Campo de Gurs

Keywords: Campo de Gurs, 1939, 1946, Alemania, Alsacia, Aquitania, Armisticio, Baden

Gurs, une drole de syllabe,
comme un sanglot
qui ne sort pas de la gorge.*

Louis Aragon

*Gurs, una extraña sílaba, como un sollozo que no consigue salir de la garganta (Gurs, leído como gyyyyyrs)


Tras la victoria de Franco sobre la República española en 1939, numerosos combatientes, junto con sus familiares y otras personas que temían la represalia franquista, huyeron a Francia. El gobierno francés construyó varios campos para dar acogida a estos refugiados. El más importante fue el campo de Gurs, construido junto a la ciudad del mismo nombre, región de Aquitania, departamento de Pirineos Atlánticos, 84 kilómetros al este de la costa atlántica y 34 kilómetros al norte de la frontera española.

Para emplazamiento se eligió un cerro alargado, con el lomo plano, de tierra arcillosa, cuya utilidad agrícola era prácticamente nula: algo de maíz y dehesa para ganado vacuno. thumb|250px|Ilot El campo medía unos 1.400 metros de largo y 200 de ancho. Una única calle lo atravesaba a lo largo. A ambos lados de esta calle se cercaron parcelas de 200 metros de largo y 100 de ancho, llamadas ilot, siete a un lado y seis al otro. Las parcelas estaban separadas del camino y entre sí por alambradas. Éstas eran dobles por la parte trasera, formando un pasillo por el que circulaban los guardias del exterior.

En cada parcela se montaron 30 barracones, en total 382. Estaban construidos con delgadas tablas de madera y cubiertos con tela embreada, siendo todos de construcción y tamaño idéntico. Cada uno tenía una superficie de 25 metros cuadrados y en ocasiones de máxima ocupación del campo, en cada barracón llegaron a alojarse 60 personas. La comida era escasa y pésima, no había servicios sanitarios. Ni existía agua corriente ni saneamiento. El campo no estaba drenado. La zona, debido a la cercanía del Atlántico, recibe mucha lluvia, lo que hacía que el campo arcilloso fuese, exceptuando los meses de verano, un permanente barrizal. Los reclusos, con las pocas piedras que encontraban, construían sendas para atajar malamente el problema del barro.

En cada ilot existían rudimentarios aseos, no otra cosa que abrevaderos para animales, y un tablado de unos 2 metros de altura, a los que se accedía mediante peldaños y sobre los que estaban construidos los retretes. Debajo del tablado estaban colocadas grandes tinas que recogían los excrementos. Una vez llenas, eran transportadas en carros fuera del campo. Alrededor del campo se construyeron las dependencias para alojar a la administración y al cuerpo de guardia. La administración y custodia del campo estaba bajo mando militar.

Los habitantes de los lugares vecinos podían acercarse al campo y vender alimentos a los reclusos. Durante algún tiempo, el comandante permitió que unas mujeres recluidas alquilasen un carro con caballo y les dejaba salir del campo y comprar más económicamente provisiones. Había servicio de correo y, también ocasionalmente, se permitían las visitas.

Los reclusos que llegaron de España fueron diferenciados en cuatro grupos con denominaciones francesas, aquí traducidas al español:

Brigadistas
Habían pertenecido a las brigadas Internacionales luchando por la república española. Por sus nacionalidades alemanas, austriacas, checas, etc., no les era posible volver a sus países de origen. Unos consiguieron huir y otros muchos acabaron por alistarse en la legión extranjera francesa.
Vascos
Eran gudaris (nacionalistas vascos) que habían salido del cerco de Santander y trasladados por mar al bando republicano, habían continuado luchando fuera de su tierra. Por la cercanía en Gurs con su tierra de origen, prácticamente todos consiguieron encontrar avales que les permitieron abandonar el campo y encontrar trabajo y refugio en Francia.
Aviadores
Eran miembros del personal de tierra de la aviación republicana. Al tener oficio mecánico les resultó fácil encontrar empresarios franceses que al darles trabajo, les permitió abandonar el campo.
Españoles
Eran agricultores y de oficios poco reclamados. No tenían a nadie en Francia que se interesase por ellos. Eran un carga para el gobierno francés y por ello éste les animó, de acuerdo con el gobierno franquista, a que volviesen a España. Así lo hizo la gran mayoría, siendo entregados en Irún a las autoridades franquistas desde donde eran trasladados al campo de Miranda Ebro para su depuración de responsabilidades políticas.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés privó de libertad a los alemanes que se encontraban en Francia. Muchos de ellos fueron encerrados en el campo de Gurs. Recibieron el nombre de "indésirables", los indeseables. Debido a que entre ellos se encontraban literatos, artistas y pintores, tras su puesta en libertad dejaron numerosos testimonios sobre su vida en este campo. Anecdótica fue la circunstancia de que en el campo se encontraban alemanes nazis, encerrados al encontrarse al comenzar la guerra en Francia por negocios o turismo, y alemanes que habían huido a Francia del nazismo. Pero para el gobierno francés todos eran alemanes y todos, sin distinción ideológica, fueron encerrados en el mismo campo aunque los reclusos se alojaron por su propia cuenta en ilots separados.

thumb|250px|Campo de Gurs - Cementerio

Con el armisticio entre Francia y Alemania, la región en la que se halla situado Gurs formó parte del territorio gobernado por el gobierno de Vichy, pasando a la autoridad civil. El comandante militar, antes de entregar el mando, quemó los archivos para dificultar al nuevo gobierno francés la localización y persecución de los muchos reclusos que avisados del cambio de mando, habían huído, desapareciendo entre franceses que les dieron cobijo. Pero, por otro lado, al ser quemados los archivos, a muchos exreclusos tras finalizar la guerra les fue difícil reclamar las compensaciones que les correspondían por haber estado encerrados.

Y llegó la época más penosa del campo. El Gauleiter ("gobernador") nazi de la región de Baden en Alemania había sido nombrado también Gauleiter de la vecina región francesa de Alsacia. En Baden residían unos 6.500 judíos. Eran en gran parte mujeres, niños y personas mayores. Los hombres jóvenes y de edad media o habían huido de Alemania o habían desaparecido en los campos de concentración nazis. Al recibir el Gauleiter noticia de la existencia de que el campo de Gurs estaba muy vacío, evacuó a los 6.500 judíos de Baden a Gurs, quedando encerrados allí bajo administración francesa. Las condiciones de vida eran aún más duras y durante el año que permanecieron en el campo, más de un millar pereció víctima de enfermedades. Al ponerse en marcha en los campos de Polonia el programa de exterminio físico de los judíos, los 5.500 judíos que se encontraban en Gurs fueron enviados y en gran parte asesinados en los campos llamados de Solución final.

El gobierno de Vichy utilizó a continuación el campo de Gurs para encerrar en él a disidentes políticos, prostitutas, homosexuales, personas de etnia gitana e indigentes.

Al retirarse los alemanes de la zona tras el avance de la invasión aliada en Francia, los nuevos responsables franceses encerraron en Gurs a paisanos acusados de colaborar con los ocupantes alemanes y también a españoles que habiendo encontrado refugio en Francia y luchado en la resistencia francesa contra la ocupación alemana, pretendían ahora entablar un conflicto armado en la frontera franco española. No interesando a Francia enfrentarse con Franco, tuvo durante un corto tiempo encerrados a estos españoles en Gurs.

El campo fue desmantelado en 1946, cayendo en el olvido. El cerro se ha ido cubriendo de espesa vegetación que aún así no consigue absorber las aguas que manan de la tierra arcillosa. Se ven unas pocas piedras que eran caminos y bases de los barracones y que durante algún verano grupos de jóvenes rescatan entre la maleza para poner en evidencia la miseria en la que unas 64.000 personas tuvieron que vivir en alguna de las varias épocas del campo.

Existe en el campo una reconstrucción de un pabellón de sección triangular, hecha con delgadas tablas de madera cubiertas con cartón embreado, como testimonio de los cientos de pabellones idénticos a este modelo que fueron vivienda de los encerrados. Unos monumentos recuerdan el campo de les Gursiennes, como eran llamados los encerrados por los habitantes de los poblados cercanos y como ellos mismos, los encerrados, acabaron por denominarse.

thumb|250px|Campo de Gurs - El horror

Con la agreste vegetación que oculta el campo que estuvo ocupado por los ilots contrasta la placidez del gran cementerio judío costeado y exquisitamente cuidado por las ciudades alemanas de las que eran habitantes los judíos alemanes deportados.

En la región el nombre de campo de Gurs es como una losa de piedra maldita clavada en el cerro de la que pocos quieren acordarse, incluso en el resto de Francia. Las organizaciones judías mismas se avergüenzan de lo poco que hicieron por salvar la vida a los judíos encerrados en Gurs mientras esperaban ser trasladados a los campos de exterminio, ya que el campo siempre estuvo regido por el gobierno francés y con un poco de dinero para sobornar a los guardianes franceses y a los carabineros españoles en la cercana frontera española, un importante número de judíos habría podido salvar la vida, pasando a España y de aquí a Portugal o norte de África.

Internados en el campo de Gurs

1.Refugiados llegados de España:

2.Otros:

3.Indeseables:

4.Internados durante la legislación antisemita:

5.Últimos internados por el gobierno de Vichy:

6.Internados tras la liberación:

Resumen:

Bibliografía

Enlaces

http://gurs.free.fr/ (francés) Categoría:Historia de Francia

Keywords: Campo de Gurs, 1939, 1946, Alemania, Alsacia, Aquitania, Armisticio, Baden