Esmeralda».
La corbeta «Esmeralda», la principal nave chilena, disponía de una tripulación de casi doscientos hombres, número similar a la dotación del “Huáscar”. La arenga de su comandante no fue menos emotiva: | “¡Muchachos: La contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”.
Los gritos de ¡Viva el Perú! y ¡Viva Chile! retumbaron en los dos extremos de las aguas de Iquique, testigos silenciosas del primer duelo de envergadura entre dos de las mejores marinas del continente americano. El "Huáscar" entonces entró en acción.
La «Esmeralda» era una corbeta de madera de 850 toneladas, con 200 caballos de fuerza; 8 cañones de 40 libras, 4 de 30 libras y 2 de 6 libras. El monitor “Huáscar”, desplazaba 1,130 toneladas, tenía un blindaje de 4 ½”, 2 cañones de 300 libras de lenta avancarga, ubicados en una torre giratoria, cuyo mecanismo era manual, y su desplazamiento de banda a banda tomaba no menos de media hora.
Durante los primeros treinta minutos, el “Huáscar” se enfrentó sólo en maniobras envolventes contra los dos buques de guerra adversarios. Sin embargo, cuando la ”Independencia” se aproximó para entrar en combate, la “Covadonga”, al mando del Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza, empezó a alejarse del escenario rumbo al sur, por lo que Grau ordenó al Capitán de Fragata Juan Guillermo Moore Ruiz darle caza, lo que este ejecutó de inmediato, virando su nave en dirección a Punta Gruesa.
Sin escapatoria la «Esmeralda» por el cerco del “Huáscar”, que la perseguía en las evoluciones que la corbeta realizaba entre la rada de Iquique y el Colorado. En un principio, Grau ordenó fuego por elevación a fin de lograr la rendición del adversario, el cual ignoró el gesto y más bien respondió con una andanada de proyectiles que fueron incapaces de atravesar la coraza del “Huáscar”, rebotando en el mismo. De otro lado, las posteriores maniobras de la «Esmeralda», que se mantenía muy pegada a tierra, limitaban el uso de la artillería peruana por temor a que los proyectiles alcanzaran a la población de Iquique y le causaran daños materiales y pérdidas de vidas.
Los peruanos de la playa, instalaron una batería con cañones de 9 libras, y comenzaron a cañonear a la corbeta chilena, impactando una de ellas en su cubierta y matando a tres tripulantes.
El combate entre ambas naves se prolongaría más de tres horas. A los 60 minutos de iniciada la lucha y previo ablandamiento de artillería, Grau decidió terminar el dramático encuentro recurriendo al espolón. El barco peruano entonces ejecutó una maniobra de movimiento y avanzó por el sur, pero la “Esmeralda” salió entonces al norte, muy cerca de tierra, por lo que el “Huáscar” gobernó directamente sobre ella. En dos ocasiones la corbeta se defendió del espolón presentando la aleta en el primer intento y la proa en el otro, de manera que los impactos no le hicieron mayor efecto. El intercambio de artillería, sin embargo, continuaba y la nave adversaria pese al castigo recibido no se rendía, replicando con todo su poder de fuego.
Fue durante el primer espolonazo, cuando las dos embarcaciones estuvieron en contacto, que el aguerrido Capitán de Fragata Arturo Prat, consciente que su nave no tendía posibilidad de sostener un combate convencional con posibilidades de éxito, en un singular acto de heroísmo intentó abordar el “Huáscar” y acompañado sólo del sargento Juan de Dios Aldea, espada y pistola en mano, al grito de “¡al abordaje muchachos!” se arrojó sobre el “Huáscar”. Una vez a bordo, avanzó hacia la torre de mando, en el trayecto hacia la torre, ultimó a un oficial de señales, el Teniente Segundo Jorge Velarde, quien le salió a cerrarle el paso.
El galante comandante de la «Esmeralda» sin embargo, resultó muerto por una nutrida descarga junto con su no menos valeroso acompañante, el Sargento Juan de Dios Aldea, cuando estuvo próximo a la torre Coles.
Al producirse el segundo espolonazo, un segundo intento de abordaje por otros doce tripulantes chilenos, al mando del Teniente Primero Ignacio Serrano, resultó también infructuoso y éstos sucumbieron, cumpliendo con su deber. La historia ha registrado para la posteridad que el noble Capitán de Navío Miguel Grau Seminario, intentó impedir la muerte de Arturo Prat Chacón, pero el fragor de la lucha, que no conoce ni de héroes ni condiciones, impidió consumar este gesto.
¡Tiempos aquellos en que dos grandes comandantes que legaron a peruanos y chilenos una lección de nobleza y heroísmo!
Recién al tercer impacto con espolón y dos cañonazos que dieron a boca de jarro, la «Esmeralda» se partió y se hundió con su pabellón al tope en el mástil. El dramático combate concluyó a las 12H10. En total el “Huáscar” disparó cuarenta proyectiles. Los chilenos acusaron 135 muertos. Los peruanos perdieron al joven Teniente Segundo Jorge Velarde y siete marineros resultaron heridos. De inmediato Grau, antes de avanzar hacia la “Covadonga”, dispuso el salvataje de los 62 sobrevivientes, cuyo último comandante, el Teniente Segundo Luis Uribe Orrego, agradeció el humanitario gesto del comandante del “Huáscar”.
Combate Naval de Punta Gruesa
thumb|left|200px|Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza, Comandante de la cañonera "Covadonga" 200px|thumb|right|Capitán de Navío Juan Guillermo Moore Ruíz, Comandante de la fragata blindada "Independencia", siniestrada frente a Punta Gruesa.
El triunfo peruano se vio opacado cuando la “Independencia”, luego de tres horas de persecución, encalló en un arrecife frente a Punta Gruesa, mientras intentaba entrar al espolón, por tercera vez a la escurridiza “Covadonga”, y se hundió, perdiendo así el Perú 26 marinos, entre muertos y heridos y un blindado de dos mil toneladas, por intentar capturar una vieja nave de madera de 412 toneladas. Durante esta acción, un proyectil de 250 libras de la “Independencia” logró atravesar a la goleta chilena de babor a estribor, rompió el palo del trinquete, mató a dos tripulantes, incluido un cirujano y destruyó uno de sus botes.
Los chilenos registraron nueve bajas, tres de los cuales fueron muertos. Dispararon asimismo contra la “Independencia”, 59 cañonazos, 45 tarros de metralla y 3,400 tiros de balas de fusil. Figurara o no el arrecife en las cartas de navegación, el comandante Moore cometió un error imperdonable que sólo reivindicaría con su valiente inmolación ocho meses después al frente de las baterías de Arica en la batalla del mismo nombre.
A partir de ese momento Grau y el “Huáscar” quedaron prácticamente solos para enfrentar a la casi intacta flota chilena. Ambos se convertirían en el último escollo que impediría al ejército de aquel país controlar el mar e iniciar la campaña terrestre.
Chile perdió una corbeta de madera de 850 toneladas, mientras que Perú, por la mala maniobra del comandante Moore, perdió un blindado de 3,000 toneladas
Ver también
- Guerra del Pacífico
- Anecdotario del Combate Naval de Iquique
- Lista de artículos relacionados con Perú
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- Historia de Bolivia
- Historia de Chile
- Historia del Perú
- Marina de Guerra del Perú
- Monitor Huáscar en Punta Angamos
- Armada de Chile
Enlaces externos
- Página de la Marina de Guerra del Perú
- Los héroes olvidados (página chilena)
- Guerra del Pacífico según la armada chilena
- Página peruana
- Ejército de Chile
