Cardenal (Catolicismo)
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Un cardenal es un oficial de alto rango eclesiástico de la Iglesia Católica Romana, que queda justo por debajo del Papa y que es elegido por este como miembro del Colegio cardenalicio durante un consistorio. Los deberes del Colegio incluyen aconsejar al Papa, gobernar las varias archidiócesis, gestionar la Curia romana y velar por la administración de la Santa Sede. Como los Cardenales forman parte del clero de Roma, a cada uno se le asigna una Iglesia de la ciudad de Roma.
Desde el siglo XIII a los cardenales se les distingue por sus vestimentas púrpuras:
- Una sotana,
- Un capelo cardenalicio: un sombrero púrpura. En la antigüedad era el signo que llevaban los esclavos liberados. También lo usaban los ciudadanos libres en las fiestas y solemnidades),
- Un birrete y,
- Un anillo cardenalicio, es besado tradicionalmente por los católicos al saludarle. Los cardenales reciben este anillo como signo de su matrimonio con la Iglesia de Roma y con toda la Iglesia universal. En su interior, estos anillos tienen grabado el escudo de armas del Papa.
El color púrpura brillante simboliza la disposición del cardenal a morir por su fe.
Al morir un Papa, los cardenales rigen la Iglesia durante el periodo de sede vacante; aquellos de menos de 80 años son también responsables de elegir al siguiente Papa.
El Papa Sixto V limitó el número de cardenales a 70 (seis cardenales obispos, 50 cardenales presbíteros y 14 cardenales diáconos). Todos los papas desde Juan XXIII han desoído esta limitación para convertir el Colegio cardenalicio en un cuerpo más representativo. El Papa Juan Pablo II aumentó en 31 cardenales durante un consistorio el 21 de octubre de 2003, llevando el número de cardenales en aquel momento a 194. En el momento de la muerte de Juan Pablo II, 117 de los entonces 183 cardenales cumplían el requisito de edad para ser electores.
El término "cardenal" deriva del latín cardo o bisagra, lo cual sugiere el papel de fulcro (punto de apoyo) que juegan: ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la iglesia, en torno a su pastor, el Papa, y con éste, en torno a Jesucristo. Por el color de rojo de sus vestimentas, también coinciden en su nombre con el pájaro del mismo nombre.
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Órdenes
De acuerdo con el canon 350 de la ley canónica, el Colegio cardenalicio se divide en tres órdenes:
- el orden episcopal (cardenales obispos),
- el orden presbiteral (cardenales presbíteros), el grupo más numeroso; son los cardenales con deberes pastorales como arzobispados y
- el orden diaconal (cardenales diáconos).
La mayoría de los cardenales obispos son aquellos a los que el Papa asigna el título de una iglesia suburbicaria. Este grupo elige un Decano del colegio cardenalicio como superior del colegio, el primero entre iguales; esta elección debe ser aprobada por el Papa.
Si así lo desea el Papa, los patriarcas de las iglesias de rito oriental también pueden ser nombrados cardenales obispos.
El Papa asigna un título o diaconato en Roma a los cardenales presbíteros y cardenales diáconos. Todos los cardenales presbíteros y casi todos los cardenales diáconos son en realidad obispos.
Originariamente cualquier hombre católico puede ser nombrado para el Colegio. Por ejemplo, en el siglo XVI, Reginald Pole fue cardenal durante 18 años antes de ser ordenado sacerdote. Actualmente sólo los obispos suelen ser nombrados cardenales.
El canon 351 requiere de forma específica que un cardenal se encuentre al menos en la orden del sacerdocio; aquellos que no sean ya obispos deberán recibir la consagración episcopal. Una excepción reciente es la de Rev. Avery Dulles, S.J., sacerdote en el momento de su elevación a cardenal en 2001. Solicitó del Papa Juan Pablo II la dispensa de la consagración episcopal debido a su avanzada edad. Como tal, no puede convertirse en cardenal obispo a no ser que se le consagre como obispo.
Cardenal secreto
Además de los cardenales nombrados, un Papa puede nombrar cardenales in pectore, expresión latina que significa en el pecho. A un cardenal in pectore sólo lo conoce el Papa, ni siquiera el propio cardenal conoce dicha elevación. Los cardenales in pectore lo son para protegerlos a ellos o a sus congregaciones de represalias en caso de conocerse su identidad.
Si las condiciones cambian de forma que un cardenal secreto pasa a estar seguro, el papa puede hacer público el nombramiento del cardenal in pectore en cualquier momento, precediendo a aquellos de su consistorio original. Si un papa muere antes de revelar la identidad de un cardenal in pectore, el cardenalato expira.
Este fue el caso con el papa Juan Pablo II, quien nombró a un cardenal in pectore durante su pontificado que permaneció secreto incluso hasta su muerte el 2 de abril de 2005. Se especuló mucho con la posibilidad de que el testamento del Santo padre contuviese en nombre del cardenal in pectore, pero no fue así.
Otros privilegios
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- Si el cardenal no es un obispo, se le conceden los privilegios ceremoniales de un obispo.
- Los cardenales colocan un galero rojo con quince borlas, antiguo símbolo de su cargo, encima de su escudo de armas.
- Desde 1630, los cardenales ostentan el tratamiento de Eminencia, y la palabra "Cardenal" pasa a ser parte del nombre del prelado, tradicionalmente antes del nombre (en los países anglosajones esto sucede antes del apellido como, por ejemplo, John Cardinal O'Connor). Es decir el Cardenal McCarrick es "Su Eminencia, Cardenal Theodore McCarrick, Arzobispado de Washington."
Historia
Los cardenales no siempre han elegido al Papa: el Papa era originalmente elegido por la gente de Roma, aunque durante la época medieval se fue restringiendo el derecho de elección gradualmente hasta que únicamente los cardenales tenían derecho al mismo. El Papa puede sustituir al Colegio cardenalicio por otro cuerpo de electores en cualquier momento; de hecho han habido propuestas en el pasado para hacer que el Sínodo de obispos lleve a cabo esta función (no se han adoptado dichas propuestas porque, entre otras razones, el Sínodo de obispos sólo puede reunirse bajo petición del Papa).
En tiempos más modernos, los monarcas ingleses y franceses tenían a cardenales como primeros ministros —Wolsey en Inglaterra, Richelieu y Mazarino en Francia. Estos hombres eran cardenales no por sus funciones religiosas sino porque permitían que sus reyes les pagasen con los impuestos eclesiásticos. Roma aceptaba la pérdida de dichos impuestos para proteger el resto de su propiedad e impuestos.
