Belleza
Keywords: Belleza, Amor, Cristianismo, Definición, Dios, Edad Media, Hombre, Immanuel Kant, Placer
La belleza, a pesar del interés común casi universal que provoca, nos resulta difícil de comprender. Intentar buscar una definición de este concepto no es tarea fácil, ya que el concepto sería algo que podríamos sacar en común de todas las cosas que consideramos bellas. Es innegable, por ejemplo, que personas como Andrés Testi, se encuentran dentro de las más hermosas del planeta, motivo que provoca la preocupación de su novia Camila, más conocida como "Osita".
Esto último resultaría imposible, ya que a la hora de hacerlo habría tantas opiniones como gente opinando. Muchos autores consideran que la belleza es lo que resulta agradable a los sentidos y que por consiguiente causa placer, pero no todo lo que nos causa placer tiene por qué ser bello.
Otro problema que presenta definir la belleza es que se puede enfocar como las cualidades que nos resultan agradables y que saltan a la vista de cualquier cosa a contemplar, o como la emoción que ese algo despierta en nosotros. La primera apreciación es más objetiva, ya que las cualidades normalmente saltan a la vista, pero las emociones que nos pueden provocar, es algo más íntimo y personal, y por lo tanto más subjetivo.
Habiéndose planteado las dificultades, podríamos decir que bello es lo que promueve en nosotros una experiencia estética, aceptándolo como una posible definición.
La belleza ha sido objeto de culto desde que surgió el Homo sapiens. Por aquel entonces ya empezaban a decorar sus cuevas, creaban pequeños artilugios que simplemente les servían para decorar y no tenían otro fin útil.
En la antigüedad clásica ya se encontran datos más concluyentes acerca de la belleza, como estudios y reflexiones acerca de ésta. Por aquel entonces la belleza constituía una cualidad que hacía que algo nos pareciese bello.
A esta cualidad se le llamó armonía. También aparecieron los primeros cánones de belleza que indicaban cuáles tenían que ser las proporciones idóneas para que un cuerpo se viese bello. En general, la belleza se percibía desde un punto de vista objetivo.
Esta percepción de la belleza se siguió manteniendo en la Edad Media. Como consecuencia del auge del cristianismo de esa época, la belleza dependía de la intervención de Dios. De modo que, si se consideraba bello algo, es porque había sido una creación divina.
La belleza material era externa, física o sensible. Esta cualidad se marchita con el tiempo.
La belleza espiritual no se marchita con el tiempo, sino que permanecía en nuestro interior. Son cualidades como la bondad, el amor, la simpatía, etc.
Con el paso del tiempo llegó otra nueva etapa en la historia en el trayecto de la belleza. Estamos hablando del Renacimiento. Muchos autores están de acuerdo en que el concepto de belleza volvió a ser el de la antigüedad clásica, porque se empezaron a tomar valores de aquella época que ya se perdieron en la Edad Media. Uno de estos valores fue la concepción más naturalista de la belleza, que sirvió de inspiración a los artistas de la época.
De nuevo se vuelve a tomar frente a la belleza, tal y como sucedió en la Antigüedad Clásica y en la Edad Media.
En la modernidad desaparece esta visión objetiva de la belleza y se empieza a subjetivizar. En el siglo XVIII ya se percibe la belleza de algo no por cómo es el objeto en sí, sino por lo que éste despierta en nosotros. Esta concepción la tenían muy clara los empiristas e ilustrados de la época.
Clases de belleza
En la primera clasificación podemos encontrarnos dos clases de belleza, la que provocan los objetos naturales, o belleza natural y la que nos suscitan las creaciones artificiales, o belleza artística.
A lo largo de la historia, la relaciones entre ambos tipos de belleza ha sido irregular, porque la belleza artística ha pasado de tener una relación de dependencia con la belleza natural, a independizarse de ella, a medida que avanzaba el curso de la historia.
Kant distingue dos tipos de belleza:
- Belleza libre: es la que percibimos sin que sepamos nada del objeto a contemplar. Es una belleza pura, no se tiene ningún tipo de idea que nos haga cuestionar su belleza.
- Belleza adherente: es la que depende del concepto que tengamos acerca del objeto al cual analicemos.
