Alfonso VI de Castilla
Keywords: Alfonso VI de Castilla, 1035, 1040, 1065, 1067, 1072, 1085, 1086, 1108
Alfonso VI (1040 - 1109), rey de León desde el 27 de diciembre de 1065 y de Castilla desde el 6 de octubre de 1072, fue apodado el Bravo. Hijo de Fernando I el Magno, rey de Castilla y de León (1035-1065) y de Doña Sancha de León.
A la muerte de su padre en 1065 recibió el Reino de León, mientras que a su hermano primogénito Sancho le correspondió Castilla y a su hermano menor García Galicia. Alfonso tuvo que enfrentarse desde muy pronto con los deseos expansionistas de su hermano Sancho. La paz solo duró mientras vivió su madre, la reina Sancha, pero tras su muerte (1067) comenzaron las disputas. Sancho no aceptó el testamento de su padre y quiso apoderarse de los territorios que habían pasado a sus hermanos. Sancho desposeyó con facilidad a su hermano García, y después de las batallas de Llantada (1068) y Golpejera en 1072, Alfonso es hecho prisionero por Sancho, el cual se hace así con la corona leonesa.
Alfonso fue encarcelado en Burgos, de donde logra fugarse y refugiarse bajo la protección del rey taifa de Toledo. El asesinato de Sancho II, a manos de un noble zamorano, le permitió recuperar su trono y reclamar para sí el de Castilla, al no tener Sancho herederos. En este momento la leyenda sitúa la jura exculpatoria de su posible participación en la muerte de Sancho, que le tomó El Cid a Alfonso en la iglesia de Santa Gadea de Burgos (Juras de Santa Gadea). Estos sucesos fueron aprovechados por García para recuperar el trono gallego, pero al año siguiente, en 1073, es nuevamente depuesto y encarcelado de por vida en el castillo de Luna (en donde falleció en 1090). A partir de este momento se dedicó a engrandecer sus territorios, fundamentalmente a costa de los musulmanes, combinando la presión militar y la extorsión económica. En 1076, tras la muerte del monarca navarro se anexionó los territorios de Alava, Vizcaya, Guipuzcoa y la Bureba, adoptando en 1077 el título de Emperador.
Respecto a los musulmanes, en los primeros años de su reinado, Alfonso siguió con la práctica de explotación económica mediante el sistema de parias, consiguiendo que la mayor parte de los reinos de taifas de la España musulmana fuesen sus tributarios. Aprovechó el llamamiento de ayuda del rey taifa de Toledo contra un usurpador para poner sitio a Toledo, la cual cayó el 25 de mayo de 1085. Tras esta victoria, el monarca se tituló emperador de las dos religiones. La ocupación del reino de Toledo significó la incorporación a su reino del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo. De esta forma, puede iniciar una gran actividad militar contra las taifas: Córdoba, Sevilla, Badajoz y Granada estaban directamente amenazadas por Alfonso.
En estas circunstancias, los reyes de taifas decidieron pedir ayuda a los almorávides, los cuales desembarcan en la península. El emir almorávide Yusuf ibn Tasfin consiguió vencer a Alfonso VI en Zalaca, cerca de Badajoz (1086). Sitiaron varias veces Toledo, pero siempre sin conseguir tomarla. En los últimos años de su reinado, Alfonso se esforzó en impedir que los almorávides se consolidasen en la España musulmana, sin éxito. Los reinos de taifas del sur de España, y el de Denia, fueron ocupados por los almorávides, que derrotaron de nuevo al monarca castellano-leonés en Uclés (1108) donde además morirá Sancho Alfónsez, su único hijo varón. La corona terminaría por ello en manos de su hija, la infanta doña Urraca. Murió en Toledo y fue enterrado en el Monasterio de Sahagún (León).
En el terreno cultural Alfonso VI fomentó la seguridad del Camino de Santiago e impulsó la introducción de la reforma cluniacense en los monasterios castellano-leoneses. El monarca sustituyó la liturgia mozárabe o toledana por la romana.
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