Basílica

Keywords: Basílica, 169 adC, 179 adC, 184 adC, 307, 310, 313, Arquitectura, Barcelona

El término basílica proviene del latín basilica que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké) que significa regia o real (fem.), y viene a ser una elipsis de la expresión completa βασιλική οἰκία (basiliké oikía) que quiere decir «casa real». Una basílica es, pues, un suntuoso edificio público que en Grecia solía destinarse a tribunal y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferente en el foro. Más adelante la basílica pasó a ser un tipo peculiar de templo cristiano, y en este sentido se utiliza hoy la denominación tanto desde el punto de vista arquitectónico como religioso.

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La basílica romana

En Roma apareció la basílica hacia el siglo II adC. Era un edificio dedicado a transacciones comerciales o, más ordinariamente, a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes. En cuanto a su concepción arquitectónica, se trataba de una gran sala rectangular compuesta por una o más naves (siempre en número impar); en este segundo caso, la central era más ancha y alta y estaba soportada por columnas. La diferencia de alturas se aprovechaba para abrir huecos de iluminación en los muros más elevados. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que la entrada se efectuaba por el extremo opuesto a través de un pórtico. En ocasiones, la puerta de acceso también podía situarse en el centro de uno de los lados mayores. Como norma general la techumbre era plana y la cubierta a dos aguas, aunque hubo alguna, como la de Majencio que poseía bóvedas de arista.

Las basílicas del Foro romano

La basílica cristiana

Tras el edicto de Milán de 313 promulgado por Constantino el Grande (313–337) el Imperio Romano adopta oficialmente la religión católica. A partir de entonces la tipología arquitectónica basilical se utiliza para la construcción de los nuevos templos. En el ábside se coloca el altar y en torno a él se disponen los oficiantes. Delante, en el presbiterio, se sitúan los presbíteros, mientras que los fieles ocupan el resto de la nave o naves. En las iglesias de planta basilical no existe transepto y, por tanto, tampoco crucero. Aunque inicialmente los templos cristianos seguían las pautas constructivas de las basílicas, pronto dieron paso a otras formas, como la planta de cruz latina o la de cruz griega, que se generalizaron sin que por ello desapareciera la forma basilical.

La basílica litúrgica

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse «Basílica» por prerrogativa del papa. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve, obtengan ese privilegio papal. Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores.

Basílicas mayores

En principio se llamaron así a siete de las basílicas con que contaba Roma. Eran éstas:

Las cuatro primeras siguen siendo hoy las llamadas basílicas mayores y se caracterizan, entre otras cosas, porque en su altar («altar papal») sólo puede oficiar el papa.

Basílicas menores

Lo son, por exclusión, todas las demás. En España pueden mencionarse por vía de ejemplo:

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