Carlos IV de España
Keywords: Carlos IV de España, 1748, 1788, 1808, 1819, Alfonso XIII de España
[[imagen:FamilyofCharlesIV.jpg|framed|Carlos IV y la reina María Luisa, de La familia de Carlos IV por Goya]]
Carlos IV de España (Portici, Nápoles, 1748 - Roma, 1819) Rey de España.
Sucedió a su padre, Carlos III, al morir éste en 1788. Fue un rey poco inclinado a los asuntos de gobierno, que dejó en gran medida en manos de su esposa María Luisa de Parma y del amante de ésta, Manuel Godoy. A la muerte de Carlos III, el empeoramiento de la economía y el desbarajuste de la administración revelan los límites del reformismo, al tanto que la Revolución Francesa pone encima de la mesa una alternativa al Antiguo Régimen. Conforme llegan las noticias de Francia, el nerviosismo de la corona crece y acaba por cerrar las Cortes que, controladas por Floridablanca (mantenido en el poder por consejo de su padre), se habían reunido para reconocer al Príncipe de Asturias. El aislamiento parece ser la receta para evitar la propagación de las ideas revolucionarias a España. Se pone fin a los proyectos reformistas del reinado anterior y los sustituyó por el conservadurismo y la represión (fundamentalmente a manos de la Inquisición, que detiene a Cabarrús, destierra a Jovellanos y despoja de sus cargos a Campomanes).
La actitud vacilante de Floridablanca ante los sucesos de Francia y su incapacidad para neutralizar la propaganda revolucionaria francesa en España trae como consecuencia su relevo del poder en febrero de 1792, y su posterior encarcelamiento. Es sustituido por su poco amigo el Conde de Aranda, ex primer ministro de Carlos III, amigo de Voltaire y de otros revolucionarios franceses, a quien el rey encomienda la difícil papeleta de salvar la vida del rey Luis XVI de Francia. El Conde de Aranda intenta unas buenas relaciones con Francia, al tiempo que relaja las leyes de prensa, pero su política apaciguadora muy pronto demostró ser un fracaso. En agosto de 1792 el rey francés fue encarcelado y quedó proclamada la República. En estas circunstancias, el 15 de noviembre de 1792 se produce la destitución del Conde de Aranda y su substitución por Manuel Godoy.
Desde 1792, además, el desarrollo de los acontecimientos en Francia condicionó la política internacional en toda Europa y arrastró también a España: tras la ejecución de Luis XVI por los revolucionarios, España rompe, por primera vez en noventa años, su alianza con Francia y participa, junto a las restantes monarquías europeas, en la Guerra de la Convención (1794-95), en la que resultó derrotada por la Francia republicana, fruto del desastroso abastecimiento, la pésima preparación del ejército y la escasa moral de la tropa frente a los enardecidos sans culottes franceses. Las tropas revolucionarias entran en Cataluña y Guipúzcoa.
Presionado por los avances franceses, Godoy cambia el signo de la política exterior, pactando una paz separada con Francia (tratado de Basilea), por el que a cambio de la retirada del suelo español, los franceses obtienen la colonia de Santo Domingo. La alianza con Francia va más allá, mediante los dos tratados de San Ildefonso (1796 y 1800). Los intereses coloniales y el miedo a las apetencias de Gran Bretaña pesan más que el regicidio. En consecuencia, España colaboró con Francia en su guerra contra Inglaterra de 1796-1797, de nuevo en 1801 atacando a Portugal (Guerra de las Naranjas, que proporcionó a España la población de Olivenza) y, por último, en 1805, poniendo la flota española a disposición de Francia para enfrentarse a Gran Bretaña en la batalla de Trafalgar (en la que se perdió la escuadra). Con tal sucesión de guerras se agravó hasta el extremo la crisis de la Hacienda; y los ministros de Carlos IV se mostraron incapaces de solucionarla, pues el temor a la revolución les impedía introducir las necesarias reformas, que hubieran lesionado los intereses de los estamentos privilegiados, alterando el orden tradicional.
Esa descomposición de la Monarquía se agudizó tras el Motín de Aranjuez (1808), por el que el príncipe heredero, Fernando VII, eliminó a Godoy del gobierno, apartó a su padre del Trono y se puso finalmente en su lugar. Carlos llamó entonces en su auxilio a Napoleón, con quien había acordado poco antes dejar paso libre a las tropas francesas para invadir Portugal y luego repartírselo entre ambos (mediante el pacto de Fontainebleau); pero, aprovechando la debilidad de los Borbones españoles, Napoleón prefirió ocupar también España (dando comienzo la Guerra de la Independencia, 1808-1814) y se llevó a la familia real a Bayona (Francia); allí hizo que Fernando devolviera la Corona a Carlos, que a su vez se la cedió a Napoleón -como le había prometido-, para que éste terminara por entregarla a su hermano José, que reinaría como José I.
Carlos permaneció prisionero de Napoleón hasta la derrota final de éste en 1814; pero en aquel año fue Fernando VII el repuesto en el Trono español, manteniendo a su padre desterrado por temor a que le disputara el poder. Carlos y su esposa murieron exiliados en la corte papal.
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| Predecesor: Carlos III | Rey de España 1788 - 1808 | Sucesor: José I |
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